Tradiciones letales u opresivas

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LUNES, 27 DE AGOSTO DE 2012

Jorge Gómez Barata (especial para ARGENPRESS.info)

No me parece valido que se invoquen la cultura o las tradiciones para legitimar comportamientos sociales o individuales incivilizados, absurdos o discriminatorios. Si alguna costumbre o precepto ampara la discriminación de la mujer, el racismo, la intolerancia religiosa o de género o la violencia, impide el disfrute de placeres legítimos, mutila el cuerpo, tolera castigos físicos u obliga a prácticas obviamente absurdas, no debe ser preservada ni honrada, sino rechazada como anacronismo o aberración.

Así reacciono ante el argumento de que la libertad para poseer, portar, comprar y vender y eventualmente usar armas de fuego es un elemento de la cultura norteamericana que debe ser respetado.
Por otra parte comprendo las razones de los fundadores de los Estados Unidos que, por medio de la Segunda Enmienda, convirtieron en precepto constitucional el derecho a poseer y portar armas de cualquier tipo: ARTICULO II Siendo necesaria para la seguridad de un Estado libre una milicia bien organizada, no se coartará el derecho del pueblo a tener y portar armas.
Obviamente las sucesivas oleadas de intrépidos y laboriosos colonos que en los siglos XVII, XVIII y XIX se establecieron en los territorios que hoy forman los Estados Unidos y con audacia impar e inmensos sacrificios, corriendo riesgos extraordinarios levantaron el país, no podían prescindir de las armas de fuego para su subsistencia y defensa. Entonces no existían leyes, policías y otros cuerpos de seguridad que los protegieran y muchos ni siquiera vivían en comunidades. No es criticable que poseyeran armas y que incluso las mujeres y los niños fueran entrenados en su utilización.
Por otra parte, cuando en 1789, mediante el Acta de Derechos fueron introducidas las 10 primeras Enmiendas, las armas de fuego existentes poseían alcance y efectividad limitados y eran poco letales. La forma en que Hollywood ha contado la Conquista del Oeste es inexacta, entre otras cosas por la efectividad que atribuye a las armas de fuego.
Más adelante, en la medida en que se llevó a cabo la guerra de liberación, se formaron las instituciones militares, se auspició la insaciable conquista de territorios arrebatados a los pueblos originales y a México y se libró la Guerra Civil y más tarde se auspiciaron políticas imperialistas que requirieron un enorme potencial militar, la producción y el comercio de armas se transformó en una de las ramas más lucrativas de la economía estadunidense.
Las armas de fuego que por decenas de millones poseen los ciudadanos norteamericanos, no aportan nada a las capacidades militares del país y no contribuyen a la seguridad ciudadana, sino todo lo contrario. No existe ningún argumento cultural e histórico válido que ampare la posesión por parte de la ciudadanía de armas extraordinariamente poderosas, precisas y letales.
Los norteamericanos que han reformado su Constitución en 27 ocasiones, nunca se han decidido, ni siquiera a establecer regulaciones mínimas que contextualicen el derecho a poseer armas. Según una opinión muy extendida y probablemente atinada, ello no se debe a fenómenos culturales o a tradiciones legitimas sino a intereses económicos que trafican con la muerte.
Los índices de criminalidad, suicidios, accidentes, actos terroristas y matanzas que en número creciente y cada vez más frecuente ocurren en los Estados Unidos con armas de fuego hacen urgente regulaciones respecto al comercio y la tenencia de armas. Lo que un día fue justificado y legítimo es ahora un rasgo que desmiente el nivel de cultura y civilización alcanzado por el pueblo norteamericano que no es intrínsecamente violento. Allá nos vemos.

La nación asesina

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LUNES, 30 DE JULIO DE 2012

Manuel E. Yepe (especial para ARGENPRESS.info)

Un ensayo de este título publicado en la revista Counterpunch califica de sorprendente el reconocimiento oficial y la novedosa transparencia con que se ha hecho público que Estados Unidos dispone, desde hace más de medio siglo, de un programa de asesinatos selectivos que ahora coincide con una visibilización sin precedente del uso de aviones de guerra guiados por control remoto en diversos puntos del planeta.

