Para qué se inventó el Estado

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LUNES, 27 DE AGOSTO DE 2012

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)

No es la conciencia del hombre la que determina su ser, es el ser social lo que determina su conciencia…

Lo que voy a decir pertenece a la filosofía social, no a la ideología, pues la ideología encierra ideas ocluidas muy cercanas al dogma, y nada más lejos de mi intención que basarme en una ideología para razonar. La filosofía social, en cambio, indaga y es por definición flexible y asertórica. Pues bien, los dos partidos políticos principales españoles comparten la misma ideología que evita una redistribución a fondo de la riqueza. No hay en los políticos que lo componen voluntad alguna de establecer de una vez por todas en las raíces del Estado, en sus leyes y en su acción institucional la justicia distributiva. Por el contrario, su política gubernamental y parlamentaria tienen un propósito negativo: burlar hábil y sistemáticamente la igualdad a que hace referencia la Constitución. Pero es que ni siquiera la ideología parlamentaria más a la izquierda plantea una revisión a fondo de la propiedad de la tierra (o no llega noticia alguna a ese respecto), dando por bueno el reparto ancestralmente existente. Solamente individuos y organizaciones concretos extraparlamentarios a los que la parte más favorecida de la sociedad señala con sarcasmos, tratan de sacudir las conciencias…
Y es que para abordar este asunto debidamente hoy hay que tener una altura de miras, una grandeza de espíritu y una valentía que casi podría decirse son puestas a prueba cuando ronda el hambre. Pero también esta pasividad se comprende hasta cierto punto, pues el aparato represor de los apoltronados y acomodados no va a permitir que quienes claman por la justicia traspasen los límites marcados de antemano como los que marcan las cartas para ganar la partida tramposamente. Para eso están sus policías, para proteger sus propiedades, los derechos que se han atribuido a sí mismos y sus rentas blindadas…
El caso es que el Estado se ideó para hacer una sociedad de ciudadanos felices o, al menos, para evitar que sean desgraciados. Pero la práctica política va por otros derroteros. La llamada realpolitk de los socialmente fuertes hace imposible todo intento que no sea halagar el instinto y colmar las apetencias de los poseedores del dinero y de los latifundios, siendo así que el único modo de salir del marasmo en que el país está sumido sería hacer tabla rasa de todo lo tramado al menos durante un siglo -el tiempo en que el capitalismo industrial ha derivado hacia el financiero-, e impedir las tortuosidades que maneja la simpleza filosófica del capitalismo a secas que viene incitando a la ley de la selva. Actualmente cualquier intento de superar las horrendas huellas dejadas por la herencia franquista ha de superar un pensamiento circular que se retroalimenta de sí mismo en parlamentos, foros y medios, e impide otras fórmulas que conduzcan al objetivo de felicidad o satisfacción para todos que el Estado tiene la obligación de perseguir y conseguir.
En las democracias burguesas, y más aún en la peculiar y falseada democracia española, es descarada la inversión del papel del Estado. En lugar de ponerse el Estado al servicio de la ciudadanía, obliga a la ciudadanía a beneficiar aún más a la porción de sociedad ya beneficiada por sí misma y por la historia de la rapiña social. Privatizar beneficios (del Estado) y socializar pérdidas (del Estado) es la constante en la sociedad española para escarnio del conjunto del país y depauperación de una gran parte de su población. La crisis económica es otro invento diabólico institucional para seguir enriqueciendo a los más ricos y empobrecer más a los más necesitados, sometiéndoles, por si fuera poco, a la incertidumbre, a la zozobra o a la desesperación.
El Estado no cumple su función desde que se transformó la dictadura franquista en otra cosa. Si el Estado no existiese, la sociedad sería una jungla. Pero cuando imaginábamos que el mundo, Europa y España se dirigían hacia una situación global de contento y de satisfacción generalizada, el Estado se pone de pronto al servicio de la Economía y el dinero financiero. Y en lugar de corregir los abusos y el predominio de los poseedores, los refuerza culpando de todo ello a “los mercados”, como si los mercados no estuviesen controlados por seres humanos. La misma y conocida argucia de culpar a la informática de los supuestos errores en sus asientos contables en beneficio del banco, como si las terminales no estuviesen manejadas por sus empleados…
Lo triste es que los políticos y el resto de los supuestos intelectuales y pensantes mediáticos se pasan la vida dando vueltas en carrusel a los efectos de la abdución de la economía por las sinuosidades financieras, sin exigir las soluciones radicales que está pidiendo a gritos una parte de la sociedad española que cada día que pasa es más grande.
Los políticos, los politólogos, los economistas… todo el mundo analiza y lamenta la situación actual económica obviando que el Estado está para los ciudadanos y no al revés, pero los gobiernos que se van sucediendo no hacen absolutamente nada. Y a pesar de que el propósito del pensamiento neoliberal es achicar todo lo posible las funciones del Estado en beneficio de lo particular, lo cierto es que buena parte de lo privado también se reduce considerablemente en favor de lo societario, del clan, del grupo, de la mafia y de los salteadores de la sociedad avalados por el Estado. Multinacionales, transnacionales, corporaciones y sociedades mercantiles gigantescas arrollan al comercio privado, pequeño, familiar y autónomo con la complicidad además de las leyes y del poder político, esté en funciones o en la oposición.
La perversidad del sistema consiste en afirmar que la imaginaria libertad de mercado (todos los mercados están bajo control) crea riqueza, cuando la creación de riqueza está agotada y el Estado es un juguete de la Economía y de los individuos con menos escrúpulos de toda la sociedad.
El estado de cosas que en 1789 hubo en Francia cuando el pueblo francés gritaba que no había pan, así se le expuso María Antonieta y ésta respondió: “que coman bollos”, empieza a parecerse cada día más al estado de cosas que se extiende por España. Y las maniobras de los que invitan hoy a la desobediencia civil son meros escarceos al lado de lo que se puede avecinar si el único recurso que se deja al pueblo son el motín, el levantamiento, la sublevación o la revolución.
En todo caso, la bancarrota que se perfila en el Estado por una serie de concausas a las que está ajeno el pueblo, pero principalmente por el expolio y el despilfarro a que le han sometido los políticos, los bancos y los asociados de ambos nos presenta a un Estado fallido que nos invita al sálvese quien pueda…
Jaime Richart es Antropólogo y Jurista.

