Por fin Venezuela en MERCOSUR

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martes, 7 de agosto de 2012

Umberto Mazzei (especial para ARGENPRESS.info)

El ingreso de Venezuela a MERCOSUR es un hecho que complementa su abandono del Pacto Andino (Acuerdo de Cartagena). Algo que debió suceder de modo secuencial e inmediato, porque Venezuela firmó su adhesión en 2006, pero fue demorada por la obstinación de los senadores paraguayos; los mismos que al derrocar a Lugo en un juicio sumario sin defensa, quedaron suspendidos de MERCOSUR.

El Pacto Andino tiene debilidades congénitas, porque no puede haber integración entre economías que no son complementarias, sino competidoras. Es una asociación entre países petroleros que tienden a producir bienes básicos y productos de baja tecnología e importar bienes intensivos en capital o de alta tecnología. La presencia de Venezuela, además, era incoherente porque las montañas no unen sino que separan. Los otros miembros están unidos por el Océano Pacífico, pero Venezuela es un país del Atlántico.
MERCOSUR, en cambio, es un acuerdo de integración entre economías diferentes, que Venezuela complementa con un aporte energético, industrias básicas importantes y un lazo estratégico y político. Por ello, el ingreso de Venezuela puede analizarse desde la perspectiva geográfica, económica y política. Varios distinguidos analistas como Atilio Boron, Edelcio Vigna, Oscar Laborde, Marcelo Saguier, Juan Romero, Juan Kart, Miguel Barrios y Emilio Marín han escrito sobre el tema, por lo que evitaré ser repetitivo.
La perspectiva económica
El cuadro presenta la actividad comercial de MERCOSUR antes del ingreso de Venezuela. Usamos Euros porque su referencia es más estable que la del Dólar. Las cifras demuestran la creciente importancia del bloque en el comercio mundial, porque, a diferencia de Estados Unidos y Europa, su comercio crece y se reorienta. Un detalle que suele omitirse es que los países de ALADI son sus principales socios comerciales (€108 millardos). Le siguen los del BRIC (€103 millardos), la Unión Europea (€93 millardos) y singularmente China (€74 millardos). El comercio intra-bloque llegó a 68.352 millones de Euros y es el 16,3% de su comercio total.
Las exportaciones de MERCOSUR cubren una amplía gama de productos por la diversidad de sus economías. Con el aporte venezolano el grupo deja de temer por su seguridad energética, además de tener yacimientos marítimos por desarrollar en Brasil. Con Venezuela el PIB de MERCOSUR sube a € 2.230,7 millardos y pasa a ser el cuarto bloque comercial, después de la UE, NAFTA y ASEAN. Estos son los rasgos salientes de sus miembros
Brasil (PIB € 1.808,3 millardos) es un país de muy buen desarrollo científico y tecnológico, con un gran mercado interno, pero es heterogéneo en niveles de desarrollo, con marcadas diferencias culturales y económicas entre un Sur próspero y un Norte pobre y desigual, lo que implica un riesgo de desintegración. En Estados Unidos hay manuales escolares que propagan la mentira de que la Amazonía les fue confiada por la ONU para su protección…
Argentina (PIB € 343 millardos) es un país con excelente desarrollo científico y un buen nivel tecnológico, que es descollante en algunas áreas. Tiene un mercado mediano con buena capacidad adquisitiva por su nivel de desarrollo nacional homogéneo. Las diferencias culturales entre la capital y el interior del país se complementan. La causa de sus anteriores problemas económicos, fueron errores ideológicos y políticos apoyados en algo así como una “cultura oligárquica” (tilinguería), obsesionada con símbolos de status y compartida por amplios sectores de su clase media.
Uruguay (PIB €40 millardos) es el único país hispanoamericano que no se independizó de España sino de Brasil. Su identidad económica y cultural es muy cercana a la Argentina y su nivel de desarrollo es igualmente homogéneo. Se caracteriza por la calidad del sector laboral y por su gasto social. Su principal mercado de exportación es MERCOSUR, aunque tiene quejas sobre proteccionismo brasileño.