La noción de que exista una lista de gente a matar en el más alto nivel del poder ejecutivo de Estados Unidos ha hecho que el tema haya tenido una fuerte cobertura mediática, lo que denota preocupación por el hecho incluso en algunos sectores del llamado “poder invisible”.
El Washington Post señaló editorialmente que “ningún gobierno ha dependido tan extensivamente del asesinato de individuos para hacer avanzar los objetivos de seguridad de la nación como el actual”. Por su parte, el New York Times describe como “algo sin precedentes en la historia presidencial el papel de Obama como supervisor directo de esta guerra en las sombras…”
El ex Presidente James Carter, en un artículo que publicó en el New York Times, insistió en que “no se sabe cuántos cientos de civiles inocentes han muerto en estos ataques (con drones), cada uno de ellos aprobado por las máximas autoridades en Washington. Es algo antes impensable”.
Pero el hecho cierto es que estos homicidios a distancia y los asesinatos selectivos con aprobación presidencial, han tenido lugar secretamente desde hace al menos medio siglo. Lo único novedoso es que las recientes revelaciones sobre las listas de gente a matar y los asesinatos con uso de drones se estén haciendo de forma tan abierta. “Quienes se alarman por las recientes revelaciones acerca de los listados de gente a matar de Obama, tendrían que conocer, desde una perspectiva histórica, cuántas personas nuestro país ha asesinado en el mundo”, apunta Noble.
El autor reseña los cincuenta años de masacres y asesinatos selectivos de Estados Unidos en tres partes. La primera describe la historia letal del programa de Fénix (Phoenix, en inglés) contra Vietnam, que define como la fuente original de las estrategias y tácticas terroristas posteriores de Estados Unidos. La segunda trata acerca de las conocidas listas de gente a matar en Latinoamérica, y las menos divulgadas de países de otros continentes. La tercera aborda la resurrección del programa Fénix en Irak, Afganistán y un creciente número de países con los cuales “no estamos en guerra”.
Fénix fue un programa altamente secreto desarrollado en 1967 por la CIA en Vietnam con el fin de “neutralizar” la infraestructura del Vietcong asesinando civiles sud vietnamitas sospechosos de apoyar a los combatientes vietnamitas del Norte y del Vietcong.
Aunque el entonces Director de la CIA, William Colby, declaró ante el Congreso en 1971 que ” Fénix no es un programa de asesinatos”, admitió posteriormente que las operaciones de Fénix mataron a más de 20.000 personas entre 1967 y 1972. La matanza de My Lai fue apenas una operación más del programa Fénix.
Con abundantes datos y argumentos, Doug Noble describe la repercusión que este programa ha tenido para Latinoamérica.
La comunidad de inteligencia estadounidense adaptó Fénix a Suramérica mediante un ultra secreto Proyecto X.
Los métodos y técnicas de Fénix fueron utilizados en la Operación Cóndor, responsable del asesinato de varios cientos de miles de patriotas latinoamericanos. Las organizaciones criminales de casi todos los países de la región sirvieron a Fénix para la obtención e intercambio de información y colaboraron en la represión de las luchas e ideales contrarios al hegemonismo de Estados Unidos en el subcontinente.
Durante la administración de Carter, Estados Unidos suspendió la aplicación del Proyecto X por presuntas violaciones de los derechos humanos, pero bien pronto la administración de Reagan reimplantó su vigencia.
“El programa de asesinatos con drones de Estados Unidos ha salido del closet. Quienes durante años hemos protestado y combatido el ilegal, inmoral y estratégicamente contraproducente uso de drones, la aptitud esquizofrénica de matar por control remoto, el terror que genera un ataque de drones y el inevitable (o intencional) asesinato de cuantiosos civiles ‘sospechosos de terrorismo’ advertimos ahora contra la proliferación de los drones en el mundo y su utilización por fuerzas de policía y patrullas de frontera para labores de vigilancia y objetivos supuestamente no letales”, señala Doug Noble, un activista contra las guerras con residencia en la ciudad neoyorquina de Rochester.

El programa Fénix se ha hecho global, contribuyendo a proclamar a los Estados Unidos de América como una verdadera nación asesina.

Masacres en Estados Unidos: ¿Por qué?

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LUNES, 23 DE JULIO DE 2012

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)
“Prefiero despertar en un mundo donde Estados
Unidos sea proveedor del 100 % de las armas
mundiales”.
Lincoln Bloomfield, funcionario del Departamento
de Estado de Estados Unidos.

En estos días murieron 12 personas en una balacera en Estados Unidos, y alrededor de 50 resultaron heridas. Lo cierto es que ya no resulta novedad la noticia de una masacre en ese país. Lo curioso a tener en cuenta en estos casos es su modalidad: un “loco” que se pone a matar gente a diestra y siniestra, armado hasta los dientes, en medio de una escena de aparente tranquilidad ciudadana. Estamos tan habituados a eso que no nos sorprende especialmente. Si el mismo hecho ocurriera, por ejemplo, en una nación africana o centroamericana serviría para seguir alimentando su estigmatización como “países pobres y, fundamentalmente, violentos”. Allí, en el Sur del mundo, la violencia y la muerte cotidiana adquieren otras formas: no hay “locos” que se broten y produzcan ese tipo de masacres; la muerte violenta es más “natural”, está ya incorporada al paisaje cotidiano, recordando que muere más gente de hambre -otra forma de violencia- que por proyectiles de armas de fuego.