Nuevas manipulaciones sobre la justicia en Cuba

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miércoles, 13 de junio de 2012

Ana Ivis Galán García (AIN, especial para ARGENPRESS.info)

Vuelve Cuba por estos días a ser noticia. Nada nuevo acompaña al suceso. Ni por la manipulada acusación ni por el dedo que culpa. El tema: la justicia.

La agencia EFE publicó la pasada semana que el Comité de las Naciones Unidas sobre la Tortura reiteró su preocupación sobre la Isla por las denuncias ante el aumento de detenciones arbitrarias en breves períodos contra opositores políticos, “defensores de los derechos humanos y periodistas independientes”.
Algunos medios digitales de la prensa norteamericana rápidamente rebotaron la noticia en sus titulares de primera plana. ¡En Estados Unidos!, el más evidente y franco violador de cualquiera y todos los derechos conocidos.
Curiosamente, como ripostó Cuba en su momento, en ninguno de los casos de muerte de detenidos durante el tiempo analizado se pudo establecer la responsabilidad de las fuerzas a cargo de la custodia. Es más, ninguna autopsia evidenció signos de violencia corporal.
Los ecos del recién finalizado VI Encuentro Internacional Justicia y Derecho también podrían servir de útil réplica. Durante tres días de debates e intercambios, la nación caribeña pudo exponer sus mejores resultados. Incluso, bajo el ojo evaluador de reconocidas personalidades extranjeras.
El doctor Elías Carranza, director del Instituto Latinoamericano de las Naciones Unidas para la Prevención del Delito y el Tratamiento del Delincuente, dijo ante cerca de 500 delegados de 14 países que la nación tiene grandes logros en la reducción de la criminalidad y es el más seguro de la región.
Incluso, señaló, no presenta la grave situación de violencia el cual caracteriza al actual contexto del continente, y destacó, al referirse al sistema penitenciario cubano que este no padece los males de otros lugares, como falta de espacio y el exceso de personal, con cifras las cuales duplican y hasta triplican los números permisibles en superpoblación penal.
Rubén Remigio Ferro, presidente del Tribunal Supremo Popular, lo dejó claro durante las sesiones del evento: mientras Cuba desafíe al imperio y ejerza su derecho soberano a construir una sociedad mejor, sus enemigos siempre tratarán de sentarla en el banquillo de los acusados.
Ya sabemos quién, afirmó, pretende someterla al escarnio y al descrédito por diferentes vías.
Cuba cumple hoy, de manera eficaz, la resolución de Naciones Unidas conocida como Reglas de Tokio, destinadas a las personas sancionadas a penas no privativas de libertad.
Armando Torres, presidente del Tribunal Provincial Popular de La Habana, en conversación con la Agencia de Información Nacional, informó que la experiencia, abarcadora de todo el territorio nacional, se extiende a los privados de libertad quienes egresan anticipadamente de las penitenciarías.
Citó entre los beneficios la licencia extrapenal por enfermedad o problemas de salud, la suspensión del trabajo correccional con internamiento -normalmente se cumple en régimen no cerrado-, y las sanciones no privativas de libertad, las cuales solo imponen diversas obligaciones y prohibiciones.
También se concede el trabajo correccional sin internamiento y se les remite a un centro laboral, y se acepta que sean trabajadores por cuenta propia, mientras tengan la debida licencia y paguen los tributos correspondientes.
La inmensa mayoría, afirmó Torres, logra cumplir su condena sin necesidad de ser reenviado a prisión.
Como afirmó Remigio Ferro, el VI Encuentro Internacional Justicia y Derecho sirvió para poner a Cuba en su justo lugar.

Al parecer, el Comité de las Naciones Unidas sobre la Tortura ni se enteró e, incluso, desconoce la postura respecto a la Isla de un órgano casi análogo: el Instituto Latinoamericano de la ONU para la Prevención del Delito y el Tratamiento del Delincuente.

