Observatorio de la Coyuntura Internacional: Métodos desestabilizadores actuales de Estados Unidos para Medio Oriente y América Latina

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martes, 31 de julio de 2012

COVEMPRI – BARÓMETRO INTERNACIONAL (especial para ARGENPRESS.info)

La coyuntura internacional actual se caracteriza por una combinación de varios procesos** donde se involucran actores de diferentes magnitudes e intereses, afines y/o contrapuestos, que tienen centros y eje de fuerzas esparcidos por todo el globo terrestre y en buena parte del espacio cósmico cercano; unos procesos más visibles que otros, pero todos concatenados por medio de diversos vínculos y que tienden a crear condiciones para que la humanidad acabe, de una vez y por todas, de poner fin a la guerra como opción real para alcanzar los intereses en el exterior, antes de que una parte muy exigua de esa humanidad le ponga fin, a casi toda, la propia historia humana.

En varios de esos procesos está actuando con alta incidencia el potencial estatal y paraestatal estadounidense guiado, justificado por el sistema y amparado por la doctrina de política exterior correspondiente al actual gobierno Obama-Clinton, motivo que anima este informe del Observatorio de la Coyuntura Internacional de los profesionales de las relaciones internacionales de COVENPRI.
La nueva doctrina de carácter guerrerista y desestabilizadora impulsada por la administración estadounidense quedó plasmada hace poco más de un año por el presidente Barack Obama. En un discurso brindado en una universidad, remarcó que su país no volvería a intervenir militarmente en otras naciones de forma unilateral, como lo había hecho George W. Bush en Afganistán (2001) e Irak (2003).
Con esta política -que tiene mayor peso cuando el partido Demócrata se encuentra en el poder-, el gobierno de Obama ha dado un duro golpe a las aspiraciones panafricanistas y a la unidad árabe, lo cual no quiere decir que las haya eliminado ni mucho menos. No obstante, los hechos indican que apenas ocho meses le bastaron para derrocar a Muammar Al Gaddafi en Libia, apelando a la “cooperación” de la Organización del Tratado para el Atlántico Norte (OTAN).
En el caso de Siria, el “nuevo método” imperial también ha quedado en evidencia. Mediáticamente, Estados Unidos se mueve en un aparente segundo plano, siempre consultando a sus “socios”, y las arremetidas contra el gobierno del presidente Bashar Al Assad son encabezadas por las monarquías del Golfo Pérsico, Turquía y algunas potencias europeas como Gran Bretaña. Estos países, abiertamente han declarado el financiamiento a grupos terroristas, conformados por mercenarios y miembros del Al Qaeda. Mientras tanto, Estados Unidos sigue buscando la caída del gobierno de Al Assad, y sus declaraciones injerencistas, en un inicio fueron mesuradas, diciendo que simplemente enviaron equipos “no letales” a los opositores sirios, pero en la medida en que aumentó la resistencia del gobierno sirio con el apoyo de una mayoría de la población el comportamiento del gobierno Obama-Clinton ha tendido hacia un involucramiento mayor y abiertamente intervencionista en razón de la debilidad propia y endógena de esas monarquías y de Turquía quienes tienen el encargo estadounidense de liderar las operaciones para derrocar a Al Assad.
Igualmente, dentro del Consejo de Seguridad de la ONU, Washington mantiene su postura de aprobar una resolución similar a la adoptada contra Libia y que permitió la invasión de la Otan. En este caso, Estados Unidos también se resguarda en otros países para lanzar este tipo de propuestas pero está ocurriendo algo semejante a la opción desestabilizadora directa, en este caso por la oposición cada vez más férrea de Rusia y China, lo que obliga a Washington a actuar más abiertamente o a declinar, algo que no está previsto en esa doctrina del softpower del binomio Clinton-Obama.
