El Salvador: Sobre radicalismo y elecciones

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Respetar y honrar al pueblo, trabajar por él mirándolo a los ojos, yéndole de frente y con la verdad respecto de lo que se puede y lo que no se puede hacer, ofrecer razones: eso es ser radical.

Carmen Elena Villacorta Zuluaga / Especial para Con Nuestra América

Desde San Salvador

Se equivocan quienes leen el revés electoral sufrido por el FMLN el pasado 11 de marzo como un llamado al partido a buscar la moderación y abandonar el radicalismo. Desde diferentes tribunas y en diferentes momentos de la posguerra se ha acudido a ese diagnóstico para explicar resultados electorales poco favorables al Frente. Según esas voces, la supuesta izquierda “radical” estaría obstaculizando el rejuvenecimiento del partido y una participación más productiva del mismo en la vida política del país.

Pero ese diagnóstico es erróneo, sobre todo por la connotación que esos críticos del FMLN dan al concepto “radical”. Ser radical significa ir a la raíz de algo. Abordar un problema con radicalidad quiere decir encontrar las causas profundas que lo producen para poder resolverlo y no sólo maquillarlo. Radicalidad se opone a superficialidad. Para ser radical se necesita tesón, determinación, valentía. Escarbar y escarbar hasta encontrar y, cuando se encuentr,a arrancar la maleza desde la raíz: eso es ser radical.

De manera que, contrariando a quienes le achacan al Frente su exceso de radicalidad, opino que el mensaje que el electorado acaba de darle al partido debe leerse como un reclamo a su falta de radicalidad. Pero ¿qué significa ser radical en El Salvador de hoy?

Significa estar al tanto de los problemas más acuciantes de la población y buscar con tesón, determinación y valentía todos los caminos posibles hacia su solución. La razones por las cuales el abstencionismo de un porcentaje importante de simpatizantes del Frente condujo a la pérdida de importantes bastiones rojos en el área metropolitana de San Salvador y de curules en la Asamblea Legislativa se vinculan con eso: el FMLN no ha estado trabajando con pleno compromiso y dedicación en la solución de los problemas de las mayorías.

Durante la década de 1970 dos núcleos problemáticos mantuvieron en creciente tensión a la nación: la desigualdad extrema y la naturaleza cerrada, excluyente y represiva del sistema político salvadoreño. En esa coyuntura, las fuerzas progresistas llegaron al consenso de que los poderes fácticos no darían su brazo a torcer y de que sólo declarándoles la guerra se lograría ablandar la extrema inflexibilidad del régimen. La lucha armada fue lo radical entonces y los combatientes que en ese momento sacaron la cara por la transformación del país incorporándose a las filas del FMLN tienen el mérito de haber asumido la radicalidad de esa tarea. No nos cansaremos nunca de honrar a los caídos en tal gesta. Un querido amigo mexicano lo expresó bellamente en los términos siguientes:

“Por fortuna hay todavía modos de mirar a nuestros muertos y de vivirlos en la nostalgia. En aquella nostalgia que de los huesos construye la habitación del presente. ¡Y es que resulta maravilloso e increíble nuestro aferramiento al amor y a sus afortunados dientes que tarascan la memoria! No cabe duda de que somos invencibles… gracias a nuestros muertos”.

Ahora no es momento de morir, sino de salvar vidas. Las vidas de los niños tocando las puertas de las maras, de los inocentes asesinados, de los migrantes secuestrados. Ahora no es momento de empuñar las armas. Es momento de leer, de discutir, de aprender las lecciones dejadas por la experiencia nacional e internacional y utilizarlas para generar las ideas y acciones que el pueblo demanda.

¿Qué políticas sociales cabe impulsar dentro de los márgenes que el agónico pero persistente capitalismo neoliberal impone al maniobrar político de la izquierda latinoamericana? ¿Qué tanto podemos estirar los constreñimientos de la democracia formal, en aras de empujarla desde lo electoral hacia lo participativo y desde lo institucional hacia lo social? ¿Cómo diseñar estrategias para contener el desbordado problema de seguridad, avanzando hacia soluciones integrales, pero efectivas en el corto plazo? ¿Qué tipo de acuerdos es viable establecer con esta clase empresarial tradicionalmente anti-nacionalista, incapaz de comprometerse con la reforma fiscal que resulta indispensable para el país? ¿En dónde trazar el límite ético que impide a un político de izquierda convertirse en un burgués? ¿Cómo generar un proyecto aglutinador que, incorporando a los jóvenes, las mujeres y los hombres deseosos de cambios, nos haga marchar juntos en la conquista de las metas comunes?