Paraguay (PIB € 18 millardos) es un país trágico. Desde su época jesuita tuvo industrias que lo hicieron el país más autónomo de Ibero América, hasta la Guerra de la Triple Alianza (1865), que dejó al país en ruinas. Luego sufrió la Guerra del Chaco por ambición petrolera ajena. Paraguay tiene una sociedad muy desigual en ingresos, pero culturalmente homogénea. Su economía es de base agrícola y goza de una renta por energía eléctrica de Iguazú. Sus exportaciones van a MERCOSUR e importa mucho de Estados Unidos, con quien tiene una balanza comercial muy desfavorable.
Venezuela (PIB € 292 millardos) Es el único país de América sin una guerra con sus vecinos. Su economía esta anclada en la exportación petrolera y ha desarrollado a un nivel medio la explotación de sus recursos minerales. Para su economía el ingreso a MERCOSUR implica precios más bajos y nuevos espacios en tecnología y gerencia. Es probable que Venezuela aplique ahora las normas sobre derechos compensatorios de la OMC para frenar la importación de cereales subsidiados de Estados Unidos e importarlos de sus nuevos socios.
La perspectiva geopolítica
MERCOSUR es formalmente un acuerdo de integración económica, pero lo económico suele implicar también lo político y hasta lo militar. El ingreso de Venezuela trae novedades en el ámbito geográfico, económico y político estratégico. Citamos las más evidentes:
Geográfico
A) Lleva las fronteras del MERCOSUR de la Antártida hasta las Antillas y del Atlántico a los Andes;
B) Expande el proyecto de integración sobre una enorme masa territorial que contiene todos los recursos imaginables, un El Dorado, con vías de comunicación fluvial y marítima;
C) Con el complemento de Venezuela la región contiene las cuencas y los recursos hídricos de los tres grandes ríos de América del Sur: Amazonas, Orinoco y Paraná.
Económico
A) Confirma a MERCOSUR como el otro centro de gravedad económica en América. Después del NAFTA se quiso comprometer, con ALCA, el resto de las Américas al mismo vasallaje transnacional, pero falló. En Washington se optó entonces por tomar los países uno por uno, con una red de acuerdos idénticos apodados de Libre Comercio. Afuera quedaron MERCOSUR y ALBA, con la excepción de Nicaragua, que firmó el CAFTA. Venezuela inicia la tendencia a que MERCOSUR cobije a los otros países independientes.
B) Con la capacidad financiera y el conocimiento técnico de sus socios se podrá desarrollar proyectos que conjuguen capacidad empresarial. Para Venezuela eso presenta la posibilidad de desarrollar el potencial de su sector agrícola y mejorar su soberanía alimentaria.
C) Consagra una orientación en política económica distinta al Consenso de Washington. Los gobiernos de MERCOSUR tienen la legitimidad política (salvo el usurpador paraguayo) para llevar a cabo políticas que conjuguen, con distintos matices, el nacionalismo y la sensibilidad social con la iniciativa privada.
Político y estratégico
A) No es secreto que el aparato propagandístico neoliberal busca desacreditar y aislar el gobierno de Venezuela. Como es el caso del Senado paraguayo golpista que negó el ingreso a Venezuela en MERCOSUR porque no tenía un gobierno democrático. Es el estribillo que se canta en círculos donde molesta el arte que tiene Hugo Chavez para cautivar las masas. La admisión plena de Venezuela en MERCOSUR impide su aislamiento y dificulta mucho su remoción por otra vía que no sea electoral.
B) La diferencia económica, cultural, y hasta lingüística, entre el Norte y el Sur de Brasil puede ser aprovechado para un movimiento separatista. No en balde se escribe sobre una Amazonía administrada desde Washington. No es “teoría de conspiración”; Kosovo, Libia, Siria son ejemplos concretos y recientes de revueltas armadas inspiradas y sostenidas por Washington y sus socios. La integración de Venezuela aleja esa posibilidad y permite una colaboración para desarrollar la zona norte.
C) La proliferación de bases de Estados Unidos en Centroamérica, el Caribe y América del Sur en países satélites, son para hacer posible una intervención militar en América del Sur en general, pero el objetivo evidente es Brasil; basta mirar su ubicación para ver donde convergen. Si le añadimos la reactivación de la IV flota de la US Navy, justo cuando Brasil encontró petróleo en el mar, se confirma la sospecha. El ingreso de Venezuela permite colaborar en una estrategia disuasiva de mayor capacidad, cobertura y proyección
Conclusión

