¿Por qué Chávez?

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Por Jean-Luc Mélenchon e Ignacio Ramonet

Hugo Chávez es, sin duda, el jefe de Estado más difamado en el mundo. Al acercarse la elección presidencial del 7 de octubre, esas difamaciones se tornan cada vez más infames, tanto en Caracas como en Francia y en otros países. Atestiguan la desesperación de los adversarios de la revolución bolivariana ante la perspectiva (que las encuestas parecen confirmar) de una nueva victoria electoral de Chávez.

Un dirigente político debe ser valorado por sus actos, no por los rumores vehiculados en su contra. Los candidatos hacen promesas para ser elegidos: pocos son los que, una vez en el poder, las cumplen. Desde el principio, la promesa electoral de Chávez fue muy clara: trabajar en beneficio de los pobres, o sea –en aquel entonces–, la mayoría de los venezolanos. Y cumplió su palabra.

Por eso, este es el momento de recordar lo que está verdaderamente en juego en esta elección, ahora cuando el pueblo venezolano se alista para votar. Venezuela es un país muy rico, por los fabulosos tesoros de su subsuelo, en particular sus hidrocarburos. Pero casi todas esas riquezas estaban acaparadas por las elites políticas y las empresas trasnacionales. Hasta 1999, el pueblo sólo recibía migajas. Los gobiernos que se alternaban, democratacristianos o socialdemócratas, corruptos y sometidos a los mercados, privatizaban indiscriminadamente. Más de la mitad de los venezolanos vivía por debajo del umbral de pobreza (70.8 por ciento en 1996).

Chávez hizo que la voluntad política prevaleciera. Domesticó los mercados, detuvo la ofensiva neoliberal y posteriormente, mediante la implicación popular, hizo que el Estado se reapropiara los sectores estratégicos de la economía. Recuperó la soberanía nacional. Y con ella, ha procedido a la redistribución de la riqueza, en favor de los servicios públicos y de los olvidados.

Políticas sociales, inversión pública, nacionalizaciones, reforma agraria, casi pleno empleo, salario mínimo, imperativos ecológicos, acceso a la vivienda, derecho a la salud, a la educación, a la jubilación… Chávez también se dedicó a la construcción de un Estado moderno. Ha puesto en marcha una ambiciosa política del ordenamiento del territorio: carreteras, ferrocarriles, puertos, represas, gasoductos, oleoductos.

En materia de política exterior, apostó por la integración latinoamericana y privilegió los ejes sur-sur, al mismo tiempo que imponía a Estados Unidos una relación basada en el respecto mutuo… El impulso de Venezuela ha desencadenado una verdadera ola de revoluciones progresistas en América Latina, convirtiendo este continente en un ejemplar islote de resistencia de izquierdas alzado en contra de los estragos del neoliberalismo.

Tal huracán de cambios ha volteado las estructuras tradicionales del poder y acarreado la refundación de una sociedad que hasta entonces había sido jerárquica, vertical, elitesca. Esto sólo podía desencadenar el odio de las clases dominantes, convencidas de ser los legítimos dueños del país. Son estas clases burguesas las que, con sus amigos protectores de Washington, vienen financiando las grandes campañas de difamación contra Chávez. Hasta llegaron a organizar –en alianza con los grandes medios que les pertenecen– un golpe de Estado, el 11 de abril de 2002.

Estas campañas continúan hoy día y ciertos sectores políticos y mediáticos europeos se encargan de corearlas. Asumiendo –lamentablemente– la repetición como si fuera una demostración, los espíritus simples acaban creyendo que Hugo Chavez estaría encarnando un régimen dictatorial en el que no hay libertad de expresión.

Pero los hechos son tozudos. ¿Alguién ha visto un régimen dictatorial ensanchar los límites de la democracia en vez de restringirlos? ¿Y otorgar el derecho de voto a millones de personas hasta entonces excluidas? Las elecciones en Venezuela sólo ocurrían cada cuatro años, Chávez organiza más de una por año (14 en 13 años), en condiciones de legalidad democrática, reconocidas por la ONU, la Unión Europea, la OEA, el Centro Carter, etcétera.

Chávez demuestra que se puede construir el socialismo en libertad y democracia. Y convierte incluso ese carácter democrático en una condición para el proceso de transformación social. Chávez ha probado su respeto al veredicto del pueblo, renunciando a una reforma constitucional rechazada por los electores vía referéndum en 2007. No es casual que la Foundation for Democratic Advancement (FDA), de Canadá, en un estudio publicado en 2011, situara entonces a Venezuela en el primer lugar de los países que respetan la justicia electoral.

El gobierno de Hugo Chávez dedica 43.2 por ciento del presupuesto a las políticas sociales. Resultado: la tasa de mortalidad infantil ha sido dividida por dos. El analfabetismo, erradicado. El número de docentes, multiplicado por cinco (de 65 mil a 350 mil). El país presenta el mejor coeficiente de Gini (que mide la desigualdad) de América Latina. En su informe de enero de 2012, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal, un organismo de la ONU) establece que Venezuela es el país suramericano que –junto con Ecuador–, entre 1996 y 2010, ha logrado la mayor reducción de la tasa de pobreza. Finalmente, el instituto estadunidense de sondeos Gallup ubica al país de Hugo Chávez como la sexta nación más feliz del mundo.

Lo más escandaloso, en la actual campaña de difamación, es pretender que la libertad de expresión esté constreñida en Venezuela. La verdad es que el sector privado, hostil a Chávez, controla allí ampliamente los medios de comunicación. Cada cual puede comprobarlo. De 111 canales de televisión, 61 son privados, 37 comunitarios y 13 públicos. Con la particularidad de que la parte de la audiencia de los canales públicos no pasa de 5.4 por ciento, mientras que la de los privados supera 61 por ciento… Mismo escenario para los medios radiales. Y 80 por ciento de la prensa escrita está en manos de la oposición, siendo los dos diarios más influyentes –El Universal y El Nacional–, adversos al gobierno.

