Palabras de Javier Sicilia en Tijuana

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Dilo Tú

Difusión Cencos México D.F., 12 de agosto de 2012

Discurso
Javier Sicilia  

Antes de iniciar aquí en Tijuana nuestra Caravana por la Paz en territorio estadounidense, queremos comenzar con unos versos del canto XLV del norteamericano Ezra Pound: “[…] con usura, pecado contra natura,/ tu pan es cada vez más de trapos viejos/ seco es tu pan como papel/ sin trigo de montaña ni harina fuerte// con usura la línea se hace gruesa/ con usura no hay clara demarcación/ y ningún hombre puede hallar sitio para su morada […]// CON USURA/ no viene la lana al mercado/ la lana no da ganancia con usura/ la usura es una morriña […]// la usura asesina al niño en el vientre/ impide el galanteo del muchacho/ ha traído parálisis al lecho, yace/ entre la novia y el esposo.// CONTRA NATURAM// Han traído putas a Eleusis/ cadáveres se han sentado al banquete/ invitados por la usura.”

“[…] with usura, sin against nature,/ is thy bread ever more of stale rags/ is thy bread dry as paper,/ with no mountain wheat, no strong flour// with usura the line grows thick/ with usura is no clear demarcation/ and no man can find site for his dwelling […]// WITH USURA// wool comes not to market/ sheep bringeth no gain with usura/ Usura is a murrain […]// Usura slayeth the child in the womb/ It stayeth the young man’s courting/ It hath brought palsey to bed, lyeth/ between the young bride and her bridegroom// CONTRA NATURAM// They have brought whores for Eleusis/ Corpses are set to banquet// at behest of usura.”

Porque la usura —esa búsqueda inmensa de ganancias a cualquier costo—, la usura de la guerra contra las drogas, de las armas, de los bancos que lavan dinero, esa usura que viene de los Estados Unidos, que se ha enquistado en México y se extiende como una gangrena por el continente americano y el mundo, nos ha llenado de dolor, de miseria, de muerte, de desprecio por lo humano y por la tierra que es el rostro de Eleusis, guardemos un minuto de silencio.

Hoy, 12 de agosto, desde esta ciudad fronteriza, tierra de los kumiai, de fray Junípero Serra y del sueño soñado por los Flores Magón de una república anarquista, entramos a territorio estadounidense. Semejantes a los colonizadores del siglo XIX vamos en caravana. A diferencia suya no nos movemos en las legendarias prairi schooner (“goletas de las praderas”), sino en autobuses y coches modernos; a diferencia suya, también, transitaremos por una ruta inversa, no del Este hacia el Oeste, sino del Oeste al Este, porque nuestra tarea no es la colonización, sino el rescate de lo que esa colonización, en medio de sus dolores e injusticias, pero también en medio de sus aciertos, trajo al continente americano: la democracia.

Hoy, la democracia de Estados Unidos, al igual que la de México y del mundo entero, está entrampada. Uno de esos entrampamientos es la guerra contra las drogas que ha generado formas de vida contrarias a la democracia. Los casi 70 mil muertos, los más de 20 mil desaparecidos, los más de 250 mil desplazados y los cientos de miles de huérfanos y viudas, que esta guerra ha dejado en los últimos cinco años en México, lo muestran. Lo muestran también no sólo los dos millones de prisioneros que hay en Estados Unidos por el simple delito de poseer unos gramos de droga, sino el comercio legal e ilegal de armas que viniendo de Estados Unidos apertrecha lo mismo a las fuerzas armadas que a las organizaciones delictivas, el lavado de dinero que, a través de bancos estadounidenses y mexicanos, genera entre 19 y 39 billones de dólares de usura que destruye los tejidos sociales, el crecimiento de la vulnerabilidad de los migrantes y su criminalización por el hecho de ser pobres, latinos o afroamericanos. Todo en esta guerra está poniendo en crisis lo mejor que los Estados Unidos le ha dado al mundo: la democracia.