Con el ingreso de Venezuela MERCOSUR crece y se consolida como la única opción latinoamericana para contrapesar el poder de las transnacionales y bancos que mandan en Washington, en Londres y otras capitales. MERCOSUR en expansión permite aplicar políticas propias, dirigidas al desarrollo económico, pero también al desarrollo político, social y militar de la región. Por eso es importante, para poder consolidar en 4 años una red de intereses comunes, que en Venezuela haya continuidad en política de integración. Por eso es lamentable la reacción negativa de la oposición; se diría, por lo que se lee en la prensa, que quisieran desasociarse y firmar en cambio un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos.

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La integración estratégica de nuestra América

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sábado, 4 de agosto de 2012

Los cambios que hoy tienen lugar en el Mercosur, y los temas de debate que allí se han instalado en los últimos meses, confirman que hay una transformación en curso: el paso del paradigma economicista dominante en los años noventa del pasado siglo, al nuevo paradigma de la integración independiente y multidimensional de nuestra América.
Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica
La Cumbre del Mercosur en Brasilia formalizó el
ingreso de Venezuela a ese organismo regional.
El ingreso de Venezuela al Mercosur, formalizado el pasado 31 de julio en la Cumbre de Brasilia, es más que la simple apertura de una plaza para el comercio en América del Sur: constituye una acción estratégica de la mayor importancia, enmarcada en las grandes líneas de la política exterior suramericana –en sus expresiones progresistas y nacional-populares- y en lo que el exrepresentante de este organismo, Samuel Pinheiro Guimaraes, definió hace unos días como “la disputa por [la] influencia económica y política en América del Sur y de su futuro como región soberana y desarrollada”, frente al proyecto de libre comercio panamericanista de los Estados Unidos.
Desde el Congreso Internacional de Washington de 1889, esta pretensión de los Estados Unidos de imponer y afirmar su hegemonía a través del comercio ha sido uno de los ejes fundamentales de las relaciones interamericanas. “Nunca hubo en América Latina, desde la independencia, un asunto que exigiese más conocimiento, que obligase a más vigilancia, que demandase un examen más claro y minucioso, que la invitación cursada por los Estados Unidos, poderosos, desbordantes de productos invendibles y determinados a extender su dominación en América”, escribió José Martí, en una de sus crónicas para el periódico argentino La Nación, relatando su experiencia de aquel cónclave[1].
El sentido de vigilancia al que apelaba Martí, con toda seguridad, estuvo presente en las discusiones y deliberaciones que llevaron a la decisión de incorporar a Venezuela como miembro pleno del Mercosur, adoptada por los gobiernos de Brasil Argentina y Uruguay en la Cumbre de Mendoza a finales de junio.  Una decisión que tomó por sorpresa al gobierno de los Estados Unidos, que confiaba ciegamente en la derecha paraguaya –antes y después de golpe- para bloquear la solicitud venezolana; sin embargo, no previeron la audacia de la respuesta del bloque ante los movimientos imperiales en Paraguay, e indirectamente, para configurar un nuevo equilibrio de fuerzas frente a la Alianza del Pacífico, de corte neoliberal y conformada por gobiernos “aliados” de Washington (México, Colombia, Perú y Chile).
Ahora, el Mercosur se perfila como una región económica, energética y políticamente estratégica, cuyas economías aportan el 83,2% del PIB regional. En la Cumbre de Brasilia, la presidenta anfitriona, Dilma Roussef, explicó durante la Cumbre que con la inclusión de Venezuela, el “bloque comercial sudamericano se convierte en la quinta economía del mundo detrás de los países más ricos como Estados Unidos, China, Alemania y Japón”, al tiempo que este espacio de integración adquiere dimensiones inéditas. “De ahora en adelante nos extenderemos de la Patagonia al Caribe. Ahora hay un espacio todavía mayor para el crecimiento del comercio, las inversiones y la integración de cadenas productivas entre nuestros países”, explicó la mandataria (La Jornada, 01/08/2012).
El sociólogo brasileño Emir Sader, por su parte, en entrevista para TeleSur, aseguró que la novedad del ingreso de Venezuela al bloque es que abre la posibilidad de romper con “ese círculo vicioso de competencia privada entre empresas brasileñas y argentinas, y hacer que la integración sea mucho más amplia, en términos educativos, informativos, tecnológicos, deportivos, culturales, que no existen hasta ahora. Puede ser un nuevo momento de refundación del Mercosur, que lo ponga a la altura del proceso de integración regional que ya ha dado importantes pasos adelante”.
Visto en esa perspectiva mayor, por encima de consideraciones exclusivamente económicas –que siempre son importantes-, los cambios que hoy tienen lugar en el Mercosur, y los temas de debate que allí se han instalado en los últimos meses, confirman que hay una transformación en curso: el paso del paradigma economicista dominante en los años noventa del pasado siglo, al nuevo paradigma de lo que, con acierto, el politólogo cubano Luis Suárez define como la integración independiente y multidimensional de nuestra América.
Un momento fundacional de este giro fue la Cumbre de Mar del Plata en 2005, que, por un lado, significó la derrota de la iniciativa panamericana del Área de Libre Comercio de las Américas y el hegemonismo del presidente estadounidense G.W. Bush; y por el otro, permitió la convergencia de Argentina, Brasil y Venezuela, expresada en los proyectos kirchnerista, petista y bolivariano, en un aspecto clave: la comprensión de la importancia de la unidad, la complementariedad, la cooperación y, de manera especial, la creatividad en los procesos de integración. Algo que queda claro al repasar la línea cronólogica y política de creación del ALBA  en 2004, Petrocaribe en el 2005, el Banco del Sur en 2007, la UNASUR en 2008, el Consejo de Defensa Suramericano en 2009, Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños en 2011 (organismo del que no participan Estados Unidos ni Canadá);  y ahora, la ampliación del Mercosur hasta Venezuela y el Caribe.
En 1993, cuando se vivía el climax ideológico y cultural del neoliberalismo,  Fidel Castro pronunció un discurso en el cuarto encuentro del Foro de Sao Paulo en La Habana, en el que advirtió: “Cuando hablamos de la integración económica y política de América Latina, hablamos, sobre todo, de una cuestión de conciencia, de una conciencia que hay que formar, de un pensamiento que hay que crear. Si no se crea un pensamiento, si no se crea una conciencia, nada será posible”[2].
En el siglo XXI, esa conciencia y ese pensamiento han echado raíces en una generación de líderes latinoamericanos. Sin duda, se están dado pasos hacia el horizonte de lo posible.