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España: El descrédito y la falsía

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LUNES, 11 DE JUNIO DE 2012

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)

Como en tantas otras cuestiones Karl Marx tenía razón: la política es una mera superestructura cambiante de lo económico. En el trance en que nos encontramos y pese a los esfuerzos por negarlo el gobierno español y sus periodistas afines, la condicionalidad que habrá de firmarse en julio tras las inspecciones pertinentes prueba que los técnicos económicos están por encima de los dirigentes políticos.

La política y los políticos, pues -ya es definitivo en el capitalismo financiero- están al servicio y a lo que digan los economistas. Los políticos son meros ejecutivos suyos. El margen de maniobra de los políticos se reduce a elegir –hasta cierto punto también- dónde obtener el dinero para pagar todo cuanto hay que devolver en la financiación de los préstamos y la actual refinanciación. Los políticos, pues, son unos “pringaos” al lado de los economistas. No extraña que los países intervenidos hayan terminado por reconocerlo y hayan entregado la responsabilidad de gobierno prácticamente a los tecnócratas. Y todo esto, en parte o en todo en este país no sólo por la desastrosa gestión del dinero recibido en su día de Europa, dilapidado o robado literalmente, sino por la falta absoluta de confianza que ese modo de proceder ha generado en los prestamistas. Para salvar el euro se necesita un férreo control sobre las cifras astronómicas que van a ser entregadas al gobierno español para que se gestionada debidamente por los bancos. Los prestamistas no se fían, y con razón… Ha habido demasiada rapiña, demasiada frivolidad, demasiado prurito personal en el gasto del dinero que nos fue prestado con la entrada en el G9.
De niño me contaban los profesores que recobrar la buena fama perdida era tan difícil como reunir todas las plumas de un saco lanzadas al viento. Y la de los dirigentes de este país –todos de ambos partidos mayoritarios- sólo se podría recuperar de un solo modo: dando un vuelco total al sistema y al modelo de Estado. Esto es, reinstaurando la República…
Este país ha ido acumulando durante las décadas que sucedieron al dictador la más absoluta desconfianza de toda la ciudadanía hacia todo y hacia todos los que han gobernado y gobiernan, a todo cuanto se nos cuenta y hacia quienes nos lo cuenta. Y ahora mismo estamos asistiendo a la desconfianza de la Europa dirigente, que no se fía ni en la economía española ni en la gestión de sus banqueros ni en las decisiones de los políticos. Hemos agotado el crédito y la confianza internacionales. El descrédito acumulado durante décadas está aflorando por la presión de la envergadura del despilfarro y de las trampas. La intervención de los supervisores y de los bancos europeos que reclaman el dinero prestado significa no sólo que no se les paga lo que se les debe, sino que tampoco se fían de recuperarlo. Por eso el préstamo y la refinanciación de otros préstamos van acompañados de auditorías y luego de directrices a los bancos y al gobierno.
Pero nosotros, la ciudadanía común que constituimos el grueso de la población de este país, no es que no creamos a los gobernantes que dicen y se desdicen de un día para otro, es que ya no tenemos referentes ni creemos a nadie… Parece mentira que no tengan en cuenta lo que vemos en las videotecas. Las acusaciones de este gobierno al gobierno anterior y las promesas que hicieron cuando estaban en la oposición, se están volviendo bochornosamente contra ellos haciendo añicos cualquier residuo de confianza. La ciudadanía está huérfana de credibilidad. No se fía de los políticos, pero tampoco de los bancos, ni de los jueces, ni de las empresas (especialmente las de telefonía), ni de los obispos, ni del papa. Del recelo más que justificado no se libran ya ni el hombre del tiempo ni las empresas sociológicas encargadas de los sondeos de opinión, sean públicas o privadas. Todo está ideologizado. Hay tantos mintiendo masivamente como bellacos, tergiversando y afanando todo lo que han podido en esta última década que no se puede hacer la más mínima concesión a su credibilidad.
Por eso, el aluvión de mentiras, de estafas, de tejemanejes y de trapisondas vienen adueñándose de este país desde hace mucho tiempo hacen imposible que creamos lo que nos dice el servicio de Índices de Opinión Pública de Simple Lógica: que sólo un 54% de los españoles está a favor de un referéndum monarquía-república. No queda entidad, organismo o institución que podamos creer que es veraz y no ha manipulado.

Apuesto a que el tanto por ciento real de los españoles consultados sobre ese referéndum no es el 54 si no el 85. Primero, porque no por ser monárquico se es necesariamente intolerante, y segundo porque tal como está el patio lo lógico es que la inmensa mayoría esté deseando otro modelo de Estado, y lo disparatado es que se nos diga que todavía hay un 46 por ciento de españoles satisfechos. Así es que las empresas de sondeos de opinión también mienten. Sin poder rebatirles con más datos que haciendo nosotros mismos la consulta, contribuyen cada semana a deformar la realidad que vemos con nuestros propios ojos… Con la que está cayendo, ¿quién puede creer que a excepción de los que roban o han robado, España entera no está deseado organizarse de otro modo cuanto antes? Lo dicho al principio: la única manera de empezar es mutando la monarquía en República.