Nada es perfecto, por supuesto, en la Venezuela bolivariana –¿dónde existe un régimen perfecto?–. Pero nada justifica esas campañas de mentiras y de odio. La nueva Venezuela es la punta de lanza de la ola democrática que, en América Latina, ha barrido con los regímenes oligárquicos de nueve países, apenas caído el Muro de Berlín, cuando algunos vaticinaban el fin de la historia y el choque de las civilizaciones como horizontes únicos para la humanidad. La Venezuela bolivariana es una fuente de inspiración de la que nos nutrimos, sin ceguera, sin inocencia. Con el orgullo, sin embargo, de estar del buen lado de la barricada y de reservar los golpes para el malévolo imperio de Estados Unidos, sus tan estrechamente protegidas vitrinas del Cercano Oriente y dondequiera reinen el dinero y los privilegios. ¿Por qué Chávez despierta tanto resentimiento en sus adversarios? Indudablemente porque, tal como lo hizo Bolívar, ha sabido emancipar a su pueblo de la resignación. Y abrirle el apetito por lo imposible.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/10/05/opinion/024a2pol

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Advierte Chávez de planes golpistas de la oposición en Venezuela

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PL

El presidente Hugo Chávez denunció que un sector de la burguesía venezolana se prepara para desconocer el triunfo del pueblo en las elecciones presidenciales del 7 de octubre. Durante un discurso pronunciado hoy en Catia La Mar, estado de Vargas, como parte de la campaña electoral para su reelección, el mandatario advirtió a esos sectores que “ni se les ocurra intentar desestabilizar el país, que lo piensen bien, porque van a fracasar”.

Si lo intentan “nosotros responderíamos profundizando aún más la revolución bolivariana y acelerando la transición al socialismo”, subrayó.
Estamos muy alertas sobre esos planes y llamo a todos a estar muy alertas, dijo Chávez ante decenas de miles de varguenses reunidos en Catia La Mar.
Al referirse a este tema, el Presidente reveló que hace pocos días los cuerpos de seguridad detuvieron a un ciudadano estadounidense de origen latino cuando intentaba ingresar ilegalmente a Venezuela desde Colombia.
En su pasaporte aparece que viajó en los últimos años a Irak, Afganistán y Libia y tiene todas las características de ser un mercenario, explicó.
Dijo que, además, se le ocupó un cuaderno con coordenadas que se investigan para precisar a que lugares corresponden.
Esto nos obliga a activar mucho más las alarmas, expresó Chávez, y recordó que la misma burguesía que ahora planea desestabilizar al país fue la que hace varios años trajo a casi un centenar de mercenarios desde Colombia para realizar acciones armadas contra su gobierno.
Desde hace varias semanas, algunos comentaristas de la prensa capitalina alertan sobre un plan B que sectores de la oligarquía ejecutarían en el caso de un nuevo triunfo del Presidente en las elecciones de octubre, como vaticinan prácticamente todas las encuestas.
“La opción golpista avanza aceleradamente”, advirtió la víspera un conocido columnista del diario Vea, al referirse al abierto desconocimiento por parte de la oposición de las normas establecidas por el Consejo Nacional Electoral (CNE) para el desarrollo de la campaña.
Se trata de una estrategia dirigida a crear la matriz de opinión de que el CNE no es confiable y está parcializado a favor del gobierno, lo que justificaría desconocer los resultados de la cita electoral y calificar de fraudulentas las elecciones.

Venezuela y Cuba, ejemplo de solidaridad en el mundo

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lunes, 6 de agosto de 2012

Homar Garcés (especial para ARGENPRESS.info)

Al hablar de los vínculos de solidaridad que unen a Cuba y a Venezuela en el presente siglo estamos obligados a hablar también de aquellos vínculos que hermanan a cubanos y venezolanos desde el momento de nuestra independencia cuando el abogado Francisco Javier Yánez, nacido en Camagüey, firma como diputado de la provincia de Araure el Acta mediante el cual Venezuela proclamó al mundo su voluntad irrevocable de ser libre. Desde aquel entonces han sido múltiples los lazos existentes entre Cuba y Venezuela. Acá tuvo un refugio José Martí cuando su empeño por ver independizada su Cuba natal se le hizo un peregrinaje y un objetivo fundamental en su vida, siguiendo la senda del Libertador Simón Bolívar, el cual -en su momento- también ideó enviar a la isla antillana (lo mismo que a Puerto Rico) una flota que comandaría el General en Jefe José Antonio Páez con el objetivo revolucionario de luchar por la libertad del pueblo cubano. .

Estos antecedentes debemos tenerlos siempre presentes porque ellos nos señalan que no existen nacionalidades que dividan a los revolucionarios cuando los ideales por un mundo mejor son comunes y guían nuestros pasos, especialmente cuando los mismos se basan en el socialismo, siendo el internacionalismo y la solidaridad dos de sus elementos primordiales. Por ello, al ser Cuba un bastión de la construcción del socialismo revolucionario en nuestro América ha hecho gala de estos dos elementos en cualquier parte del mundo donde se necesite esa ayuda que no está apuntalada por el afán de ganancias económicas, como sucede en la sociedad capitalista, sino que está guiada por grandes sentimientos de amor a la humanidad, evocando lo dicho por el Che en algún instante de su vida.
Es así que hoy en Venezuela, bajo la iniciativa conjunta de Fidel Castro y Hugo Chávez, se han visto en marcha diversidad de misiones de contenido social que buscan promover una emancipación integral de la población, sobre todo de aquella que por muchísimas décadas fue marginada social y económicamente, a pesar de hablarse de igualdad, libertad y democracia durante los gobiernos del pasado. Esto ha sido un modo de saldar la deuda social acumulada por más de medio siglo y cuenta con la participación de cubanas y cubanos que vinieron a suelo venezolano con ese compromiso internacionalista que siempre ha caracterizado a Cuba. Esto causó, indudablemente, un gran impacto en las comunidades de Venezuela, dándosele una acogida entusiasta, al mismo tiempo que los grupos opuestos a la política socialista del Presidente Chávez comenzaron a satanizar la presencia de nuestros hermanos cubanos a través de todos los medios de información, echando mano a los argumentos trasnochados de quienes siempre adversaron la revolución cubana, hasta el punto de intentar saquear y destruir la embajada cubana durante el golpe de Estado del 11 de abril de 2002.
De ahí que nos quepa decir igualmente que cuando defendemos a Cuba, defendemos las Misiones sociales y al proceso de cambios en Venezuela, puesto que ambas naciones enfrentan a un enemigo común y peligroso, capaz de cometer cualquier tipo de atropello y de violaciones con tal de imponer su dominio a todo el planeta: el imperialismo yanqui. El mismo que hoy, violentando toda normativa legal y sin evidencias contundentes, ha condenado injustamente a prisión a cinco ciudadanos cubanos, simplemente por prevenir atentados que iban a cometerse contra su pueblo y su gobierno.
Esta situación común de confrontación con el principal enemigo de la libertad de nuestros pueblos nos obliga a compartir espacios y a asumir el compromiso de extenderlos a otras naciones de nuestro continente, con la misma visión estratégica de la integración promovida hace ya doscientos años por Bolívar y secundada luego por José Martí, teniendo ella una mayor vigencia que antes.