NOTAS:
[1] Martí, José (1889). “Congreso Internacional de Washington. Su historia, sus elementos y sus tendencias”. En: Achúgar, H. (comp.) (2005). Nuestra América. Caracas: Biblioteca Ayacucho. Pág. 57
[2] Castro, Fidel (2009). Latinoamericanismo versus imperialismo. México D.F.: Ocean Sur. Pp. 235-236.

Publicado por Con Nuestra Améric

Por fin la Venezuela bolivariana entra al Mercosur como un par

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martes, 31 de julio de 2012

Emilio Marín (LA ARENA)

Por fin la Venezuela bolivariana entra al Mercosur como un par.

Si no sucede nada raro, hoy Venezuela se convertirá en el quinto socio del Mercosur. Es un paso positivo, postergado por sectores conservadores de los senados de Brasil y Paraguay. Bienvenido Chávez.
Hoy culmina una larga búsqueda del presidente venezolano Hugo Chávez para sumarse en pie de igualdad al Mercado Común del Sur, fundado en 1991 por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Su ingreso estaba demorado desde 2006.
Las autoridades de Venezuela habían expresado su simpatía con ese bloque desde apenas comenzado el ciclo de Chávez, concurriendo como “invitado” a las reuniones de los cuatro presidentes.
Los cambios progresistas en Latinoamérica fueron generando mejores condiciones, por lo que el 4 de julio del 2006 se firmó en Caracas el protocolo de adhesión de Venezuela al Mercosur. Ese mismo mes y año el bolivariano fue invitado de lujo, junto a Fidel Castro, a la cumbre de presidentes celebrada en Córdoba.
Junto a la buena onda con Néstor Kirchner y Lula da Silva, pareció que tal sumatoria sería cuestión de días. Lamentablemente no fue así de fácil ni de rápido. Los núcleos conservadores del Senado de Brasil, no siempre obedientes a la política de Lula, y los aún más retrógrados de la Cámara de Paraguay, donde el presidente Nicanor Duarte Frutos no se desvivía por tal ingreso, fueron poniendo piedras en el camino.
Admisión y respeto
Hubo coyunturas donde pareció que Caracas, enojada con el trámite de nunca acabar, podía retirar su pedido de admisión. Eso ocurrió a mediados de 2007, cuando el Senado brasileño reclamó públicamente a Venezuela, a favor de la golpista cadena RCTV (Radio Caracas TV), a la que no se le había renovado la licencia.
Frente a la injerencia en asuntos de Venezuela, acusada injustamente de “muy autoritaria” en relación a los medios de comunicación, Chávez puso en su lugar al Senado brasileño. Y eso, lamentablemente, le provocó un petit enfrentamiento con su amigo Lula, quien se consideró obligado a pedirle “respeto” por las instituciones brasileñas.
En julio de 2007, Chávez y su vicepresidente Jorge Rodríguez, emplazaron al Mercosur para que en tres meses le dijeran que sí o en caso contrario retirarían tal pedido. Por esos días el bolivariano estaba de gira por Rusia e Irán. En cambio Lula visitaba a México y países centroamericanos para interesarlos en la producción de bioetanol, pensando en abastecer el mercado estadounidense, tal como lo había conversado con George W. Bush de visita en Brasilia.
Esos alineamientos políticos de los presidentes de Venezuela y Brasil explicaban en parte las diferencias habidas para afiliar al nuevo socio. Por suerte las cosas cambiaron. Chávez no retiró la solicitud, vencido el plazo trimestral. Lula tomó distancia de EEUU. Y, esto hay que remarcarlo, el presidente Kirchner influyó en unos y otros para que se pisara el acelerador y Venezuela llegara a la meta. Logró que Duarte Frutos pidiera al Senado guaraní que dejara de jorobar con las trabas. El momento más crítico se fue diluyendo y el ingreso tomó forma.
Para mejor
Esas gestiones favorables de Kirchner y Lula, y luego de Cristina Fernández y Lula, más su continuadora Dilma Rousseff, por supuesto que influyeron y mucho en el resultado final.
Incluso hubo cambios en los gobiernos de los otros dos socios que también pusieron lo suyo. Por ejemplo, desde 2008 estuvo en el Palacio de López un ex obispo bastante timorato pero mucho mejor que Duarte Frutos: Fernando Lugo. Aunque no se pudo vencer la resistencia del Senado de ese país, la misma quedó aislada a los legisladores más recalcitrantes.
También fue para mejor que en Montevideo asumiera José Mujica en vez de Tabaré Vázquez. Este tuvo políticas conciliatorias con Washington, los TLC e incluso exploró qué clase de ayuda militar podía tener desde el Norte si escalaba el conflicto con Argentina por las pasteras.
Mujica tuvo un papel muy importante en la cumbre del Mercosur, en Mendoza, donde se determinó por fin la apertura de molinetes para el ingreso de Venezuela.
Esa política regional y la consiguiente diplomacia, tantas veces criticada, pusieron algo más que un granito de arena para el resultado positivo.
Chávez se lo ganó
Sin embargo, hay que decir que Chávez se ganó la membresía con su política de amistad, comercio, integración y solidaridad no sólo con los miembros del bloque comercial del Sur sino con las otros 32 naciones que fundaron la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) en diciembre pasado.