El plan Houston, la privatización de YPF que arrancó con Alfonsín

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Alejandro Guerrero (PRENSA OBRERA, especial para ARGENPRESS.info)

El desguace de YPF durante la dictadura militar se puede observar en un dato: la deuda de la compañía saltó de 324 millones de dólares en 1975 a 5.700 millones en 1983. En buena parte, el desastre se había operado por una vía similar a la que se pretende transitar ahora: la utilización de fondos de YPF para atender gastos corrientes o importaciones, entre otros rubros. El latrocinio mayor ocurrió cuando Martínez de Hoz recurrió a un empréstito internacional para reforzar las reservas del Banco Central y financiar así la fuga de capitales, que anotó en la cuenta de YPF.

Además, YPF firmaba de continuo contratos con pulpos petroleros privados a los que se cedían las áreas más pobladas. La empresa estatal, mientras tanto, quedaba relegada a zonas marginales, con mayores costos. Así, en 1983 YPF tenía un déficit de 4 mil millones de dólares anuales (el 70 por ciento de sus ventas), a pesar de ser la primera empresa argentina y la cuarta en América Latina.Cuando Raúl Alfonsín asumió el gobierno en 1983, YPF era una compañía en situación de quiebra técnica. Los lobbies empresariales -los pulpos petroleros internacionales y sus operadores locales- sobredimensionaban los planes de exploración para asaltar los fondos públicos por medio de ese fraude. Otro robo en regla. La quiebra de la empresa y la crisis terminal del Estado argentino en materia de deuda externa hacían (como ahora) que no hubiera capitales ni para pensar en inversiones.
Frente a tal panorama, Alfonsín decidió acudir a capitales externos; es decir, a los monopolios petroleros (como ahora). Eso fue el plan Houston, llamado así porque el Presidente lo anunció en esa ciudad norteamericana, en el estado petrolero de Texas, en marzo de 1985. Por decreto, sin intervención del Congreso Nacional, se ofrecieron en licitación 1,3 millones de kilómetros cuadrados en áreas continentales y marítimas, que serían entregadas en concesión por treinta años.
En 1983, cuando el partido radical llegó al gobierno, YPF tenía reservas petrolíferas por 390 millones de metros cúbicos. En 1988, tres años después de lanzado el plan Houston, esas reservas habían caído a 362 millones de metros cúbicos. Ese solo dato señala el fracaso ruidoso de aquella entregada.¿Por qué entregada?
Entre muchas otras, pueden enumerarse cuatro razones:
– muchas regiones cedidas a los pulpos ya habían sido exploradas por YPF, con evaluaciones sísmicas y perforaciones. No había allí, por lo tanto, el anunciado ‘riesgo minero’ que según el gobierno asumirían las compañías extranjeras;
– por imposición de los monopolios petroleros, los capitalistas locales sólo podían intervenir en las licitaciones si se asociaban con capitalistas del exterior;
– todo el proyecto se orientaba hacia las exportaciones, no a atender las necesidades del mercado interno;
– YPF se vio obligada a ceder áreas que ya tenía en explotación.
Aquello, de todos modos, empezó mal: se licitaron 165 áreas, pero de 105 ofertas sólo pudieron aceptarse 77. Los pulpos petroleros tomaron por asalto las explotaciones que YPF ya había explorado o ya tenía en explotación, y no hicieron (como ahora, durante los diez años de gobierno K) una sola inversión de riesgo.
Fracasado el Houston, su impulsor, Rodolfo Terragno, ministro de Obras y Servicios Públicos, diseñó el Petroplán, que promovía la asociación de YPF con capitales privados para explotar áreas centrales (como ahora). Con el Petroplan comenzó la privatización de la petrolera estatal, proceso que Carlos Menem culminaría en 1992, respaldado entusiastamente por los K.

James Petras. “¿Qué derecho tiene España o México a criticar a Argentina, cuando sus modelos han fracasado?”

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martes 24 de abril de 2012

CX36 RADIO CENTENARIO

El sociólogo norteamericano, profesor James Petras analizó en su columna semanal en español dos temas. El resultado electoral francés y la decisión de Argentina de nacionalizar la mayoría de YPF. En ese sentido, Petras destacó la “falta total de solidaridad del gobierno uruguayo de José Mujica con el gobierno de Cristina Fernández” y cuestionó las críticas que se hacen a Argentina desde Europa y México porque “no tiene ninguna base para criticar una economía relativamente exitosa” ya que la realidad demuestra que “la privatización lleva a los países a catástrofes”. Transcribimos a continuación íntegramente el análisis de James Petras.