La democracia, sin embargo, tiene en su fondo una profunda capacidad de regenerarse y mantener viva la fuerza de las sociedades abiertas. Esa fuerza, que radica en la voluntad de la gente, puede impedir que los Estados policiacos y militares se vuelvan de nuevo dominantes. Por ello —es lo que queremos decirle a lo largo de esta caravana a cada ciudadano norteamericano y, a través de ellos, a cada ciudadano mexicano y centroamericano— el problema de las drogas debe resolverse con todas las organizaciones de la sociedad civil y desde una perspectiva humana y no prohibicionista y bélica. Si continuamos dejando el problema sólo en manos de los gobiernos y de las organizaciones políticas, lo único que tendremos es más violencia y un crecimiento mayor de Estados que disfrazados de democracia se volverán cada vez más policiacos, militares y xenofóbicos.

Los ciudadanos, tanto de México como de Estados Unidos y de Centroamérica, no podemos, en nombre de la democracia, quedar atrapados en esta lógica de guerra establecida por los gobiernos y las organizaciones criminales. Por ello, el asunto de las drogas debe ser asumido como un problema social, económico y de salud. Sólo así podremos acotar la usura del crimen y evitar que nuestros gobiernos se vuelvan, en nombre del poder y de la seguridad, una instancia represora semejante a la de los criminales.

Si logramos escapar a la falsa propaganda de esta guerra que está envenenando todo y logramos poner en el centro de la conciencia ciudadana la necesidad de regular las drogas, de controlar el flujo de armas, de intervenir de manera contundente en el lavado del dinero, de salir de la lógica de seguridad nacional y entrar la de seguridad humana que fortalezca el tejido social; si logramos también poner en el centro de esa conciencia la necesidad de proteger a los migrantes y buscar sobre cualquier interés la dignidad humana, podremos entonces entre todos cambiar las fallidas políticas de seguridad de nuestros gobiernos y regenerar la vida democrática sin la cual no encontraremos la paz ni la justicia que hace a las buenas sociedades.

Entramos, pues, a territorio estadounidense llevando en nuestro dolor y nuestro amor —esa sustancia regeneradora de la democracia—, como un día los colonos del siglo XIX llevaron en sus carretas sus enseres y sus sueños. Entramos también por la ruta inversa como un signo contrario a la colonización y como una afirmación de que la democracia, es decir, lo que aquellas familias fueron tejiendo dolorosamente en medio de injusticias y en lo mejor de ellas mismas, es lo único que hoy puede salvar la dignidad, la paz y la justicia frente a la equívoca barbarie de esta guerra. Cargamos un sueño: el sueño de que llegará el día en que nadie más será asesinado, secuestrado, despreciado, asediado a causa de la usura de las armas y de la droga o a causa del abuso del poder, y así, como lo soñaba Pound, tal vez algún día podamos volver a tener trigo de montaña y fuerte harina, maíz, demarcaciones claras y habitaciones para todos.

Tijuana, 12 de agosto de 2012

Clausura del Cerco a Televisa: Discurso de #YoSoy132

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Dilo Tú

Difusión Cencos México D.F., 30 de julio de 2012

Boletín de prensa
#YoSoy132

La toma simbólica y pacífica de Televisa es un hecho histórico e inédito que se constituye como la primera acción contundente retomando de manera directa nuestro programa de lucha, particularmente el punto uno: Democratización y transformación de los medios de comunicación, información y difusión, que a la letra señala: “luchamos contra los monopolios y oligopolios mediáticos que concentran y manipulan la información particularmente en el actual contexto electoral en donde es evidente el contubernio entre los partidos políticos y las empresas mediáticas”. Observamos que en el actual modelo de medios comercial, representado por Televisa y Tv Azteca, se excluye a la sociedad y organizaciones civiles en general. Consideramos que solo la socialización y gestión colectiva de los medios de difusión permitirá una verdadera apertura mediática y garantizará el derecho a la información y la libertad de expresión.