Por ejemplo, en los primeros años del gobierno de Kirchner, el comercio bilateral se expandió más de un 400 por ciento, sobre todo por las importaciones venezolanas de leche en polvo, alimentos, maquinaria, tractores, autos y una larga lista de productos argentinos. Otro tanto con Brasil.
Además, cada vez que Argentina necesitó de Venezuela, tuvo la respuesta adecuada, tanto si se trataba de comprar títulos por miles de millones de dólares ante falta de financiamiento internacional, de enviar barcos con combustible en coyunturas de carencias eléctricas o de brindar solidaridad en relación a Malvinas.
Aún los mal pensados puedan decir que con eso estaba tratando de comprar a los senadores paraguayos, lo cierto es que Caracas siguió proveyendo petróleo a Asunción. La resolución de Mendoza del Mercosur aclaró que esa ayuda y otras (como la colaboración oftalmológica de Cuba) seguirían beneficiando al país, porque una cosa son sanciones a un gobierno golpista y otra perjudicar a la población.
Con los Tratados de Seguridad Energética firmados con Tabaré Vázquez en 2008, Caracas le aseguró a Uruguay provisión energética durante un siglo. Pactos similares firmó con Ecuador y Bolivia (Petroandina), con Nicaragua y países centroamericanos y caribeños (Petrocaribe), con la cubana Cupet, e insistió con proyectos integradores ambiciosos como el Banco del Sur y el Gasoducto del Sur, donde hubo inconvenientes y reticencias de Brasil.
Dejar afuera a Chávez era una injusticia más alta que los Andes.
Resoluciones
En materia petrolera, el bolivariano también suscribió en 2008 compromisos con su colega argentina, para la colaboración de Pdvsa con Enarsa. Lástima que en esos tiempos la política kirchnerista en petróleo y gas pasaba por su luna de miel con Repsol y multinacionales. Tuvieron que pasar otros cuatro años para que se decidiera la nacionalización del 51 por ciento de YPF.
Como se consignó, la 43º reunión del Mercosur en Mendoza, el 29 de junio pasado, tomó dos resoluciones. Por un lado separó momentáneamente a Paraguay, donde se había producido el golpe de Estado parlamentario. Y por el otro resolvió a favor de la sumatoria de Venezuela.
La derecha argentina y latinoamericana lamentó las dos decisiones, porque para esta franja extrema no había tal golpe en Asunción y, además, al faltar Paraguay tampoco debía decidirse la incorporación mencionada. Venezuela debía seguir como asociado, junto a Ecuador, Chile y Perú.
Ese fue el punto de vista del PRO de Mauricio Macri. Su referente legislativo Federico Pinedo criticó lo resuelto en Mendoza. “La suspensión de Paraguay no permite reemplazar su soberanía”, dijo, en defensa del golpista Federico Franco. Pinedo mintió sobre Chávez, al decir que éste “tampoco cumple con la cláusula democrática por sus ataques a la prensa libre y otras libertades democráticas básicas” requeridas a Paraguay.
La derecha sufre
A la derecha regional el tiro le salió por la culata con el golpe expréss de Franco contra Lugo, pues Paraguay quedó suspendido hasta que haya un gobierno democrático surgido de elecciones. Y encima, con esa silla vacía, por unanimidad de Cristina Fernández, Rousseff y Mujica se votó el fin del calvario chavista.
En diciembre de 2011 se había hecho una reunión del Mercosur en Montevideo y a pesar de las propuestas de esos tres presidentes, tal incorporación no fue posible. Paradojalmente, el mismo Lugo no quiso votarla bajo la presión de que en su país la derecha podía hacerle un “juicio político”. Vaya si se equivocó: con esas concesiones políticas, esa alianza de neoliberales, colorados, oviedistas y demás conservadores, más Monsanto, sojeros y las multinacionales, con auspicio de la embajada de EEUU, terminaron dándole un golpe en 48 horas, sin derecho a la defensa.
Esa derecha alineada con la administración Obama se congratulaba de la frustrante cita montevideana de diciembre de 2011. El ex banquero y ex representante menemista ante la ONU, Emilio Cárdenas, publicó en “La Nación” (22/12/11) una de sus habituales columnas. “El intento de Mujica de diseñar un mecanismo alternativo que permita el rápido ingreso de Venezuela como miembro pleno del Mercosur ha fracasado”, celebraba. “Venezuela -que en esto está “en espera” desde hace trece años y formalmente desde el 2006- seguirá por ahora en esa incómoda condición. Lo cierto es que se ha respetado lo dispuesto por el Tratado, que es ley para todos. Lo que cabe aplaudir”, se congratulaba Cárdenas.

Hoy será un mal día para el ex banquero y la máquina de impedir “made in USA”.

Publicado por ARGENPRESS

Paraguay contra el trabajo infantil, con apoyo de Mercosur

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martes 10 de abril de 2012

PL

Paraguay desarrollara, a partir de hoy y con el apoyo del Mercado Común del Sur (Mercosur), una campaña para crear conciencia en la sociedad sobre la necesidad de prevenir y erradicar el trabajo infantil.

