Haití: Los muertos de Duvalier

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viernes 3 de febrero de 2012

Liomán Lima (PL)

Gabriel Lamothé tiene pesadillas aún con la última noche en que vio a sus padres: era un niño de seis años y en la madrugada, un grupo de hombres, fieles al dictador haitiano Jean Claude Duvalier, se los llevó para siempre.

Su progenitor era opositor a la dictadura y desapareció en 1979, cuando Jean Claude Duvalier llevaba ocho años en el poder.
Desde ese día Gabriel no quiere recordar en lo que se convirtió su vida: fue recogido por unos vecinos, vivió después en una institución benéfica, hasta que unos parientes lograron llevarlo clandestinamente con ellos a República Dominicana, donde vivió hasta hace 10 años.
En 2002 regresó a su país natal, y desde entonces integra el Colectivo contra la Impunidad en Haití, una plataforma de derechos humanos que reúne a víctimas de las dictaduras duvalieristas.
Desde allí, asegura, intenta rescatar la memoria de aquellos días, para que el sufrimiento de sus compatriotas no caiga en el olvido.
Aunque han pasado más de 25 años desde el final de los tiempos de terror, Lamothé se pregunta cada día qué fue de su familia y, más aún, por qué los culpables de aquellos crímenes, entre ellos el mismo Jean Claude Duvalier, continúan impunes.
“Cuando (el exdictador) regresó en 2011, pensé que al fin se haría justicia, pero ha pasado un año y nadie lo toca”, afirmó.
Lo que más le duele, añade, es que todavía miles de haitianos defienden a Jean Claude Duvalier y niegan sus crímenes.
Cada vez que el exdictador sale del barrio periférico de Petionville donde vive, decenas de personas acuden a saludarlo y gritan consignas de apoyo. Algunos creen, incluso, que aquellos tiempos fueron los más prósperos del país.
“Eso es muy triste, cómo podemos olvidar tanta sangre. Es cierto que Haití vivió una solvencia económica en los tiempos de la dictadura. Pero a qué precio, a ser serviles a Estados Unidos, a masacrar a miles de compatriotas”, se pregunta.
El gobierno estadounidense, temeroso de una nueva revolución al estilo de la cubana en la región, apoyó febrilmente las dictaduras en el Caribe y América Latina, y entre ellas, las de los Duvalier (1957-1986) estuvieron entre sus preferidas.
Sin embargo, hay algo que Lamothé nunca imaginó: “no pensé que el dictador volvería a Haití, o peor aún, que regresaría y un año después seguiría libre”.
Duvalier y la Justicia
Jean Claude Duvalier, también conocido como Baby Doc, regresó a Haití en enero de 2011 y aunque organizaciones civiles y víctimas de su régimen presentaron desde esa fecha una veintena de querellas en su contra, aún no ha sido procesado.
Solo una orden de arresto domiciliario fue dictada, una disposición que Baby Doc burla frecuentemente, la más reciente de ellas el pasado 12 de enero, cuando acudió a un acto en conmemoración del terremoto de 2010.
Pero esa fue solo una vez más. Diversas organizaciones denunciaron verlo en la playa o en conciertos de jazz y dicen que ofrece cenas lujosas y grandes fiestas en su mansión (cuya propiedad nunca perdió).
A Baby Doc, que sustituyó en el poder a su padre, el también dictador Francois Duvalier (1907-1971), se le atribuyen, entre otros delitos, casos de violación de los derechos humanos, corrupción, destrucción de propiedades, asociación con delincuentes y malversación de entre 300 y 800 millones de dólares.
Se estima que durante las dictaduras dinásticas duvalieristas (1957-1971/1971-1986) fueron asesinados más de 30 mil civiles haitianos, principalmente a manos de unas fuerzas paramilitares, todavía existentes de forma no oficial, denominadas Voluntarios de la Seguridad Nacional (VSN) y conocidos popularmente como “Tonton Macoute”.
Lamothé, junto a otros activistas y organizaciones civiles haitianas, opinan que los abusos cometidos durante ese régimen, culminado tras una revuelta popular en 1986, constituyen crímenes contra la humanidad, por lo que son imprescriptibles.
Por su parte, los abogados de Baby Doc aseguran que los juzgados locales no tienen potestad para incriminarlo, pues consideran prescritas las violaciones por haber ocurrido hace más de 20 años.
En una carta abierta enviada a mediados de enero al presidente Michel Martelly, una veintena de grupos de derechos humanos y personalidades haitianas demandaron “en nombre de la verdad” un juicio contra el exdictador e información sobre el proceso en su contra.
El texto reclama además mayor compromiso del Estado haitiano ante supuestas señales de impunidad hacia Baby Doc.
“Necesitamos todo tipo de apoyo, sobre todo del Gobierno, para que este juicio no se dilate indefinidamente”, demanda Lamothé.
Deber de memoria
Este activista haitiano dice que su lucha es un deber de memoria, no solo por sus padres, sino por los miles de muertos de Duvalier.
No podemos hacer borrón y cuenta nueva, porque condenar esos crímenes es una forma de luchar para que no se repitan, afirma.
“A mí ya nadie me va a devolver a mis padres, nadie va a compensar lo que pasé en mi niñez, en mi juventud, pero creo que al menos es posible hacer justicia”, comenta.
Los que luchamos contra Duvalier y contra quienes apoyaron su dictadura no queremos venganza; queremos justicia, solo así tendré al menos el consuelo de que mis hijos no pasarán por lo que sufrí yo, sostuvo.