Este ejemplo de solidaridad, por supuesto, incomoda grandemente a las cúpulas de poder mundial, fundamentalmente de Estados Unidos, dado que el mismo se propicia bajo una concepción integracionista y sin los compromisos abusivos de los tratados comerciales habituales. Con ello estamos definiendo nuestras potencialidades, actuando colectivamente como pueblo en la defensa permanente de nuestra independencia, compensando, además, la grandeza, el esfuerzo y el sacrificio de nuestros antepasados por hacerla posible.

Publicado por ARGENPRESS

Ecuador: ¿Revolución “popular” o “ciudadana”?

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sábado, 4 de agosto de 2012

En Venezuela el carácter “popular” del proceso ha provocado que los estratos populares se involucren directamente en la acción política, estén organizados y movilizados con auténtico fervor. En Ecuador, el carácter “ciudadano” no ha implicado la gran movilización ni la organización masiva de los sectores populares, pero sí un respaldo amplio y fuerte, “pluriclasista” al proceso que vive el país.
Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo (Ecuador)
En Caracas acaba de realizarse el II Encuentro de Historiadores de los países de la ALBA. Uno de los actos que coincidieron con este evento de los historiadores latinoamericanos fue la presentación de la imagen de Simón Bolívar, conseguida a partir de técnicas de antropología forense y la investigación realizada por un grupo de especialistas en la vida del Libertador.
Además, lo interesante del encuentro ha sido la participación de gente común. La historia convoca y a los venezolanos les gusta intervenir opinando sobre las exposiciones. Como toda visita, también es una oportunidad para conversar con diversas personas, observar directamente lo que ocurre y verificar los alcances y los límites de la Revolución Bolivariana.
Ante todo llama la atención el fervor que tienen los sectores populares cuando se refieren al presidente Hugo Chávez y a los logros y beneficios de los que ahora gozan, nunca antes alcanzados. Los sectores populares se identifican con el proceso bolivariano y lo defienden con pasión. Las “Misiones” les han sido inmensamente favorables y así lo reconocen. El pueblo está organizado y movilizado.
Sobre la base de esta experiencia, bien podría intentarse una aproximación teórica sobre los procesos que se viven, tanto en Venezuela como en Ecuador. Es posible afirmar que en Venezuela la revolución bolivariana tiene un carácter firmemente “popular”. En cambio, en Ecuador, la revolución ciudadana es, precisamente, mucho más “ciudadana”.
La propuesta es, por el momento, meramente conceptual. En Venezuela el carácter “popular” del proceso ha provocado que los estratos populares se involucren directamente en la acción política, estén organizados y movilizados con auténtico fervor. En Ecuador, el carácter “ciudadano” no ha implicado la gran movilización ni la organización masiva de los sectores populares, pero sí un respaldo amplio y fuerte, “pluriclasista” al proceso que vive el país.
Una revolución más “popular” tiene mejores garantías de supervivencia en el tiempo. Una revolución más “ciudadana” quizás no garantice el proceso con igual intensidad, aunque, obviamente, las condiciones son distintas en ambos países.
Pero esa distinción también permite observar que en Ecuador falta un trabajo político más extenso para consolidar la organización y la movilización de los sectores populares. Esta no es una tarea del Gobierno, pero sí la de Alianza PAIS, estructura política que ha descuidado ese papel.

Publicado por Con Nuestra América

Eva Golinger: La USAID aplica en Latinoamérica negocio de la subversión

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miércoles, 1 de agosto de 2012

PL

La Agencia de Estados Unidos para la Cooperación (USAID) aplica en la región latinoamericana el negocio de la subversión contra los gobiernos de corte progresista, afirmó en Quito Eva Golinger, periodista y escritora venezolana-estadounidense.