A su vez, la Casa Blanca sostuvo un silencio cómplice frente a las represiones desatadas en Bahrein, Arabia Saudita o Emiratos Árabes, lo que pone una vez más en evidencia la política de doble rasero de las administraciones que operan públicamente desde la Casa Blanca.
El rechazo popular a las monarquías que controlan estas naciones petroleras (y aliadas militares de Estados Unidos), para Washington fueron hechos invisibilizados y que no requirieron la aplicación de sanciones económicas y comerciales contra esos gobiernos. Ni siquiera se manifestó cuando el Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico decidió enviar tropas saudíes a Bahrein, en una explícita política injerencista e intervencionista.
Por otro lado, formando parte de otro de esos grandes procesos a que nos referíamos al inicio, la Casa Blanca ha venido impulsando en América Latina planes desestabilizadores, donde las fuerzas militares locales tienen presencia, pero no como en las décadas del 60 y 70.
El reciente caso en Paraguay dejó una nueva muestra de esa metodología: los legisladores de derecha impulsaron la destitución del presidente Fernando Lugo amparados en las propias leyes burguesas que habían permitido que el ex obispo ganara las elecciones. Hasta el momento, Washington como poder estatal, tiene una postura de aparente “observador” de lo que sucede en tierras paraguayas, aunque el poderío paraestatal estadounidense sigue actuando dando continuidad a la operación encubierta que lanzó contra campesinos y policías paraguayos para alterar la correlación de fuerzas entre las aliadas del presidente Fernando Lugo y las tradicionales ligadas a las emergentes burguesas expresadas en el Congreso que en definitiva fue quien dio la cara para llevar el golpe de Estado en Paraguay.
En 2009, la intervención USA en Honduras fue más abierta, ya que se utilizó una base militar estadounidense en ese país, para completar el secuestro del presidente legítimo Manuel Zelaya. En Ecuador o Bolivia, las manos norteamericanas han estado presente en los intentos de golpe de Estado, pero con diferencias a las utilizadas en tiempos pasados, y continúa operando a través de su amplia y diversa red de actores aliados, lacayos o pagados como mercenarios.
En esta coyuntura, uno de los puntos fundamentales, y que encienden muchas alarmas, es que el imperialismo -encarnado en Estados Unidos- busca quedar entre bambalinas a la hora de derrocar gobiernos, pero a su vez, lograr un avance fundamental en el irrespeto al derecho internacional. Otra vez, el caso Libia puede servir de ejemplo: la propia resolución votada en el Consejo de Seguridad que estipulaba la aplicación de una zona de exclusión aérea contra el país africano, fue violado por quienes la votaron. En Siria o en Honduras, las fuerzas de la Casa Blanca han despreciado leyes y normas que rigen a nivel mundial.
Si antes el espionaje de la CIA se caracterizaba por el sigilo y el secreto, ahora, cada vez más, las operaciones desestabilizadoras son comunicadas abiertamente de manera permanente por los funcionarios del imperio.
* Comunidad Venezolana de Profesionales de las Relaciones Internacionales y Defensores de la Solidaridad Mundial
** Se refiere el Informe a los procesos de integración subregional de América Latina y el Caribe, a la crisis estructural de la economía europea y de la estadounidense, a la recomposición de fuerzas en Medio Oriente en torno al eje nuclear árabe, a la integración surasiática, a la reestructuración eruoasiática en torno a Rusia y China, a la incipiente formación de un bloque político-militar euroasiático-latinoamericafricano, entre otros.