Ya que nuestros muertos no le pesan en su conciencia a Baby Doc, pues que nos duelan a nosotros, que sean nuestro motivo, nuestra inspiración para seguir luchando por la vida, dijo Lamothé.

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En Haití, desde 1986 hasta hoy, hubo un duvalierismo sin Duvalier

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miércoles 23 de marzo de 2011

Mario Hernandez – Gustavo Pirich (EL RELOJ – FM LA BOCA, especial para ARGENPRESS.info)

Entrevista a Henry Boisrolin del Comité Democrático Haitiano.

ER: Estamos en comunicación con Henry Boisrolin del Comité Democrático Haitiano, que viene de una larga estadía en Haití.
HB: Exactamente, más de 2 meses.
ER: ¿Cómo sigue la situación después de cumplirse un año del terremoto?
HB: Sigue igual o peor, diría peor, por la simple razón que nosotros tuvimos un terremoto de 7.3 en la escala de Richter pero por la situación del país, su infraestructura, las casas mal construidas, tuvimos oficialmente más de 220.000 muertos y más de 1.500.000 de personas viviendo todavía en carpas. Cuando digo carpas hablo de 4 palos con una lona encima, es decir, viviendo en condiciones infrahumanas. De los millones de toneladas de escombros sólo levantaron el 5%. No hicieron prácticamente nada. Cuando vos tenés problemas graves y no los solucionás, se van añadiendo otros tanto o más graves. Es en ese aspecto que digo que la crisis haitiana sigue siendo más cruel que durante o inmediatamente después del terremoto.
ER: ¿Esta segunda vuelta electoral que vivieron ayer en Haití le aporta algún tipo de solución a estos problemas?
HB: Yo deseo dejar constancia que rechazo toda forma de dominación neocolonial impuesta en mi país. Hablar de elecciones fuera de un marco histórico y sin tomar una posición clara, es hablar por hablar, y lo que es más grave ser cómplice de un nuevo genocidio en mi tierra. Lo primero que hay que hacer es denunciar la crueldad, la perversidad y el cinismo de la llamada comunidad internacional cuyo manejo de los asuntos internos del país es inadmisible y francamente repugnante. Indigna que la ONU siga declamando que la MINUSTAH, La Misión de las Naciones Unidas para la estabilización de Haití, sea una misión humanitaria. Cómo puede serlo si sus miembros reprimen las movilizaciones populares, asesinan a los pobres de las barriadas, violan a niñas y mujeres haitianas, ahorcan a jóvenes en sus campamentos e introducen el cólera provocando la muerte de más de 5000 haitianos. Entonces, ¡qué me vienen a hablar de elecciones! Tratar de presentar la realización de elecciones bajo la hegemonía de la ONU con un Consejo Electoral totalmente desacreditado como panacea, como única vía para resolver los acuciantes problemas de la inmensa mayoría, es simplemente una farsa y bastante cínica, es por eso que lo de ayer se ubica entre la farsa y el neocolonialismo.
Sabemos que toda elección tiene que ser obra de un pueblo soberano. Haití se encuentra ocupado desde el 2004. Hay violación de nuestra soberanía. Cuando vemos que es el jefe civil de la Minustah quien decreta cuando tenemos que organizar las elecciones, o da los resultados antes que el Consejo Electoral, cuando vemos que el 80% del dinero para organizarlas proviene de la comunidad internacional, es obvio que no podemos hablar de elecciones libres. En la primera vuelta más del 75% del electorado no fue a votar. Ellos mismos reconocen que votaron el 22/25%. Ahora fue un poco más, 26/30%. Muchos haitianos hemos aprendido, afortunadamente, después de 24 años de la fuga de Duvalier, que las elecciones bajo hegemonía internacional y un Consejo Electoral desacreditado, con un pueblo inmerso en condiciones infrahumanas de existencia, no pueden ser nunca una vía para solucionar nuestros problemas.
ER: Mencionaste a Duvalier que regresó a Haití durante tu permanencia allí.
