Las izquierdas en Latinoamérica: Necesidad de repensarlas

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martes, 19 de junio de 2012

Marcelo Coussi (especial para ARGENPRESS.info)

La región latinoamericana tiene características bastante peculiares en tanto bloque. Si bien hay diferencias, marcadas incluso, entre algunas zonas -el Cono Sur con Argentina, Chile y Uruguay es muy distinto a Centroamérica, por ejemplo; o sus países más industrializados, Brasil y México, difieren grandemente de las islas caribeñas-, en su composición hay más elementos estructurales en común que dispares.

Los rasgos comunes que unifican a toda la región son, al menos, dos: a) todos los países que la componen nacieron como Estado-nación modernos luego de tres siglos de dominación colonial europea; y b) todos se construyeron intengrando a los pueblos originarios en forma forzosa a esos nuevos Estados por parte de las elites criollas. Estas características marcan a fuego la historia y la dinámica actual del área.
En un sentido, toda la historia de Latinoamérica en sus ya más de cinco siglos como unidad político-social y cultural, es una historia de violencia, de profundas injusticias, de reacción y luchas populares. De las rebeliones indígenas a la actual propuesta del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) como proyecto de integración no salvajemente capitalista, las fuerzas progresistas han jugado siempre un importante papel. Las izquierdas políticas en sentido moderno (con un talante socialista podríamos decir, marxistas incluso) han estado siempre presentes en los movimientos del pasado siglo. De hecho, con diferencias en sus planteamientos pero con un mismo norte, en casi todas las sociedades latinoamericanas se dieron procesos populares de construcción de alternativas socialistas, o nacionalistas antiimperialistas, en búsqueda de mayores niveles de justicia. En algunas llegando a ocupar aparatos de Estado, con experiencias disímiles, pero siempre con un talante popular: Chile con el procso de Salvador Allende a la cabeza, Cuba y Nicaragua con sus revoluciones vía armada, Bolivia con un proceso particular de nacionalización y reforma agraria; Guatemala con una perspectiva similar de corte antiimperialista; Venezuela, Bolivia o Ecuador en la actualidad, con proyectos nacionales con matices de izquierda; en otras experiencias, peleando desde el llano: movimientos sindicales, reivindicaciones campesinas, insurgencias armadas.
Sin ánimo de hacer un balance de esta historia, lo que vemos entrado ya el siglo XXI es que la izquierda no está en franco ascenso, pero tampoco ha muerto como el omnímodo discurso neoliberal actual pretende presentar. Es más: luego de la furiosa y sangrienta represión de los proyectos progresistas de las décadas de los 70/80 y de la instauración de antipopulares políticas privatistas en los 90 del siglo pasado, después del derrumbe del campo socialista y un período donde las luchas por mayores cuotas de justicia parecían totalmente dormidas, en estos últimos años asistimos a un renacer de la reacción popular.
¿Estamos entonces realmente ante un resurgir de las izquierdas, de nuevos, viables y robustos proyectos de cambio social?
Hoy día suele hacerse la diferencia entre izquierdas políticas e izquierdas sociales. Hay, sin dudas, un cierto retraso de las primeras en relación a las segundas. Para decirlo de otro modo: los planteos políticos de fuerzas partidarias a veces han quedado cortos en relación a la dinámica que van adquiriendo movimientos sociales. Muchas veces las reacciones, protestas, o simplemente la modalidad que, en forma espontánea, han tomado las mayorías, no siempre se ven correspondidas por proyectos políticos articulados provenientes de las agrupaciones de izquierda. Con variaciones, con tiempos distintos, pero sin dudas como efecto generalizado apreciable en toda Latinoamérica, hay un desfase entre masas y vanguardias. Lo cierto es que desde hace algunos años la reacción de distintos movimientos sociales ha abierto frentes contra el neoliberalismo rampante que se extiende sin límites por toda la región.
Toda esta izquierda social ha tenido impactos diversos, con agendas igualmente diversas, o a veces sin agenda específica: frenar privatizaciones de empresas públicas, organización y movilización de campesinos sin tierra o de habitantes de asentamientos urbanos precarios, derrocamiento de presidentes como en Argentina, en Bolivia o en Ecuador, oposición a políticas dañinas a los intereses populares. Por ejemplo, la suma de todas estas movilizaciones impidió la entrada en vigencia del Area de Libre Comercio para las Américas -ALCA- tal como lo tenía previsto Washington para enero del 2005, o frenó la instalación de empresas multinacionales extractivas (mineras o petroleras) en más de una ocasión. Eso, por cierto, no es la revolución socialista, pero constituye momentos importantes de una larga lucha de resistencia popular.
El abanico de protestas es amplio, y a veces, por tan amplio, difícil de vertebrar. Los piqueteros en Argentina o los movimientos campesinos con un fuerte componente étnico en Bolivia, Ecuador, Perú o Guatemala, el zapatismo en el Sur de México o la movilización de los sem terra en Brasil, son formas de reacción a un sistema injusto que, aunque haya proclamado que “la historia terminó”, sigue sin dar respuesta efectiva a las grandes masas postergadas. ¿Hay un hilo conductor, algún elemento común entre todas estas expresiones?