Convocados por una vergüenza, la indignación y el sufrimiento, hoy estamos aquí a las puertas de esta empresa mediática que se ha encargado de desinformar y manipular al pueblo mexicano.

#YoSoy132 es un movimiento estudiantil y social, político, apartidista, pacífico, autónomo, antineoliberal, independiente de los partidos, candidatos y organizaciones que responden a un programa electoral; un movimiento democrático donde la toma de decisiones emana de sus asambleas locales y generales, que ha trascendido la coyuntura electoral y seguirá organizándose y luchando para transformar profundamente a México, como contrapeso a cualquier decisión y política que vulnere los derechos e intereses de nuestro pueblo.

Nosotras y nosotros, los que hemos salido a las calles y que hoy cercamos el cúmulo de  mentiras que representa Televisa, hemos logrado la cohesión y organización del pueblo mediante la concientización, politización y organización para luchar por: La democratización de los medios de comunicación, información y difusión, por un cambio en el modelo educativo, científico y tecnológico, por el cambio del modelo económico neoliberal, por el cambio en el modelo de seguridad nacional, por fomentar una democracia participativa en vinculación con los movimientos sociales y por el cambio en el modelo de salud.

A pesar de que esta manifestación fue totalmente pacifica, como lo es la lucha de este movimiento, hubo un innecesario despliegue de elementos policiacos que impidió que pudiéramos mantener rodeado únicamente el perímetro de las instalaciones de Televisa y extendió el cerco a las calles aledañas, afectando así las vialidades y el libre tránsito de los vecinos. Después de 24 horas de un cerco multitudinario, simbólico y pacífico, demostramos una gran capacidad de organización y unión de esfuerzos entre el movimiento #YoSoy132,  el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, el SME, la CNTE y otras organizaciones sociales para  concretar exitosamente la primera acción acordada en el marco de la Convención Nacional en contra de la Imposición, celebrada en Atenco. Esta Convención tiene el objetivo claro de defender la democracia, impedir la imposición y buscar la transformación profunda del estado actual mexicano.

Es Televisa la que ha bloqueado la información

la que ha intentado bloquear nuestra mente

Televisa es la responsable del bloqueo más violento que puede existir: el bloqueo a la democracia.

Por eso, hemos emprendido el sendero de la lucha, hemos decidido caminar juntos hacia adelante y nunca volver atrás.

¡Construyamos el camino que florece en nuestras manos!

28 de junio de 2012

Más información

Fotoreportaje: Cerco pacífico a Televisa
Discurso Frente a Televisa de #YoSoy132. “Toma Pacífica a Televisa”

Intervención Presidente Mujica en Río+20

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OEA debe revolucionarse o desaparecer: Rafael Correa

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Javier Sicilia habla a los candidatos y la candidata a la presidencia de la república

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Dilo Tú


Difusión Cencos México D.F., 28 de mayo de 2012
Palabras
Javier Sicilia / MPJD

Buenas días señora Josefina Vázquez Mota; señor Enrique Peña Nieto; señor Andrés Manuel López Obrador; señor Gabriel Quadri; buenos días hermanos y hermanas del MPJD; buenos días a la ciudadanía herida de esta nación. Muchas gracias por asistir a nuestra convocatoria*.

Antes de empezar a dar nuestra palabra, quiero, como siempre, leer unos versos; esta vez de Piedra de sol de Octavio Paz: “[…] el mundo nace cuando dos se besan,/ […] y las leyes comidas de ratones,/ las rejas de los bancos y las cárceles,/ las rejas de papel, las alambradas,/ los timbres y las púas y los pinchos,/ el sermón monocorde de las armas, […]/ el burro pedagogo, el cocodrilo/ metido a redentor, padre de pueblos,/ el Jefe, el tiburón, el arquitecto/ del porvenir, el cerdo uniformado,/ el hijo predilecto de la Iglesia/ que se lava la negra dentadura/ con el agua bendita y toma clases/ de inglés y democracia, las paredes/ invisibles, las máscaras podridas/ que dividen al hombre de los hombres,/ al hombre de sí mismo, se derrumban/ por un instante inmenso y vislumbramos/ nuestra unidad perdida, el desamparo/ que es ser hombres, la gloria que es ser hombres/ y compartir el pan, el sol, la muerte,/ el olvidado asombro de estar vivos/ […]”