HB: Exactamente. Regresó el 16 de enero, cuando supuestamente se iba a realizar la segunda vuelta electoral. El regreso de Duvalier no es ninguna sorpresa porque es una operación política que vienen preparando hace ya varios años los servicios secretos franceses, la ultraderecha francesa y haitiana y los EE. UU. ¿Por qué? Hay distintas razones, incluso económicas. Pero sobre todo hay una necesidad de la extrema derecha haitiana, del sector más fascistoide del país, de recuperar un cierto espacio que teóricamente habría perdido, entonces la vuelta de Duvalier representa simbólicamente la posibilidad de demostrar que hay una presencia física de este cabrón, responsable de la desaparición y la muerte de miles de nuestros compatriotas. Hay un interés de recomponer, de restablecer el sistema que ellos añoran.
ER: ¿Hay alguna posibilidad que sea juzgado por sus crímenes?
HB: Que eso suceda va a depender de los esfuerzos de los partidos progresistas y democráticos, de los verdaderos demócratas y del pueblo haitiano. Tuve el honor de haber sido uno de los organizadores en la facultad de Ciencias Humanas de una actividad que duró 3 días, donde demostramos claramente con fotos y testimonios de personas que sufrieron hasta 11 años en las cárceles de Duvalier, hemos establecido claramente, que es falso que sus crímenes sean prescriptibles porque son crímenes de lesa humanidad. Desde el punto de vista legal hay bases suficientes y gente que se ha presentado como querellante en el caso, pero la justicia haitiana es tan dependiente de la comunidad internacional, del imperialismo francés y norteamericano y tan corrupta como su contraparte política, que es imposible que avance hacia el juicio a Duvalier. Creo que es posible si lo tomamos en nuestras manos. Tiene que haber una movilización y una toma de conciencia real de la necesidad de no dejarlo impune. La impunidad no es compatible con un régimen democrático.
ER: Por estos días también regresó el ex presidente Jean Bertrand Aristide.
HB: Tampoco es una sorpresa porque se viene operando hace bastante tiempo. La diferencia es que Duvalier alcanzó el poder sin que nadie lo haya votado. Su padre fue un dictador que se declaró presidente vitalicio con derecho a designar su sucesor y lo hizo con su hijo de 16 años. En cambio, Aristide es el primer presidente elegido democráticamente y su regreso demostró que es el político más popular que tiene Haití hasta hoy. Su partido fue excluido de las elecciones por obra de la traición del presidente Preval y de la comunidad internacional, sobre todo de Francia y EE. UU.
No se trata que Aristide sea un revolucionario, incluso es parte del problema, ha contribuido a que el pueblo hoy tenga que elegir entre 2 personajes totalmente vendidos y entregados para perpetuar el sistema de dependencia. Me refiero a Mirlande Manigat y Michel Martelly, éste último el más mediocre, vulgar y facistoide. Manigat está más preparada, aunque el ganador probablemente sea Martelly.
ER: Es lo que comentaban algunos cables. De todos modos, los resultados oficiales recién se conocerán a fin de mes.
HB: Sí, según el jefe civil de la Minustah el resultado tiene que darse en 11 ó 12 días o a más tardar el 14 de abril. Son esas cosas que ellos deciden en nombre de Haití. De todos modos, el regreso de Aristide plantea un problema real en la lucha de clases que va a decantar. Son cosas diferentes. Se puede acusar a Aristide de muchas cosas pero eso no quiere decir que su retorno tenga el mismo sentido que el de Duvalier. Eso hay que tenerlo en claro. Aristide abandonó el poder por un golpe manejado por EE. UU. y Francia mediante un levantamiento armado dirigido por la CIA.
ER: Y Duvalier fue echado por el pueblo.
HB: Exactamente y estuvo 25 años en un exilio dorado en Francia. Al contrario, Aristide pidió a Francia la restitución de la deuda que habíamos pagado por el reconocimiento de nuestra independencia. Fue entonces que Francia y EE. UU. decidieron echarlo. Duvalier nada que ver y con Martelly en el poder es un regreso con mayor fuerza del duvalierismo si bien desde 1986 hasta hoy hubo un duvalierismo sin Duvalier, incluso hubieron duvalieristas que participaron del gobierno de Aristide como del de Preval. Su actual esposa es sobrina del ex general que Duvalier dejó en el poder cuando abandonó el gobierno.
ER: Nos queda un minuto.