Chury: Le estamos dando los buenos días a James Petras. ¿Cómo estás?
Petras: Estamos muy bien, estudiando los resultados electorales de Francia.
Chury: Muy bien, era uno de los temas planteados para hoy, así que te dejo en el análisis.
Petras: En primera instancia debemos reconocer que los resultados electorales muestran una polarización en Francia muy fuerte. Si calculamos el voto para toda la izquierda, todos los sectores, alcanzan a un 45%; mientras que la derecha en su conjunto alcanza el 46% y el centro y centro derecha, un 9%.
Eso es para mi una sorpresa, porque todas las encuestas mostraban que la izquierda tenía un mayor margen incluso en la primer vuelta.Pero la sorpresa la dio la derecha con el gran salto que dio la derecha fascista, el partido de Marine Le Pen que consiguió siete millones de votos con un programa xenofóbico, antiislámico y abiertamente racista.
¿Y cómo explicamos el surgimiento de la ultraderecha en Francia? Es algo que debemos analizar.
Por mucho tiempo, la izquierda –particularmente el Partido Socialista- no han dado la batalla contra el racismo. En segundo lugar, la ultra- derecha tenía la fuerza de la crisis para explotar; la ultraderecha explotó todas las debilidades de muchos sectores que están sufriendo la crisis económica. La izquierda no pudo atraer a la gran masa afectada por la crisis.Es decir, atrajo a un sector activo –desocupados, obreros, empleados. Pero importantes sectores de la sociedad francesa se fueron a la derecha, que dio el mensaje de que el problema de la crisis vino con los inmigrantes que roban el trabajo, viven de los programas sociales y que si se expulsa a los inmigrantes la calidad de vida de los franceses va a mejorar mucho.
También que Sarkozy bajó mucho, bajó a 27%; pues los que cosecharon un importante sector de los más afectados fueron precisamente los fascistas. Siete millones de votos no son pocos, son tres millones más que el voto anterior de la ultraderecha…
Mientras tanto, la izquierda consecuente con Jean Luc Melenchon sólo obtiene un 11,5%, un tercio menos de lo que esperaba. Es positivo que la izquierda consecuente haya alcanzado ese porcentaje de los votos, unos cuatro millones y algo. Pero, podríamos decir que en la polarización entre la derecha fascista y la izquierda consecuente, terminó favoreciendo a la derecha,
Y debemos entender además, que el resultado final no es tan cierto, porque si Sarkozy sigue atrayendo a la ultraderecha en la segunda vuelta, va a acumular una fuerza de casi el 50%. En contraste, la izquierda debe combinar todos los votos de partidos, sectores y grupos, más un porcentaje del centro.
En ese contexto mucho va a depender de cómo la izquierda, o los socialistas mejor dicho, pueden combinar una campaña que mantenga o atraiga a la izquierda y encuentro apoyo en el centro.
Lo que está en juego aquí es el apoyo de lo que son los pequeños comerciantes minoristas, más sus empleados. Creo que la izquierda va a atraer a un buena parte del sector de empleados públicos y municipales. Ahora la incógnita es qué va a pasar con los pequeños comerciantes, ese sector muy afectado por la crisis pero que teme a la solución alternativa de los socialistas.
Por tanto creo que en este panorama se va a dar el resultado. Yo no creo que la izquierda gane con más del 51% de los votos.La idea de que va a triunfar automáticamente por el desprestigio de Sarkozy, no está claro.
Chury: En caso de que François Hollande alcance la presidencia, se sabe muy poco de su programa. ¿Cuál es su política respecto a Siria?
Petras: En términos generales, los socialistas tiene una mala relación con la política anticolonial, antiimperialista. Históricamente el Partido Socialista siempre fue partidario de las guerras imperialistas y practicante de las guerras coloniales, tanto en Argelia como en Indochina. En los últimos años hemos visto ambigüedad en el Partido Socialista ..Pues mientras que en algunos casos critican la política imperial, por otro lado al final de cuentas, como miembros de la OTAN mandan tropas y apoyan en la práctica las guerras imperiales. Siempre con este doble discurso. Entonces hay que ver en que grado el señor Hollande va a mantener la misma doble posición: criticar pero en la práctica apoyar a través de la OTAN.
Es importante en este sentido que el apoyo de los sectores antiimperialistas se da pidiendo el pronunciamiento de Hollande en estos casos como Libia, Siria o Irán..
Podríamos decir que la ambigüedad de los socialistas no es buena señal. Hasta ahora no se han pronunciado contra la agresión israelita contra Iran y Palestina .Hablan poco sobre Sarkozy y su colaboración con los derechistas contra el gobierno de Siria. Ellos mantienen esta ambigüedad porque dentro del Partido Socialista hay tantos críticos como apoyantes a la política de la OTAN.
Chury: Queríamos conocer tu opinión sobre esta importante la decisión del gobierno argentino respecto a sus recursos –petróleo, gas, etc.- y el lío que se vino con España, por Repsol, y hasta los propios Estados Unidos.
