La canallada de los rescates

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martes 5 de julio de 2011

Xavier Caño Tamayo (CCS)

Canallada es lo propio del canalla y éste es miserable, mezquino y codicioso. El titular de este escrito no es, por tanto, exabrupto sino descripción. ¿O acaso no es avarienta, ruin y mezquina la actuación de la Unión Europea (con destacado protagonismo de Alemania), Banco Central Europeo y FMI en los llamados rescates de los países europeos más endeudados?.

Porque los rescates en realidad traspasan la deuda contraída por el sector privado a los gobiernos, es decir, a los ciudadanos. Y todo bajo el manto de la austeridad. Joseph Stiglitz, aunque admite que se tomen algunas medidas de austeridad, considera que la histeria de la Unión Europea por la austeridad fiscal impuesta a los países no es el camino. Y los rescates sólo empeoran el problema. Ahí está Grecia, sin ir más lejos, que ya va por su segundo rescate y no ve la luz ni en pintura.
Como hizo España, Grecia recortó y recorta ahora (con mayor volumen que en el caso español) salarios de funcionarios y trabajadores de empresas públicas, suprime 150.000 empleos, aumenta el IVA, cerrará escuelas, recorta la sanidad pública, suprime inversiones estatales, privatizará empresas públicas… El gobierno griego venderá casi toda el patrimonio público, miles de millones de dólares de activos estatales, aeropuertos, autopistas, otras empresas, bancos públicos, bienes raíces, licencias de juego… Para recaudar fondos y contentar a los codiciosos prestamistas internacionales.
Stiglitz considera que tanto Estados Unidos como Europa toman una vía errónea al imponer políticas de austeridad, pues así no consigue la recuperación económica sino lo contrario. Es más, las autoridades europeas con su austeridad impuesta entregan Europa a la banca y la condenan a la servidumbre de la deuda por tiempo y tiempo.
A más abundancia, recordemos que Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas propone en un reciente informe que “los gobiernos han de reaccionar con prudencia ante las presiones para que adopten medidas de austeridad, si no quieren arriesgarse a interrumpir la recuperación de la economía”. Como se ha comprobado, “las medidas de austeridad adoptadas por España y Grecia a causa del endeudamiento público no solo amenazan el empleo en el sector público y los gastos sociales, sino también convierten en más frágil e incierta la recuperación económica”.
¿Cómo diablos quieren que la economía se recupere si la decapitan?
Aunque el de Grecia sea el caso más dramático, lo expuesto sirve para todos los países europeos a los que se les impone austeridad y recortes a ultranza como España, Irlanda y Portugal. España ha sido elogiada por sus medidas de austeridad por el FMI, Banco Central Europeo y la Unión Europea (y los españoles deberían estar muy preocupados por eso), pero no disminuye el enorme paro (el más elevado de la Unión, casi veintiuno por ciento) ni aumenta la demanda interior ni se vislumbra que la economía despegue aunque, para simular que el camino emprendido es correcto, cada mes se hacen ejercicios malabares para dar sentido positivo a las implacables cifras económicas.
¿Quién gana con austeridad y rescates? La banca.
Los gobiernos que recortan disponen de más dinero para abonar la deuda pública (la mayoría en manos de la banca) y para proporcionarlo a los bancos que deben mucho dinero a otros bancos. El dinero logrado con recortes (que son vulneran derechos ciudadanos) va a parar a manos de la banca.
Pero el déficit no es causa de la crisis ni tampoco lo ha sido una mala gestión fiscal, como se pretende. La crisis ha sido causada por la codicia e irresponsabilidad de los bancos, fondos de inversión y otras entidades financieras de similar calaña. Eso sí, con la complicidad de los bancos centrales que solo han tomado medidas en beneficio de la banca. Y ahí siguen.
En cuanto a los rescates, Stiglitz es contundente (como cientos de economistas que no dependen de banco alguno): “No es rescate, sino protección de los grandes bancos europeos”.
Lo de los rescates ha sido sintetizado de modo diáfano por el economista Marco Antonio Moreno: “Las medidas de austeridad implantadas a la fuerza sólo están destrozando a la sociedad y a los países que no pueden cumplir con los pagos que se le exigen. Todo ha sido un fracaso”.
Pero de recuperación económica, ni flores. Y, si no hay verdadera recuperación económica, ¿por qué hay que aguantar todos esos sacrificios? Es tiempo de desobediencia civil.