El Salvador de nuestros días exige radicalidad en el abordaje acucioso de estas inquietudes que expresan grandes desafíos. Abrir los foros, propiciar el debate, producir iniciativas y trabajar en ellas, buscar las opiniones de los profesionales y los actores sociales de izquierda capacitados para responder a los interrogantes planteados son tareas pendientes tras los recientes comicios. Economistas, politólogos, sociólogos, psicólogos, abogados, educadores, estudiantes, artistas, activistas y movimientos sociales tienen mucho que decir a la hora de hacer el balance de estos 20 años de posguerra que han culminado con un fuerte llamado de atención para el FMLN, expresado en las urnas. Y deben ser escuchados, porque el país lo necesita.

En su columna “Elecciones: la aspirina social”, publicada el 8 de marzo de 2012 en el Diario digital ContraPunto, Armando Salazar aseguró:

“Hay poderes reales que bloquean el desarrollo y la democracia. El poder real que permitirá las transformaciones reales está en las nuevas o antiguas formas de relacionarnos directamente con la población, en la creación de conciencia, en su organización y movilización. ¿Qué lo impide?

Así como ANEP utiliza a ARENA, y viceversa, ¿qué impide construir una amplia alianza social y programática, democrática, popular y socialista, y no solo en el plano electoral o legislativo, que dé el vuelco a una correlación que supere los poderes bloqueadores del desarrollo material y espiritual de la población?”

Lo impide, fundamentalmente, la matriz autoritaria que pervive dentro del partido. En los 70’s la tensión no resuelta provocada por las demandas sociales y políticas de las mayorías se resolvió en el estallido de la guerra civil. En ese contexto, el mando centralizado fue una exigencia de la sobrevivencia del proyecto. Ahora, en la segunda década del siglo XXI, a la tensión generada por la profundización de la polarización económica y la explosión de la violencia social se suma la terquedad autoritaria de buena parte de la dirigencia efemelenista.

El autoritarismo, la terquedad y la sordera que pesan sobre las estructuras del partido están impidiendo asumir los problemas de El Salvador con la radicalidad que la realidad está demandando. No se es radical sin escuchar al otro, no se es radical sin atender las necesidades del pueblo, no se es radical sin hablar con franqueza y transparencia sobre errores, proyectos y horizontes. Para ser radicales en este momento de la historia hay que ser democráticos en serio. Democráticos en el sentido socialista de la palabra: distribución del poder, no concentración; humildad en la aceptación de que el proyecto es compartido o es inviable, no paternalismo verticalista.

Respetar y honrar al pueblo, trabajar por él mirándolo a los ojos, yéndole de frente y con la verdad respecto de lo que se puede y lo que no se puede hacer, ofrecer razones: eso es ser radical. Acudir a remembranzas de la guerra para levantar la moral de la militancia, tal como se escucha en algunas voces de los altos mandos del Frente, no es ser radical, sino anacrónico. Porque quienes nos sentimos parte del proyecto histórico del FMLN no necesitamos que nos recuerden a nuestros muertos, los llevamos con nosotros a donde quiera que vayamos. Lo que necesitamos son soluciones radicales a problemas graves, necesitamos ser tomados en cuenta, ser escuchados e incorporados. Advertir sobre los peligros de un supuesto “salto al vacío”, no tiene nada que ver con la radicalidad, sino con el temor a compartir el poder.

No evadamos más, no nos refugiemos en discursos desfasados, venzamos el miedo a adaptarnos a las necesidades actuales de la historia, enfrentemos con entereza las verdades, llamemos las cosas por su nombre, enderecemos el timón y corrijamos la ruta. Ningún salto será dado al vacío si lo damos sujetados de las manos del pueblo. Recuperemos, por favor, la radicalidad.

El Salvador: FMLN sustancia del pueblo

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jueves 13 de octubre de 2011

Oscar Martínez (especial para ARGENPRESS.info)

El reloj del partido de izquierda Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional -FMLN- puede prolongarse con esencia de pueblo en las elecciones de alcaldes y diputados en el 2012 y para próximas elecciones presidenciales del 2014 o puede retroceder al reloj del partido derechista Alianza Republicana Nacionalista -ARENA-.