Hoy por hoy, diversas expresiones de la izquierda política, o al menos, expresiones que caen bajo el excesivamente amplio y difuso paraguas del denominado “progresismo” -la izquierda que en estos momentos es posible: moderada y de saco y corbata- tienen en sus manos el aparato del Estado en varios países: Brasil, El Salvador, Uruguay, Argentina. Habrá quien ni siquiera esté de acuerdo con considerar a estos gobiernos como expresiones de la izquierda. Tal vez no se equivoque quien así lo vea, pero para la derecha (nacionales, o para el discurso hegemónico de Washington, ese difuso abanico no deja de tener valor de “desafío”. Con esos proyectos populares, con cierta preocupación social (más, al menos, que los gobiernos neoliberales abiertos), las posibilidades de transformaciones profundas, tal como están las cosas y dada la coyuntura con que arribaron a las administraciones estatales, son limitadas, o quizá imposibles. Más aún: son “izquierdas” que, en todo caso, pueden administrar con un rostro más humano situaciones de empobrecimiento y endeudamiento sin salida en el corto tiempo. En modo alguno podría decirse que son “traidores”, “vendidos al capitalismo”, “tibios gatopardistas”. La izquierda constitucional hace lo que puede; y hoy, en los marcos de la post Guerra Fría, con el triunfo de la gran empresa y el unipolarismo vigente -más aún en la región latinoamericana, botín histórico del imperio estadounidense, cada vez más inundada de bases militares lideradas desde el Norte- es poco lo que tiene por delante: si deja de pagar la ominosa deuda externa, si piensa en plataformas de expropiaciones y poder popular y si se atreve a armar a sus pueblos, sus días están contados. Es más: ni siquiera es necesario pensar en tales extremos de radicalización: coquetear con propuestas con sabor a popular ya puede ser motivo de reacción, y en algunos países pequeños, como Honduras, Haití, Guatemala, puede llevar a golpes de Estado, disfrazados hoy por hoy, pero golpes al fin (Manuel Zelaya en Honduras o Jean-Bertrand Aristide en Haití fueron movidos de sus presidencias, y casi se logra lo mismo en un momento determinado con Álvaro Colom en Guatemala).
¿Es mejor, entonces, desechar de una vez la lucha en los espacios de las democracias constitucionales? Es un espacio más, uno de tantos; pero no más que eso, y deberíamos ser muy precavidos respecto a los resultados finales de esas luchas. La experiencia ya ha demostrado con innegable contundencia que cambiar el sistema desde dentro es imposible (los casos de Venezuela, Bolivia o Ecuador son una pregunta abierta al respecto: ¿hasta dónde pueden llegar sus transformaciones reales en tanto se mueven en la lógica delas democracias representativas clásicas?) Los movimientos insurgentes que, desmovilizados, pasaron a la arena partidista, no han logrado grandes transformaciones de base en las estructuras de poder contra las que luchaban con las armas en la mano (piénsese en las guerrillas salvadoreñas o guatemaltecas, por ejemplo, o el M-19 en Colombia). Todo lo cual no debe llevar a desechar de una vez el ámbito de la democracia representativa; debe abrir, en todo caso, la pregunta en torno a los caminos efectivos de las izquierdas. Algo así como la pregunta que se hacía Lenin hace más de un siglo en Rusia zarista: ¿qué hacer?
Las izquierdas que hacen gobierno desde otra perspectiva (Cuba, o Venezuela con su Revolución Bolivariana, una izquierda bastante sui generis po cierto, o procesos como los de Bolivia o Ecuador, interesantes semillas de fermento popular sin dudas) son el blanco de ataque del gran capital privado, expresado fundamentalmente en la actitud belicosa y prepotente de la administración de Washington.
Lo que está claro es que en esta post Guerra Fría, con el papel hegemónico unipolar que ha ido cobrando Estados Unidos y su plan de profundización de poderío global, Latinoamérica es ratificada en su papel de reserva estratégica (léase: patio trasero). Ante la desaceleración de su empuje económico (el imperio no está muriéndose, pero comienza a ver amenazado su lugar de intocable a partir de nuevos actores como China o la Unión Europea), el área latinoamericana es una vez más un reaseguro para la potencia del Norte, apareciendo ahora como obligado mercado integrado donde generar negocios, proveer mano de obra barata y asegurar recursos naturales a buen precio, por supuesto bajo la absoluta supremacía y para conveniencia de Washington. De esa lógica se deriva la nueva estrategia de recolonización dada a través de la firma de los diversos Tratados de Libre Comercio -que, por supuesto, de “libres” no tienen nada-, acompañada por la ultra militarización de la zona, con una cantidad de bases como nunca había tenido durante el siglo XX.
La situación actual puede abrir la interrogante sobre cómo enfrentarse a ese poder hegemónico: ¿unirse como bloque regional quizá? Como dijera Angel Guerra Cabrera: “La victoria no concluye hasta conseguir la integración económica y política de América Latina y el Caribe. Y es que la concreción en los hechos del ideal bolivariano -como lo vienen haciendo Venezuela y Cuba en sus relaciones- es lo único que puede evitar la anexión de nuestra región por Estados Unidos y propiciar que se desenvuelva con independencia y dignidad plena en el ámbito internacional. Lograrlo exige la definición de un programa mínimo que agrupe en cada país a las diferentes luchas sociales en un gran movimiento nacional capaz de impulsar transformaciones antiimperialistas y socialistas”. Seguramente ahí hay una agenda que las fuerzas progresistas no pueden descuidar: una integración real y basada en intereses populares, una posición clara contra mecanismos de ataque a la integridad latinoamericana como el Plan Patriota (ex Plan Colombia) o el Plan Mérida (para México y Centroamérica) y los nuevos demonios que circulan y pueden permitir el desembarco de más tropas: la lucha contra el narcotráfico y contra el terrorismo internacional, coartada perfecta para la geoestrategia del gobierno de Estados Unidos.