Xavier Caño Tamayo es Escritor y periodista.

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Sin salida. Sitiados por los mercados

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lunes 23 de mayo de 2011

 

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)

Desde luego había que hacer algo, y estas movilizaciones lo han hecho. Así es que no quisiera aguar la fiesta cuando todo está saliendo a pedir de boca…

Pero después de entusiasmarme con el 15M, de repente me he enfriado. Y me he enfriado porque he reparado en que la causa de la causa de todos los males es “el mercado”. Y a los mercados, mientras no haya socialismo real, mientras haya capitalismo, no hay movilización, movida, revuelta ni revolución pacífica que los cambie.
Cargamos contra los políticos y sus privilegios y su incuria, porque se lo merecen. Pero en realidad los políticos no pintan casi nada: son los tontos útiles de los mercados. En estos tiempos globalizados, globalizados por los mercados y por el dinero financiero, quienes lo deciden todo son los mercados. Pero a los mercados no hay quien los controle, y quienes los dirigen son unos cobardes que se limitan a depredar amparados en “la política” y a medrar consentidos por los políticos. La propia naturaleza del capitalismo es incompatible con una regulación estricta de los mercados y del dinero, pues en la libertad de los mercados estriba su “eficacia”; eficacia, claro está, a favor de los que acumulan o roban el capital. Por eso, mientras sigamos bajo la misma carpa capitalista, la política, que en lo fundamental está globalizada, apenas puede cambiar, pues la política depende del interés de los mercados a su vez globalizados. La espina dorsal de esta democracia, en la medida que esta lo sea, no es la política sino la economía. El mercado es la pulpa, la democracia la cáscara.
Y siendo esto así ¿qué podemos esperar de los políticos que no pueden invertir su posición de dominados con la de los mercados dominantes? Los políticos, los parlamentarios y todos los que pertenecen a las instituciones nada pueden hacer para cambiar una sociedad enferma por otra nueva aunque quieran. Todos ellos viven de la democracia y acaso prometerán mejorarla, pero en absoluto pueden afectar a los motores económicos y financieros sin griparlos…
Todo el mundo lo sabe: son los mercados, las tretas bursátiles y las agencias de calificación de crédito los que mandan. Esto, por un lado. Pero es que, por otro, en un sistema enemigo del socialismo real, los gobiernos no son los obligados a inventarse empleos. El sistema capitalista, el capitalismo financiero y el neoliberalismo rechazan todo intervencionismo del Estado al que sólo recurren para socializar las pérdidas y para privatizar los servicios públicos que dan beneficios. Y si hay 5 millones de parados no es tanto por la incompetencia del gobierno como por la inoperancia de los inversores y de los dueños del dinero que no quieren arriesgarlo. Acostumbrados a ganarlo a manos llenas con la especulación, sin molestarse, no están dispuestos a crear empresas y puestos de trabajo porque, además, en virtud de la libre concurrencia, se han saturado de ellas los mercados…
Son los mercaderes los obligados a invertir y a crear puestos de trabajo, no los gobiernos. Y los gobiernos, en un sistema de libertad (nominal) no pueden obligar al dinero. Porque si los gobiernos presionan demasiado a los que lo poseen, estos se lo llevarán lejos, a los paraísos fiscales. He aquí la trampa de la que no podemos salir en un sistema que se devora a sí mismo. Los dueños del dinero no arriesgan, optan por lo cómodo: especular. Antes era ley que el riesgo justifica el beneficio. Hoy la ley es acaparar dinero con un chasquido de dedos o sin mover un dedo.
Los gobiernos del siglo XXI en las democracias del capital son sólo gestores de detalles, pero la última palabra en los asuntos gruesos la tienen siempre… los mercados. Los políticos no son más que charlatanes, fantoches y muchos de ellos además chorizos, pero son simples “mandados” de los mercados y apenas influyen en los mercados sencillamente porque los mercados se desmarcan como quieren de la política y los políticos. De modo que todo lo que no sea exigir a los políticos que reformen a fondo la constitución y la ley electoral, y que sometan a referéndum el binomio monarquía-república, es pólvora en salvas. En esos tres puntos es donde hay que centrar todas las energías. Lo demás es humo de pajas.