Aunque parecieran ser solo verbos el decir y hacer o el prometer y cumplir son claves para que el FMLN siga escribiendo el destino del pueblo salvadoreño desde el gobierno central, alcaldías, Asamblea Legislativa y PARLACEN.
Los problemas creados a partir de las expectativas no satisfechas de la sociedad civil al no tener el mismo cronometro político del gobierno pueden incidir en no cosechar votos en la próxima temporada electoral del 2012.
Esas realidades diversas en donde el FMLN grita a los cuatro vientos húmedos y helados de octubre que el cambio avanza a todo galope es cuestionado por quienes aún no saborean los cambios y aseguran que solo son palabras fáciles de decir y difíciles de cumplir.
Esos desconciertos de las realidades de la gente, significa que el cambio no son evidentes para algunos sectores de la población y existe un pujante movimiento de capas medias y sectores populares que alzan su voz, dice el Vicepresidente de la República de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén.
Ese contraste de la sociedad civil y el FMLN en la apreciación de los cambios tiene su nacimiento en las expectativas creadas del electorado en las pasadas elecciones presidenciales del 2009, que hoy exigen urgencia en el cumplimiento de las promesas de los gobernantes del FMLN.
A pesar que el Frente ha explicado que los cambios sustanciales son lentos hay sectores que exigen rapidez en las transformaciones en beneficio de las mayorías.
Las inconformidades de ciertos sectores hacen relevante las declaraciones del Vicepresidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, que afirma que la unidad y cohesión del Frente, no significa anular la crítica del pueblo para seguir como sujeto de cambio para responder a las demandas del pueblo.
El FMLN debe someterse a una formación política e ideológica para sacudir sus conciencias, ejercitar en sus interioridades la crítica y autocrítica, la ética y la moral deben de guiar la práctica de la dirigencia, militancia y funcionarios del FMLN señaló Cerén.
El líder de izquierda, Salvador Sánchez Cerén, llamó a la dirección y militancia del FMLN a despojarse del sectarismo y dogmatismo para aceptar la existencia de otras fuerzas para liderar juntos el proceso y la continuidad del cambio.
Cerén al juramentar a los candidatos para alcaldes y diputados les dijo que no deben olvidar que el FMLN representa al pueblo pobre y excluido, que se fortalece con la lealtad al Partido, a su dirigencia, a su Secretario General y al pueblo salvadoreño.

Las diferencias y malos entendidos entre gobernados y gobernantes deben ser resueltas para garantizar que el primer gobierno de izquierda cumpla y continúe con los cambios, que para unos son muy lentos y superficiales y para otros son cambios iniciados que se profundizarán con una cuota de poder mayor del FMLN en la Asamblea Legislativa y Alcaldías Municipales resultado de las elecciones del 2012.

El Salvador: Gorilas en la niebla

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sábado 5 de marzo de 2011

Las declaraciones de Mauricio Funes en Colombia, en las que elogia al país de los “falsos positivos”, no son lo más grave, sino que pretenda revivir un pacto con una fuerza militar tan conservadora, represiva y pro yanqui. Es vergonzoso que el FMLN no tenga una idea mejor para la seguridad del país que refugiarse bajo las casacas de los militares.

Carlos Molina Velásquez / ContraPunto (El Salvador)

Imagine que unos amigos le piden usar parte de su casa para realizar actividades de las que no piensan informarle absolutamente nada. Sería muy lógico que no se los permita o que al menos les exija someterse a sus propias condiciones. Quizás porque no pensamos realmente que El Salvador sea Nuestra Casa, los salvadoreños actuamos de manera diferente: los militares estadounidenses montaron una base en Comalapa, en la que hacen lo que quieren y sin tener que informar a las autoridades salvadoreñas. Mientras tanto, el gobierno de Funes no tiene el valor de exigirle al gorrón de John Wayne que se vaya y, para más escarnio, incluso está pensando en colaboraciones que son una auténtica amenaza.

Hay mucho más que mera gorronería en todo esto. En su libro El águila despliega sus alas de nuevo: Un Continente bajo amenaza, la investigadora mexicana Ana Esther Ceceña explica la estrategia militar estadounidense, que tiene como elemento esencial el establecimiento de bases militares en América Latina, entre las que se encuentra la de Comalapa. Si bien no es muy impresionante comparada con las 13 bases gringas en Colombia (entre instaladas y proyectadas), su ubicación es fundamental para el Pentágono, quien emprende en estos momentos una ofensiva clara contra algunas repúblicas suramericanas, aunque su interés esencial sea más ambicioso: establecer la infraestructura militar que le permita una rápida intervención en cualquier país del Continente, empresa muy útil si hace falta apoyar un golpe de estado o garantizar el éxito de una invasión.