Porque esta nación no termina de encontrar su camino, porque, como dicen esos versos de Paz, ha estado tomada en muchos sectores por la hipocresía, el cinismo y la delincuencia que tienen herido el corazón de la nación y hecho pedazos el cuerpo de la patria, y por nuestros muertos y desaparecidos, que son el rostro sin fin de esa herida, pedimos a todos un minuto de silencio.

Hace más de un año, permítanme recordarlo, porque el Alzheimer social y político en México es muy grave, el 28 de marzo de 2011, a raíz del asesinato de mi hijo Juan Francisco y de sus amigos, Luis, Julio, Gabo, y otras tres personas más, pronunciamos por vez primera “Estamos hasta la madre”, que se convirtió en la voz de miles. La exclamación fue acompañada días después por una carta con ese mismo título publicada en Proceso. Parte de ella y de ese “Estamos hasta la madre” estaba y continúa estando dirigido a ustedes, los políticos; la otra parte, a los criminales. Días después, el 8 de mayo, después de la larga marcha de cuatro días de Cuernavaca al DF, en la Plaza de la Constitución, leímos un discurso y propusimos seis puntos como el mínimo suelo que necesita la nación para salvar su dignidad, y sobre los que hablaremos en la segunda parte de este encuentro. En ese discurso, dirigido a todos, les dijimos particularmente a ustedes “que no (aceptaríamos) más una elección si antes los partidos políticos no (limpiaban) sus filas de esos que, enmascarados en la legalidad, están coludidos con el crimen y tienen al Estado cooptado e impotente”.

Les pedimos también a los Legisladores una Reforma Política amplia que incluyera revocación de mandato, referéndum, consulta e iniciativa ciudadana, plebiscito, voto blanco, candidaturas ciudadanas, reelección y limitación del fuero, e hiciera así más participativa la vida democrática. Les pedimos también una agenda de unidad que nos permitiera salvar la emergencia nacional en la que esta guerra contra las drogas y la corrupción de las instituciones nos ha sumido, y les advertimos que de empeñarse en su ceguera, las instituciones no sólo “se (convertirían) en lo que ya empiezan a ser, instituciones vacías de sentido y de dignidad, sino que las elecciones de 2012 (serían) las de la ignominia, una ignominia que (haría) más profundas las fosas en donde, como en Tamaulipas, están enterrando la vida del país”.

No hicieron ninguna limpieza honorable de sus filas, nos negaron la Reforma Política y nos han llevado a estas elecciones ignominiosas que han hecho salir a miles de jóvenes a las calles para encontrar el camino que ustedes cancelaron. Lejos de construir la unidad nacional sobre la que tanto hemos insistido, sus campañas electorales parecen la continuación de la violencia que nos azota por otros medios, una violencia que ahonda la fractura de la patria y de las fosas en donde en nombre del poder, de la soberbia y del éxito que debe obtenerse por cualquier medio y a cualquier precio, se empeñan en enterrar la vida de la nación. Aquí, señora Vázquez Mota, señor Peña Nieto, señor López Obrador, señor Quadri, hay víctimas que hablarán después de mí y que son el engendro del pudrimiento de las instituciones, de la represión de sus partidos y del crimen organizado. Mientras estas víctimas no han recibido un gramo de justicia ni de reparación a sus daños, mientras la marcha macabra de los señores de la muerte avanza en los territorios gobernados por sus partidos y los desaparecidos, los desmembrados, los descabezados, los levantados, aumentan; mientras la ciudadanía vive en la indefensión, ustedes y sus partidos gastan en campañas millonarias –la suya, señor Peña Nieto, es verdaderamente desvergonzada— y en demagogia –sus palabras de campaña frente a esa realidad están vacías–.