La repetición continuada de estos sucesos tremendamente violentos obliga a preguntarse sobre su significado. Si bien es cierto que en muchos puntos del planeta la violencia campea insultante con guerras y criminalidad desatada, luchas tribales o sangrientos conflictos civiles, no es nada común la ocurrencia de este tipo de matanzas, con esa forma tan peculiar que la potencia del Norte nos presenta casi con regularidad. Si ocurren, como sucedió hace un año en Noruega, constituyen una catástrofe nacional. En Estados Unidos, por el contrario, ya son parte de su estampa social “normal”.
Explicarlas sólo en función de explosiones psicopatológicas individuales puede ser una primera vía de abordaje, pero eso no termina de dar cuenta del fenómeno. Sin dudas que quienes la cometen, quienes terminan suicidándose en muchos casos, pueden ser personalidades desestructuradas, psicópatas o psicóticos graves; simplemente “locos” para el sentido común. ¿Pero por qué no ocurren también en los países del Sur plagados de guerras internas y armas de fuego, donde la cultura de violencia está siempre presente y las violaciones a los derechos humanos son el pan nuestro de cada día? ¿Por qué se repiten con tanta frecuencia en la gran potencia? Ello habla de climas culturales que no se pueden dejar de considerar. La violencia no es patrimonio de las “repúblicas bananeras”, en absoluto, aunque cierta versión peliculesca -estadounidense, por cierto- nos intente acostumbrar a esa visión.
Ese patrón de violencia fenomenal que desencadena periódicamente masacres de esta naturaleza no es algo aislado, circunstancial. Por el contrario, habla de una tendencia profunda. La sociedad estadounidense en su conjunto es tremendamente violenta. Su clase dirigente -hoy por hoy, clase dominante a nivel global- es un grupo de poder con unas ansias de dominación como jamás se vio en la historia, y el grueso de la sociedad no escapa a ese clima general de violencia, entronizado y aceptado como derecho propio.
Exultante y sin la más mínima sombra de duda o recato el por ese entonces candidato a representante de Washington ante Naciones Unidas John Bolton, en el 2005 y en medio del clima de “guerras preventivas” que se había echado a andar luego de los atentados de las Torres Gemelas, pudo decir que “cuando Estados Unidos marca el rumbo, la ONU debe seguirlo. Cuando sea adecuado a nuestros intereses hacer algo, lo haremos. Cuando no sea adecuado a nuestros intereses, no lo haremos”. Es decir: la gran potencia se arroga el derecho de hacer lo que le plazca en el mundo, y si para ello tiene que apelar a la fuerza bruta, simplemente lo hace. Esa es la cultura estadounidense. El vaquero “bueno” matando indios “malos” cuando lo desea; así de simple.
Estados Unidos ha construido su prosperidad sobre la base de una violencia monumental (por cierto, como todas las prosperidades de los imperios: a la base siempre hay un saqueo. La propiedad privada es el primer robo de la historia). La Conquista del Oeste, la matanza indiscriminada de indígenas americanos, el despojo de tierras a México, la expansión sin límites a punta de balas, el racismo feroz de los anglosajones blancos contra los afrodescendientes -con linchamientos hasta no hace más de 50 años y un grupo extremista como el Ku Klux Klan aún activo al día de hoy- o el actual racismo contra los inmigrantes hispanos legalizado con leyes fascistas, toda esa carga cultural está presente en la cultura estadounidense. Único país del mundo que utilizó armas nucleares contra población civil -no siendo necesarias en términos militares, pues la guerra ya había sido perdida por Japón para agosto de 1945, cuando se dispararon-; país presente en forma directa o indirecta en todos los enfrentamientos bélicos que se libran actualmente en el mundo, productor de más de la mitad de las armas que circulan en el planeta, dueño del arsenal más fenomenal de la historia con un poder destructivo que permitiría hacer pedazos la Tierra en cuestión de minutos y productor de alrededor del 80% de los mensajes audiovisuales que inundan el globo con la maniquea versión de “buenos” versus “malos”, Estados Unidos es la representación por antonomasia de la violencia imperial, del desenfreno armamentístico, del ideal de supremacía. Las declaraciones de Bolton citadas más arriba no pueden ser más elocuentes.
Su símbolo patrio, el águila de cabeza blanca, lo pinta de forma cabal: ave rapaz por excelencia, muchas veces se alimenta de carroña o robando las presas de otros cazadores, conducta “ladrona” que llevó al padre de la patria Benjamin Franklin a oponerse vehementemente a la designación de este animal como representación del país. [El águila blanca] “no vive honestamente. Por haraganería no pesca por sí misma. Ataca y roba a otras aves pescadoras”, escribió indignado fundamentando por qué no debía ser esa ave el símbolo nacional. Obviamente, sus ideales no triunfaron.
Lo que sucedió estos días en el estreno de la película de Batman, repetición de dramas más o menos similares en estos años, es consecuencia natural -y ¡obligada!, se podría decir- de una historia donde la apología de la violencia y de las armas de fuego está presente en los cimientos de su sociedad. “El derecho a poseer y portar armas no será infringido”, establece tajante la segunda enmienda de su Constitución. Para salvaguardar este derecho y “promover y fomentar el tiro con rifle con una base científica”, en 1871 se fundó la Asociación Nacional del Rifle, hoy día la asociación civil más vieja del país, con cuatro millones de miembros y treinta millones de allegados y simpatizantes. Por lo que puede apreciarse, la pasión por las armas (¿por la muerte?) no es nueva. Las masacres son parte fundamental de la historia de Estados Unidos.
De acuerdo con informaciones de la organización Open Secrets, en los últimos años distintas instancias que buscan restringir las armas de fuego han invertido alrededor de un millón y medio de dólares en sus campañas, en tanto la Asociación Nacional del Rifle para ese mismo período ha cabildeado gastando más de diez millones de dólares para mantener intocable la segunda enmienda.
Si es cierto, como dijera Freud, que no hay real diferencia entre psicología individual y social, porque en la primera está ya contenida la segunda, la “locura” del joven asesino de estos días no es sino la expresión de una cultura de violencia que permea toda la sociedad estadounidense haciéndola creer portadora de un “destino manifiesto”. Pero la realidad es infinitamente más compleja que vaqueros “buenos” contra indios “malos”.