Con este telón de fondo debemos leer el reciente viaje de Funes a Colombia. Las declaraciones de nuestro presidente, en las que elogia al país de los “falsos positivos”, no son lo más grave, sino que pretenda revivir un pacto con una fuerza militar tan conservadora, represiva y pro yanqui como la de ese país. Ideológicamente, se ha querido vender como una estrategia de lucha contra el “narcoterrorismo”, que se suma ahora al papel de espantapájaros que ha tenido siempre el “miedo al comunismo”. ¡Amenaza roja y peligro en polvo! Sin embargo, no es un movimiento aislado, dado el incremento de capital colombiano desembarcando en nuestras costas. Son lazos que llevan una mezcla explosiva: drogas, pólvora y dólares. ¡Ah, las guerras del capitalismo!

El narcoterrorismo es el núcleo de la nueva estrategia contrainsurgente. Ideas quiere la guerra y la última que se les ocurrió a los dirigentes gringos fue la de la amenaza del narco. No hace falta ser un genio para saber que la tragedia que representa el narcotráfico terminaría si se despenalizara el consumo y se dejara de perseguir a los traficantes, pero a estas alturas es bastante evidente que a los funcionarios estadounidenses y a sus secuaces de este lado del Río Grande no les interesa resolverla, sino explotarla como el inmenso negocio que es: vendes droga, vendes armas y tienes estupendas excusas para intervenir militarmente en las naciones que no se someten (como quieren hacer en Bolivia, contra Evo). ¡Y los muertos los ponen los pobres de ambos lados! ¿Se puede pedir más?

Los militares yanquis se preparan para nuevas guerras y quieren que los acompañemos. Aguzando la visión se puede ver a los gorilas del Pentágono, agazapados tras la niebla de la desinformación y rodeados de una multitud de primates de nuestras latitudes. La historia militar es especialmente triste en nuestro país, por eso no podemos asistir indiferentes a los brincos de los chafarotes. Y más increíble es que “el gobierno de la izquierda” se deshaga en regalos y sonrisas para los militares salvadoreños. Al menos los areneros eran congruentes con su ideología, al apoyar la infame guerra de Bush El Tonto, en Irak; pero es vergonzoso que el FMLN no tenga una idea mejor para la seguridad del país que refugiarse bajo las casacas de los militares y aplaudir a Obama I, Gran Señor de la Guerra Global.

Una advertencia: en ningún momento quise ofender a esos magníficos animales que son los gorilas. Sin embargo, soy heredero de la jerga de los setenta, que consagró la palabra para referirse a los militares. No cabe duda de que aquella (aún no tan) vieja película, El planeta de los simios (Franklin J. Schaffner, 1968), les hizo una pésima propaganda a estos nobles, inteligentes y pacíficos animales. Pero también es cierto que el gorila de muchas pesadillas latinoamericanas habita aún entre nosotros y aquellos que se inspiran en su efigie han recibido más reconocimientos de los que merecen.

No estoy de acuerdo con el alargamiento del servicio militar obligatorio, aun si se argumenta que no hay otra clase de trabajo para los jóvenes. Para un país como El Salvador, fomentar el militarismo no es una opción. Esa institución hizo una guerra contra su propio pueblo y nunca se arrepintió de nada; en todo el territorio, no se me ocurre otra que deba generarnos más desconfianza. Y no vale decir que “los jóvenes acuden voluntariamente a las convocatorias”, pues a eso los empuja la pura y brutal necesidad, y quizás el terror a emprender un viaje sin retorno hacia El Norte. Tampoco es cierto que “no hay que preocuparse, pues no estamos en guerra”, ya que, como señalé al inicio, está claro que los chafas gringos se mueren de ganas por hacer “unas dos que tres”.

Pero hay algo más: el militarismo es vulgar ideología, además decadente y antihumanista. Es posible que en algún país del mundo o en alguna época pretérita y olvidada los ejércitos no fueran militaristas, pero nunca ha sido así en El Salvador. No es cierto que a los jóvenes se les enseñe disciplina y servicio, mucho menos valores cívicos. No necesitamos la obediencia ciega ante ningún uniforme ni el servilismo ante el rico y el poderoso; tampoco nuestros valores deban ser los de quienes se sienten muy machos abusando de los pobres y los débiles. Que nuestros hijos e hijas sirvan a la Patria, muy bien, pero no con un fusil en sus manos ni estupidez criminal en sus cabezas.

El Salvador: Sigfrido Reyes, del FMLN, nuevo presidente de la Asamblea Legislativa

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miércoles 2 de febrero de 2011

Iván Escobar (COLATINO)

Sigfrido Reyes, ya juramentado como presidente de la Asamblea Legislativa, para concluir el actual período, ofreció hacer de este órgano del Estado una institución transparente ante la sociedad salvadoreña.