HB: En primer lugar agradecerles el interés que siempre han tenido hacia la lucha y el pueblo de Haití y hacer un llamado a la sociedad argentina, a sus fuerzas progresistas y democráticas, de exigir al gobierno argentino el retiro de sus tropas de la Minustah, que representa una violación a nuestra soberanía y al derecho de autodeterminación del pueblo haitiano.

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Publicado por ARGENPRESS

Haitianos muestran páginas oscuras de dictadura de Duvalier

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jueves 10 de febrero de 2011

PL

Varias organizaciones sociales haitianas desarrollan actividades destinadas a mostrar la vida en este país durante los años de dictadura de Jean Claude Duvalier.

Durante tres días se exhibirán muestras fotográficas y presentarán testimonios de víctimas del régimen del ex dictador, de regreso en Haití desde el pasado 16 de enero.
El objetivo de las exposiciones, que también incluyen conferencias en la Facultad de Ciencias de la Universidad Estatal de Haití, es desempolvar las llamadas “páginas oscuras de la historia”.
La administración de Duvalier, desde 1971 hasta 1986, es calificada por muchos como “pasado de horror”.
Según Edner Décime, miembro de la coalición de entidades que organizaron la muestra, es necesario rememorar ese período a las nuevas generaciones.
A su juicio existe un déficit de memoria, por lo que se debe recordar el período histórico de esa dictadura, responsable de miles de muertes de personas opuestas al régimen.
La exposición, abierta hasta mañana, comenzó un día después de que la Fiscalía convocó al ex dictador a comparecer ante un juez de instrucción por acusaciones de corrupción y crímenes de lesa humanidad.
De acuerdo con declaraciones de su abogado, Baby Doc, como también le llaman, no se presentó a la citación por problemas de salud.
El letrado alegó que Duvalier sufrió una caída durante una visita al cementerio de Leogane, donde yacen los restos de sus abuelos, por lo cual le orientaron al menos 15 días de reposo. Se desconoce si la audiencia se postergará por una semana o más.
Durante su estancia en este país caribeño Baby Doc sostuvo encuentros con varios de los funcionarios y seguidores de su gobierno.

El ex dictador ha sido acusado por delitos de corrupción, desvío de fondos, asesinatos, secuestros y exilio ocurridos durante sus 15 años al mando de este empobrecido país.

Haití y las intenciones del ex dictador

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jueves 3 de febrero de 2011

PL

Pese a las acusaciones en su contra, el ex dictador Jean Claude Duvalier, de regreso en Haití desde el pasado 16 de enero, insiste en que su único interés es ayudar a reconstruir su país.

Sin embargo, para muchos el discurso de Baby Doc, como también se le conoce, carece de sinceridad y resulta difícil creer que pretenda ayudar, con los recuerdos dejados por su administración en la vida económica y social.
En una entrevista concedida a una televisora extranjera, su segunda comparecencia pública aquí, Duvalier dijo que el objetivo de su retorno era asistir a las conmemoraciones por el aniversario del terremoto ocurrido el 12 de enero de 2010.
“Puerto Príncipe no es la ciudad que dejé cuando me fui. Creo que ninguna persona responsable puede permanecer indiferente al sufrimiento y la miseria. Estoy en Haití para ayudar al pueblo en su recuperación”, sentenció.
Pero durante su gobierno, de 1971 a 1986, miles de personas murieron víctimas de los “Tonton Macoutes”, grupos armados encargados de frenar a quienes se oponían a su régimen.
Al ser cuestionado sobre presuntas reuniones efectuadas en días pasados con algunos de los miembros de ese cuerpo represivo, afirmó que no había nada incorrecto en encontrarse con algunos de sus seguidores.
No obstante, rechazó dar criterios sobre el rol que jugaron durante su administración.
A Baby Doc también se le responsabiliza con más del 40 por ciento de la deuda externa contraída por este empobrecido estado caribeño.
Durante su entrevista exclusiva, parte de la cual fue divulgada por el diario Haití Libre, también se habló de más de seis millones de dólares, que según el gobierno suizo fueron bloqueados de sus cuentas para entregarlos en forma de financiación de programas sociales al gobierno haitiano.
“Nunca he tenido una cuenta congelada en ningún lugar. Esos fondos pertenecen a la Fundación Simone Duvalier. Una vez que sean liberados, podrán utilizarse para la reconstrucción, especialmente en Leogane, lugar natal de mi madre”, expresó respecto al tema.
A pesar de que con sus palabras Duvalier insiste en ofrecer la imagen de buen ciudadano, interesado en los asuntos nacionales, las acusaciones en su contra crecen.
Varios días después de su llegada, fue citado a comparecer ante la Fiscalía y acusado de corrupción y malversación de fondos, pero sin que se abriera ningún proceso legal.
Seguidamente se interpusieron nuevas demandas por violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad.
Al mismo tiempo, aumentan a diario las críticas por su presencia en Puerto Príncipe y por la debilidad con que el sistema judicial ha encarado las acusaciones en su contra.
Haitianos víctimas de vejámenes durante su mandato, organizaciones internacionales y algunos ex líderes foráneos tampoco apoyan el retorno de Baby Doc, el cual consideran como un factor desestabilizador en medio de la dañada situación política nacional.
Incluso el propio presidente René Preval solicitó que fuera juzgado por sus delitos.
La realidad es que lejos de implicar beneficios para la población de esta nación devastada por un terremoto, afectada por una epidemia de cólera y donde reina la incertidumbre sobre el futuro, la presencia de Duvalier solo empeora la situación.

Su imagen constituye un fantasma para quienes aún desconocen quien regirá el destino del país, en espera de resultados oficiales de una controvertida primera ronda de elecciones presidenciales, en busca de los candidatos a la segunda vuelta, el venidero 20 de marzo.
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Haití: Terremoto, cólera y… “Baby” Doc

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jueves 20 de enero de 2011

Carlos Iaquinandi Castro (SERPAL)

Comentando con amigos y compañeros la dramática situación de Haití al cumplirse un año del terrible sismo, hacíamos un recuento de las sucesivas adversidades: uno de los más devastadores terremotos de la década en un país olvidado, con un pasado colonial de feroz expolio, ocupación militar de Estados Unidos en períodos del siglo XX y terribles dictaduras. Después del sismo, el incumplimiento de las promesas de ayuda de muchos gobiernos; las dificultades para coordinar la solidaridad; la incapacidad del gobierno de René Preval; el cólera importado por los “cascos azules”; el empeño de países extranjeros para montar elecciones en un país devastado y desestructurado, el circo de visitantes “famosos” que van a sacarse fotos entre las víctimas…y nos preguntábamos… ¿ que más le puede ocurrir a este sufrido pueblo haitiano, que fue el primero en América Latina en sublevarse y alcanzar la independencia con su rebelión de esclavos cimarrones?.