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Guadalupana visita relámpago

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miércoles 7 de marzo de 2012

Eduardo Ibarra Aguirre (FORUMENLINEA)

Resulta más que elocuente el resumen que el vicepresidente de Estados Unidos hizo ante los colegas sobre su visita relámpago a México, para entrevistarse con Felipe Calderón y los tres candidatos presidenciales de las fuerzas políticas más importantes.

Más allá de lo discursivo, Joseph Biden, el practicante católico y devoto de la virgen de Guadalupe, no dejó lugar a dudas: “Tuve un día maravilloso con los candidatos, pero tuve un día mejor aquí (la Basílica). Hubiera venido sólo por ver esto”. Por teléfono le comentó a un familiar “está increíble” y lamentó que su mamá no pudiera estar presente, pues “fue muy devota de la santísima madre”.
Por si lo anterior no fuera suficiente, aclaró que no visitó México para hablar de los problemas causados por el narcotráfico, pero que lo tuvo que hacer con Calderón.
Fue el general de cinco estrellas quien recordó a Biden que para México resulta prioritario frenar el tráfico de armas que procede de Estados Unidos, así como las operaciones de lavado de dinero del crimen organizado. Lo primero adquiere fuerza entre los gobiernos de Centro y Suramérica, destacadamente Colombia, quien además de México desaprovechó la irrepetible oportunidad de condicionar mejor su involucramiento en la guerra de EU contra el narcotráfico –fuera de sus fronteras, por supuesto, como todas las aventuras guerreristas que libra– al freno del rentable negocio de vender armas a las bandas criminales.
Tampoco le falta razón al abogado, economista y administrador público en la exigencia de frenar el lavado de dinero que en EU es castigado con multas bancarias simbólicas, pero en territorio azteca permanecen intocados los circuitos que utiliza el poderoso duopolio del crimen organizado, Los Zetas y La Federación, para lavar sus dineros.
Desgraciadamente no basta tener razón cuando no se tiene la fuerza para exigir más allá de la retórica, y menos si Los Pinos adoptó sin condicionar seriamente la estrategia estadunidense para hacer frente a la producción y tráfico de drogas ilícitas y la violencia que los envuelve al estar en manos privadas, criminales, pero con múltiples nexos con la economía legal que cotiza en las principales plazas bursátiles de la aldea global.
La impugnación documentada de las políticas militaristas y punitivas, de vieja manufactura estadunidense, empieza a rebasar los ámbitos académicos y de los hombres que ocuparon espacios de poder, para abrirse paso en la opinión pública y expresarse en voz del presidente de Guatemala.
La frustración de los presidentes de América Central con los magros resultados obtenidos con la estrategia impuesta por la Casa Blanca y los altísimos costos sociales que hoy pagan, es otro de los asuntos que atendió ayer, en Tegucigalpa, Biden.
También están los preparativos de la Cumbre de las Américas, a celebrarse el 14 y 15 de abril en Cartagena, Colombia, y a la que amenazan con no asistir “los necios gobiernos”, como los llama Jorge Castañeda, de los 10 países que integran Alba, si Cuba no es invitada con todas las de la ley, no con el “Comes y te vas”, del entonces secretario de Relaciones Exteriores en el papel de guardián de los gustos y necesidades de George W. Bush.
De tal suerte que la visita relámpago de Joseph Biden también fue una escala política para vender la idea de que Washington se mantendrá “neutral” en la elección mexicana, actitud que no tiene precedente en las complejas y asimétricas relaciones entre la gran potencia hegemonista y México, como lo evidenciaron las actitudes obsecuentes de Enrique Peña Nieto, ofreciéndole “la probable apertura de Pemex”, y Josefina Vázquez Mota reiterándole que no dará “tregua ni rendición al crimen organizado”.

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Narcoterrorista Matamoros, cómplice de Posada: ¡Welcome in the United States!

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martes 31 de enero de 2012

Jean-Guy Allard (especial para ARGENPRESS.info)

Si el Departamento de Estado tenía la intención de confirmar públicamente su estatuto de “patrocinador del terrorismo” que tanto le gusta atribuir a los demás, alcanzó su objetivo. El homenaje al terrorista Luis Posada Carriles que se celebró en Miami en el aniversario del natalicio de José Martí, confirmó la permanencia en territorio norteamericano del panameño César Andrés Matamoros Chacón, quien aportó la logística al plan para asesinar a Fidel en Panamá, condenado por terrorismo al igual que Posada, y también con pasado de narcotraficante.