Petras: El problema fundamental es la estrategia original que empezó con Carlos Saúl Menem,con la privatización, y continuó con la política de Néstor Kirchner. Porque Kirchner confirmó acuerdos con Repsol, incluso puso a un capitalista –la familia Eskenazi- como socios, una empresa capitalista privada y no decía nada contra Repsol, mientras explotaba el país. Una vez que aceptas colaborar con las multinacionales externas, que entran fácilmente pero salen muy difícilmente, .no vienen como huéspedes, vienen para quedarse. El lío es que descubrieron que Repsol no invierte para aumentar la producción, se lleva las ganancias del país.No introduce tecnología, no produce ningún resultado.Desinvierte al país porque el precio no es suficientemente alto, está controlado. Todos estos vicios o problemas, vienen del modelo de empresas mixtas con empresas extranjeras.Ahora quieren echarlos y hay un gran lío. Es el problema que hay que analizar.
Primero los resultados negativos.La decisión de producir y no producir, exportar o no, . son decisiones que están en manos del capital extranjero; y si deciden o no invertir, ¿cómo vas a rectificar si rechazan una conciliación con arrogancia? Una vez que quieres rectificar la situación encuentras el gran lío. En Europa, las empresas, los gobernantes, la prensa financiera, todos condenan a Cristina Fernández en forma virulenta, pese a ser una medida necesaria para el desarrollo. No es una decisión de izquierda, ni mucho menos, porque el país solo queda con el 51% de las acciones.
La conclusión que debemos decir es que es justo, porque Fernández debe enfrentar el gran desequilibrio en las cuentas externas por la importación de petróleo por culpa de Repsol. Tendrás grandes problemas a mediano plazo, una vez que empieces incluir a capitales extranjeros en cualquier sector económico .No quieren salir.
Por eso, cuando criticamos las inversiones extranjeras, cuando rechazamos el capital extranjero, no es por una cosa emocional, no es algo de la bandera, es por razones prácticas como podemos ver en este caso con la conducta de Repsol antidesarrollo y las consecuencias de tratar de reformar la situación. Porque la medida de Fernández no es revolucionaria ni mucho menos socialista, sino que es un esfuerzo para incluir el petróleo en un proyecto de desarrollismo, se podría decir con un discurso nacionalista. Porque en el fondo Repsol no quiere entrar en el desarrollo de Argentina, pese a que está sacando miles de millones de dólares de ganancias.
Chury: Las empresas público-privadas, ese nuevo sistema creado por el imperialismo para privatizar con menos ruido, para evitar el levantamiento de la gente. ¿Por qué se habla tan poco de eso?
Petras: Porque lo del discurso neoliberal, de la empresa del Estado ineficaz, del Estado como incapaz, y la eficiencia del sector privado, la capacidad de encontrar nuevos mercados e introducir tecnologías avanzadas.Todo ese discurso no analiza todos los problemas vinculados con la privatización, como decíamos recién.
Cuando la empresa privada entra, son ellos los que determinan cuánto van a invertir, qué tecnologías van a introducir, a qué mercado van a vender. Toda la gestión esencial y estratégica queda en manos de los gerentes de las multinacionales que calculan donde pueden maximizar las ganancias. Mientras que toda la posibilidad, la flexibilidad de maximizar los intereses nacionales y populares, sólo se puede conseguir a partir de las empresas públicas. Y ese es el debate.
El contexto mundial donde funcionan las empresas privatizadas, indican que a largo plazo perjudican toda la estructura de la economía nacional. Los que invitan a las multinacionales calculan que ahora van a entrar mil millones en algún sector económico, pero no consideran todas las otras variables que estamos discutiendo, como por ejemplo la variabilidad de los precios domesticos y internacionales afectan al mercado y la competencia. No calculan toda la matriz de la inversión, solo exponen tanta inversión, tanto de impuesto y no miran más allá de este pacto, con un contexto muy limitado.
Chury: Cuando se conoció la decisión de la presidente argentina, el vicepresidente uruguayo, Danilo Astori, apoyado por el presidente José Mujica salió disparado hacia España para conseguir inversores.
Petras: Si, es una especie de Judas, una traición. Porque va a plantear allá que ellos (los argentinos) son malos, pero nosotros somos buenos, no van a tener problemas con nosotros no vamos a insistir en control de precios, vamos a facilitar la exportación de ganancias, etc.
Es una traición, una falta total de solidaridad, del gobierno de Mujica con el gobierno de Cristina Fernández, aprovechándose del conflicto para tratar de atraer a Repsol a Uruguay. Son esos tipos de conductas que se podrían esperar por ejemplo de Estados Unidos, México, Colombia, o sea de gobiernos imperialistas, entreguistas y vendidos.
Pero voy a decir una cosa, debido a todos los comentarios que se hacen desde España o México, son en base a proyectos económicos fracasados. ¿Qué derecho tienen ellos de asesorar a Argentina que crece 8%? Mientras el gobierno de Rajoy, en España, que ha bajado la economía a un 6% negativo; con un 25% de desocupación. ¿Qué modelo español puede justificar la idea de asesorar a cualquier gobierno? Y mucho menos a Argentina sobre qué debe hacer económicamente. En México, Calderón tiene el peor record en toda América Latina en los últimos diez años, por más pobreza y menos crecimiento. Y ellos también critican a Argentina porque dicen que nacionalizar es malo y que privatizar es bueno. Pero no tiene ninguna base para criticar una economía relativamente exitosa, frente al fracaso contundente de Europa que está en crisis y México que está quebrada…
En Italia, España, Grecia, la privatización lleva a los países a catástrofes.
Chury: Petras un enorme agradecimiento de parte de a audiencia por los análisis que has brindado. Un abrazo y hasta el próximo lunes.