Cuba: Reflexiones del compañero Fidel Castro. Días insólitos

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LUNES, 11 DE JUNIO DE 2012

Bajo el título “El asesino en jefe”, el día 7 de junio de 2012, en un sitio de Internet se afirma: “…no sólo elegirán a un presidente de Estados Unidos; también estarán eligiendo a un asesino en jefe”.
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“Gracias a un largo artículo del New York Times de Jo Becker y Scott Shane, ‘Secret ‘Kill List’ Proves a Test of Obama’s Principles and Will,’ (Lista secreta de asesinatos, prueba de los principios y la voluntad de Obama) sabemos ahora que el presidente ha pasado una cantidad sorprendente de tiempo supervisando la “nominación” de presuntos terroristas para asesinarlos mediante el programa de drones [aviones sin tripulación a control remoto] que heredó del presidente George W. Bush y que ha expandido exponencialmente”.
“El lenguaje del artículo sobre nuestro presidente guerrero […] se concentra en los dilemas de un hombre que, como sabemos ahora, ha aprobado y supervisado el crecimiento de un programa de asesinatos notablemente poderoso en Yemen, Somalia y Pakistán basado en una “lista de asesinatos”. Además lo ha hecho regularmente, objetivo tras objetivo, nombre tras nombre […] Según Becker y Shane, el presidente Obama también ha estado involucrado en el uso de un método fraudulento de recuento de asesinatos de drones que minimiza las muertes de civiles.
“Hablando históricamente, todo esto es bastante extraño. El Times califica el papel de Obama en la maquinaria de asesinatos mediante drones de ‘sin precedentes en la historia presidencial’. Y así es”.
“‘Es el más extraño de los rituales burocráticos: Más o menos cada semana, se reúnen más de 100 miembros del creciente aparato de seguridad nacional del gobierno, en una vídeoconferencia segura, para estudiar las biografías de presuntos terroristas y recomendar al presidente quiénes deben ser los próximos eliminados. Ese proceso secreto de ‘nominaciones’ es un invento del gobierno de Obama, un nefasto círculo de discusión que estudia las diapositivas de PowerPoint con los nombres, alias y biografías de presuntos miembros de la filial de al Qaida en Yemen o sus aliados en la milicia Shabab en Somalia. Las nominaciones van a la Casa Blanca, donde por su propia insistencia y guiado por el ‘zar’ del contraterrorismo John O. Brennan, Obama debe aprobar cada nombre’”.
“Como nos informó la semana pasada el Times, no solo tenemos a un asesino en jefe en el Despacho Oval, sino a un ciber-guerrero…”
Esto que escribo es una breve síntesis sobre la actualidad de Estados Unidos
El día anterior, igualmente siniestro, 6 de junio de 2012, la BBC Mundo, bajo el título de “¿Se desinfla la economía de China?”, afirma:
“Varios indicadores empiezan a apuntar hacia una bajada económica en el país asiático, con una fuerte disminución de la demanda de electricidad y de la producción industrial, así como en el rendimiento de las fábricas y las ventas al por menor.
“China sufre desde hace meses a causa del viento frío que procede de Europa, que es su mercado de exportación más grande, incluso mayor que el de Estados Unidos.
“El sector manufacturero del país se contrae desde hace siete meses debido sobre todo a la débil demanda exportadora, según un reciente estudio”.
“El dinero ha dejado de llegar a China más o menos desde septiembre, y en abril de hecho comenzó a abandonar el país. Esto es altamente inusual”.
“Para evitar que el yuan se fortalezca demasiado, China impide que los especuladores compren la moneda.
“Desde mediados de 2010, el gobierno chino había permitido de forma diligente que el yuan se fortaleciera respecto al dólar, pero en el último mes, conforme la economía entró en crisis, comenzó a depreciar de nuevo el valor del yuan”.
“…muchas empresas financiaron la importación de materias primas como cobre, mineral de hierro y aluminio para la industria de la construcción”.
“Los envíos de cobre sin utilizar que se acumulan en los almacenes de China se han hecho tan grandes que apenas hay espacio para guardar el excedente”.
“Esto podría no ser más que un problema pasajero de corto plazo. Pero el temor es que pueda ser el principio del fin del boom inmobiliario por el que se han construido muchos más apartamentos de los que el país verdaderamente necesita”.
“Hay ciudades fantasmas completamente construidas.
“Parece que muchos de estos pisos vacíos estaban siendo comprados por empresas y familias chinas como una inversión más atractiva que depositar el dinero en una cuenta bancaria con bajo interés”.
“La tasa de crecimiento de China apenas cayó por debajo de la cifra mágica del 10% en un momento en que Occidente caía en su recesión más profunda desde la Segunda Guerra Mundial”.
“Por ejemplo, el gigante asiático construyó de la nada la red de ferrocarriles de alta velocidad más grande del mundo, cinco veces el tamaño de la red francesa de alta velocidad”.
“China está en medio de una transición delicada, con una nueva generación de líderes que se acerca al poder, algo que sólo ocurre cada 10 años.
“Hay una lucha política en ebullición, puesta en evidencia por la destitución del llamativo gobernador de Chongqing, Bo Xilai.
“Muchos de los miembros del partido se beneficiaron del boom inmobiliario y del crédito de los últimos tres años. Si este auge llega a su fin, no querrán formar parte de los perdedores inevitables.
“Cómo se desarrollará esa batalla, especialmente en el caso de que China se enfrente a protestas multitudinarias de trabajadores desempleados en las calles, es una incógnita para todos”.
Estoy lejos de compartir este siniestro infundio yanki sobre el destino de China, y me pregunto si acaso puede ignorarse que China posee las más grandes reservas de tierras raras en el mundo y enormes volúmenes de gas de esquisto, que le permitirían ejercer su poder sobre la producción energética mundial cuando cese el poder de mentir y avasallar. Es ya demasiado.
Fidel Castro Ruz
Junio 9 de 2012