La comisión transitoria, integrada por los directivos Francisco Merino, Roberto Lorenzana, César García y Elizardo González Lovo, fueron los encargados de recibir a los presidentes de los órganos del Estado, Ejecutivo y Judicial.
La Sesión Solemne de traspaso de mando arrancó a las 10:30, con 78 diputados presentes, de los 84 que integran la Asamblea Legislativa.
Ciro Cruz Zepeda, presidente saliente, durante la lectura de la memoria de labores, destacó la oportunidad de haber sido un político mediador entre las extremas políticas, y desde donde asegura deja espacios y obras físicas, así como mecanismos de accionar moderno en el Primer Órgano del Estado.
Se mostró optimista por sido conciliador con todas las fuerzas políticas y órganos del Estados, así como garantizar la participación de El Salvador en foros internacionales. La izquierda salvadoreña se muestra optimista y califica de histórico este 1 de febrero, que le permite ascender a la Presidencia de la Asamblea Legislativa al partido de izquierda por primera ocasión.
Éste órgano del Estado será conducido a partir de hoy por el diputado del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) Sigfrido Reyes, quien fue juramentado como nuevo presidente del parlamento, por el directivo Guillermo Gallegos.
En tres oportunidades se le ha vetado al FMLN la posibilidad de tener la presidencia del congreso, ante acuerdos de la derecha parlamentaria.
La más reciente fue al inicio de la presente legislatura 2009-2012, que un acuerdo bajo la mesa, de los partidos de derecha, ARENA y PCN, dejaron fuera de la presidencia del congreso al FMLN, a pesar de ser la primera fuerza del país y el instituto político con más votos en la última elección. Este acuerdo de la derecha parlamentaria dio vida a un acuerdo político que otorgó, de entrada, la presidencia de la Asamblea a Ciro Cruz Zepeda, quien fue rechazado el mismo día por sectores sociales, que incluso irrumpieron la Sesión Solemne del uno de mayo de 2009, en protesta por la llegada del pecenista.
Sin embargo, el quiebre en octubre de 2009, de la fracción de oposición ARENA, y que posteriormente dio vida al nuevo grupo parlamentario GANA, permitió la modificación del protocolo de entendimiento y aprobación de uno nuevo, que además de definir un año y medio en la presidencia para el FMLN, otorgó tres puestos en la junta directiva al nuevo partido político.
ARENA ha calificado esto como un “acuerdo oscuro” la modificación del protocolo. Roberto d´Abuisson, directivo de la Asamblea Legislativa afirmó: “no tenemos nada que ver con este entuerto, ese negocio chueco que hicieron…sí respetamos la institucionalidad del país y de la Asamblea Legislativa, aunque no estemos de acuerdo con el protocolo que firmaron, porque a ARENA que es la segunda fuerza política, nos tienen sólo con dos representantes en la Junta Directiva”. Asimismo, criticó los acuerdos que el FMLN ha hecho con “partidos fantasmas” refiriéndose a GANA.
ARENA ahora en la oposición cuestiona este tipo de arreglos que fueron comunes en el pasado, entre ellos y el PCN, y que en repetidas ocasiones excluyó a la izquierda partidaria.
Hace unos días Sigfrido Reyes, nuevo presidente del parlamento comentó que una de sus prioridades será trabajar por recuperar la credibilidad de la Asamblea. “Entre mis retos se resumen elevar la credibilidad del Órgano del Estado, compromiso con la ciudadanía de tener una gestión abierta, así como mejorar los procesos administrativos y legislativos”, y anunció que hará una revisión de las 458 plazas que han incrementado en el congreso y que se mantienen en bancadas como ARENA, PDC y GANA.
D´Abuisson dijo que su partido, al igual que el FMLN, irónicamente son los que tienen menos empleados legislativos, aunque no descarta que la izquierda en estos 18 meses de la administración aumente su personal. Reyes dijo que ellos continuarán con la lógica de hacer más eficiente la institución, pero no incrementando personal sino eficiencia.
Y con respecto a las nuevas plazas aseguró que quien debe dar una respuesta al respecto es el presidente saliente, Cruz Zepeda.
En medio de los preparativos de la ceremonia especial, transmisiones de la prensa institucional y local, llegada de invitados especiales a la Sesión Solemne, sindicalistas estatales, instaron al nuevo presidente del congreso, a velar por el respeto de los derechos laborales de los trabajadores estatales.