Ese accionar está enfocado a la reducción y posterior liquidación de las tres modalidades que afectan a los infantes del país, es decir, el trabajo infantil agrícola, la labor doméstica en hogares de terceros y la explotación sexual comercial de niños y adolescentes.
Paraguay es uno de los cuatro países integrantes del Mercosur que llevará adelante este empeño a partir de su proclamación hoy en las oficinas del Ministerio de Justicia y Trabajo, con la presencia de representantes de todas las naciones agrupadas en ese bloque.
En el caso nacional, el gobierno paraguayo centrará todo el esfuerzo en las zonas donde se ha detectado una mayor incidencia del trabajo y la explotación infantil, según se informó por el ministerio.
Se trata de ciudades fronterizas, es decir, Paso de los Libres, Uruguaiana, Posadas, Encarnación, Rivera, Livramento, Puerto Iguazú, Foz de Iguazú y Ciudad del Este.
La campaña, bajo la consigna “El Mercosur unido contra el trabajo infantil”, incluirá exposiciones y propaganda radial, además de actividades complementarias en las que se destacan talleres de sensibilización de las poblaciones.
Otros programas se refieren a una difusión especial dirigida a periodistas, funcionarios públicos y referentes locales en cada ciudad o municipio, como son sindicatos, gremios empresariales, agentes de salud y educadores.
El gobierno informó que todo ello ira acompañado por jornadas de inspección y fiscalización en las ciudades y centros de labor donde se hace patente la existencia en un nivel importante del trabajo infantil.

Publicado por ARGENPRESS

América Latina en Malvinas

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sábado 28 de enero de 2012

 

Los tiempos han cambiado. La causa anticolonial de Malvinas ya no es un asunto meramente argentino. América Latina cierra filas.

José Steinsleger / LA JORNADA

(Fotografía: el primer ministro David Cameron olvidó la historia del imperio británico y acusó a Argentina de tener pretensiones “colonialistas” sobre las islas Malvinas).

En la primera mitad del siglo XIX, el Banco de Inglaterra (fundado por el pirata William Paterson) respaldó al imperio esclavista de Brasil, urdió la balcanización de las Provincias Unidas del Río de la Plata, y junto con Washington conspiró contra la Federación Morazánica y la Gran Colombia bolivariana. Y en la segunda mitad, financió la guerra de la Triple Alianza contra Paraguay, y el militarismo chileno que en la del Pacífico despojó a Perú de territorios sureños y dejó a Bolivia sin mar.

Minimizando el colonialismo en el Caribe, Asia, África y Medio Oriente, los cipayos leen la historia de Inglaterra como dechado de “civilización” versus “barbarie”, cuando no ha sido más que fábrica de historiadores sicofantes y pensadores que abominan “… todo lo que no es inglés y pensando que los demás pueblos sólo pueden ser felices si adquieren sus instituciones, las costumbres, las maneras que a ellos los hacen felices…” (Eça de Queirós, 1882).

V.gr.: luego de la derrota militar en las islas Malvinas (1982), el historiador Jorge Abelardo Ramos recordó las palabras burlonas de Margaret Thatcher al decir que “… habría sido la lucha de la ‘democracia inglesa’ contra la ‘dictadura argentina’”. Lo irónico, concluye Ramos, no radicaba tanto en la proverbial hipocresía británica, sino en la de ciertos intelectuales y políticos que, a raíz del infausto desenlace bélico, descubrieron el terrorismo de Estado que venían solapando desde 1976, y mucho más letal que el patético gobierno constitucional de “Isabel” Perón.

Hace unos días, ajustado a esa política de difamación y arrogancia imperial, el premier David Cameron se pasó de tragos. Frente a la solidaria decisión de los países del Mercosur de no permitir que buques con bandera de las llamadas “Falklands” atraquen en puertos de la subregión, sostuvo que el reclamo argentino sobre el archipiélago del Atlántico sur era “mucho más que ‘colonialismo’ (sic), porque esa gente –los kelpers, habitantes de las Malvinas– quiere seguir siendo británica…”

Cameron se sirvió otro trago y, a continuación, leer para creer: ¡invocó el “derecho de los pueblos a la autodeterminación”! Deferencia que Su Majestad le negó al pueblo de Hong Kong, cuando la ex colonia británica pasó, finalmente, a manos de China popular (1997).

El vicepresidente argentino, Amado Boudou, calificó las declaraciones del inglés como “un exabrupto torpe e ignorante de la realidad histórica… la Argentina nació en su pelea contra el colonialismo”. Por su lado, el canciller Héctor Timerman, de gira por los países de América Central, observó en entrevista con el diario Página 12 de Buenos Aires: “Llama la atención que Gran Bretaña hable de ‘colonialismo’ cuando es un país sinónimo de colonialismo”.