Petras: Bien. Un gran abrazo a los trabajadores que son los mayores oyentes de esta radio. Un abrazo.

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Argentina: La reprivatización de YPF

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Marcelo Ramal (especial para ARGENPRESS.info)

Para enfrentar el derrumbe de las privatizaciones petroleras, al kirchnerismo no se le ha ocurrido otra cosa que avanzar en una reprivatización. Al anunciar la estatización parcial de YPF, Cristina Kirchner emitió un dictamen lapidario respecto de su propia política. Quedó claro que el rescate kirchnerista de las privatizadas concluyó en el vaciamiento de las reservas de petróleo y de gas, y en importaciones de combustibles que equivalen a la totalidad de la balanza comercial del país. Pero para responder al desastre, el gobierno anunció una asociación estatal-privada en YPF, que conducirá a un nuevo vaciamiento.

No es un secreto que los choques con Repsol comenzaron cuando, a fines del año pasado, el gobierno le exigió que se hiciera cargo de la importación de gas y combustibles. La negativa de Repsol a bancar esa factura desató el proyecto de “expropiación”, pero anticipa también su objetivo inmediato: pagar esas importaciones con los ingresos de YPF. Lo admitió De Vido ante los senadores, al declarar que “la urgencia de dólares fue el detonante de la expropiación”. Esa será la primera implicancia de la “utilidad pública” declarada en la ley presentada al Congreso. La semiestatización, por lo tanto, es otro “manotazo” para zafar de la crisis fiscal y de balanza comercial, a igual título de lo que ocurre con los fondos de la Anses, del Banco Central o del Nación.
Los “modelos” del mundo
El interventor Kicillof denunció a Repsol por “pretender vender petróleo a precios internacionales, y no a su costo”. Pero Petrobras, Sabic y las otras petroleras “mixtas” que el funcionario presentó como el “modelo de gestión” para YPF, se entrelazaron con las petroleras privadas en base a reconocerles ‘precios internacionales’ a los hidrocarburos que extraían. Por esa vía, esas empresas seudoestatales se convirtieron en un canal de remisión de recursos al exterior, desde sus países. Esto, que no es diferente a lo que hacía Repsol, es lo que los ‘nac & pop’ le deparan a YPF. La orientación privatista se advierte también en otro ‘detonante’ de la expropiación: el megayacimiento neuquino de Vaca Muerta, cuyo aprovechamiento requiere, sólo “para empezar”, una inversión de 30.000 millones de dólares. Para ello, la ley enviada al Congreso abre la ‘nueva’ YPF a “fuentes de financiamiento externas e internas y a la concertación de asociaciones estratégicas, uniones transitorias de empresas y todo tipo de acuerdos de asociación y colaboración empresaria con otras empresas nacionales o extranjeras” (art. 17). Según algunos oficialistas, “pican en punta las compañías chinas, (que) no priorizan el giro de dividendos sino el acceso a recursos estratégicos” (BAE, 17/4). O sea que los campeones del ‘autoabastecimiento’ reconocen que las inversiones futuras se dirigirán a las exportaciones, pero por ‘estratégico’ que les resulte el ‘recurso’, los contratistas chinos no dejarán de reclamar para sí utilidades de acuerdo con el precio internacional. La reprivatización y sus “alianzas estratégicas! ” también calzan como un guante en las negociaciones en torno de la cuestión Malvinas y la explotación petrolera en el Atlántico Sur, a cambio de la cual Argentina pretende obtener ingresos fiscales. Una participación de la YPF seudoestatizada legalizaría esa entrega de recursos, a cambio de la cual el kirchnerismo tramita una ficción de soberanía sobre las islas.
Expropiación onerosa
Repsol se apresuró a reclamar más de 10.000 millones de dólares por el 51% de las acciones que les serían ‘expropiadas’. Ello se contrapone con el balance de YPF, con un patrimonio de apenas 4.000 millones para el total de la compañía y, por lo tanto, no más de 2.000 millones para Repsol. Pero la cuenta no incluye los pasivos ambientales, entre otros daños e incumplimientos causados por Repsol. En este caso, el Estado argentino se haría cargo de una compañía cuyo capital ha sido pulverizado, pero asumiendo la deuda ‘fabricada’ por Repsol y Eskenazi, que asciende a 9.000 millones de dólares. Es una variante de rescate de los vaciadores, que hace recordar al caso de Aerolíneas. Pero una expropiación a precio bajo o nulo derrumbaría, al mismo tiempo, las acciones del Estado, de las provincias y del ‘capital flotante’ de YPF, que están en poder de los fondos de inversión. Un ‘pagadiós’ a Repsol, por lo tanto, choca con las necesidades de la compañía mixta, sometida a las exigencias de las Bolsas de valores. La nu
eva YPF también hereda la deuda que contrajo Eskenazi para quedarse con el 25% de la compañía, y que deberán seguir pagando con utilidades si no quieren provocar un derrumbe bursátil (ver artículo en página 4).
La reprivatización arranca con estas hipotecas, que terminarán siendo pagadas por contribuyentes y trabajadores. Si Repsol se presenta a litigar en los tribunales del Banco Mundial, la expropiación podría demorarse varios años, algo que entusiasma al gobierno. Pero una larga controversia judicial se contrapone con la pretensión de endeudarse y consumar “alianzas estratégicas”. En caso de prolongarse los litigios con accionistas, las garantías a los futuros socios o acreedores provendrán del giro corriente, o sea, de los naftazos.
Injerencia imperialista
La estatización parcial ha desatado una escalada de críticas por parte de los Rajoy, Calderón, la Unión Europea y, más tibiamente, del Departamento de Estado. La injerencia imperialista, que debe ser denunciada sin atenuantes, quiere influir en las condiciones de la expropiación onerosa. Como dijo el ex ucedeísta -y ex kirchnerista- Martín Redrado, “la reacción internacional dependerá del precio de compra de las acciones (a Repsol)”. El kirchnerismo buscará apaciguarlas con nuevas garantías en favor de los pulpos extranjeros y, principalmente, norteamericanos. Mientras fustigaba a Repsol, Kicillof reivindicó el interés de la Exxon en el mercado argentino.
Al lobby internacional en favor de Repsol, se han sumado los seudosocialistas del PSOE español, y hasta la “izquierda unida”, que le ha pedido a Rajoy que defienda al vaciador Repsol, pero “sin prepotencia” (¡!). En oposición a esta injerencia colonial, reivindicamos el derecho a la autodeterminación nacional, sin que ello implique el menor apoyo al gobierno argentino y sus medidas con YPF. Del mismo modo, llamamos a la izquierda española y europea a repudiar los aprietes de los Rajoy o la Unión Europea contra Argentina, y a enlazar ese reclamo con el de la expropiación sin pago de “su” banca y el repudio de las deudas. Los banqueros, que quieren ser rescatados a costa del ajuste más brutal contra las masas europeas, son los mismos que expoliaron a la Argentina a través de Repsol.
Chavismo tardío
La semiestatización ypefiana no altera a las concesiones petroleras en favor de otros grupos privados, que representan el 66 y 75% de la extracción de petróleo y de gas, respectivamente. Tampoco modifica el régimen de ‘federalización’ de los hidrocarburos del menemismo, que entrelazó a los Estados provinciales y sus gobiernos con los privatizadores.
La estatización parcial no es una respuesta organizada al ‘fracaso de las privatizaciones petroleras’, como presumen los kirchneristas. Se arriba a esta ‘salida’, precaria e improvisada, después de una década de rescate de esos privatizadores a costa del presupuesto, de la Anses y de las reservas internacionales. Es una reacción tardía al derrumbe de esa política, y cuando, como resultado de ella, las cajas del Estado están exhaustas. Como alternativa a esa fundición, los K ofrecen una asociación con el capital financiero internacional. Pero esa alianza, en el marco de la crisis mundial capitalista, está más condicionada que nunca a concesiones leoninas. Por caso, el alineamiento de precios internacionales y la libertad para remitir utilidades al exterior. La reprivatización de YPF se integra, por lo tanto, a la sintonía fina del ajuste, y vuelve a coloc! ar sobre el tapete el escenario de un “rodrigazo”.
En oposición a este nuevo vaciamiento, planteamos la nacionalización integral y sin compensación de toda la industria petrolera, bajo control obrero. Para el caso de YPF, el Estado argentino debe reclamar ser resarcido por el desfalco incurrido en la propia privatización, consumada a un precio ínfimo y pagada con deuda externa y el remate de la flota, y de otros activos de la petrolera estatal. Debe considerarse también la destrucción de los activos de la compañía, que remitió fondos al exterior por encima de las utilidades obtenidas, y los daños ambientales cometidos. El mismo procedimiento debe valer para el resto de la industria, a través de una auditoría a cargo de comisiones de obreros y técnicos independientes.