Pero ójala me equivoque, ojalá “Democracia Real Ya” triunfe en todas sus justas demandas, ojalá los mercados no tengan la fuerza ni el protagonismo que yo les atribuyo, y ojalá yo quede como un estúpido agorero…

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Petroleras engordan bolsillos en tiempo de crisis

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lunes 23 de mayo de 2011

Luis Beatón (PL)

Las principales compañías petroleras obtuvieron más de 36 mil millones de dólares en el primer trimestre del año mientras el ciudadano estadounidense promedio está alarmado por el alza de los precios de la gasolina.

Hace una década, en 2001, una familia normal gastaba cerca de mil 279 dólares al año en combustible para vehículos, guarismo que ahora llega a los tres mil 72 dólares, y que lleva a muchos a pensarlo dos veces antes de accionar el chucho del encendido de su auto.
Hace pocos días concurrieron al Congreso cinco grandes empresas petroleras beneficiadas con recortes impositivos cercanos a los dos mil millones de dólares y allí recibieron severas críticas por beneficiarse a expensas del bolsillo de los contribuyentes.
El asunto fue examinado por la comisión de Finanzas del Senado a causa del incremento de los precios de la gasolina y la persistente negativa de la oposición republicana a eliminar los recortes de impuestos a esas empresas vigentes desde la administración de George W. Bush (hijo)
Chevron, Shell US, BP America, ConocoPhillips, y ExxonMobil son las corporaciones acusadas de enriquecerse a expensa del estadounidense promedio y que en los últimos años incrementaron sus ganancias.
El presidente de la comisión, el senador Max Baucus, considera que estas entidades no necesitan de los subsidios de impuestos.
Deberíamos, subrayó, utilizar este dinero para reducir nuestro déficit en lugar de depositar esa carga en ciudadanos mayores y en el futuro de nuestros niños.
El tema impositivo es uno de los principales contenciosos entre demócratas y republicanos.
El diciembre de 2010 la Casa Blanca cedió a presiones de la oposición para mantener los subsidios a los más ricos y arrastra el problema en toda negociación.
Los demócratas plantean que la mejor forma de recortar el déficit es incrementar los impuestos a los más ricos pero los republicanos no aceptan la idea.
La tratativa de los demócratas contra el incremento de los precios de la gasolina encuentra respuestas en los representantes de las petroleras.
El presidente ejecutivo de Chevron, John Watson, califica las medidas que encaminan los legisladores de la mayoría demócrata como “anticompetitivas y discriminatorias”.
Mientras James Mulva, presidente ejecutivo de ConocoPhillip, estima que un incremento de los impuestos llevará a menor inversión, menos producción, y seguramente mayores costos por galón y menos empleo.
El senador Baucus rechaza esos argumentos porque según él es difícil encontrar evidencia de que el recorte de estos subsidios pueda reducir la producción doméstica o causar despidos, sobre todo cuando las petroleras lograron ganancias extraordinarias. La situación es seria para los consumidores pese a que luego de un aumento sostenido, los precios han comenzado a descender, pero no con la rapidez que el público espera.
Por ejemplo, en el condado de Los Ángeles, en California, el costo de un galón (3.7 litros) bajó por décimo día consecutivo, llegando a 4.23 dólares.
Según un artículo que aparece en el diario La Opinión, el de mayor circulación entre los hispanos, el precio promedio se redujo en 5.2 centavos en comparación con una semana atrás, sin embargo la cifra continúa siendo 2.1 centavos más alta, que hace un mes, de acuerdo a OPIS (Oil Price Information Service).
Una muestra de la reacción a esta situación es reflejada por una encuesta realizada esta semana por Consumer Federation of America (CFA), con dos mil participantes pertenecientes a ambos partidos.
La investigación mostró que un 87 por ciento de los encuestados quieren que el país deje de depender del petróleo.
Asimismo un 85 por ciento dijo estar harto de las alzas en precios y un 75 por ciento recalcó la necesidad de que sus vehículos aumenten el millaje por galón.
El sondeo evidenció además que la mayoría de los estadounidenses espera que el gobierno empuje a las empresas automotrices a implementar cambios en los modelos de vehículos, para mejorar el rendimiento a 96 kilómetros por galón para el año 2025.
Los autores de la investigación estiman que si esto se logra para el año 2020 dejarán de gastar cerca de 25 mil millones de galones de gasolina.
Mientras, el gobierno del presidente Barack Obama trata de impulsar políticas para enfrentar la situación y el Departamento de Justicia investigará casos de fraudes y manipulación en los mercados, lo cual pudieran estar afectando los precios de la gasolina.
Por otro lado, en el Senado los demócratas presionan por aprobar una ley que elimine cerca de dos mil millones de dólares al año en recortes tributarios para las cinco compañías petroleras principales citadas.
Esta intentona, enfrenta, sin embargo, la oposición de los republicanos quienes califican la propuesta de juegos políticos, mientras entidades como la Cámara de Comercio de Estados Unidos, han puntualizado que no representa una solución efectiva al problema.