Esto nos lleva, entonces, a la reconsideración de las nuevas izquierdas en Latinoamérica, tarea impostergable y vital. La izquierda necesita hacerse un replanteamiento en tanto expresión de un pensamiento alternativo al capitalismo, a la lógica del libre mercado, a la sociedad de clases -crítica que no significa el desechar los ideales de cambio luego del derrumbe del socialismo europeo sino su profundización a partir de las lecciones aprendidas-. Preguntas, en definitiva, que podrán servir para reenfocar las luchas.
Si esa reformulación se hace genuinamente, deberá preguntarse qué es lo que está en juego en una revolución: ¿se trata de mejores condiciones de vida para la población, como se está dando en estos momentos en Venezuela con un reparto más equitativo de la renta petrolera, o hay que profundizar el poder popular y la construcción de una nueva ética? (en el país caribeño, por ejemplo, sigue siendo dominante la idea de los certámenes de belleza femenina, y el gobierno central destina 300 millones de dólares para apoyar a “su” piloto de Fórmula 1. ¿Eso es el socialismo del siglo XXI?) De tal forma, abriendo esos debates, deberá atreverse a buscar a tiempo los antídotos del caso contra los errores que nos enseña la historia; preguntarse qué, cómo y en qué manera puede cambiar lo que se intenta cambiar; hacer efectiva la máxima de “la imaginación al poder” del mítico Mayo Francés de 1968, hoy ya tan lejano y olvidado, como una garantía, quizá la única, de poder lograr cambios sostenibles.
En esa reconceptualización, sabiendo que nos referimos a Latinoamérica, es necesario retomar agendas olvidadas, o poco valorizadas por la izquierda tradicional. Heredera de una tradición intelectual europea (ahí surgió lo que entendemos por izquierda), los movimientos contestatarios del siglo XX ocurridos en Latinoamérica no terminaron de adecuarse enteramente a la realidad regional. La idea marxista misma de proletariado urbano y desarrollo ligado al triunfo de la industria moderna en cierta forma obnubiló la lectura de la peculiar situación de nuestras tierras. Cuando décadas atrás José Mariátegui, en Perú, o Carlos Guzmán Böckler, en Guatemala, traían la cuestión indígena como un elemento de vital importancia en las dinámicas latinoamericanas, no fueron exactamente comprendidos. Sin caer en infantilismos y visiones románticas de “los pobres pueblos indios” (“Al racismo de los que desprecian al indio porque creen en la superioridad absoluta y permanente de la raza blanca, sería insensato y peligroso oponer el racismo de los que superestiman al indio, con fe mesiánica en su misión como raza en el renacimiento americano”, nos alertaba Mariátegui en 1929), hoy día la izquierda debe revisar sus presupuestos en relación a estos temas.
De hecho, entrado el tercer milenio, vemos que las reivindicaciones indígenas no son “rémoras de un atrasado pasado semifeudal y colonial” sino un factor de la más grande importancia en la lucha que actualmente libran grandes masas latinoamericanas (Bolivia, Perú, Ecuador, México, Guatemala). Sin olvidar que Latinoamérica es una suma de problemas donde el tema del campesinado indígena es un elemento entre otros, pero sin dudas de gran importancia, la actitud de autocrítica es lo que puede iluminar una nueva izquierda.
Pensar que las izquierdas están renaciendo con fuerza imparable, además de erróneo, puede ser irresponsable. Si el “progresimo” actual puede llevar a plantear un “capitalismo serio”, eso no es más que un camino muerto, o sumamente peligro incluso para las grandes mayorías populares. Pero creer que todo está perdido, es más irresponsable aún. En ese sentido, entonces, la utopía de un mundo nuevo no ha muerto porque ni siquiera ha terminado de nacer.
Bibliografía:
• Betto, Frei. “Desafíos a la nueva izquierda”. Rebelión, 02-02-2005 http://www.rebelion.org
• Borón, Atilio. “La izquierda latinoamericana a comienzos del siglo XXI: nuevas realidades y urgentes desafíos”. Rebelión, 11-08-2004 http://www.rebelion.org
• ——– “Actualidad del ‘¿Qué hacer?'”. Rebelión, 27-12-2004 http://www.rebelion.org
• Caballero, Manuel. “La Internacional Comunista y la revolución latinoamericana”. Editorial Nueva Sociedad. Caracas, 1988.
• Diercksens, Wim. “Los límites de un capitalismo sin ciudadanía”. Editorial Universidad de Costa Rica. San José, 1997.
• Dussel, Enrique. “Praxis latinoamericana y filosofía de la liberación”. Editorial Nueva América. Bogotá, 1994.
• Figueroa Ibarra, Carlos. “Notas para una reflexión sobre la izquierda guatemalteca”. Ponencia presentada en el Encuentro Nacional por la Paz y la Democracia. Quetzaltenango, Guatemala, octubre de 2004.
• Galeano, Eduardo. “Las venas abiertas de América Latina”. Siglo Veintiuno Editores. México, 1973.
• Guzmán Böckler, Carlos. “Donde enmudecen las conciencias. Crepúsculo y aurora en Guatemala”. GSPI. Guatemala, 1991.
• Katz, Claudio. “El porvenir del socialismo”. Monte Ávila Editores. Caracas, 2006.
• Mariátegui, José. “Siete Ensayos sobre la realidad peruana”. Fundación Biblioteca Ayacucho. Caracas, 2007.
• Rodríguez Elizondo, José. “La crisis de las izquierdas en América Latina”. Editorial Nueva Sociedad. Caracas, 1990.
• Sánchez Vásquez, Adolfo. “Entre la realidad y la utopía. Ensayo sobre política, moral y socialismo”. UNAM / FCE. México, 1999.
• Varios autores. “Fin del capitalismo global. El nuevo proyecto histórico”. Editorial Txalaparta. México, 1999.