12 y 5 p.m.

LUNES, 11 DE JUNIO DE 2012

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América Latina y el nuevo paradigma: OEA go home

Pablo Bilsky (REDACCION ROSARIO)

Las críticas de los gobiernos de Bolivia, Ecuador y Venezuela al funcionamiento de la Organización de Estados Americanos (OEA) no son nuevas, pero resuenan ahora en un contexto latinoamericano que sí lo es, porque se construyó a partir de un profundo cambio de paradigma en la región. Además de las críticas, ya están en marcha organismos alternativos que son potenciales reemplazos de la OEA, que nació durante la Guerra Fría y hoy luce como una rémora. Celac y Unasur asoman como espacios más acordes a estos nuevos tiempos en que América latina dejó de ser el patio trasero de los Estados Unidos.

Las críticas al funcionamiento de la OEA sonaron fuerte en la 42º Asamblea General celebrada en la ciudad boliviana de Tiquipaya del 3 al 5 de junio. Muchas son las facturas que desde Latinoamérica se pueden exhibir a la hora de denunciar la “parcialidad” de una organización que ha venido “sirviendo a los intereses del imperio estadounidense”.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, dejó en claro la profundidad del cambio de paradigma, en su país, en la región y en el mundo, desde que encabezó la inauguración de la Asamblea General con un ritual andino. “Este es un encuentro histórico e inédito; hace 33 años, 1979, en la primera Asamblea de la OEA en Bolivia, se despedía con tanques y ahora los movimientos sociales reciben con alegría y esperanza”, dijo el presidente en el acto público celebrado en el campus de la Universidad del Valle de Cochabamba.
“Transformarse o desaparecer”. La expresión resumen la idea que expresaron los mandatarios de Bolivia, Ecuador y Venezuela, justamente los países que protagonizan el más profundo cambio de paradigma en la región. “Refundación” fue el término que más sonó en Tiquipaya, junto a las críticas por “la degradación del organismo que cayó en manos de los intereses de los Estados Unidos”.
“Estamos transformando nuestras democracias de plastilina en democracias reales; todas las instancias de nuestra América van a estar en función de este cambio de época: revolucionarse o desaparecer”, sentenció el presidente de Ecuador, Rafael Correa, especialmente invitado a la Asamblea General de la OEA en Bolivia.
En la cena de apertura, Morales aseguró que había llegado la “hora de una refundación” de la OEA, porque el hemisferio vive “tiempos muy diferentes”. Por su parte, el canciller de Bolivia, David Choquehuanca, advirtió que si el sistema de derechos humanos no se aplica a todos los estados “posiblemente estemos asistiendo al final de una organización que no quiso salvarse a sí misma”. Choquehuanca llamó a superar los intereses individuales como personas y pueblos, y a “desarrollar sentimientos de coexistencia entre los países y no de sometimiento”, y se pronunció en favor de “la igualdad plena, la inclusión de los actores sociales y el paso de una democracia representativa a una participativa”.
Correa anunció además que su país se retirará del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), organismo que, dijo, “ha servido a los intereses estadounidenses”. El mandatario confirmó esa decisión a su llegada a Quito procedente de Bolivia.
Correa recordó que el TIAR “implicaba el compromiso de toda América de unirse frente a cualquier agresión extrarregional”, y que sin embargo, “cuando en la guerra de Malvinas el convenio obligaba a defender a la Argentina, Estados Unidos apoyó a Inglaterra”.
La Comunidad de Estados Americanos (Celac) y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) son organismos alternativos y posibles reemplazos de la OEA que ya se han echado a andar en el continente.
La Celac, que nació en 2010, agrupa a 33 países. Incluye a todo el continente que lleva el nombre de Vespucio, excepto Estados Unidos y Canadá. Estas dos exclusiones son muy significativas y remiten a la búsqueda de una alternativa a la OEA. Por ejemplo, y no casualmente, en la 42º Asamblea General celebrada en Tiquipaya fueron sólo dos los países que se negaron a firmar la resolución del organismo a favor de la posición argentina con relación a Malvinas: Estados Unidos y Canadá. La Unasur entró en vigencia en marzo de 2011 y agrupa a doce naciones: Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Colombia, Chile, Perú, Venezuela, Ecuador, Surinam, Guyana.
El contraste entre América latina y Europa se sigue profundizando. De este lado del océano, volvió la política y la militancia, y se están construyendo nuevas instituciones acordes a los nuevos tiempos. Del otro lado del Atlántico, los poderes fácticos gobiernan con cada vez menos mediaciones y más impunidad, vaciando de contenido la democracia y repitiendo ajustes neoliberales y fórmulas ya gastadas. En este marco, la OEA como mera guardiana del patio trasero de los Estados Unidos está condenada a desaparecer. No la condenan las críticas, sino la historia.