Pese a que la situación amenaza a la mayoría de los estadounidenses, los políticos no terminan de ponerse de acuerdo y las grandes petroleras continuarán llenando sus arcas en tiempos de crisis.

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El Banco Mundial pronostica desplazamiento del poder económico hacia las economías emergentes para 2025

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miércoles 18 de mayo de 2011

RIA NOVOSTI

El centro del crecimiento económico se desplazará de los países desarrollados hacia las economías emergentes para el año 2025, mientras que el dólar dejará de dominar el sistema monetario internacional, según previsiones de expertos del Banco Mundial.

Las economías emergentes de Brasil, Rusia, India, China, Indonesia y Corea del Sur crecerán en promedio un 4,7% al año entre 2011 y 2025 y su participación en la economía mundial ascenderá del 36% al 45%, mientras que las economías avanzadas crecerán un 2,3% al año en el mismo período, dice el informe del Banco Mundial titulado Horizontes del desarrollo mundial 2011. Multipolaridad: La nueva economía mundial.
“El rápido desarrollo de las economías emergentes ha provocado un cambio por el cual ahora los centros del crecimiento económico están distribuidos entre las economías desarrolladas y en desarrollo. Estamos en un mundo verdaderamente multipolar”, dijo el economista jefe y vicepresidente de Economía y Desarrollo del Banco Mundial, Justin Yifu Lin.
A su vez, el principal autor del informe y gerente de Tendencias Mundiales Emergentes del Banco Mundial, Mansoor Dailami, pronosticó que “en los próximos diez años, el tamaño de China y la rápida globalización de sus empresas y sus bancos otorguen al yuan un papel más importante”.

“Lo más probable es que el panorama monetario internacional en 2025 se caracterice por la presencia de múltiples monedas, con predominio del dólar, el euro y el yuan”, dijo el experto.

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La competitividad (Krugman, Navarro, Navarrete y García Vara)

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miércoles 20 de abril de 2011

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)

La distancia de la dialéctica entre un experto capitalista (eco no mista o político) y un argumentador no capitalista es la misma que hay en la dialéctica entre un teólogo monoteísta y un razonador ateo. Imposible pasar de la primera premisa. (Paul Krugman o Vi cenç Navarro estaríamos entre los primeros, y Nava rrete, García Vara o yo mismo estaríamos entre los segundos).