Ante un numeroso auditorio juvenil en el auditorio del Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (Ciespal), Golinger expuso que las Organizaciones No Gubernamentales (Ongs) bajo financiamiento de USAID ayudan a mantener un conflicto permanente para desestabilizar los países.
Expuso que una gran parte del dinero que destinan a los distintos proyectos políticos se queda en los bolsillos de las personas que trabajan en esas Ongs, las que a su vez viven de esta práctica bajo el pretexto de subvertir el orden en aquellos países donde está presente la USAID.
Citó el ejemplo de Bolivia y Venezuela, donde ésta ha hecho importantes desembolsos para deponer a sus respectivos presidentes, Evo Morales y Hugo Chávez, e incluso ha participado en intentonas golpistas como en el caso de Ecuador, el 30 de septiembre de 2010.
“Pero ahora las cosas empiezan a cambiar cuando hay un gobierno que no se subordina a esa agenda y a sus intereses”, comentó.
Golinger, autora de investigaciones y textos sobre el tema, expuso que la USAID es un brazo financiero del Departamento norteamericano de Estado, que opera con el pretexto de ayudar a los países a construir sus democracias.
Apuntó que esta Agencia ha sido incluida en el llamado eje de la contrainsurgencia junto al Pentágono y el Departamento de Estado, porque juega un papel fundamental en las estrategias de agresión del gobierno de Estados Unidos.
Expuso que los medios de comunicación han sido implicados en la telaraña imperial para promover su propia agenda en contra de los gobiernos que no se les subordinan, y justiciar así también sus invasiones, a fin de satisfacer sus intereses.
En esta táctica, dijo, la gran mayoría de los medios están en manos de empresas privadas y transnacionales que han convertido a la comunicación, más allá de un negocio, en una manera de promover una agenda política y económica, cubriéndose detrás de los derechos de la libertad de expresión.
Sin embargo, cuando se analiza a profundidad, sus propietarios tienen conexiones con agrupaciones oscuras, al tiempo que sus órganos son utilizados a través del reciclaje y repetición de calificativos y críticas, para justificar una agresión cuando está decidido que a Estados Unidos no le conviene un gobierno determinado. “Esa es una estrategia bien coordinada desde las agencias de la gran telaraña imperial que luego se proyectan en los medios de comunicación”, aseveró.
Manifestó que en los últimos años ha habido un incremento de la presencia militar de Estados Unidos en la región, sin embargo aquí no existe un conflicto de guerra, ni de amenaza a la seguridad de ese país.
Ello, según dijo, se debe a las pretensiones de mantener un sentimiento de miedo en una región que sí representa una amenaza para el imperio porque posee los recursos naturales que necesita para la sobrevivencia de esa sociedad de consumo.
La disertación de Golinger en Quito tiene lugar en momentos en que el Gobierno de Ecuador analiza la continuidad de la cooperación de la USAID.
Recientemente el presidente Rafael Correa admitió que esa Agencia aplica aquí su misma receta de financiar la oposición, utilizada contra los gobiernos progresistas de esta región.

Publicado por ARGENPRESS

El nuevo programa político de Hugo Chávez

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Ángel Guerra Cabrera (especial para ARGENPRESS.info)

El lunes 11 el presidente Hugo Chávez explicó a una gigantesca marea humana los ejes del programa político para su candidatura a la presidencia en el periodo 2013-2019. El acto dio inicio al proceso de consulta ciudadana sobre el documento, del que surgirá el Segunda Plan Socialista Simón Bolívar.

La multitud colmaba la Plaza Diego Ibarra, cercana al Consejo Nacional Electoral(CNE), y se desbordaba a lo largo de la extensa Avenida Bolívar y las arterias y plazas aledañas siguiendo el discurso en grandes pantallas. Chávez acababa de inscribirse ante el CNE como candidato a las elecciones del próximo 7 de octubre y de entregarle su propuesta política, un documento de gran valor histórico y político, sustentado en una lúcida mirada al presente y al futuro desde la historia, el pensamiento y la ética humanistas de raíz indolatinoafricana y universal(www.chavez.org.ve/Programa-Patria-2013-2019.pdf).
El programa desglosa numerosos objetivos nacionales y estratégicos que deben cumplirse para alcanzar 5 objetivos históricos. 1) consolidación de la independencia “definitiva” a través de un conjunto de medidas en lo económico, político, social, cultural, militar y de seguridad nacional. Sostiene que la independencia exige romper totalmente con los lazos neocoloniales impuestos por el imperialismo, sean económicos o de cualquier tipo. Cabe recordar que Venezuela, junto a Bolivia, Ecuador y Nicaragua denunciaron recientemente el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, infame instrumento de subordinación a Estados Unidos dentro de la OEA. 2) continuar construyendo el socialismo bolivariano del siglo 21 para proporcionar “la mayor suma” de seguridad social, de estabilidad política y de felicidad al pueblo, objetivo que pasa, “en primer lugar, por acelerar el cambio del sistema económico” rentista petrolero capitalista al modelo productivo socialista y también por “pulverizar” la forma de Estado burguesa heredada que “reproduce sus nefastas prácticas”. “Éste es un programa de transición al socialismo y de radicalización de la democracia participativa y protagónica. Partimos del principio de que acelerar la transición pasa necesariamente por… acelerar el proceso de restitución del poder al pueblo”. 3) convertir a Venezuela en un país-potencia económica, política y social dentro de la Gran Potencia Naciente de América Latina y el Caribe que garantice la conformación de una zona de paz en nuestra América. 4) contribuir a una nueva geopolítica internacional con un mundo multicéntrico y pluripolar, que –evocando a Bolívar- permita lograr el equilibrio del universo y la paz planetaria. 5) Preservar la vida en el planeta y salvar a la especie humana, que hace necesarios la construcción de un modelo productivo eco-socialista basado en la relación armónica del hombre y la naturaleza desde la idea andina del buen vivir e impulsar un movimiento mundial con ese objetivo.
Todo esto expuesto por un Chávez que no sólo desgranó las razones que sustentan su propuesta, también bromeó con el público, cantó, bailó, abrazó a sus hijas y a compañeros de la primera hora hoy en responsabilidades de gobierno y concluyó con una emotiva e inflamada alocución. Las encuestas le dan una cómoda victoria electoral así que advirtió a la apátrida oposición que no intente la violencia “porque se va a arrepentir”. A cada agresión del imperialismo y de la burguesía responderemos con más revolución, aseguró.
La propuesta incluye metas muy ambiciosas como una gran ampliación de la industrialización de los hidrocarburos, diversificación industrial, importantes avances en infraestructura y soberanía alimentaria, así como continuar desarrollando las exitosas misiones sociales que ya se llevan a cabo en educación, salud, vivienda y otros rubros. Enfatiza en el control por la nación sobre los recursos naturales, perfeccionando el que ya existe sobre los hidrocarburos, defender el abasto de agua como derecho humano y fortalecer el control de la minería por un ente estatal que evite la depredación típica de las trasnacionales.

Necesitamos –dice un elocuente párrafo- de un poder popular capaz de desarticular las tramas de opresión, explotación y dominación que subsisten en la sociedad venezolana, de configurar una nueva socialidad desde la vida cotidiana donde la fraternidad y la solidaridad corran parejas con la emergencia permanente de nuevos modos de planificar y producir la vida material de nuestro pueblo.

Venezuela. Entrevista a Modesto Emilio Guerrero: ¿Para dónde va la Revolución Bolivariana?