Haití: “La otra cara de la ocupación militar es el gobierno de negocios”

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LUNES, 28 DE MAYO DE 201

Ernesto Herrera (CORRESPONDENCIA DE PRENSA)

Entrevista a Franck Seguy, sociólogo, adherente de la central sindical Batay Ouvriye (Batalla Obrera).

– Los medios de prensa internacionales cuentan de “progresos sustanciales” desde que asumió el gobierno de Michel Joseph Martelly. Hablan de “avances democráticos” y resaltan el arribo de muchas inversiones. ¿Puedes hacernos una descripción de la situación actúal?
– El nuevo Presidente resume su política con una frase que dice así: “Haití está abierto a los negocios”. En efecto, desde su investidura, el 14 de mayo de 2011, el Presidente hace sus mejores esfuerzos para abrir el país a los inversores extranjeros. Ya se realizaron varios foros en Puerto Príncipe, con la ayuda en particular de Bill Clinton, que es representante especial del Secretario General de la ONU en Haití. Del mismo modo, el propio Martelly había viajado en enero pasado al Foro Económico Mundial de Davos (Suiza), para entrevistarse con hombres de negocios susceptibles de colocar inversiones en el país. Es importante indicar que fue invitado a Davos por Denis O’ Brian, presidente de la empresa de telefonía celular Digicel, que adquirió un 80% del mercado de la telefonía en Haití.
Por su parte, el Ministro de Asuntos Exteriores, Laurent Lamothe -que está a un paso de llegar a Primer Ministro a raíz de la dimisión de Garry Conille, un antiguo funcionario de la ONU-, se dio a conocer en su mandato como canciller de la “democracia de los negocios”, pues bien, esto se materializa por hechos concretos: en varias regiones del país, el gobierno está poniendo las tierras más fértiles al servicio de la construcción de Zonas Francas Industriales (ZFI). En Caracol (norte), una nueva ZFI está pronta para funcionar. Se trata de una localidad de cerca de 5.000 habitantes que deberá de un momento otro albergar a más de a 20.000 personas, sin que ninguna infraestructura básica se construya. Incluso no hay el agua potable. En su investidura en octubre de 2011, el Primer Ministro prometía crear cientos de miles de empleos. Con este motivo, había declarado: “Las necesidades de empleos que son tan importantes hoy, no pueden esperar, Haití no puede darse el lujo de rechazar las solicitudes de empresas que quieren establecerse en el mercado y exigen bajos salarios”.
Así, cuando la prensa internacional habla de “progresos sustanciales” en la situación haitiana, se refiere, efectivamente, al bulevar abierto para la llegada del capital transnacional. Es decir, los avances de un gobierno de negocios son la otra cara de la ocupación militar que ejerce la Minustah. (1) No son menos de 40 las ZFI que están previstas, y una buena parte de ellas están actualmente en fase de construcción. Pero nada de esto debe ponerse a la cuenta de Martelly, ya que desde marzo de 2010, el Plan de Acción para la Reconstrucción y el Desarrollo Nacional (PARDN) preveía: “El éxito de la implantación de los polos regionales dependerá de los incentivos al desarrollo industrial, comercial y turístico. En este capítulo, la ley Hope II (Haitian emispheric Opportunity through Partnership Encouragement) proporciona un primer marco para utilizar las ventajas comparativas de Haití, para aprovechar su mano de obra, la proximidad del mercado norteamericano y los conocimientos técnicos de su sector privado. (…). El Estado haitiano quiere favorecer las inversiones en este sector sosteniendo la instalación de parques industriales y zonas francas”.
En otro plano, hay que subrayar que el Presidente Martelly nunca ha ocultado su pertenencia duvalerista y no pierde ocasión de mostrarse públicamente con Jean-Claude Duvalier (sucesor de su padre, François Duvalier). “Baby Doc” regreso al país desde su exilio dorado en Francia y está sin ninguna investigación por los crímenes cometidos durante su larga dictadura entre 1971 y 1986. Martelly incluso ha inaugurado algunas obras junto al ex dictador. Obviamente, el gobierno de negocios viene acompañado de una enorme corrupción. La periodista Nuria Piera obtuvo y publicó una extensa documentación que muestra cómo el senador dominicano Félix Bautista sobornó con millones dólares a Martelly. La empresa de construcción de este senador resultó beneficiada con multimillonarios contratos para trabajar en la “reconstrucción” de Haití. Bautista es conocido como el campeón de la corrupción en República Dominicana. Martelly no pudo contradecir estas acusaciones de corrupción sobre su persona, pero el fardo fue derivado hacia el jefe de gobierno Garry Conille, que tuvo que dimitir.