Aquellos manejan los conceptos del mercado como los teólogos a Dios o el matemático el cero o el infinito, mientras que para nosotros ni dios ni el cero o el infinito (no hay una sola Matemática) repre sentan algo más que otra hipótesis más. Por eso, mientras para ellos la libre concurrencia, el mercado y la competitividad son con ceptos imprescindibles porque forman parte de la médula ósea del capitalismo, para nosotros no sólo son prescindibles (salvo el mer cado que reservamos sólo para productos secundarios), es que son funestos. Y por eso mismo ellos y los que hablan y discrepan so bre cuál deba ser, por ejemplo, la política monetarista o cómo con seguir competitividad, lo hacen igual que dos juristas que discuten los tér minos o la interpretación de una ley, pero respetando ambos reve rencial mente la propia ley o la constitución que da cobijo a esa ley. Mien tras que nosotros hacemos una enmienda a la totalidad de la li bre concurren cia, como rechazamos el ordenamiento jurídico im puesto al que únicamente nos referimos para destapar sus contra dicciones fla grantes o el injusto social que encierra sus normas y las indig nantes maneras de interpretar las leyes destinadas a según las clases sociales afectados por ellas. En este sentido podemos trope zarnos con la si logística de un Vicenç Navarro contradiciendo a Paul Krugman en distintas cuestiones: dos economistas del capital, más o menos críti cos del sistema y más o menos “izquierdosos”, pero al fin y al cabo ambos desde la socialdemocracia capitalista. El uno de un prestigio ganado principalmente desde el New York Times, y el otro desde múltiples organizaciones académicas moderadas pero tam bién ca pitalistas.
Pero, dentro del firmamento, con su vocabulario y nomenclatura correspondientes a la economía capitalista (bastante estrecho, dicho sea de paso, pese a los cinco años de la carrera), destaco ahora la taumatúrgica palabra competitividad.
Cada vez que la oigo o leo algo sobre ella, me pongo de los ner vios (un término de uso constante en todos los discursos y opiniones de los políticos y los economistas). Y me pongo de los nervios como si ahora (después de los infiernos salidos de Chernóbil y Fukushima) y hablando de energías, estuviésemos viendo foros y más foros a de batir dónde situar nuevas centrales nucleares…
Mientras ellos, los economistas, políticos y periodistas siguen haciendo girar sus discursos en torno a la productividad y el creci miento, confundiendo progreso y desarrollo (aun el sostenible), no sotros consideramos superados y trasnochados esos planteamien tos y conceptos, porque sólo atribuimos esperanzas para nuestros respectivos territorios, para la humanidad y para el planeta al creci miento cero y mucho mejor al decrecimiento. ¡Menudas diferencias entre los capitalistas confesos o los expertos pseudosocialistas, y los profanos marxistas, los socialistas reales y las mentes dotadas del simple sentido común!
Pero detengámonos ahora en ese concepto transido de injusticia, radicalidad y depredación capitalistas tan manoseado por los “ex pertos”, que llaman competitividad:
El Diccionario de la Real Academia Española la define como: “ca pacidad de competir; rivalidad para la consecución de un fin”. De momento ya de por sí la rivalidad y la capacidad de competir en el terreno de la economía y de los medios de vida de millones de per sonas, sin procurar previamente entre todos los países un con senso, tiene toda la enemiga del mundo y están preñadas de rapacidad. Luego, examinada más de cerca esa noción eminentemente capita lista vemos las consecuencias de la rivalidad que va general mente asociada a una menor capacidad de escrúpulos de uno de los con ten dientes. Como en las guerras.
En términos empresariales, se entiende por competitividad la ca pacidad de una organización pública o privada, lucrativa o no, de mantener sistemáticamente ventajas comparativas que le permitan alcanzar, sostener y mejorar una determinada posición en el entorno socioeconómico. Pero siempre, es preciso añadir, hay que contar con que a mayor competitividad, mayores posibilidades de provocar la caída o derrumbamiento de otro u otros, con sus consiguientes pérdidas de puestos de trabajo. Pues raramente las dos partes do tadas de alta competitividad pueden convivir.