Una nacionalización integral exige, por otra parte, una restructuración económica de fondo. El llamado “ahorro de las empresas” (ganancias acumuladas) alimentó en estos años una fuga de capitales de 80.000 millones de dólares, las que revelan las posibilidades nacionales de superación del marasmo energético, industrial o ferroviario. Los límites para esa superación no son materiales, sino que dependen de la clase social que gestione los recursos disponibles.

Una “nacionalización” a favor del lucro capitalista

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Norberto E. Calducci (especial para ARGENPRESS.info)

Uno de los principios de la política hidrocarburífera del proyecto de “expropiación” del 51% de las acciones de Repsol en YPF SA es la integración en alianzas estratégicas, uniones transitorias y todo tipo de acuerdos con el capital público o privado, nacional o internacional.

A partir de esta “nacionalización”, se abre la posibilidad, por ejemplo, de financiar la actividad de YPF SA a través de una sociedad con fondos buitres, la Exxon o la banca internacional -quienes serán los socios capitalistas, mientras el riesgo correrá por cuenta y orden de los organismos públicos titulares del 51% “expropiado”, incluidos los fondos de la Anses.
Por eso la Presidenta se ha preocupado en poner esta “expropiación” en el marco de la ley Nº 21.499, sancionada por Videla.
No es de extrañar, entonces, que la lógica “expropiatoria” sea la del capital que bancó a la dictadura: dice el proyecto oficial que “los derechos de gestión”, logrados a través de las acciones “expropiadas”, deben tener como uno de sus principios “preservar los intereses de sus accionistas, generando valor para ellos”.
Los fondos internacionales, que poseerán el 49% restante de YPF SA, tienen sus intereses asegurados.
No por gusto la Presidenta se esforzó en aclarar que este proyecto no es siquiera una estatización y que no se opone al lucro empresario, sino que lo garantiza.
Una de esas garantías es asegurar que exista combustible en los surtidores, no importa a qué precio -o sea, al internacional.
Estamos ante un descomunal fraude político al pueblo.

Por la expropiación sin pago de toda la industria petrolera y de los hidrocarburos, bajo control obrero.

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