-Pasaron dos años del terremoto y las informaciones que difunden organismos internacionales como la ONU y la OEA, así como numerosas ONGs, es que la “ayuda humanitaria” ha funcionado y que la situación socio-económica ha mejorado para cientos de miles personas. ¿Cual es tu opinión?
– Existe en Haití una frase que resume lo que es la ayuda humanitaria. Dice esto: “La ayuda humanitaria, no se la ve ni se la come”. Es una frase que por sí sola denuncia toda la retórica falsa y hueca de los organismos internacionales, cuyo objetivo es comercializar la miseria de los trabajadores bajo el paño “de la ayuda humanitaria”. En realidad, se debe reconocer que “la ayuda humanitaria” funcionó. ¿Pero para quién? Actualmente, son las ONG quienes ofrecen los mejores empleos del país. Pero estos empleos se conceden a los que vienen de países extranjeros y que llevan el estatuto de “expatriados”. Los haitianos deben conformarse con empleos precarios, mal pagos, en zonas periféricas.
Estos “expatriados” tienen un nivel de vida superior, alquilan buenas viviendas y consumen en supermercados. Por eso la mayoría de los precios están indicados en inglés…y en dólares. Pues sí, “la ayuda humanitaria” funcionó, en primer lugar a favor de los “expatriados” – europeos mayoritariamente -, algunos profesionales haitianos trabajan con ellos en puestos subalternos y la burguesía se aprovecha de su presencia para aumentar el tipo de beneficio de sus negocios. Pero, para la mayoría de la población, “la ayuda humanitaria” no llega. Por el contrario viene a complicar aún más su condición de miseria extrema.
-En este cuadro que tú vienes describiendo, ¿qué podría decirse de los movimientos sociales? Hay luchas, se desarrolla un movimiento de resistencia? ¿Cuáles son las principales demandas?
– Ciertamente se desarrolla una determinada resistencia ante tal situación. Pero no se puede afirmar que existe un movimiento a la altura de los retos de la hora. Ya que Haití sufre de un grave déficit: es la ausencia de una dirección de izquierda, de una dirección revolucionaria. Si este problema existe tanto en América Latina y el Caribe como en otros puntos del planeta, en Haití se eleva a su máxima expresión. Es que la “transición democrática”, burguesa, iniciada con la caída de la dictadura de Jean-Claude Duvalier en 1986, fracturó a los movimientos sociales. Y durante el período del Presidente Aristide no se generó una recomposición de estos movimientos. Se fue imponiendo la idea de “negociación”, de “concertación”, de “diálogo”. Lo que debilitó las expresiones de protesta e incluso un compromiso mínimo con las luchas de los trabajadores y las capas populares más pobres.
Hay una resistencia, es verdad, pero en un cuadro muy defensivo, de gran fragmentación. Sin ninguna propuesta alternativa que venga de la izquierda. No obstante, existen organizaciones de jóvenes que luchan tanto para exigir reparación para las decenas de miles de personas víctimas del cólera -introducido por las fuerzas militares de la ONU- como para las centenares de familias cuyos hijos e hijas han sido víctimas de abusos y violaciones sexuales por parte de los soldados de la Minustah. La central sindical Batay Ouvriye apoya a estas organizaciones juveniles y, al mismo tiempo, lleva una lucha diaria para que los obreros, los estudiantes y los habitantes de los barrios se organicen. La lucha es por obtener derechos democráticos elementales, mejores salarios y condiciones de trabajo aceptables.
Entrevista realizada en ocasión del Congreso de la CSP Conlutas, Sao Paulo, 27-29 de abril 2012.

1) Nota de Correspondencia de Prensa: La Minustah (Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití) está desplegada desde junio de 2004 en el país. Es una fuerza de ocupación de alrededor de 12.000 “cascos azules”. Brasil es la fuerza militar mayoritaria y ejerce el comando operacional que le fue propuesto por el Southcom (Comando Sur del Ejército de Estados Unidos). La misión está integrada por 18 países en su mayoría latinoamericanos. Además de Uruguay (segunda fuerza en cantidad de efectivos), están Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, Guatemala, Paraguay y Perú.