Pues sí, todavía podía sufrir otra calamidad inesperada e insólita. El regreso del ex dictador Jean Claude Duvalier.
La llegada del ex dictador Jean Claude Duvalier al aeropuerto de Puerto Príncipe tuvo la recepción convenientemente preparada por los secuaces que le precedieron. Estos individuos no tuvieron dificultad para reclutar “adherentes” con algo de dinero y mucho de promesas. Eso explica que decenas de jóvenes estuvieran allí para “festejar” su retorno.
El viaje no fué de incógnito. El ex dictador ha tenido que llegar con el conocimiento y consentimiento de Francia, Estados Unidos, la fuerza militar de las Naciones Unidas y el propio gobierno de Preval. Duvalier y su mujer Verónica Roy viajaron con guardaespaldas en un avión de Air France que además hizo escala en Martinica y que obviamente debió cumplir con todos los controles de pasajeros. Las operaciones del aeropuerto de la capital haitiana están a cargo de personal norteamericano desde el terremoto y la policía haitiana es la que supervisa el ingreso de los que arriban al país.
¿A que obedece este imprevisto regreso del dictador que en 1986 huyó del país ante una revuelta popular en un avión de la Fuerza Aérea norteamericana, con la ayuda de la administración Reagan y llevándose consigo una fortuna malversada? ¿ Como es posible que en un momento crítico en la vida de la nación haitiana, se haya permitido la “visita” de Duvalier, como si fuera un turista o un pasajero más ? Solo puede explicarse deduciendo que todos los implicados (Francia, Estados Unidos, la ONU y el gobierno de Preval) han dado “luz verde” para su arribo.
La dinastía absolutista de los Duvalier
Antes de continuar, refresquemos la memoria sobre quien es “Baby” Doc. El retornado Jean Claude heredó el poder de su padre, François, conocido como “Papá Doc”, que gobernó Haití a partir de 1957 con mano de hierro y el apoyo de los “tonton macoutes”, una fuerza paramilitar creada por él para controlar y reprimir a los opositores. En 1971, tras la muerte de su padre, “Baby” Doc asumió el gobierno con 19 años como “presidente vitalicio” continuando formas y métodos de su antecesor hasta 1986, año en el que revueltas populares provocaron que huyera del país. En total, casi 30 años de dictadura, una economía que solo funcionaba para la familia presidencial y allegados, una corrupción escandalosa, y el ejercicio despótico del poder que dejó entre 30 y 60 mil muertos.
Asistido militar y diplomáticamente en su fuga por el gobierno de Ronald Reagan, fue generosamente recibido por el gobierno francés, quien para “disculparse” alegó que le concedía “asilo humanitario temporario” ( aunque luego le toleró que se radicara de forma permanente ). Duvalier y su primera esposa, Michel Bennet huyeron de Haití llevando consigo una considerable fortuna en dinero, diamantes, joyas y objetos de arte. Se instalaron en una lujosa mansión en la Costa Azul, donde continuaron una vida de permanente lujo y derroche. Les fueron identificadas cuentas bancarias a los Duvalier y a sus allegados en Suiza, en Luxemburgo, en el Reino Unido, y en los Estados Unidos. En Francia eran propietarios de diversas residencias lujosas, entre ellas el castillo de Théméricourt ( Val d’Oise), varios apartamentos en París, y otro en la Quinta Avenida en Manhattan, Estados Unidos. Los Duvalier disfrutaron de la protección continua de las autoridades francesas y de otros gobiernos, y ninguna acción judicial contra ellos pudo llegar a su fin.
A comienzos de los 90, Michele le abandona y aparece después Verónica Roy, su actual mujer. En los años siguientes, Jubileo Sur/Américas y organizaciones solidarias europeas con Haití se movilizaron para bloquear 7,6 millones de francos suizos de Duvalier con el reclamo de que fueran restituídos al Estado haitiano. Un grupo de exiliados haitianos exigieron fuera encausado como responsable de más de 60.000 asesinatos ordenados por la dinastía Duvalier. El portavoz del grupo, el poeta haitiano Gerald Bloncourt denunció que “Baby” Doc tenía instalado en el sótano del palacio una cámara de tortura donde acudía a contemplar las ejecuciones de sus opositores. La Oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el crimen, evalúa que los fondos robados por los Duvalier al estado haitiano corresponden a un monto entre 500 y 2.000 millones de dólares
(Documento publicado en Viena en setiembre deld 2004 por el UNODC titulado “The anticorrupción toolkit”.) Una gran parte de la deuda externa del estado haitiano ( un 32%) fue contraida antes de 1986. Eso significa que la población más empobrecida del continente, está pagando sumas que en su dia fueron desviadas en provecho de la fortuna personal de los Duvalier. Un documento de la Plataforma Haitiana de Acción para un Desarrollo Alternativo y otras organizaciones emitido en el 2009 indica que la deuda haitiana sigue creciendo, a pesar de los “alivios” que dicen haber prestado los países acreedores. Afirmaba que en ese año ( antes del terremoto y sus gravísimas consecuencias ) el país que afrontaba ya una grave crisis alimentaria que afectaba a más de tres millones de personas, se veía forzada a pagar más de un millón de dólares cada semana por el servicio de la deuda.
Ingresa sin problemas y tras casi 48 horas le “detienen”.
Duvalier ingresó al país sin inconvenientes, le protegió la policía haitiana y se alojó en el lujoso “cinco estrellas” hotel Karibe, bajo la custodia de tropas hindúes de la MINHUSTAD ( fuerzas de las Naciones Unidas para la estabilización de Haití.) El lunes postergó una anunciada rueda de prensa sobre los motivos de su viaje, y cuando llevaba casi 48 horas de tranquila estancia en el país, una delegación policial le vino a buscar para llevarle ante el fiscal Arístides Auguste. Tras poco más de cuatro horas, Duvalier, que nunca apareció esposado, abandonó la sede judicial en un 4×4 con vidrios oscuros. Tanto él como su mujer sonrieron ante las preguntas de los periodistas sobre su situación judicial. “¿ Estuvo detenido ?”… sonrisas de los Duvalier.