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Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador dejan el TIAR

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miércoles, 6 de junio de 2012

XINHUA

Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador -países que integran la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA)- anunciaron su retiro del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), un acuerdo hemisférico de defensa mutua firmado en 1947.

La decisión fue acordada por las cuatro naciones de la ALBA en el marco de la 42 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que concluye este martes en la ciudad boliviana de Cochabamba.
Durante la reunión, las cuatro naciones entregaron a la Asamblea General de la OEA un comunicado en el que expresaron su rechazo al TIAR.
El TIAR -también llamado Tratado de Río- es un pacto de defensa mutua interamericana firmado el 2 de septiembre de 1947 en Río de Janeiro, Brasil, por 23 de las 35 naciones del continente americano.
El Tratado incluye a las regiones de Alaska, Groenlandia y la zona ártica hasta las islas Aleutianas.
El comunicado difundido este martes por la cancillería venezolana recordó que el TIAR fue creado como mecanismo de defensa continental colectiva como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial.
Su seguimiento en la Guerra Fría condicionó y determinó los instrumentos jurídicos internacionales aparentemente destinados a asegurar la paz y la seguridad dentro del marco geográfico interamericano, dijo.
“Sin embargo, el TIAR demostró ser un instrumento para responder supuestas agresiones de potencias extracontinentales (como la Unión Soviética y China)”, agregó el comunicado.
Las naciones firmantes del comunicado señalaron que el tratado ha demostrando su inutilidad cuando una potencia colonial extracontinental (Reino Unido) agredió a Argentina en respuesta a su reivindicación legítima de la soberanía de las Islas Malvinas, Sandwich del Sur y Georgias del Sur.
Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador sostuvieron que “un Estado integrante del Tratado (Estados Unidos) apoyó la agresión” contra Argentina.
Sin mencionarlo, el comunicado hacia referencia a la Guerra de las Malvinas, cuando el 2 de abril de 1982 fuerzas militares argentinas ocuparon las islas.
El gobierno británico respondió con el envío de una fuerza naval que desembarcó seis semanas más tarde, y después de duros combates forzó la rendición argentina el 14 de junio de 1982, restableciendo la administración británica sobre las Malvinas.
En la acción bélica, el Reino Unido contó con el apoyo de Estados Unidos, firmante del TIAR.
Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador cuestionaron el apoyo norteamericano, y por esa razón sostienen que en la práctica el Tratado ha perdido legitimidad y vigencia.
En el comunicado entregado en el marco de la 42 Asamblea General de la OEA, los cancilleres de estas cuatro naciones consideraron que el TIAR es inútil para los intereses del continente.