Ni para ustedes ni para sus partidos existen los casi 60 mil muertos, los más de 20 mil desaparecidos, los cientos de miles de deplazados, heridos y perseguidos, y las deceneas de miles de viudas y huérfanos que esta imbécil guerra contra las drogas nos está costando y cuyo número aumenta día con día; no existe nuestro sufrimiento; no existen tampoco las desapariciones y los asesinatos de los migrantes que llegan o pasan por nuestro territorio –no hubo una sola mención a ellos por parte suya en el debate en donde entre las mutuas acusaciones, la ocurrencia de la demagogia, y la edecán, ustedes sólo dieron el espectáculo de la frivolidad y de la lejanía que tienen frente a la nación–. Para ustedes, por lo tanto, no existen la emergencia nacional ni las miles de zonas tomadas por el crimen organizado ni los funcionarios de sus partidos coludidos con él ni el problema de la guerra. Se han contentado simplemente con hablar de la inseguridad, de acusar de corruptos a los otros partidos, y de proponernos enfrentar la inseguridad con más violencia. No han expresado ningún camino humano y a corto plazo para construir esa paz que tanto anhelamos y sin la cual las elecciones son sólo una simulación; no han siquiera pedido perdón a los ciudadanos y a los migrantes centroamericanos por estas desgracias de las que sus partidos y sus gobiernos son tan responsables como el gobierno federal. Ustedes, como el Presidente Calderón y los demás candidatos y partidos, parecen tener sólo imaginación para la violencia y la disputa. Continúan negándose a escuchar el corazón herido de la patria.

Esta herida que, a pesar de todo lo que hacen y dicen para no verla ni asumirla en su profunda gravedad, no pueden borrar, los increpa hoy y les pregunta. ¿Díganos, cómo con mayorías relativas –porque de ganar sólo ganarán con ellas– piensan gobernar y sanar en su emergencia nacional a está patria desmembrada? ¿Son ustedes tan soberbios para creer que en estas condiciones de emergencia nacional se puede gobernar sin la unidad de la nación? ¿Cómo harán, si ganan, para crearla y no convertirse en un nuevo administrador de la desgracia del país? ¿Cuál es su propuesta de paz, más allá de programas reconstructivos a largo plazo? ¿Qué propone para crear los instrumentos que permitan a la Ley General de Víctimas, recientemente aprobada, sin que el presidente se haya dignado a promulgarla, hacerse una realidad para ellas? ¿Cuál es su posición frente al asunto de las drogas y su propuesta para dejarlas de ver como un problema de seguridad nacional y enfrentarlas como un asunto de salud pública que ponga fin a esta guerra perdida. ¿Cómo, por lo tanto, van a generar una política que no nos subordine a la estrategia de seguridad nacional de los Estados Unidos? ¿Qué tiene que decirle a las víctimas de su partido que hoy están aquí frente a usted?.

A la candidata del Partido Acción Nacional, PAN Josefina Vázquez Mota

ara muchos, usted, señora Vázquez Mota, significa la continuidad de una política que nos ha sumido en el horror, la miseria y el despojo, el señalamiento duro a las corrupciones de los otros partidos, pero la incapacidad autocrìtica para ver las del suyo y la protección o la simulación frente a delincuentes o malos funcionarios de su partido que ocupan y ocuparon cargos políticos, incluso de Estado. Usted representa a un partido que nos debe la transición y que se ha corrompido a grados ignominiosos con el poder. Usted representa un partido que después de doce años deja como una de sus herencias un inmenso camposanto como patria.