Las informaciones oficiales dicen que fue imputado de los cargos de “corrupción, robo y malversación de fondos públicos”, que quedó en libertad condicional y que su caso está en manos del juez de instrucción. Las apariencias indican que Duvalier dispone de total libertad y que no parece muy intranquilo por su situación. Según Radio Metropole de Puerto Príncipe, Gervais Charles, uno de los abogados del ex dictador aseguró que la libertad de Duvalier es total y desmintió que se trate de una libertad “provisional”.
Es significativo que los cargos que le imputan, no incluyan crímenes de lesa humanidad por los que ha sido acusados por sobrevivientes de la represión y por organismos de derechos humanos y de solidaridad con el pueblo haitiano. Estos no prescriben, a diferencia de los delitos económicos.
Y mientras tanto…confirman resultados electorales impugnados
El “ruido mediático” producido por su arribo, eclipsó casi por completo la visita del Secretario de la OEA, Miguel Insulza, que traía un informe al gobierno de Preval sugiriendo que no se dieran por válidos los resultados de las elecciones de noviembre que permitían pasar a una segunda vuelta al candidato apoyado por el presidente René Preval. Al parecer, ese informe mostraba pruebas e indicios de fraude e irregularidades. Durante los episodios de la “detención” y posterior “liberación” de Duvalier, el Consejo Electoral Provisorio de Haití anunció que no cambiará los resultados, como le sugerían los observadores internacionales. Por tanto, Mirlande Manigat y Jude Célestin, apoyado por el gobierno tendrían que definir en una nueva elección. Las irregularidades denunciadas favorecían particularmente al candidato oficial, en perjuicio del tercero, el cantor popular Michel Martelly, que había impugnado los resultados que le colocaban a solo un uno por ciento por detrás de Célestin.
¿Cuáles son las prioridades ?
Es evidente que las necesidades urgentes de más de tres millones de haitianos son poder tener al menos una comida diaria, estar protegidos bajo algún techo y tener atención sanitaria. Y también recuperar la educación para cientos de miles de niños y los sistemas de agua potable. Por eso algunas organizaciones haitianas calficaron de “farsa cínica y criminal” las elecciones del pasado 28 de noviembre, que añadieron a la desastrosa situación una gratuita crisis política y de ambición de grupos de poder. Los que realmente sienten la tragedia y las urgencias no están haciendo campañas electorales, ni comprando conciencias ni haciendo promesas, están al lado de los que padecen, de los que necesitan atención urgente. Los dirigentes de Cáritas, una de las organizaciones que trabajan sin pausa para mitigar la terrible situación de los haitianos, afirman que “lo primordial ahora mismo, no es votar ni celebrar elecciones, sino comer y sobrevivir a diario”.
¿Ayudas o intereses?
Hace más de un mes el periodista Kevin Edmonds escribía en la revista de ALAI: “Las elecciones del 28 de noviembre son el paso más reciente en el intento de la comunidad internacional por reprimir las demandas de autodeterminación del pueblo haitiano”. Y más adelante, en su mismo escrito recordaba que “Hay más de diez mil millones de dólares en contratos de reconstrucción, una cantidad demasiado grande para ser confiada a cualquier candidato independiente, o Dios no lo quiera – añadía irónicamente – a uno progresista que podría canalizar el dinero a la construcción de los servicios públicos y la infraestructura tan necesarios para que sirvan al pueblo haitiano”.
¿Porqué el regreso de Duvalier?
El retorno del ex dictador después de 25 años no es casual. Sus lentos movimientos cuando ingresó al lujoso hotel cinco estrellas de la derruída capital haitiana, hizo que alguien le bautizara como “la momia”. Lo que no se sabe es porqué “la momia” decidió abandonar su sarcófago y llegar hasta Puerto Príncipe. Indigna la complicidad y la desvergüenza de gobiernos y organismos como las Naciones Unidas. Mientras Amnistía Internacional y otros organismos exigían su inmediata detención y procesamiento “Baby” Doc tomaba una suite del hotel Karibe, protegido por policías haitianos y tropas de las Naciones Unidas. El cuadro se completaba con unas decenas de presuntos seguidores, conformada por los contratados por sus sicarios y por desesperados que se aferran a cualquier cosa que les parezca que puede cambiar su suerte. Recordemos que Duvalier durante su mandato dictatorial, solía hacer recorridos con su lujoso vehículo lanzando dinero a la población desde el coche. Los años pasan, pero los métodos continúan.
Es patético ver que mientras millones de haitianos sufren, y miles de personas pertenecientes a organizaciones solidarias intentan atender sus necesidades básicas, el gobierno de Preval, la comunidad internacional -especialmente Estados Unidos y Francia, la ex potencia colonial- y las corporaciones “buitres” que esperan hacerse con el “bocado” de las obras de reconstrucción, emplean sus esfuerzos en diseñar un escenario favorable a sus intereses económicos y de poder.
No parece que Duvalier intente radicarse nuevamente en Haití y alentar un proyecto político. Es posible que intente obtener algún tipo de legalidad que le permita recuperar los millones de dólares intervenidos por Suiza por la demandas judiciales de organizaciones solidarias en favor del estado haitiano y volver a Francia. Eso podría explicar su viaje y el consentimiento de Preval, que aprovechó para sacar adelante una segunda vuelta electoral con los candidatos que le interesaban, desoyendo las protestas que consideraban una “mascarada” fraudulenta las elecciones de noviembre. “Favor por favor”.
La peor catástrofe, la hipocresía internacional.