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Nicaragua: La alfabetización rescata derechos y abre oportunidades

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Marta Sánchez (PL)

El gobierno de Nicaragua expande la enseñanza en las regiones más apartadas mediante una nueva campaña nacional de alfabetización, articulada con la esperanza de sembrar valores humanos y contribuir al desarrollo técnico y productivo del país.

La actual campaña responde a una orientación del presidente de la República, Daniel Ortega, quien durante la primera sesión de trabajo del V Congreso Nacional de la Juventud Sandinista 19 de Julio, celebrado en enero anterior, solicitó reforzar la educación en las zonas rurales.
El mandatario reconoció el problema del analfabetismo, de mayor incidencia en los territorios campestres, como una deuda histórica de la Revolución con los campesinos, e instó a los jóvenes a esparcir sus conocimientos donde fuese necesario hasta alfabetizar al ciento por ciento del pueblo.
Pese al avance de los programas educativos en las ciudades, persisten altos índices de analfabetismo en el campo y la montaña, señaló el estadista e invitó a la juventud a multiplicar la solidaridad y el amor en aquellas zonas.
Desde el inicio de su gobierno en el 2007, Ortega retomó el proyecto de la alfabetización afectado en los 16 años anteriores por Ejecutivos neoliberales que privatizaron la enseñanza y limitaron a aquellas personas que pudieran costearla.
A pesar de los esfuerzos por luchar contra el analfabetismo mediante varios programas sociales, representantes del gobierno detectaron grupos de personas carentes de instrucción, fundamentalmente en las zonas rurales.
La presente campaña está dirigida a ese conjunto de nicaragüenses de escasos recursos materiales y residentes en zonas intrincadas.
Miles de promotores sociales visitaron en los últimos meses a más de 250 mil familias de los dos primeros municipios seleccionados como punto de partida de la campaña, Jinotega y Matagalpa, e iniciaron las clases a mediados de abril último.
Algunos departamentos como Managua, Granada, Masaya, Carazo, exhiben índice de analfabetismo prácticamente cero, pero todavía tenemos desafíos en la costa al Mar Caribe, declaró el viceministro de educación José Treminio.
Entre los sitios con mayores problemas mencionó las regiones autónomas del Atlántico Norte y Sur, Matagalpa y Jinotega.
Allí estaremos dando la batalla y no vamos a descansar hasta no haber librado a todo el pueblo nicaragüense de ese flagelo que nos legaron los anteriores gobiernos de derecha, seguidores del neoliberalismo, aseveró.
De acuerdo con el funcionario, al Ejecutivo nicaragüense le interesa además garantizar que estos jóvenes y adultos, privados en su niñez del derecho a la educación, puedan alfabetizarse y continúen estudios.
Treminio subrayó el propósito de que una vez alcanzado el sexto grado esas personas puedan incorporarse a la enseñanza técnica, media y llegar incluso a la superior, para contribuir a una realización plena de los seres humanos y que, a su vez, ellos consigan aportar al desarrollo de la nación.
Durante el recibimiento oficial de un donativo de 150 mil cartillas escolares por parte de Cuba, con financiamiento del Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), el 21 de mayo anterior, el viceministro reconoció la solidaridad permanente de la isla caribeña y la entidad regional con Nicaragua.
La máxima dirección del país tiene como una de sus prioridades el avance de la enseñanza con el fin de erradicar de una vez el flagelo de la ignorancia y como parte de su estrategia de lucha contra la pobreza, aseguró.
El embajador de Cuba en Nicaragua, Eduardo Martínez Borbonet, ratificó en el acto el apoyo de su país a la presente campaña para llevar el conocimiento a cada rincón de Nicaragua con un método que recibe asesoría de pedagogos cubanos.
La mayor parte de los instructores de Cuba trabajan en tres programas continuos y complementarios a la campaña, según explicó: Yo sí puedo, con el objetivo de alfabetizar; Ya puedo leer y escribir, para nivelar ambas habilidades; y Yo sí puedo seguir, que enseña los grados de Primaria.
Gracias a la donación de las 150 mil cartillas por parte de Cuba, más de 94 mil nicaragüenses alfabetizados mediante estos programas educativos culminarán en diciembre venidero el sexto grado, destacó Treminio.
El donativo financiado por el ALBA consiste en 50 mil cartillas de lengua castellana, 50 mil de matemática, la misma cantidad de geografía e historia de Nicaragua, y numerosas clases en multimedias.
La batalla por el sexto grado constituye una prioridad para el Ministerio de Educación pues el gobierno aspira elevar en el futuro inmediato el promedio de escolaridad del país hasta ese nivel.
Según la coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo, los educadores seguirán incorporando a los cursos en Matagalpa y Jinotega a todos los ciudadanos dispuestos a aprender.
Además fundamentó la continuidad de estudios desde la disposición del gobierno a respaldar sueños, aspiraciones y derechos a adquirir una profesión o perfeccionar métodos de trabajo.
La labor de los jóvenes sobresale como la piedra angular de esta campaña, pues devienen -tal como pidió el presidente del país- los principales guías de las familias en las comunidades y promotores a su vez de educación, solidaridad y cultura.
Junto a la juventud, los gobiernos municipales e instituciones del Estado como el Ministerio de Educación y el de Salud cumplen con la prédica de restituir derechos y despertar consciencias por un futuro de progreso para esta nación dichosa en recursos naturales, pero necesitada de ciencia y estrategias.