Al candidato del Partido Revolucionario Institucional, PRI Enrique Peña Nieto

Para muchos, señor Peña Nieto, usted representa el regreso al pasado, es decir, el regreso al origen de la corrupción de las instituciones que hoy se desborda por todas partes y cuyo rostro no es sólo la violencia, el dolor, la corrupción, la impunidad y la guerra, sino la imposición de la presidencia imperial, el uso patrimonialista de la nación y la represión –Atenco, la respuesta descalificadora a los muchachos de la Ibero, la manipulación mediática frente a sus legitimas protestas, son sus señales más claras. Representa también el voto corrompido, el voto comprado, el voto no ciudadano, el de la miseria moral y el de la arrogancia y los intereses de los monopolios de la comunicación. Hoy está aquí presente el escritor Germás Dehesa que hasta el último día de su vida, como un signo de ética ciudadana, contó las noches que se acumulaban cargadas de los agravios de la fraudulenta gestión del exgobernador Arturo Montiel.

Al Candidato de la Alianza Movimiento Progresista, Andrés Manuel López Obrador

Para muchos, usted, señor López Obrador, significa la intolerancia, la sordera, la confrontación –en contra de lo que pregona su República Amorosa– con aquellos que no se le parecen o no comparten sus opiniones; significa el resentimiento político, la revancha, sin matices, contra lo que fueron las elecciones del 2006, el mesianismo y la incapacidad autocrítica para señalar y castigar las corrupciones de muchos miembros de su partido que incluso, contra la mejor tradición de la izquierda mexicana, no han dejado de golpear a las comunidades indígenas de Chiapas y de Michoacán o a los estudiantes Guerrero. Significa también la red de componendas locales con dirigentes que años atrás reprimieron a quienes buscaban un camino democrático, el señor Bartlet es sólo la punta del iceberg.

Al candidato de Nueva Alianza, Gabriel Quadri

Para muchos usted, señor Quadri, significa la usurpación de las candidaturas ciudadanas –que nos negaron junto con la Reforma Política—, la arrogancia y una doble moral que pretende reivindicar el liberalismo y criticar los monopolios mientras usted sostiene su campaña apoyado en la mafia de una cacique, que representa lo peor de nuestra clase polìtica, y en el poder de un sindicato corrupto que tiene secuestrada la educación de la patria, que usa a nuestros niños para el chantaje de más canonjías y posee una fortuna que, fruto de la corrupción nos ofende y nos indigna a todos.

La democracia en su sentido real, no es el voto ni las elecciones libres –aunque la apoyen–, no es una cuestión de administraciones institucionales ni de arreglos entre ellas y sus consejos especializados llamados partidos, cámaras y secretarías, mucho menos el libre mercado, es la dignidad de una nación que sólo aparece allí donde se generan relaciones de confianza y de apoyo mutuo más allá de cualquier interés de poder o de dinero ¿Cómo piensan darle vida a una democracia que sus partidos, la inoperancia del Estado que niega y reprime todo lo que no puede controlar, la criminalidad y los diversos y oscuros intereses del poder y del dinero nos han arrancado?

Estamos, como lo dijimos hace más de un año, no sólo en la misma “encrucijada sin salidas fáciles”, sino ante un proceso electoral atrapado en un callejón sin salidas. Ustedes saben que gane quien gane estas elecciones tendrán que enfrentarse a un suelo y a un tejido social destrozados que ustedes con sus divisiones, sus interes, sus pleitos, no están ayudando a rehacer sino a desgarrar más. Hoy parece que las urnas electorales no alcanzarán para responder a los sueños rotos de la patria. Nosotros, sin embargo, no hemos dejado de insistir en una unidad nacional. No hemos venido aquí, por lo tanto, a apoyar a ninguno de ustedes, sino a emplazarlos, como ya lo hicimos aquel 8 de mayo de 2011, a construir, permítanme reiterarlo una vez más, “una unidad nacional que le permita a la nación rehacer su suelo. ¿Cómo pueden ustedes, más allá de sus intereses de partido, cooperar con esa voz que nosotros hemos escuchado en nuestro peregrinar por toda la república, esa voz que los universitarios hacen oir en las calles y en las redes sociales, y que hemos escuchado en español, náhuatl, purépecha, tseltal o wirrárika, lo mismo en Acteal que en Ciudad Juárez, esa voz que exige democracia, paz, justicia y dignidad?
Además opinamos que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés y el etcétera, etcétera, que nos deben a los mexicanos.