Renato Sifontes, sindicalista del Órgano Judicial pidió al presidente Reyes, “el cumplimiento de derechos laborales”.

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Publicado por ARGENPRESS

Por primera vez, la izquierda presidirá el parlamento salvadoreño

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viernes 28 de enero de 2011

Raimundo López (PL)

El diputado Sigfrido Reyes, del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), se convertirá el próximo 1 de febrero en el primer presidente de izquierda del parlamento en la historia de El Salvador.

En una entrevista con Prensa Latina, explicó el proceso que permitió ese ascenso, los retos para, mediante la concertación, lograr una mayor credibilidad de la Asamblea Legislativa y acercarla al pueblo.
Como el resto de los legisladores del FMLN, casi de golpe pasó de la lucha guerrillera a la política legal, después de los Acuerdos de Paz suscritos en la capital de México el 16 de enero de 1992.
Nosotros tenemos una trayectoria de lucha y de compromisos con los sectores populares, venimos de situaciones tremendamente difíciles, recordó.
A pesar de ser la fuerza mayoritaria en la Asamblea, desde hace varios años, los partidos de derecha se unieron para impedir la presidencia del FMLN, pero -como dice la canción, apuntó Reyes- “cambia, todo cambia”.
“Creo que la alternancia que va a haber en la Asamblea el próximo 1 de febrero, debe enmarcarse en el largo proceso de transición política que ha vivido el país desde que se firmaron los acuerdos de paz.
“Hace año y medio se logró esa alternancia en la Presidencia de la República, después de una larga lucha.
“Meses después, hicimos posible que el viejo esquema de justicia, que radicaba en la Corte Suprema, fuese transformado sustantivamente y a partir de entonces tener un sistema de justicia más creíble, más independiente.
“Y, como dice la canción, “cambia, todo cambia”, y también a la Asamblea debe llegar ese cambio, esa alternancia, sobre todo, porque la misma voluntad popular desde hace varios años, desde hace más de una década, le daba al FMLN ese mandato, esa responsabilidad.
“Pero, de manera sucesiva los distintos partidos de la derecha se lograban articular para impedir que el Frente dirigiese la Asamblea Legislativa.
“Evidentemente, este es el primer poder del estado, es por constitución, el ente donde se decretan las leyes que norman la vida social, económica, política del país, donde se elijen importantes funcionarios, donde se aprueban los presupuestos del estado, donde inclusive se puede reformar la constitución del país.
“El simbolismo de la presidencia de la Asamblea es muy fuerte y la derecha lo ha sabido cuidar, y no fue si no producto de la misma crisis de la derrota electoral en 2009, que se hace posible llegar a esa presidencia.
“Así que tiene un gran significado para el FMLN, porque reafirma nuestra condición de ser la fuerza política más querida, más prestigiosa, con mayor respaldo en la sociedad.
“Además, nos da la oportunidad de convertir este parlamento en un espacio dentro del estado que puede y debe estar al servicio de los intereses de la sociedad y no de agendas particulares”, apuntó.
En las últimas elecciones, en enero de 2009, el FMLN obtuvo 35 de los 84 años del parlamento, más uno del Partido Cambio Democrático, su aliado.
Unidos, los cuatro partidos de la derecha garantizaban una cómoda mayoría.
“En cualquier sociedad democrática se observa el principio de que el partido mayoritario preside la asamblea, el parlamento, el congreso.
“Acá, nuestro país era la excepción a esa regla, porque a pesar de tener la mayoría de votos, de diputados frecuentemente, había un pacto de la derecha para imposibilitar el acceso a este puestoâ??
“Era un pacto cerrado de la derecha, que además estaba condicionado al hecho de que la Asamblea estuviera al servicio de la presidencia de la republica, de manera automática, prácticamente.
“¿Cómo se produce o genera esa posibilidad? Bueno, a partir de que se genera una crisis dentro de las derechas, que hace posible un escenario de negociación política, donde el FMLN y determinados agrupamientos de la misma derecha, que rompen con el viejo esquema de una derecha pro oligárquica y que buscan presentarse como una derecha más de corte social, entonces logramos establecer acuerdos básicos para la gobernabilidad de la Asamblea y eso es lo que en buena medida abre esta puerta”.
El los comicios presidenciales del 15 de marzo de 2009, el FMLN, liderando una coalición y llevando como candidato a Mauricio Funes, derrotó a la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), que gobernaba la nación desde 1989.
La derrota catalizó una agria crisis interna en ARENA, de la cual se desgajó un sector que tomó distancia de las posiciones extremas anticomunistas de la cúpula, y en mayo de 2010, logró inscribirse como partido.
La nueva Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA), rápidamente se convirtió en la tercera bancada en el parlamento, con 16 legisladores, frente a los 19 que actualmente cuenta ARENA, de 32 iniciales.
Sin la victoria electoral del 2009, y sin la crisis subsiguiente que llevó a ese resquebrajamiento de las derechas, hubiese sido difícil, para no decir imposible, porque para la derecha la presidencia de la Asamblea ha sido un símbolo político al que nunca estuvieron dispuestos a renunciar, afirmó Reyes.
Son las circunstancias las que los obligaron a ceder, no lo hacen por voluntad propia, por generosidad, ni por tener una voluntad democrática, lo hacen porque las circunstancias los obligaron a ese reacomodo, agregó.
El 31 de octubre de 2009, las bancadas, con la excepción de ARENA, firmaron un protocolo que permitió dividir el ejercicio de la presidencia en dos períodos, de 15 meses, el primero de los cuales ocupa aún Ciro Cruz Zepeda, de Conciliación Nacional, uno de los partidos históricos de la derecha.
ARENA cabildeó a fines del año pasado para tratar de cerrar el camino a Reyes y al FMLN, pero la maniobra no tuvo éxito. Cruz Zepeda ratificó que cumplirá la palabra empeñada y GANA también rechazó el plan.