Ahora bien la competitividad, en la mayoría de los casos más gra ves y que afectan por entero a la sociedad mundial, tiene su origen en la rapiña. Producir a bajo coste que paga el tercer mundo, aun que esté éste a veces dentro del primero, hará muy competitiva a una multinacional pero también a base de ser despiadadamente de predadora. Por eso me pone de los nervios. Yo no veo “eficiencia”, veo capacidad para destruir cualquier barrera que se interponga en tre la empresa “competitiva” y la que no lo es menos porque tiene menos acceso a la materia prima, por ejemplo, o porque no es ca paz de reducir los salarios o no puede disminuir en general los cos tes. Y tiene menos acceso a la materia prima, porque a los políticos de su país se les han cerrado las puertas a la adquisición de la misma por enemistad manifiesta entre los dos países o por otros factores de carácter más o menos personal o técnico. Total, capita lismo puro y duro.
Por eso es curioso pero no extraño que tanto Paul Krugman, un no neoliberal, como Vicenç Navarro, un economista que se postula de izquierda, empleen el mismo lenguaje y en el mismo sentido el tér mino competitividad, un concepto, como digo, plagado de impreci sión sospechosa o de rotundidad también sospechosa por su conte nido destructivo, como todo lo que atufa a liberalismo, a neolibera lismo y a economía ca pitalista.
Y por eso que los economistas capitalistas todos se parecen, Vi cenç Navarro escribe uno de estos días un artículo titulado “Por qué Paul Krugman está equivocado en sus recetas para España”. Los dos hablan el mismo lenguaje. Si uno de los dos emplease el len guaje marxista, no discreparían, sencillamente no podrían comuni carse. Discrepan porque empleando la nomenclatura del capital, el uno y el otro reniegan de los excesos y el caos del neoliberalismo pero nin guno de los dos abandona la jerga capitalista de la depreda ción. Por eso, si Krugman es relativamente rompedor, Navarro lo pretende ser también desde otra perspectiva pero siempre dentro del sistema.
Por su parte Navarro, después de alabarle desmedidamente afirma que las dos propuestas de Paul Krug man para que España salga de la crisis… capitalista (la salida de España del Euro y la otra ¡faltaría más! la bajada de salarios para hacer a España más ¡competitiva”!) son de todo punto desaconse jables. Y lo razona desde postulados más economicistas… capitalistas.
En resumen que los tres conceptos eminentemente economicistas del capital, según mi leal saber y entender: “competitividad”, efica cia y “solidaridad” deben ser abandonados para nomenclatura de la Nueva Tierra.
El caso de la “competitividad”, que es un concepto, como he dicho, manejado profusamente por los gobernantes y los economistas, choca frontalmente con el de “solidaridad” que manejan con la misma desvergüenza y generalmente en paralelo. Un pensador de izquierdas o un economista que no bebe en fuentes keynesianas no pueden em plear el término competitividad sin vergüenza y un cierto escalofrío. El concepto, en tanto que medida de valor del trabajo (perdón, de la laboriosidad(, e innoble y perverso. Pues de momento encierra la semilla de la destrucción de “el otro”, del competidor. La finalidad de la “competi tividad” no es superar al competidor sino neutralizarle, rendirle y apartarle, y, si es posible, ful minarle para siempre haciéndole ce rrar, obligarle a reti rarse y hun dirle. Luego, analizadas las excelencias del producto que ha “triun fado”, que ha sido colocado en el mercado, se verá que el competidor triunfante se ha servido de dumping, o ha sido a costa de obtener la materia prima con bombas y rapiña, al amparo de la ley que le pro tege que no es sino la fuerza, oficial o subrepticia, de los ejércitos de su país o de los ejércitos in vasores que provocan a su vez otras gue rras in testinas para mien tras tanto saquear por la puerta de atrás el coltán (en el Congo) o el cacao (en Costa de Mar fil). O bien, que ha sido fabricado con sala rios indignos en su propio país, o en otro país a miles de kilómetros de distancia, pagando sa larios de hambre a ni ños que trabajan en sótanos y luz artificial. La “solidaridad”, en la jerga po lítica, es la coartada perfecta de la “com petitividad”.
Esto en cuanto al lenguaje y realidad de la política económica. Pero hay muchísimos más ám bitos en los cuales la política, la eco nomía y el periodismo que les da cobertura interpretan la prostitu ción y la ma quinación como los verdaderos artífices de la “superefi cacia”, de la “solidaridad” intere sada y de la “competitividad”. La competitividad por la que lucha el Estado español como otros Esta dos, no es más que la con firmación de que las democracias burgue sas de hoy no son más que la versión fashion de los conquistadores españoles y británicos del siglo XVI, los corsarios británicos del XVII y los países coloniales del XVIII y XIX.