Dick Sawle, uno de los miembros de la Asamblea Legislativa de las Malvinas (3 mil habitantes), aseguró que “el Reino Unido ahora mismo no es un país colonialista… Es un error hablar de eventos de hace más de 170 años”. Opinión que a más de unir al Congreso argentino en un solo puño, mereció del dirigente político Pino Solanas la siguiente aclaración: “De los 16 enclaves coloniales que aún subsisten en el mundo, 11 son del Reino Unido”.

Los ingleses sangran por la herida: en 1833 ocuparon las islas y en 1982 ganaron una batalla. Sin embargo, desde 2003 la política exterior independiente y soberana del gobierno de “los Kirchner” viene ganando la guerra en el campo de la diplomacia, las negociaciones que Londres se niega a entablar en el marco del derecho internacional y las resoluciones del Comité de Descolonización de Naciones Unidas.

De hecho, Página 12 recuerda que la única estrategia del Foreign Office ha sido la decisión de apelar al poderío militar y al Consejo de Seguridad de la ONU, una vez que no prosperara la maniobra para que la Comunidad Europea reconociera a las islas como “territorio británico de ultramar”. Frustración que llevó al general David Richards a elaborar “planes de contingencia”, frente a los informes de “inteligencia” recibidos por Cameron, dando cuenta de una eventual “invasión de pescadores para plantar en Malvinas banderas argentinas”.

Los tiempos han cambiado. La causa anticolonial de Malvinas ya no es un asunto meramente argentino. América Latina cierra filas. En concreto, Chile y Uruguay rechazaron el ingreso de buques con rumbo a las islas, los países de América Central se han solidarizado con Argentina, y el canciller Antonio Patriota, haciendo honor a su nombre, convalidó estas posiciones en el transcurso de una conferencia de prensa sostenida junto con su homólogo británico, William Hage.

El Departamento de Estado, inclusive, acaba de reconocer que el diferendo compete al entendimiento bilateral entre Argentina y Gran Bretaña. Las únicas posiciones discordantes fueron las de un par de senadores chilenos (pinochetistas), y la de México.

A pesar de haber suscrito en todos los foros internacionales los derechos inalienables de Argentina sobre las Malvinas, la cancillería mexicana no ha dicho una palabra sobre de las bravatas políticas y maniobras militares de la piratería inglesa en las aguas del Atlántico Sur.

MERCOSUR: Veto en América Latina

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jueves 22 de diciembre de 2011

 

Jorge Gómez Barata (especial para ARGENPRESS.info)

Una parte de la política se alimenta de las realidades, otra de las ilusiones, a veces de las utopías y no faltan ocasiones en que lo hace de la demagogia. Quien crea que la integración y la unidad latinoamericana es un proceso sin contradicciones ni traumas, haría bien con asomarse a la Cumbre del Mercosur efectuada en Montevideo donde, otra vez en diez años, se ha negado el ingreso de Venezuela a la organización.

A pesar de la existencia de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) y de la recién creada Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), después de 10 años de insistencia, la Venezuela bolivariana no consigue que se le admita en el MERCOSUR. Primero fue por la oposición del Parlamento brasileño y ahora lo es por la del Senado paraguayo, quien estima que ese país no es suficientemente democrático.
La anécdota evidencia que un grupo de gobernantes que se lleven bien, coincidan en nociones políticas generales e invoquen a coro el legado de los próceres, no basta para dar cohesión política a una entidad internacional y unificar la voluntad política en una región donde las diferencias de intereses contrapesan las identidades culturales e históricas, con frecuencia exageradas.
Con 20 años de creado y a pesar de ser una entidad más pequeña que cualquiera de las otras, formada por gobiernos inclinados a la izquierda, como son los de Argentina, Brasil, Paraguay Uruguay, el Mercado Común del Sur no logra alcanzar un consenso que permita el acceso de Venezuela, precisamente el país que de modo más generoso y decidido lidera los procesos integracionista. No se trata de intereses comerciales o aduaneros sino de motivaciones políticas.
Paraguay, el más atrasado y económicamente más débil de los países que integran la asociación y quien obtendría mayores beneficios con el ingreso de Venezuela, un país abiertamente importador cuyo proceso de expansión económica, necesidades sociales y solvencia económica lo hacen uno de los más apetecibles clientes en la región, es precisamente quien veta al que sería su mejor socio.
La idea del presidente uruguayo, José Mujica de legislar para cambiar las normas de ingreso a la organización, haciendo más ejecutiva y dejándola a discreción de los jefes de estados, tropezó con la negativa de los parlamentarios del centro y la derecha “charrúa”, con el punto de vista adverso de las fuerzas políticas de oposición del resto los países asociados, principalmente de Paraguay desde donde llegaron amenazas de “juicio político” contra el presidente Fernando Lugo si llegara a aceptar la formula.
La anécdota en la cual cinco senadores paraguayos imponen su voluntad a figuras tan influyentes como Dilma Rousseff, Cristina Fernández, José Mujica y Fernando Lugo, revela el idealismo de algunos analistas, que con pueril ingenuidad, echaron campanas al vuelo y dieron por hecho que con los acuerdos para la creación de la CELAC adoptados en Caracas, se cumplían los sueños de Bolívar y conservaron el entusiasmo luego de consumada la maniobra que puso a la organización en manos de una troika encabezada por Chile cuyo presidente, el derechista Sebastián Piñera, parece tan lejos de los sueños unitarios de El Libertador, como de sus compañeros de viaje, Cuba y Venezuela.
El problema de los problemas de las organizaciones internacionales es cómo adoptar acuerdos, hacerlos vinculantes y de qué manera lograr que los intereses colectivos prevalezcan sobre los locales, todo ello sin rozar la soberanía nacional. La idea de asumir como regla para tomar decisiones el “consenso” que busca evadir las votaciones que dividen, parece pertinente para acciones simbólicas aunque inviable para decisiones de mayor calado, a veces desagradables.
El presidente Chávez quien realiza su primer viaje al exterior desde que enfermara, fue enfático: “Alguna mano poderosa ha de haber detrás del Senado paraguayo…” que al sabotear el ingreso de Venezuela, atenta contra los intereses de su país.
Los buenos deseos y el optimismo no pueden conducir a confundir deseos con realidades. En la búsqueda de soluciones a problemas que no son de procedimientos, sino de fondo, el liderazgo chileno en la CELAC puede ser más parte del problema que de la solución.