Estados Unidos envía a India equipo para torpedear compras de petróleo iraní

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LUNES, 14 DE MAYO DE 2012

Alberto Salazar Gutierrez (PL)

El coordinador de Asuntos Internacionales de Energía de Estados Unidos, Carlos Pascual, iniciará hoy una visita de cuatro días a la India con la misión de convencerla de recortar sus importaciones de petróleo a Irán.

En plan de enviado especial, Pascual encabeza un equipo de expertos a quienes se encargó evaluar las tendencias de las compras indias de crudo iraní para reorientarlas a otros mercados, como parte de la campaña de Washington contra el programa nuclear del Estado persa, al que atribuye fines militares.
La decisión fue adoptada durante una reciente visita a este país de la jefa de la diplomacia estadounidense, Hillary Clinton, quien no perdió ocasión ni tribuna para instar a la India a actuar en aquel sentido y se mostró más insistente cuanta más resistencia encontraba entre sus anfitriones.
“Estamos trabajando con ellos (con los indios) para ayudarlos en todo lo que podamos en materia de asistencia técnica. La próxima semana mi coordinador de Energía, el embajador Carlos Pascual, estará aquí en la India con un equipo de expertos”, anunció al final de su estancia aquí.
Admitió que “esto será muy difícil para la India” (reducir las compras de crudo a Irán), como también lo ha sido para algunos países europeos y Japón, por lo que Estados Unidos -dijo- “ha trabajado con ellos y les ha ofrecido sugerencias acerca de fuentes alternativas de suministro a precios asequibles”.
Llegada a la India el pasado 6 de mayo por la oriental ciudad de Kolkata, Clinton no dejó pasar un minuto antes de tocar el bendito tema y recalcó que uno de los deberes pendientes de la nación surasiática con la comunidad internacional era limitar las compras de crudo a Irán.
Al otro día desembarcó con el mismo asunto en la capital, donde se entrevistó con el primer ministro Manmohan Singh y con la influyente Sonia Gandhi, presidenta del gobernante Partido del Congreso.
Le siguió en turno del canciller S. M. Krishna, con quien sincronizó la agenda de la tercera ronda del diálogo estratégico entre ambos países, pactado para el próximo 13 de junio en Washington.
Pero la sincronía fue muy relativa respecto a las presiones sobre Teherán.
En una conferencia de prensa junto con su homólogo, Clinton se las ingenió para matizar las diferencias y apuntó que la India “es un socio fuerte para instar a Irán a cumplir con sus obligaciones internacionales” y “comparte el mismo objetivo de impedir que Irán adquiera armas nucleares”.
“Irán no estará en la mesa de negociaciones a menos que haya una presión constante de las sanciones internacionales. Y la presión debe mantenerse si queremos ver avances hacia una solución pacífica”, advirtió.
Krishna convino en que ese era el objetivo, pero acotó que cualquiera fuese el método, debía basarse en la doble circunstancia de que Teherán tiene derechos como miembro del Tratado de No Proliferación Nuclear y también sus obligaciones como Estado no poseedor de armas nucleares.
Respecto a las sanciones, reiteró que la India observa con rigor las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a ese respecto. Por omisión, dio a entender que Nueva Delhi seguirá sin plegarse a las medidas unilaterales propuestas por Estados Unidos y la Unión Europea.
Nuestra posición -subrayó- ha sido clara y se mantuvo constante (durante las conversaciones con Clinton).
El mejor resultado de la secretaria de Estado en este terreno fue convenir el envío del coordinador de Asuntos Internacionales de Energía.
Diarios locales hicieron notar que aunque se sabe cuál será la misión principal de Pascual, ésta no se explicita en su agenda de reuniones oficiales.
Como quien no quiere la cosa, los especialistas estadounidenses realizarán en Mumbai, la capital financiera de la India, una exposición sobre la amplitud del mercado petrolero mundial y las bondades que ofrecen naciones como Irak y Arabia Saudita.
También razonarán sobre un eventual cambio en la dinámica del mercado del gas tras descubrirse que los gases de esquisto pueden sustituir al gas natural licuado, del que la nación surasiática compra grandes cantidades a Irán.
Los expertos, además, intentarán insuflar una dosis de optimismo a sus colegas indios cuando diserten acerca de la posibilidad de que importantes yacimientos de petróleo detectados en algunas regiones del Pacífico occidental y oriental corran bajo el lecho marino hasta acercarse a las costas indias.
Llenos de buenas intenciones, hablarán además sobre fuentes alternativas de energías, la necesidad del sur de Asia de alcanzar una soberanía energética regional, y en torno a la iniciativa de la ONU “Energía sostenible para todos”.
Todo muy lindo en el papel.
Pero es un secreto a voces que la decisión de Estados Unidos de enviar a Pascual y compañía a la India está más inspirada más en el deseo de sofocar a Irán que de insuflar aire al mercado petrolero de la nación surasiática.

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