Por todo esto es imposible que nos entendamos las dos partes: los anticapitalistas sin afeites, por un lado, y Paul Krugman y Vicenç Navarro, un español, un catalán éste egre gio, pero empecinado en mantenerse en los estrechos márgenes del ca pita lismo por mucho que aspire, inútilmente, a reformarlo.

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Si lloviera petróleo

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jueves 24 de febrero de 2011

Katia Monteagudo (PL)

La era de los hidrocarburos comienza a declinar, pero el mundo sigue girando como si en la tierra lloviera petróleo.

El crudo abundante y fácil de extraer no es la norma, y muchas voces alertan sobre la pronta llegada del día en que los combustibles fósiles dejarán de ser la locomotora del planeta.
Hoy el barril supera, como promedio, los cien dólares, y los pronósticos no resultan halagüeños, como consecuencia de las explosiones sociales en países del Medio Oriente y el norte africano, donde se bombea un tercio del crudo mundial.
El oro negro barato quedó atrás, insiste Fatih Birol, el economista en jefe de la Agencia Internacional de Energía.
En adelante la oferta será cada vez más cara -dice-, concentrada en las naciones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que aportarán dentro de 25 años más de la mitad del suministro mundial.
Aunque aún no hay consenso de cuándo ocurrirá con exactitud el publicitado y temido pico petrolero, sí está demostrado que la producción global está a punto de llegar a ese cénit, para luego estancarse y declinar definitivamente.
Según el UK Energy Research Centre es muy probable que eso suceda antes de 2030, con un riesgo significativo de acontecer entre el 2015 y el 2020.
Por su parte, el Departamento de Ingeniería del Petróleo, de la Universidad de Kuwait, estima que en el 2014 el crudo tocará su máximo productivo, aunque en los países miembros de la OPEP esta cima se alcanzará en el 2026.
En este grupo se concentran hoy las tres cuartas partes de las reservas mundiales de hidrocarburos, que están agotándose a un ritmo anual del 2,1 por ciento, según los análisis kuwaitíes.
Los estudios sobre el cénit del petróleo coinciden en que habrá mayores precios en lo adelante para cada barril, y por ende superiores costes en todo lo que dependa de estos.
Para mantener una sociedad de tipo industrializado como la actual, según cálculos de la Universidad norteamericana de Boston, se necesita obtener un rendimiento de cinco barriles por cada barril equivalente consumido en la extracción.
Hoy esa tasa ronda los 10 por uno, y seguirá cayendo por la dependencia en ascenso de los crudos nos convencionales, como los obtenidos en la minería a cielo abierto o costa afuera.
Sin embargo, la era petrolera perdurará unos cien años más a lo sumo, extrayendo incluso desde las aguas profundas, las arenas bituminosas y hasta del mismísimo Océano Ártico.
Para los expertos hoy lo menos importante es la fecha exacta del último día de la dinastía petrolera.
Lo más crítico, a su entender, es que ese final resulta un hecho irreversible en términos históricos y sus consecuencias serán desastrosas para toda la actividad humana en el planeta, si no se adecua.
El impacto podría ser mayor para el transporte, que consume casi el total de los derivados, la generación de electricidad y sobre todo para la agricultura y los alimentos.
Un buey de 567 kilogramos en los Estados Unidos, según la revista National Geographic, necesita para su crianza mil 71 litros de crudo. A nivel global cada kilo de esta carne requiere 6,25 litros de combustible fósil.
Solo la ganadería demanda una larga lista de insumos, como gasóleo para la maquinaria y los sistemas de bombeo e irrigación; herbicidas y plásticos elaborados por la industria petroquímica; fertilizantes derivados del gas natural, entre otros productos.
A estos gastos se añaden los que deben llegar a las granjas, transportados por camiones desde cientos o miles de kilómetros, incluyendo los piensos industriales para la ceba animal.
La conexión petróleo-alimentos ha hecho afirmar a más de un experto que la era de los comestibles baratos también ha llegado a su fin.
Los costos de producción y los precios de los alimentos han escalado a tal punto que con un dólar se compra hoy un tercio menos que un año atrás.
Una persona en Nigeria, según la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, gasta el 73 por ciento de sus ingresos en comida; en Viet Nam el 65, y en Indonesia el 50.
Esta situación se agudiza con más velocidad en la medida que el área cultivable también se destina a los agrocombustibles y el cambio climático disminuye los rendimientos, vía sequías o inundaciones, y son más los estómagos a llenar.
Miguel A. Altiere, profesor de la University of California, Berkeley, y miembro de la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología, afirma que sobre el actual modelo agroalimentario recaerán las repercusiones más graves del cénit petrolero.
Se debe, afirma, por dos factores principales: la forma de producción y la de distribución/comercialización.
Si el mundo no abandona este barco, se hundirá y arrastrará a toda su población, al hacerse imposible lograr alimentos por el habitual sistema petrodependiente industrializado.

Lo sensato es cambiar ahora que todavía estamos a tiempo, aseguran muchas voces, y fomentar paradigmas alternativos de desarrollo agrícola para sacarle frutos a la tierra de manera ecológica, sustentable y socialmente justa, así llueva otra vez petróleo.