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martes, 22 de mayo de 2012

Meriem Choukroun

El azar y la necesidad parecen el síntoma frenético del momento político venezolano, dada la enfermedad del presidente Hugo Chávez, “jefe nacional, árbitro de casi todo lo que ocurre en la vida política” y la especulación, tanto chavista como de la derecha, sobre su salud. Y claro está, las próximas elecciones presidenciales para el período 2013-2019 que se llevarán a cabo en octubre. Desde el dominio de su trabajo como escritor, analista internacional, periodista y un largo compromiso de militante político-sindical, el venezolano Modesto Emilio Guerrero nos ofrece un panorama de la actualidad de su país. Con más de una decena de libros publicados donde se destaca “Quién inventó a Chávez”, de gran suceso editorial, “Mercosur, Origen, Evolución, Perspectiva, Medios y Poder en Venezuela”, o “12 Dilemas de la Revolución Bolivariana”, premiado en 2011, Guerrero nos promete una charla inquietante en esta entrevista.

Pregunta: ¿Cómo está la situación política de Venezuela?
Modesto Guerrero: Podríamos definirla de manera tentativa bajo dos palabras que se contradicen: estabilidad e incertidumbre. Llevadas a su máxima expresión, se anularían. Sin embargo, esa es la tendencia más general de lo que solemos llamar “situación política”. Veamos lo económico. El gobierno cuenta con una “caja” petrolera enorme que le permite financiar planes de infraestructura como vivienda, ferrocarriles, hidroeléctricas y otras fuentes de energía. Fíjate tú que la construcción creció al 29%, algo sorprendente. El 17 de mayo se entregó la casa número 200 mil, con un detalle, cada casa está equipada con muebles y “línea blanca”. Luego está el plan de siembra conocido como Misión Agro Venezuela que ha distribuido más de 2.000 millones de dólares para desarrollar proyectos agroalimentarios rurales y urbanos, aunque el resultado sigue siendo pobre en este rubro. El PBI salió del subsuelo estadístico en 2010, pisó la superficie en 2011 y como es el estilo de los PBI en países petroleros, saltó de menos cero a 5,6% en menos de dos años. La gente está consumiendo como pocas veces. De algo así solo recordamos los años de 1973 a 1978. Los salarios aumentaron 9 veces en 10 años, el último aumento al sector privado, el 1º de mayo pasado, fue de 32%. La demanda de carros supera en vez y media la oferta sumada de carros ensamblados internos e importados. Esos signos son de estabilidad, no de crisis. Como otras veces, la economía nacional marcha a contra corriente de Latinoamérica. Estabilidad económica y estabilidad social.
Pregunta: ¿Pasa lo mismo en el terreno político?
Modesto Guerrero: Ahí es donde aparecen las complejidades, pero hay que verlo con cautela. No hay que confundir la necesidad y los deseos de la burguesía opositora, con la realidad. Entre una cosa y otra, media la relación de fuerzas, y ella está del lado del chavismo y la izquierda. No solo en lo social y económico, también en lo electoral a pesar del deterioro serio del voto chavista desde 2007. De las 9 encuestadoras 8 dan ganador a Chávez con un margen de 19 a 29 puntos. El chavismo es un movimiento muy grande y arraigado. Por mucho que pierda, no es suficiente para ser derrotado en este momento. Un dato interesante es que el régimen surgido del triunfo revolucionario del 13 de abril de 2002 entró en crisis en 2010 y logra sobrevivir, en buena medida por la enorme caja petrolera y el carisma sobre determinante del Líder bolivariano. A finales de 2010 la molestia popular fue tan grande que no daban suficientes votos para continuar en el poder. Por suerte las elecciones fueron legislativas, no presidenciales. Por supuesto que hay planes conspirativos, pero estos no son lo más probable. Lamento no coincidir con la mayoría de los analistas latinoamericanos de izquierda y con cuadros políticos muy respetados del chavismo, que ven invasiones, golpes y asonadas violentísimas en Venezuela. Ganas no les faltan a los enemigos, pero no es lo más probable en las actuales condiciones. Creo que analizan con una visión externa a las entrañas de la vida social, a los estados de conciencia, se basan en métodos conspirativistas, impresionistas. Si la OEA o el Congreso yanqui votan algo contra Venezuela convierten eso en una conspiración irremisible. No veo a los capitalistas apostando a un derrocamiento violento del chavismo, con tasas de ganancias tan altas, créditos bancarios tan jugosos, créditos estatales tan amplios y baratos. Mira tú, el crecimiento de la inversión externa fue del 339% en el último año. Las derrotas en el norte de África no son suficientes. La Cumbre de Cartagena mostró a un Washington más cauteloso por su pérdida de espacio en el continente. ¿Cuáles son las condiciones nacionales e internacionales para una perspectiva como esa? Yo no la veo. El centro de la burguesía venezolana (Polar, Cisneros y otros) apuestan a otra cosa. Igual que los yanquis y la burguesía latinoamericana. Aunque conspiren, lo que predomina es la apuesta a desplazar a Chávez por elecciones y otras vías institucionales. Esa es su apuesta actual, lo que no niega la posibilidad de algunos tiritos. Este tablero saltaría en pedazos si el camarada Chávez feneciera o quedara inhabilitado físicamente. O si aparece un accidente, como atentados de algún grupo suelto de la derecha. Allí se abriría otro escenario completamente opuesto, imprevisible, abierto en todo.
Pregunta: Hablando de elecciones, el personalismo gubernamental lleva a una angustia a la hora de votar ¿verdad? ¿Hay alternativas populares?