Durante el acto celebrado en el Teatro “Manuel Artime” de Miami, convocado por Unidad Cubana, federación de grupos extremistas tolerada sino auspiciada por el FBI, Matamoros – ya con más de 75 años de edad – se apareció entre los “héroes” de la conspiración mafiosa de Panamá, impulsada y promovida por la llamada Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA).
Condenado por la justicia Panameña a siete años de cárcel, una sentencia complaciente cuando se considera que el atentado hubiera provocado cientos de muertos, Matamoros recuperó su libertad por el indulto de la presidenta Mireya Moscoso, cuya ilegalidad acaba de ser pronunciada.
¿Como este terrorista, ciuadadano panameño, con pasado de “narco” fue autorizado a entrar a Estados Unidos y, por colmo, está autorizado a permanecer en territorio estadounidense? ¿Por que mecanismo privilegiado entró sin interferencia? ¿Que está haciendo en Estados Unidos cuando tendría que regresar a la cárcel y cuando se anuncia que Posada, y sus cómplices cubanoamericanos Gaspar Jiménez Escobedo, Guillermo Novo Sampol y Pedro Crispín Remón tendrán que enfrentar una solicitud de extradición que pronto se presentará?
Cómo en el caso de los numerosos venezolanos prófugos de la justicia, reclamados por crímenes de terrorismo y asesinatos asilados en Miami, Washington se queda callado.
E incluso permite un tal homenaje como este a Posada que, según sus promotores, fue concebido con el escandaloso propósito “de evocar a Martí y darles un espaldarazo a Posada y sus colaboradores a quienes un tribunal de Panamá acaba de confirmarles sus condenas “. Con la presencia de los congresistas ultra derechistas Dan Burton, representante por Indiana, autor de la ley genocida contra Cuba que lleva su nombre y del cubanoamericano David Rivera, este último objeto de una investigación por actos de corrupción.
¿Quién es este matamoros?
Nació en Cuba, es ciudadano panameño. Mide 1,73 centímetros. Blanco, corpulento, pelo canoso, ojos pardos, tiene bigotes y usa espejuelos.
Tiene antecedentes de narcotraficante y se conoce como tal en su círculo de socios.
Tenía residencia en la capital del istmo, 140 oeste en la planta alta de una edificación de dos pisos del Reparto Pedregal. En la época del complot, era propietario de una fábrica de lanchas, Acuarius Flexifoam, S.A, En playa Gorgona, tiene un ranchón, un motel y una casa que alquila.
Tenía entonces un Nissan Centra, color verde metálico del año 92, con vidrios oscuros, un jeep Cherokee blanco del 88 y un pick up Ford color carmelita del año 80.
Matamoros es la persona que Posada Carriles contacta de inmediato en Panamá cuando llega el 6 de noviembre del 2000, procedente de Costa Rica, por el puesto fronterizo de Paso Canoa, con el pasaporte salvadoreño falso Número A143258, a nombre de Franco Rodríguez MENA.
El cubano-panameño ya tiene listo para Posada un vehiculo y su chofer, José Manuel Hurtado, un humilde trabajador negro que pagará caro luego para esta “iniciativa” de su patrón al estar inculpado y condenado por prestar ayuda a terroristas.
Pues es Hurtado, que Matamoros, cobarde como muchos de sus semejantes, controla a distancia sin “mojarse”, quién tendrá un papel central en la logística de los preparativos del crimen.
En la carretera con 33,44 kilos de C-4
Será Hurtado que llevará a Posada en Mitsubishi Lancer rojo que este alquila, hasta la zona de la frontera de la provincia de Chiriqui, a reunirse con Novo, Remón y Jiménez que llegan de Miami, en casa de su socio el narcotraficante José Valladares, Pepe el Cubano, que morirá misteriosamente meses después sin rendir testimonio ante la corte.
Remón ya tiene en su posesión los 33,44 kilos de explosivos militares, que recogió en un bosque gracias a su GPS. Están en una maleta roja que lleva el logo del Miami Herald y el de los Marlins.
Según el documento central de la Fiscalía “Posada, el responsable de la explosión en pleno vuelo de una aeronave de Cubana de Aviación en 1976 que provocó 73 muertos no quiso viajar en avión (como previsto) con los explosivos: ordenó a Jiménez viajar con Hurtado a la capital en el Mitsubishi, con los explosivos en el maletero”.
Mientras Posada volaba hacia la capital, en una avioneta, el chofer de Matamoros llevará, sin saber de que se trata, la enorme cantidad de C-4 hasta Panamá, la capital, donde Posada lo manda a lavar el carro, dejando los explosivos en el maletero.
Cuando termina y regresa hacia el hotel de Posada, se da cuenta que ahí ocurre un operativo policíaco, que han ya arrestado a Remón y Novo, y que obviamente se encuentra implicado en un acto ilegal.
Matamoros que lo ha mantenido desinformado desde el principio, le ordena Hurtado desaparecer a los explosivos, lo que hará enterrándolos en un terreno baldío cercano al aeropuerto, donde llevará a la policía después de su arresto el 19 de noviembre.
Aprovechándose de la ingenuidad de su empleado, Matamoros queda en libertad algunos días más y hará luego todo lo posible para responsabilizar Hurtado con actos que él mismo había orientado.
El fiscal Arquímedes Saez demostrará que Matamoros es tan responsable que sus socios y que tuvo además la desfachatez de “embarcar” a Hurtado en la operación.
La presidenta mafiosa Mireya Mascoso se encargará luego de convertir el proceso judicial en farsa, aprovechando ilegalmente sus privilegios para ayudar a terroristas. No se sabe hasta ahora de procedimientos para responsabilizarla de este crimen.

Que Matamoros esté en Miami cuando se reactiva el caso del complot de Panamá mientras se prepara la solicitud de extradición de Posada y su pandilla, equivale a una maniobra para poner a salvo un terrorista. Otro más. En el país que confecciona, difunde y utiliza con fines de difamación una lista de “patrocinadores del terrorismo”, infame invento para sancionar a quién desafía los “diktats” del imperio.

Publicado por ARGENPRESS