En un breve video de apenas cinco minutos, mujeres nicaragüenses hablan sobre su experiencia y lo que ha traído cinco años de gobierno sandinista

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martes 10 de abril de 2012

Dick Emanuelsson (especial para ARGENPRESS.info)

En el video, realizado por el portal TORTILLACONSAL con sede en Nicaragua, son las mujeres de base, no del mundo de ONG extranjeras y sus aliadas que hasta ahora han dominado los temas de género en Nicaragua sin tomar en cuenta la nueva realidad nicaragüense.

Han sido, sobre todo, las mujeres y la juventud que ha logrado adelantar sus posiciones durante el gobierno sandinista, son ellos que dominan los actos de masas y la pauta política. De los 63 diputados sandinistas que fueron elegidos 34 son mujeres a la Asamblea Nacional en noviembre de 2011.
Poco a poco se consolida las posiciones de poder de la mujer nica pero falta mucho, apenas han tomado los primeros pasos después 16 años de dictadura neoliberal y machista.

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La industria derechohumanitaria y la libertad de expresión en Nicaragua

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lunes 6 de febrero de 2012

 

Jorge Capelán – Octavio Corea – Toni Solo (TORTILLA CON SAL, especial para ARGENPRESS.info)

En los últimos 30 ó 40 años la legítima preocupación de velar por los derechos humanos se ha explotado con motivos políticos hasta crear una verdadera industria de organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales al servicio de los gobiernos de los países de la OTAN. La agresión neocolonial contra Libia demostró que un pequeño grupo de organizaciones desleales y anti-democráticas pueden montar una campaña de desinformación en el sistema de las Naciones Unidas para provocar una agresión devastadora contra un país y su pueblo.1