Modesto Guerrero: El personalismo presidencial es en sí mismo un estado estructural de angustia colectiva. Chávez emergió como una proyección mediúmnica de una gigantesca angustia social en 1992. Parafraseando una expresión inteligente de Freud, la excesiva centralidad de Chávez es “un síntoma de la enfermedad” social, de la debilidad nacional. El individualismo burgués, el caudillismo o el “hiper liderazgo”, como dijo Juan Carlos Monedero, es una manifestación de la jerarquización social del capital. Chávez es su expresión, no su creador. El gobierno venezolano no es burgués, pero el Estado que administra si lo es, por eso el primero termina sometido a los códigos y leyes del segundo, representándolo. Allí nace su dualidad de conducta política. Es un fenómeno del siglo XX inadvertido por el marxismo. Chávez fue y es muy útil a las masas como el instrumento histórico para salir del marasmo de 1992, pero él no se superó a sí mismo, ni fue superado por un régimen político más colectivo, más democrático, regulado por los movimientos. El estatismo avanza sobre el poder popular, no al revés. Allí comenzó a ser una mediación de carácter dual, muy contradictoria. Avanza y retrocede con más pragmatismo que programa histórico. Esa es la dificultad del socialismo que propagandiza. Siendo sincero en su discurso, no es suficiente para construir una sociedad socialista. Entonces las transición va hacia adelante en algunas cosas y hacia atrás en muchas otras.
Pregunta: ¿Para dónde irá el proceso actual?
Modesto Guerrero: Para una respuesta rigurosa a esta pregunta primero hay que despejar la duda sobre la enfermedad presidencial, o sobre el rol presidencial. La otra duda está en el riego cierto de que el gobierno pierda la mayoría de las gobernaciones y alcaldías. Son dos vórtices de la relación de fuerzas en la coyuntura. La mayor parte de la gestión es malísima. Sorprende ver gobiernos locales ricos incapaces de recoger la basura domiciliaria. El fenómeno es que esa molestia social es bastante independiente de la prueba presidencial de octubre. A nadie en su sano juicio le cabe duda que gana Chávez. Ya la derecha lo tiene asumido, aunque no lo pueda decir. Eleazar Díaz Rangel cita este domingo 20 de mayo, un informe del Bank of America Merryl Linch, que reconoce en forma indirecta el inevitable triunfo de Chávez en octubre. Es un dato clave. Ellos se preparan, en lo inmediato, para negociar con el gobierno, no para darle un golpe. Claro, la realidad es más compleja, multideterminada, que las estadísticas electorales, pero si buscamos respuesta a la coyuntura, octubre es una señal muy fuerte. No estoy tan seguro que el amplio y público malestar en la base chavista por la mala gestión local, la corrupción o el burocratismo, la inseguridad y la alta inflación, sea suficiente para que la masa tire 13 años de avances por la borda. La gente vota con racionalidad comparativa, casi “oportunista”. Y creo que hace bien. Otra cosa es si eso sirve para sostener el proyecto bolivariano a largo plazo. Creo que no. Me parece que se está conformando un “voto conservador de izquierda”, algo así como “mejor malo conocido que Capriles por conocer”. Es conservador, pero conserva algo mejor que la oferta de Capriles Radonski, que sería un retroceso insoportable. Es una hipótesis sobre un tipo de voto muy contradictorio, progresivo para conservar lo conquistado, pero regresivo porque se conformará con lo que existe, sabiendo que no ha luchado y sacrificado tanto en 13 años, para conformarse con un régimen controlado por “boliburgueses” y arribistas, donde los movimientos sociales les sirven como decorado de izquierda.
Pregunta: ¿Qué pasaría con la revolución si no estuviese Chávez, teniendo en cuenta su centralismo?
Modesto Guerrero: Todo el sistema institucional venezolano se construyó desde hace 13 años alrededor de un solo jefe nacional, árbitro de casi todo lo que ocurre en la vida política. Esto le sirvió para muchas cosas, pero terminó volteándose en su contra. Si él no está en el centro, el sistema entra en total crisis. Los efectos serían superiores a los del 11 de abril de 2002. Esa es la discusión actual. La derecha expresa su deseo de ver a Hugo Chávez bajo tierra lo más pronto. Una suma de ingenuidad histórica y desesperación de clase. Ellos no soportan un día más en el centro del poder, a un personaje que no es suyo, y que hace cosas “horribles” como nacionalizar, regular precios, subir salarios, decretar una Ley laboral muy avanzada en lo social, aunque estatista, y sobre todo, rechazan las expropiaciones, (aunque hayan pagado muy buenas e indebidas, indemnizaciones), el control obrero, el poder campesino, las milicias. El chavismo y sus alrededores también deliberan y se prepara para la misma eventualidad que la derecha, por supuesto con otra actitud moral y con objetivos distintos. Entre una y otra postura, median las masas trabajadoras. El pueblo trabajador no está determinando nada en estos momentos, no es protagonista en este debate nacional, se limita a lo sentimental y anímico. Sobre toda la sociedad venezolana sombrea el riesgo de que Chávez desaparezca involuntariamente del centro del poder. De la resolución de ese intríngulis dependerá el camino del proceso actual.
Pregunta: ¿Cómo se reacomoda entonces el chavismo?
Modesto Guerrero: Frente a esa probabilidad, se reacomoda por lo menos de tres maneras. Está la opción bonapartista-militar, que opta por Diosdado Cabello (Jefe del Congreso y ex Coronel con peso interno en el Ejército). Eso tiene un adelanto de algunos años en la “militarización” de cargos fundamentales. Las comillas quieren decir que acá no hay ocupación militar ni represión a lo Cono sur, solo me refiero a una toma de posición institucional por parte del “partido militar”. Hace unos meses se hizo una encuesta entre cuadros del PSUV y resultaron cinco nombres: ninguno era militar. Desde entonces vemos a Diosdado en el centro de la escena. Es un síntoma. Luego existe otra opción que se prepara para un recambio más colegiado desde del PSUV; allí se habla de posibles figuras de reemplazo: Maduro, Jaua, Giordani, otros, pero también apareció en Consejo de Estado, que puede ser una gran mediación entre estas opciones. Existe una tercera opción que apuesta a un gobierno de coalición con un sector de la burguesía, esta se percibe como minoritaria, pero cuenta con figuras de mucha autoridad histórica como José Vicente Rangel. Y una cuarta opción, de tipo revolucionaria, surgida desde los movimientos sociales y políticos del chavismo radical. Esta última es más reciente y más débil en lo político, pero existe. Sólo Nicolás Maduro es visto como alguien con brillo propio en parte de la base; aunque su luz sea como la de una estrella muy lejana en una galaxia cuyo único sol es Chávez. Esto puede modificarse en forma abrupta, sólo quiero señalar las tendencias. Dicho