Estas palabras fueron leídas  a todos los candidadatos y a la candidadata, y en el parráfo marcado fue dirigido acada uno en “Diálogos por la Paz” en el Castillo de

Chapultepec, México D.F a 28 de mayo de 2012.

Entregan a candidatos 24 fichas de casos de víctimas de la violencia que están siendo acompañados por el MPJD

Descarga las palabras de Javier Sicila en PDF

Seguimiento en medios del diálogo del MPJD con los candidatos a la Presidencia

Discurso de despedida del General de Ejército Raúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros a Su Santidad Benedicto XVI

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jueves 29 de marzo de 2012

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Santidad:
Desde su arribo a tierra cubana, nuestro pueblo le acogió, y hoy le despide, con sentimientos de respeto y afecto.
Su visita ha transcurrido en un ambiente de mutua comprensión. Su encuentro con los cubanos le ha dado la oportunidad de conocernos mejor y constatar la justeza de nuestros propósitos.
Cuba ha tenido como su principal objetivo la dignidad plena del ser humano. Somos conscientes de que ésta no solo se construye sobre bases materiales, sino también sobre valores espirituales, como la generosidad, la solidaridad, el sentimiento de justicia, el altruismo, el respeto mutuo, la honradez y el apego a la verdad.
Hacer el bien común fue un principio que aprendimos del padre Félix Varela. Luego, José Martí escribió que “ser cultos es la única manera de ser libres” y nos convocó a “conquistar toda la justicia”.
Conferimos suprema importancia a la familia, favorecemos todo lo que la enaltece y privilegiamos el papel de los padres en la educación de los hijos. Cuidamos de la niñez como nuestra mayor esperanza y alentamos a la juventud, sin ningún paternalismo, a la participación libre y creadora en las realizaciones de nuestra sociedad.
Reconocemos la contribución patriótica de la emigración cubana, desde el aporte decisivo a nuestra independencia de los tabaqueros de Tampa y Cayo Hueso y todos los que fueron sostén de los anhelos de José Martí, hasta los que se oponen hoy a quienes atacan a Cuba y manipulan el tema migratorio con fines políticos. Hemos realizado prolongados esfuerzos hacia la normalización plena de las relaciones de Cuba con su emigración que siente amor por la Patria y por sus familias y persistiremos en ellos por la voluntad común de nuestra Nación.
Es este un pueblo justo que se enorgullece de las virtudes de sus cinco hijos condenados por luchar contra el flagelo del terrorismo y defender la verdad, que los acompaña en cada minuto de su inmerecido encierro y comparte los sentimientos de sus familias que sufren.
Satisface a nuestro país estar entre los que más han hecho por la vida, la libertad y la dignidad humana.
Compartimos la certeza de que sólo la movilización de la conciencia de los pueblos, el respeto mutuo, el diálogo y la cooperación permitirán al mundo hallar soluciones a los más graves problemas.
Santidad:
Hemos encontrado muchas y profundas coincidencias, aunque, como es natural, no pensemos lo mismo sobre todas las cuestiones.
El pueblo cubano, abnegado e instruido, ha escuchado con profunda atención cada una de las palabras que Su Santidad le ha ofrecido.
Por su decisión de visitarnos, por sus afectuosos sentimientos hacia los cubanos, que siempre recordaremos, le expreso, en nombre de Cuba y en el mío propio, nuestra profunda gratitud y aprecio.

Muchas gracias.

Estudiantes reclaman regreso de Renè a Cuba y liberaciòn de hèroes cubano

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