El pueblo haitiano sigue siendo víctima no solo de los fenómenos naturales, de los que posiblemente hubiera podido recuperarse en condiciones normales, sino de “la historia y de la hipocresía desde su independencia en 1804” como escribe Kevin Edmonds en su reciente texto Haití: la autodeterminación negada. El futuro inmediato es imprevisible, pero poco alentador. Los sectores que tienen poder real ( en particular gobiernos y corporaciones económicas extranjeras ) siguen buscando salidas que solo beneficien a sus propios intereses. Quizás eso explica que el guatemalteco Edmond Mulet, representante del secretario de las Naciones Unidas haya rechazado la propuesta de partidos haitianos en la oposición de conformar un gobierno provisional de unidad nacional que se dedique a consensuar las tareas más urgentes en favor de la población. Su argumento: que las Naciones Unidas “no desearían trabajar con un gobierno que no salga de las urnas”. Hipocresía en estado puro.

“Baby Doc”: Bajo el manto de la ocupación

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jueves 20 de enero de 2011

Ramón Martínez – Silvia Consuegra (especial para ARGENPRESS.info)

Haití, país que cometió la osadía de ser el primero en liberarse del yugo esclavista, pareciera ser que debe pagar eternamente por esta gesta. Es uno de los países más pobres del mundo; la corrupción se da en todas las esferas, mucho más en lo político y lo militar, ligados al narcotráfico. Es decir, no habría las líneas suficientes para enunciar todos los hechos negativos que han transcurrido en su historia reciente.

Hace poco más de un año fue devastado por un terremoto. Las ayudas internacionales se han esfumado. Amén de las gigantescas secuelas ocasionadas por este fenómeno natural, son los afectados por el cólera, que ha causado ya más de 3.600 muertes. Este tuvo su primer brote en el río Artibonite, en la base nepalí de los cascos azules (ONU), en la cercana ciudad de Mirebalais (Haití).
En su historia contemporánea nos encontramos con un personaje siniestro, que dio comienzo a una de las dictaduras más crueles y sanguinarias, de las cuales se tenga conocimiento: la de Francois Duvalier, mejor conocido como “Papa Doc”, quien desde 1957 ejerció el poder con mano dura y creó un tenebroso grupo de asesinos llamado los tonton macutes, quienes cometieron los más atroces crímenes, en 1971 fallece y asume el poder Jean Claude Duvalier “Baby Doc”, quien en 1986 debe abandonar el país debido a una ola de protestas. Durante 15 años continuó con el legado de su padre, garrote, tortura, asesinato y sumir en la miseria al pueblo haitiano. Totalizando más de 60.000 personas asesinadas, y torturadas, que tiene a su haber conjuntamente con su padre, producto de la dictadura que instauraron durante 54 años.
Hoy asistimos a una realidad dura y cruel: una nación destruida, sin gobierno y en medio de la desolación y el abandono. Un proceso electoral viciado y con muchos cuestionamientos, además de la ocupación militar estadounidense, vergonzosa por cierto y condenable desde todo punto de vista. Su ubicación geoestratégica la hace un bocado apetecido por el imperio del norte, que en cierta manera desplaza el colonialismo francés en decadencia, toma posesión de la isla y lo más triste, con el silencio cómplice de las Naciones Unidas.
Su función – la de los marines – es la de poner “en orden las cosas y reinstaurar la democracia”. Como los haitianos no han podido elegir un nuevo presidente, entra en acción el ajedrez político y empieza el movimiento de sus fichas claves: regresó después de 25 años de” exilio” en París, el dictador con nueva cara. Veinte y cinco (25) años son suficientes para que las nuevas generaciones no lo identifiquen con el pasado, un nuevo redentor “Baby Doc”. Esa es la pieza para el recambio y la garantía de una “nueva nación democrática”. Obviamente bajo la tutela del imperio, bajo la sombra de la ocupación y sobre miles de muertos causados por el terremoto.