La paradoja del “veto” paraguayo mediante el cual un país paraliza a cuatro es una alerta de lo que puede ocurrir en otras instancias. Allá nos vemos.

Venezuela, el Mercosur y la oposición al presidente Chávez

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miércoles 21 de diciembre de 2011

Alfredo G. Pierrat (PL)

La reunión cumbre del Mercosur, efectuada ayer en Montevideo, capital de Uruguay, puso de manifiesto nuevamente la proyección antinacional de las formaciones opositoras al gobierno del presidente Hugo Chávez en Venezuela.

La cita convocó a los mandatarios de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, miembros plenos del Mercado Común del Sur (Mercosur), con el objetivo de facilitar el ingreso de Venezuela a esa organización supranacional establecida en 1991 a partir de la firma del Tratado de Asunción.

Venezuela se incorporó como país asociado al Mercosur en julio de 2004 y un año después anunció su intención de formar parte de esa organización como miembro pleno, lo que fue aprobado en 2006 por los gobiernos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Sin embargo, desde entonces la ratificación de esa decisión está pendiente únicamente del Senado paraguayo, de mayoría opositora, pues ya los parlamentos de los otros tres países le dieron el visto bueno.

A juicio del presidente uruguayo, José Mujica, el ingreso de Venezuela como miembro pleno “contribuirá a mitigar las notorias asimetrías de los países socios”, especialmente entre las naciones más pequeñas, un criterio con el que coinciden otros mandatarios del bloque.

Por eso, la cumbre de este martes en Montevideo se propuso modificar los estatutos a fin de permitir que sean los presidentes quienes tengan la potestad de admitir a nuevos miembros y no los parlamentos de los países miembros.

En todo ese proceso, las formaciones de la oposición política venezolana han ejecutado numerosas acciones para impedir la adhesión de Caracas al Mercosur, una actuación considerada aquí abiertamente en contra de los de los intereses del país y de la integración regional.

Los grupos que adversan a Chávez le han pedido en reiteradas oportunidades al parlamento paraguayo que le establezca una serie de condiciones a Venezuela a cambio de aprobar la adhesión, recordó hoy en comentario la Agencia Venezolana de Noticias (AVN).

“Le pedimos al Congreso de la nación suramericana que permitiera la participación venezolana, siempre y cuando le exijan el cumplimiento de la Carta Interamericana Democrática”, dice un comunicado enviado en enero último por los diputados opositores del Parlamento venezolano a los legisladores paraguayos.

Otra de las exigencias hechas por los opositores ha sido pedir la reincorporación de Venezuela a la Comunidad Andina de Naciones (CAN), de la cual Caracas anunció su retiro en 2006, luego de que Perú y Colombia firmaron un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, señala la AVN.

Esa actuación se repite ahora, al rechazar la decisión de los mandatarios de Mercosur de modificar el Tratado de Asunción para facilitar la adhesión de Venezuela como miembro pleno.

La autodenominada Mesa de la Unidad Democrática, que sirve de paraguas a las formaciones opositoras venezolanas, difundió el sábado último un comunicado en el que manifestó su oposición a una eventual modificación de ese Tratado.

“No estamos de acuerdo con que se modifique ese tratado sólo para permitir la entrada de Venezuela y que entonces pueda entrar en condiciones distintas a los demás miembros y que no cumpla con las cláusulas democráticas”, señaló la Mesa en el comunicado, según trascendió.

Muchos de los líderes cobijados en la llamada Mesa de la Unidad Democrática tuvieron una participación activa en el golpe de Estado de 2002 contra Chávez y en diversos temas manejan agendas que, a juicio de analistas locales, son elaboradas fuera del país.

Entre otras, se cita como ejemplo la oposición explícita a la celebración en Caracas, los días 2 y 3 del actual mes de diciembre, de la cumbre fundacional de la Comunidad de Estados latinoamericanos y Caribeños (Celac).

Publicado por ARGENPRESS

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