Con ello se confirmó el escenario que permitirá el ascenso de la izquierda, por primera vez en la historia, a la conducción del poder legislativo salvadoreño.

El FMLN de El Salvador se prepara para próximas elecciones

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martes 14 de diciembre de 2010

Raimundo López (PL)

El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional de El Salvador (FMLN) se prepara para ganar las próximas elecciones y garantizar de esa manera la profundización de los cambios en el país.

Esa decisión fue confirmada durante la XXVII Convención Nacional, el domingo pasado, durante la cual fue aprobada una resolución que autoriza al Consejo Nacional para procurar alianzas y coaliciones para los comicios de 2012.
El secretario general, Medardo González, apuntó que en ese camino es indispensable la unidad del partido y su plena identificación con la población.
Precisamente en la fusión de nuestro partido con las luchas y aspiraciones del pueblo es que reside la capacidad transformadora de la sociedad acumulada por el FMLN como fuerza política, dijo.
González apuntó que el FMLN desde su surgimiento, el 10 de octubre de 1980, ha privilegiado una política de amplias alianzas.
Precisó que estos acuerdos se alcanzarán con todos los sectores y organizaciones sociales o políticas con los cuales el FMLN comparte los anhelos de cambio y de democracia.
En los comicios de 2009 el Frente se convirtió en la bancada mayoritaria de la Asamblea Legislativa, con 35 de los 84 escaños, y ganó la presidencia llevando como candidato de una coalición a Mauricio Funes.
En marzo de 2012 las justas serán municipales y legislativas.
Lo que cuenta ahora es garantizar la continuidad de los cambios y poder profundizarlos, subrayó González.
Siempre el FMLN ha sabido encontrar en la ciudadanía con vocación democrática gente que se siente FMLN, que cree en nuestro partido, que quiere que cumplamos con nuestra misión histórica de transformar nuestra sociedad en algo mejor y más justo, agregó.
La Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) anunció hace más de un mes su intención de pactar con otras fuerzas de derecha con vistas a las elecciones de 2012.
ARENA gobernó 20 años el país hasta su derrota el 15 de marzo de 2009, lo cual desató una grave crisis interna y la separación de un sector que registró este año el partido Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA).
González exhortó a la militancia del FMLN a una movilización permanente y al trabajo con el pueblo para vencer en las elecciones de 2012, que auguró serán complejas.

Mantengamos a la derecha en la oposición, que no salga del rincón y que no vuelva a tener la fuerza que mantuvo durante decenas de años, expresó.