La organización internacional protagonista de esa campaña contra Libia fue la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH)2, financiada por diversos gobiernos europeos y el National Endowment for Democracy (NED)3, notoria herramienta estadounidense de la desestabilización. Los miembros del FIDH son organizaciones muy heterogéneas. Sin embargo, su orientación general como institución no deja la menor duda de que es otra herramienta importante de la maquinaria de represión y control de los gobiernos de los países norteamericanos y europeos de la OTAN.
Una función estratégica de organismos como la FIDH es la de extender la desinformación desde el campo mediático al campo del derecho internacional. Lo hacen por medio del sistema del Consejo de Derechos Humanos en las Naciones Unidas. Ocupan su espuria autoridad moral como organización de derechos humanos para difundir información falsa sabiendo que es poco probable que sus mentiras y distorsiones lleguen a ser contrastadas por fuentes veraces y verdaderamente independientes.
Por otro lado, organizaciones como la FIDH, que a veces publican informes muy críticos sobre gobiernos que no son objeto de planes de intervención por parte de las potencias de la OTAN, generalmente debido a que siguen una línea de comportamiento deseable a los ojos de las potencias occidentales, participan en el uso político selectivo que se hace de esos informes en el sistema de Naciones Unidas. Nunca se ha visto a la FIDH, a Amnistía Internacional o a Human Rights Watch protestar por el hecho de que sus afirmaciones acerca de un gobierno hayan sido utilizadas como justificación de una guerra de agresión de la OTAN, mucho menos hacerse la autocrítica por haberse prestado al juego de intereses de conquista que nada tienen que ver con los derechos humanos.
Otra función estratégica de organizaciones como la FIDH es la de alimentar a los medios corporativos occidentales con el material requerido para desatar despiadadas y cínicas campañas de desinformación. Con este material se extiende masivamente la capacidad de guerra psicológica de las élites occidentales contra los gobiernos y movimientos que resisten su voluntad. Por supuesto, de vez en cuando, entre la extensa cantidad de desinformación que producen esas organizaciones denominadas de “derechos humanos” hay información acertada que sirve para disfrazar el verdadero propósito de su despliegue mediático general.
En el caso de la FIDH y América Latina, por ejemplo, se puede notar que la organización expulsó a Ramón Custodio López4 por haber colaborado con el golpe militar contra el gobierno legítimo del Presidente Manuel Zelaya en Honduras. También se puede observar que, en relación a Colombia, la FIDH incluye como miembro al Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo5. Pero en el caso de Libia, la FIDH permitió que la Liga Libia de Derechos Humanos definiera su política en base de información falsa sin el menor intento de averiguarla6. Lo mismo está haciendo ahora en el caso de Siria por medio del Observatorio Sirio de Derechos Humanos y el Damascus Center for Human Rights Studies, las dos financiadas por la NED.7
La operación ideológica de ocultación de los verdaderos intereses imperiales tras motivos de apariencia noble no es difícil de entender:
Primero, en las áreas en las que el propio accionar del imperio y sus fuerzas clientelares desde el poder del Estado producen cantidades masivas de violaciones contra los derechos humanos, se normalizan las prácticas del terrorismo de estado desplazando su responsabilidad a algún actor local supuestamente fuera de la influencia de la OTAN, al tiempo que se construye a un oponente que, por haber sido previamente definido como portador del “virus del mal”, está de antemano descalificado para cumplir con el más insignificante rol de interlocutor político. De esta manera, la violencia y las violaciones de los derechos humanos cometidas por las fuerzas del Estado o por las fuerzas de ocupación son vistas como aberraciones de un sistema esencialmente bueno o deseable – es decir, de acuerdo al ideal de los “derechos humanos”. Esto crea una estructura que permite la resignación total de la opinión pública y una aceptación de hecho, de la situación de ocupación/intervención/dominación imperantes.
Segundo, en las áreas en las que existe un interés de parte de las potencias atlantistas en alcanzar lo que denominan un “cambio de régimen”, se procede a construir o apoyar una quinta columna de actores internos que, denunciando violaciones reales o inventadas, den credibilidad a una imagen totalitaria de la sociedad en cuestión al mismo tiempo que se construye una “sociedad civil” víctima de los abusos del estado al que se pretende desestabilizar y conquistar. La aceptación de esa versión por parte del público, en especial en los propios países de la OTAN, neutraliza toda oposición eficaz a las intervenciones político-militares en los países imperiales aun cuando sus objetivos sean aparentes para millones de ciudadanos, ya que ”si el río suena piedras trae”, y algo de la propaganda sobre los supuestos abusos del enemigo debe al fin y al cabo ser cierto como para que éste merezca cualquier tipo de solidaridad eficaz.
La ”teoría de los dos demonios” (”Sí, nuestros muchachos o sus aliados cometen atrocidades, pero el enemigo es también sórdido y malo” o ”sólo porque detestas al imperialismo no te vas a ir a abrazar al gobierno x o y”) ha sido siempre un efectivo método para neutralizar la oposición doméstica a los crímenes cometidos en nombre del colonialismo y el imperialismo. Tiene la ventaja de construir relatos de apariencia realista sobre el mundo y además ofrece fuertes incentivos morales para que la opinión de Occidente apoye, tolere o no se oponga con mayor tenacidad a las intervenciones y al mismo tiempo mantenga vivas las ilusiones acerca de la superioridad moral ‘en ultima instancia” de la propia sociedad (”Al menos en Occidente somos libres de protestar”, etcétera).