Sin embargo, los voceros de la Casa Blanca dicen estar “sorprendidos” por el “inesperado” regreso del baby. ¿Cree usted amigo lector que los gringos son fáciles de sorprender?

El ex dictador Jean Claude Duvalier regresa sorpresivamente a Haití luego de 25 años

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He venido a ayudar, afirmó Baby Doc, derrocado en 1986 tras encabezar un régimen de terror

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El ex dictador haitiano Jean-Claude Duvalier, centro, arribó ayer al aeropuerto Internacional de Puerto Príncipe, procedente de Francia. Lo acompaña su mujer, Veronique RoyFoto Reuters
Afp
Periódico La Jornada
Lunes 17 de enero de 2011, p. 30

Puerto Príncipe, 16 de enero. El ex dictador Jean-Claude Baby Doc Duvalier regresó sorpresivamente a Haití este domingo en medio de un vacío político dejado tras unas cuestionadas elecciones presidenciales.

De regreso a su tierra tras 25 años fuera de la política, la mayoría en el exilio en Francia, Duvalier, quien encabezó un régimen de terror, no explicó la razón de su vuelta, y declaró apenas a la prensa que lo aguardaba en el aeropuerto: He venido a ayudar.

Duvalier llegó a Puerto Príncipe en un vuelo de Air France, vistiendo traje azul y corbata y acompañado de su mujer Veronique Roy. Una delegación de ex funcionarios que sirvieron en su gabinete de ministros durante su gobierno esperaron su arribo en el aeropuerto, mientras docenas de seguidores se congregaron en las afueras del complejo; Telesur reportó que no pocos acudieron al aeropuerto en la idea de que quien regresaba era el ex presidente Jean Bertrand Aristide, exiliado en Sudáfrica.

Veronique Roy dijo a Afp que su marido, acusado de la muerte de miles de personas y graves hechos de corrupción, se puso de rodillas y besó el suelo al pisar su tierra natal por primera vez desde su derrocamiento en 1986.

Haití, mi país, el país de Dessalines, dijo Roy, citando a Duvalier, en referencia al héroe de la Independencia Jean-Jacques Dessalines, quien expulsó a los franceses y se convirtió en emperador.

Roy sugirió que el regreso de la pareja había sido motivado por el devastador terremoto de hace exactamente un año que causó la muerte de un cuarto de millón de haitianos. Ese fue el disparador, dijo la mujer. Es tan emotivo, no esperábamos este recibimiento.

Duvalier, de 59 años, fue derrocado por una revuelta popular en 1986 luego de que su familia y sus allegados fueron acusados de saquear decenas de millones de dólares de fondos públicos en sus 15 años de reinado, en los que se cometieron numerosas violaciones a los derechos humanos.

Este regreso imprevisto ocurre cuando Haití acaba de conmemorar el primer aniversario del sismo y el país está sumido en un bloqueo político, tres semanas antes del fin del mandato del presidente saliente René Préval.

La segunda vuelta de la elección presidencial celebrada del 28 de noviembre fue aplazada de manera indeterminada y todavía no se ha dado información sobre los candidatos que se enfrentarán en esa segunda vuelta.

En 2007, Duvalier habló a las radios haitianas para pedir perdón al pueblo por los errores cometidos durante su gobierno.

René Préval reaccionó diciendo que si había perdón, también había justicia, pues el ex dictador es acusado especialmente por desvío de fondos en el ejercicio del poder.

Las autoridades de Haití consideran que más de 100 millones de dólares fueron desviados con el pretexto de obras sociales hasta la caída en 1986 de Baby Doc, quien sucedió en 1971 a su padre François Duvalier, elegido presidente por vía democrática en 1957.

Francia aceptó en 1986 recibir a Jean-Claude Duvalier, cuando enfrentaba desde finales de noviembre de 1985 manifestaciones antigubernamentales en las que murieron decenas de haitianos.

Como ocurrió con el presidente Jean Bertrand Aristide en 2004, Baby Doc fue obligado a dimitir por Estados Unidos y abandonó el país el 7 de febrero de 1986 a bordo de un avión de fuerza aérea estadunidense.