esto, hagamos una distinción. En estricto sentido, en Venezuela no estamos en presencia de una revolución. Si la hubiera, la discusión sobre la figura presidencial sería otra, la centralidad del movimiento obrero o social sería otro, como suele ser cuando hay revoluciones. Una prueba de esto lo vivimos en 2002. Las acciones revolucionarias del 12, 13 y 14 de abril decidieron las escenas y sus personajes, así como el curso de todo del proceso político. En Venezuela vivimos un profundo y complejo proceso político con aspectos y transformaciones cualitativas, algunas sorprenden por sus desarrollos. Los sectarios no han comprendido nada acá, y los oportunistas se enamoraron más de la cuenta y deforman sus potencialidades para recibir prebendas de la renta petrolera y publicar revistas en el exterior. Pero de conjunto no hay una revolución social. Hubo actos y momentos revolucionarios como los de abril 2002, febrero 2003, febrero y agosto de 2004. Transformaciones maravillosas en salud, educación, la vida campesina, parte de la vida obrera y los barrios pobres, ahora la vivienda. Pero esas realidades no han cambiado el conjunto en forma suficientemente radical, para que sea una revolución. La “revolución bolivariana” es el nombre popular, periodístico, de ese creativo y complejo proceso de transformaciones, el más avanzado vivido en Latinoamérica en la última década.
Pregunta: Como para complejizar un poco más, ¿qué pasaría si Chávez no gana las elecciones?
Modesto Guerrero: Si Chávez no ganara las elecciones podríamos ver reacciones defensivas muy importantes de la militancia chavista de base y de movimientos de vanguardia, para defender sus conquistas sociales en el campo y la vida urbana. Esa capacidad política es la gran conquista, aunque no se convierta todavía en una opción política nacional, se limita a la acción. Podríamos presenciar una salida “sandinista” a la situación, o sea, alguna crisis institucional momentánea, pero sobre la base de un pacto de estabilidad institucional de conjunto. Por ahora ésta es una “hipótesis negada”, como dicen los abogados: nada indica que Chávez pierda el 7 de octubre. La reacción violenta podría venir de la derecha, aunque no les alcance para modificar la relación de fuerzas. Los análisis conspirativistas se basan en un hecho cierto: en Venezuela el odio de clase no tiene solución institucional a largo plazo. En esa perspectiva el dilema es profundizar el aspecto revolucionario del proceso, o retroceder feo. Ese dilema es de hoy, de mañana, no se detiene el 7 de octubre. Chávez ganará con una montaña de votos, pero debajo habrá una crisis irresoluble en términos institucionales.
Pregunta: Hoy día se habla poco y nada del socialismo del siglo XXI. ¿Por qué?
Modesto Guerrero: Si nos guiamos por las declaraciones del presidente, en realidad él sigue hablando de socialismo. Es posible que no sea tan sistemático como antes. La base chavista y sus cuadros hablan todos los días de socialismo. Acá cientos de miles de venezolanos comunes luchan por el socialismo. Mi preocupación no es por el uso masivo de la palabra, sino por lo que se está sembrando en su nombre. Es un mérito de Hugo Chávez poner de moda y masificar el uso del socialismo como opción de vida. Pero se puede repetir la historia por su lado feo, o sea, reducir socialismo a Estado y economía nacionalizada, como fue en Europa del este, China, Cuba o en los socialismos panarábicos. Lo maravilloso que ha sido la instalación de esa palabra-concepto en millones de venezolanos está mutando en una perversión: cualquier cosa es bautizada bajo esa palabra. En Venezuela, lo bueno contiene un riesgo. Socialismo es un modo de vida social, no un tipo de economía o un tipo de Estado. No puede haber socialismo y revolución cuando aumentó la tasa de explotación obrera y la economía privada, la banca y el comercio importador crecen más que la economía estatal, la agroproducción y la de control obrero. Algo no está bien. Lo bueno, al revés de los países citados, es que en Venezuela esto se discute abiertamente. Un libro premiado por el Estado plantea este serio problema. Para mí esta cuestión se resolverá en los hechos. Si hay una profundización revolucionaria nos habremos ahorrado un farragoso camino, el punto de partida en la cabeza de la gente será el socialismo. Aquí, excepto la burguesía y parte de la clase media, nadie le teme al socialismo. En cinco encuestas, a casi 40% de la población le gustaría el socialismo para Venezuela. Eso es mucho en el contexto mundial después del Muro.
Pregunta: El PSUV tiene métodos poco socialistas, poco democráticos. ¿Qué pasa con esta estructura? El ALBA no ha crecido todo lo que se esperaba. ¿Qué alternativas se ven al respecto?
Modesto Guerrero: El PSUV pudo ser una maravilla en América Latina, pero terminó convertido en una maquinaria electoral, que además no es tan efectiva como otras que hemos conocido, es bastante ineficaz técnicamente hablando. Su burocratización estaba en los genes que le dieron nacimiento en 2007. Se convirtió en una mímesis del Estado que gerencia. Como decimos en Venezuela, se “adequizó”, en referencia a Acción Democrática, el aniquilado partido nacional burgués nacido en los años 40 junto con el peronismo y otros movimientos nacionalistas. La militancia chavista más activa y luchadora, la más honesta del país, no se referencia en el PSUV. Tampoco los poderosos movimientos sociales venezolanos, en el campo, los barrios pobres, en menor grado en las fábricas. En muchos casos lo enfrentan. Eso no impide que todos voten por el PSUV en las elecciones. Es una dualidad, que se supone transitoria, cuya resolución solo podrá verse en otro gran acontecimiento donde el PSUV sea superado. En los últimos 3 o 4 años se han intentado por los menos cuatro intentos sanos de ofrecer una alternativa a la izquierda del PSUV. Todos fracasaron. Por ahora la gente no entiende ese cambio tan abrupto. Hay una falencia crónica en la vanguardia izquierdista de mi país, poca tradición, poca sistematización teórica, eso frena las enormes posibilidades que tienen en sus manos. Son fuertes en lo social y débiles en lo político. No se asumen opción histórica. El Estado pesa mucho y los coopta con bastante facilidad.