El Salvador: 30 aniversario del FMLN

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sábado 16 de octubre de 2010

El FMLN mostró, con la unidad, que era posible pensar en el surgimiento de un nuevo país, justo, democrático, más humano y en progreso para la vida de la gente; supo que lograrlo requería sacrificio, firmeza, valentía e inteligencia; y los mejores hijos e hijas no rehuyeron pagar con sacrificio, incluso de su propia vida, el precio para abrir camino al cambio.
Norma Guevara de Ramirios / Diario Colatino (El Salvador)
Una sola lucha, dos etapas, en un solo esfuerzo para derrotar la dictadura que por décadas dominó al país, abrir paso a la democracia, al aseguramiento y vigencia de los derechos y libertades de cada persona y darle vida a la soberanía del país.
El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), surge como fuerza revolucionaria bajo la modalidad de un poderoso movimiento de liberación nacional enarbolando principios universales de solidaridad, de autodeterminación de los pueblos y no intervención, de solución pacífica de los conflictos; su visión comunicada a la patria y al mundo entusiasmó, dio sentido a la lucha, convocó a otros que vieron en el FMLN y el pueblo salvadoreño la llegada de una nueva época.
Así fue. El FMLN mostró, con la unidad, que era posible pensar en el surgimiento de un nuevo país, justo, democrático, más humano y en progreso para la vida de la gente; supo que lograrlo requería sacrificio, firmeza, valentía e inteligencia; y los mejores hijos e hijas no rehuyeron pagar con sacrificio, incluso de su propia vida, el precio para abrir camino al cambio.
Miles, decenas de miles, cientos de miles de salvadoreñas y salvadoreños dijeron presente; en manifestaciones, en organización de distintos niveles de compromiso, en distintas épocas.
El FMLN surgió el 10 de Octubre de 1980, era antecedido de otros esfuerzos unitarios del pueblo, el FORO POPULAR y la COORDINADORA REVOLUCIONARIA DE MASAS, EL FRENTE DEMOCRÁTICO Y EL FRENTE DEMOCRÁTICO REVOLUCIONARIO.
Lo integraron organizaciones políticas que no eran reconocidas por el régimen de dictadura que imperaba entonces y que se expresaba con sobrada prepotencia controlando y persiguiendo a cualquiera que pensara diferente.
En ese entonces, la Fuerza Armada dirigía los cuerpos represivos conocidos como Guardia Nacional, Policía Nacional, Policía de Hacienda, Policía de Aduana, escuadrones de la muerte, organismos paramilitares y las llamadas reservas del ejercito; vivíamos una real militarización de la sociedad, que servía a una oligarquía que explotaba y arrebataba los derechos políticos a la gente, que irrespetaba los derechos humanos y además que dominaba e imponía su criterio en el sistema de justicia.
El FMLN entonces, no es un capricho de un grupo de líderes de izquierda, es la respuesta ante todo el cúmulo de injusticia que ocurría. De esto se habla poco en este tiempo, se habla más del enfrentamiento militar entre las fuerzas guerrilleras y el ejército; pero se deja de lado la brutalidad del régimen político.
Los efemelenistas estamos en el deber de conocer e imaginar cómo era aquella vida, ahora que todavía convive en nuestra sociedad un conjunto de generaciones que vivimos en esa época.
El saldo del conflicto es conocido nacional e internacionalmente, las transformaciones institucionales del Estado salvadoreño logrados con la lucha del pueblo y el FMLN están a la vista, los que perduran son tomados como naturales, y ello es bueno porque significa que hay apropiación de los logros por parte del pueblo.
Ahora tenemos una Fuerza Armada respetada, instituciones nuevas como la PNC, el Tribunal Supremo Electoral, la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, el Consejo Nacional de la Judicatura; una Corte Suprema de Justicia con autonomía financiera para asegurar la independencia judicial y muchos otros cambios.
El FMLN ha transitado en estos 30 años un camino espinoso, la derecha esperaba que finalizado el conflicto, las cosas volvieran al pasado, trabajaron para que el movimiento guerrillero convertido en partido político electoral fuera desarticulado, que fracasara; pero el mismo pueblo que le dio soporte para su surgimiento al FMLN, le ha acompañado crecientemente y ha construido un camino que en este 30 aniversario, permite mostrar los resultados.
El FMLN llega a este momento en el gobierno y en el marco de la más grande crisis internacional que impacta severamente al país, crisis sólo comparable con la que estremeció al mundo en 1929, justo el momento histórico en que el reclamo de las capas más afectadas se alzaron y recibieron como respuesta de la derecha dictatorial una masacre que cobro más de 30 mil vidas en 1932.
Ahora en vez de ello un gobierno, el gobierno del cambio establece medidas para evitar que el impacto de la crisis afecte a los sectores más vulnerables; eso es una diferencia de fondo, y además en medio de la crisis y la respuesta gubernamental se encaminan cambios esenciales en la salud y la educación.
La lucha y los cambios son el homenaje para héroes y heroínas, los mártires de nuestro querido pueblo. En 30 años de luchas y victorias, como lo dijo Schafik, constructor de este partido: LA LUCHA CONTINUA

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