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Empresas construyen hidroeléctrica en Oaxaca con fondos públicos de EU

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Comex Hidro y Electricidad de Oriente son investigadas por desvío de 30 millones de dólares

Pobladores aseguran que no se les consultó ni se les informó del estudio de impacto ambiental

Foto

Niños que habitan en las comunidades de Los Reyes, Paso Canoa, Santa Úrsula, entre otras exigen con pancartas cancelar el proyecto hidroeléctrico Cerro de OroFoto Jorge A. Pérez Alonso
Agustín Galo Samario
Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 12 de febrero de 2011, p. 31

Tuxtepec, Oax., 11 de febrero. Con dinero del gobierno de Estados Unidos empresas construyen la hidroeléctrica Cerro de Oro sobre el arroyo Sal, única fuente de agua de los indígenas chinantecos de los ejidos Los Reyes, Santa Úrsula y Paso Canoa, de este municipio.

Así quedó de manifiesto durante una gira que una comisión de diputados locales realizó hoy para informarse de las denuncias de los pobladores, quienes sostienen que no se les consultó y, por tanto, no avalan la obra, ni se les informó del estudio de impacto ambiental ni qué dependencias del gobierno mexicano otorgaron los permisos.

El proyecto, que comenzó a principios de 2010, es financiado por la corporación Conduit Capital Power, que maneja recursos del gobierno de Estados Unidos a través del Fondo Latin Power III.

La obra está a cargo de las empresas Comex Hidro y Electricidad de Oriente, a las que el gobierno de Washington investiga por un posible desvío de 30 millones de dólares en este mismo proyecto.

Los diputados locales Flavio Sosa Villavicencio, Margarita García, Francisco Martínez Neri, Ángela Hernández Solís, Hita Ortiz, David Mayrén, Luis de Guadalupe, Joel Isidro Inocente y Perfecto Martínez Quero hicieron hoy un recorrido en lancha por el arroyo Sal. Afirmaron que la obra, evidentemente, ha puesto en peligro a la fauna y a los habitantes del lugar, por lo cual debe revisarse toda la documentación del proyecto.

Juan Rodríguez Ramírez, director del Centro Interdisciplinario de Investigaciones para el Desarrollo Integral Regional del Instituto Politécnico Nacional, y Guillermo Padilla, del Centro de Investigaciones y Estudios en Ciencias Sociales, que también visitaron la zona, coincidieron en que uno de los aspectos a revisar por los legisladores es la falta de consulta con las comunidades para poner en marcha el proyecto.

En proyectos como este uno de los aspectos importantes es cuidar el entorno y, obviamente, se debe informar a los pobladores, porque ese es un derecho constitucional, dijo Juan Rodríguez.

Padilla informó que el Acountability Council, organización no gubernamental estadunidense dedicada a revisar la aplicación de recursos públicos de ese país en el extranjero, lo contrató para realizar una investigación sobre la puesta en marcha del proyecto porque tenía la sospecha de que aquí ocurría algo irregular.

En su opinión son tres puntos sobre los que se tiene que profundizar, pues es posible que haya un desvío de 30 millones de dólares por parte de Comex Hidro y Electricidad de Oriente, que podrían ameritar sanciones.

El primero es que no se informó a las comunidades con claridad del proyecto y de forma previa a su puesta en marcha; el segundo, la posible violación a las leyes agrarias del país por el cambio de uso de las tierras ejidales; y tercero, por qué las empresas iniciaron las obras sin demostrar si obtuvieron los permisos de las autoridades forestales del país.

Durante la visita, Teodoro Sánchez, del comisariado ejidal de Los Reyes, denunció que la construcción nunca fue consultada con las comunidades y que desde que iniciaron los trabajos ha causado daños a arroyo Salado, del que se abastecen de líquido más de 450 familias.

Los habitantes rechazan la hidroeléctrica porque, desde que iniciaron las obras, el arroyo está sucio y ahora tenemos que comprar agua para tomar. Del arroyo dependen tortugas, nutrias, robalos, anguilas, tucanes, garzas y pequeños halcones, entre otras especies, dijo el agente municipal de Santa Úrsula, Manuel González Parra.

Mujeres, hombres y niños chinantecos terminaron su manifestación en el campo de futbol del ejido Los Reyes, donde mostraron pancartas en las que se leía: No al ecocidio, Cuidemos los ecosistemas, ¿Qué significa planta hidroeléctrica?: El fin de nuestro arroyo.

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