Pregunta: La nueva ley orgánica del trabajo ¿puede ser una de las razones para un intento de golpe antes de las elecciones del 7 de octubre?
Modesto Guerrero: No conozco señales de la realidad que indiquen un intento de golpe antes del 7 de octubre. La burguesía odia la LOTTT como odiará todo lo que tienda a reducirle su control de la plusvalía. Esta Ley es maravillosa en avances sociales, aunque está preñada de la perversión estatista.
Pregunta: ¿En qué medida perjudica la enfermedad de Chávez desde lo real y desde lo especulativo?
Modesto Guerrero: Hay dos tipos de especulación, la que hace la derecha y la del chavismo. Creo que el gobierno se equivoca al ocultar el riesgo real del cáncer, pues el enemigo usa el vacío informativo para especular y embasurar con las cosas más horrendas de la especie humana. Lo que hicieron con Evita Perón en 1953 queda pálido. El sitio http://www.S.O.S.Chavez es un derrame de odio de clase, étnico, moral, etc. Pero se ha producido una curiosísima paradoja. La propia burguesía está creando a un Presidente inmortal. Mientras más anuncian su muerte, más vuelve Chávez de La Habana como un toro de lidia. El riesgo existe, pero quiero retratar la disociación psicótica de la oposición burguesa venezolana. Es una clase en serios problemas.
Pregunta: ¿Cómo fue tu evolución desde los contenidos periodísticos que publicaste sobre la gestión actual?
Modesto Guerrero: Yo soy de la generación que preparó desde la militancia los aspectos revolucionarios del proceso bolivariano actual. No sabíamos que se llamaría bolivariano, pero el nombre es secundario, además, el ejemplo radical de Bolívar es bueno. Comencé por estudiar el fenómeno chavista a la luz de dos factores, la experiencia histórica de la lucha por la revolución social, que incluye al nacionalismo tercermundista, y por el fenómeno mismo tal como se manifestaba desde el 4 de febrero de 1992. En diciembre de ese año publiqué en Venezuela, con el matemático y militante Fernando Sánchez, un folleto de aproximación desde el PST-La Chispa. Desde Argentina mi nuevo acercamiento serio comenzó en abril de 2002. Desde entonces lo sigo a diario y en profundidad. He escrito centenares de artículos y dado otros centenares de charlas, he escrito tres libros para pensar el asunto. La biografía es mucho más que una biografía, Pedro Brieger hizo una correcta definición de ese trabajo, que este año lo publica una editorial del Estado venezolano, a pesar de su carácter crítico, una muestra de la democracia que predomina en la revolución bolivariana y de la dualidad de la que hablo. Yo escribo sobre el chavismo desde adentro y sin pre-juicios. No dependo de él, mi programa es la revolución socialista, la revolución bolivariana es un punto de partida. Como es natural, he aprendido mucho escribiendo sobre él, es un gran campo de experimentación militante. Eso no lo entienden quienes llevan una “revolución de bolsillo” en sus camisas, como diría Ricardo Napurí. Lo mejor de la generación anterior y presente está fuera de los comandos políticos del gobierno. La mayoría de las jefaturas actuales son extrañas a un programa socialista, y como dijo alguien que dirigió revoluciones, no se puede hacer el socialismo con las herramientas del capitalismo.
Pregunta: ¿Hay ausencia de un polo anticapitalista o revolucionario?
Modesto Guerrero: Sí, sufrimos de la ausencia de un polo revolucionario internacional y local. Este es el aspecto más dramático de la actual situación internacional. Europa es una muestra terrible de esto. La gente vota entre “izquierda” y “derecha”, casi como si fueran sinónimos. Claro que es un aprendizaje y uno apuesta a eso, pero hay una pérdida de más de medio siglo de acumulación, por lo menos tres generaciones mal educadas por el estalinismo, la socialdemocracia y los nacionalismos. Cuando mejor es la situación objetiva, peor está la subjetiva. Parafraseando a Hegel diríamos que el espíritu subjetivo tiene graves problemas para objetivarse. Esas tres gangrenas lo paralizaron ideológicamente por tres generaciones. De todas maneras, la realidad sigue ofreciendo oportunidades de recreación de una generación de revolucionarios. Esa es la apuesta en la movilizada Europa, en Argentina, Bolivia o Venezuela, las desigualdades solo hablan de los ritmos y los límites, no niegan la posibilidad. Hace pocas semanas se conformó en Caracas una opción política de una parte de la vanguardia más de izquierda. Son parte de los mejores dirigentes sociales, que se quieren preparar para escenarios imprevistos. Ese es un gran paso adelante. Pero la vanguardia venezolana es frágil, inestable y la mayoría sigue apostando a lo que Mészáros llama “atajos” inconducentes. Como ves, está casi todo en marcha, eso es lo hermoso, es creativo.
Pregunta: El gobierno alemán está insistiendo en un apoyo más contundente y más abierto de la Unión Europea a la oposición venezolana. ¿Hay intereses puntuales en esta posición?
Modesto Guerrero: Claro, para el imperialismo europeo es muy mal ejemplo un gobierno que nacionaliza o expropia, o un país donde hay control obrero en grandes fábricas. España, Francia y Portugal tienen muchos capitales en Venezuela. La burguesía española es una madriguera enemiga de los avances de América Latina, sea la avanzada “revolución bolivariana” o el tímido 51% de YPF en Argentina. Para ellos todos somos chinos.
Pregunta: ¿Cómo juegan los medios alternativos comunitarios en estas instancias pre-electorales?
Modesto Guerrero: Los medios comunitarios en Venezuela tienen un rol central en la vida política. Son protagonistas de la vida social. Hay un medio de masas como Aporrea, pero hay muchos otros con influencia local. El gobierno les debe respeto. Los quiere controlar, estatizar, pero no puede con todos, porque son muchos y porque muchos son muy radicales. Conviven con los medios públicos contra la derecha burguesa, pero se diferencian de los públicos en otras áreas. En este proceso electoral de 2012 los comunitarios resultan vitales, en algunas zonas más que los estatales, debido a su grado de enraizamiento local. Es un fenómeno venezolano de tipo revolucionario, un aporte para América Latina.

Publicado por ARGENPRESS

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