En el caso de Nicaragua, el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos es miembro del FIDH y actúa a nivel internacional de precisamente la misma manera falsa y políticamente sesgada que han hecho la Liga Libia de Derechos Humanos y sus homólogos sirios. CENIDH está plenamente identificada con la oposición de “centro-derecha” (en realidad, de ultraderecha8) en Nicaragua.9 Su financiamiento depende principalmente de los gobiernos europeos de la OTAN. Su sesgo político es notorio.
La directora del CENIDH es Vilma Nuñez de Escorcia. De familia conservadora, ella fue una jueza bajo el sistema politizado de justicia de la dictadura somocista. En esa época, los magistrados liberales se reunían con los “opositores” conservadores y elegían a los jueces, proporcionalmente a razón de un conservador por cada tres liberales a partir de una lista previamente elaborada por cada partido. En nuestros días, Núñez ha llegado a afirmar que en esos tiempos “la justicia no estaba politizada”.10
Más tarde, Núñez pasaría a convertirse en valiosa (y valiente) abogada defensora de los guerrilleros sandinistas, razón por la cual el “no-politizado” sistema judicial somocista la mandó a la cárcel.
Durante la revolución de los 1980s, Vilma Núñez fue nombrada magistrada de la Corte Suprema de Justicia y también fue directora de la Comisión Nicaragüense de la Protección y Defensa de los Derechos Humanos.
En 1990 ella y sus colegas formaron el CENIDH11. Durante la primera mitad de esa década la organización se ganó un amplio respeto, al criticar los abusos cometidos por todos los actores políticos del país. Sin embargo, a mediados de esa década, un grupo de sandinistas, principalmente miembros de la bancada del FSLN así como ex altos funcionarios estatales e intelectuales, decidió ir en contra de la voluntad del congreso del partido y más tarde formó una escisión de orientación socialdemócrata conocida como Movimiento Renovador Sandinista (MRS). Vilma Núñez desde entonces se ha identificado con dicha facción política. Actualmente se ha alineado con sus compañeros del MRS apoyando las filas de la oposición derechista de la Alianza PLI.
Desde su puesto como vicepresidenta de la FIDH12, Vilma Núñez ha avanzado en la práctica una política fanáticamente anti-FSLN bajo la cobertura de los “derechos humanos” que en lo fundamental sigue la línea de la Unión Europea y de los Estados Unidos de boicot permanente al sandinismo.
Por ejemplo, el 7 de noviembre de 2011, la FIDH publicó un comunicado con el título “Campaña de desprestigio llamando al odio contra la Presidenta del CENIDH”13 en el cual se condenan supuestas “declaraciones llamando al odio contra la Doctora Vilma Núñez de Escorcia”. En el texto se asegura que “a lo largo del presente año, el Gobierno de Nicaragua ha difundido periódicamente publicaciones orientadas a descalificar y deslegitimar a la Dra. Vilma Núñez”.
El comunicado de la FIDH menciona un artículo publicado en la página web de la Nueva Radio Ya el 1 de noviembre en el que se vertían unas declaraciones dadas a esa emisora en una entrevista unos días antes por uno de los autores del presente artículo.14
En la entrevista se llamó a Núñez “deshonesta e inmoral” por escudarse en el discurso de los derechos humanos para en la práctica promover la desestabilización de un gobierno que goza de una amplio respaldo popular. Además, se le acusó de “promover la muerte y la inestabilidad de gobiernos legítimos” a propósito del papel desempeñado por la FIDH en Libia y otros lugares y se denunció al CENIDH como una organización “malinchista y colaboracionista con fuerzas extranjeras”, calificando a la Dra. Vilma Núñez, de “mercenaria” al servicio de los fondos de potencias extranjeras. Cabe decir que todas estas acusaciones están fundamentadas y documentadas en profusos estudios sobre el tema.15
Claramente, la FIDH llama “campaña de desprestigio e incitación al odio” lo que no es más que un debate ideológico – aún uno sostenido en términos muy ásperos. En realidad, Vilma Núñez, el CENIDH y la FIDH producen persecuciones y campañas de desprestigio de lo que no son más que respuestas a ataques verbales sumamente violentos proferidos repetidamente desde los dos únicos periódicos de circulación nacional y de algunas radioemisoras cercanas a la Alianza PLI-MRS con la que Núñez se ha alineado.
A continuación, citas de declaraciones de Vilma Núñez sobre el presidente Daniel Ortega tomadas de una selección aleatoria de artículos publicados por El Nuevo Diario (END) de Managua durante el año 2011. La selección es muy pequeña, ya que tanto END como La Prensa han publicado las vociferantes declaraciones de Núñez varias veces a la semana desde hace varios años.
En una entrevista a END el 15 de noviembre de 201116, luego de las elecciones17, Vilma Núñez llama al mandatario “una persona sin escrúpulos, sin ética, sin moral”. “Aquí se ha consumado el fraude más sucio, más rebuscado, que mafia alguna en la historia de un país puede haber cometido”, agregó.
Acusando al presidente de llevar adelante una “escalada de represión”, Núñez asegura que “la Policía está completamente desacreditada, ya se convirtió en un instrumento de represión de un régimen corrupto y dictatorial”.
“Me arriesgo a que esta gente, como es ignorante del tema de los derechos humanos, mal interprete lo siguiente, pero existe en el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos el reconocimiento a la rebelión, que cuando todos los espacios legales se te cierran para reclamar tus derechos, la gente se ve obligada a recurrir a rebelarse, a luchar, a protestar”, manifestó Núñez a END en esa ocasión. Este, en realidad es un leit motif en la agresiva retórica de Núñez.18
Por ejemplo, ya el 16 de agosto19 de ese mismo año había dicho a END: “Hay un artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que dice que estos derechos deben respetarse para que la gente no se vea forzada a hacer uso legítimo de la rebelión”.
En esa misma nota asegura a los periodistas que una denuncia del partido PLC en el sentido de que miembros de esa organización se habían pasado como candidatos por la Alianza PLI-MRS sin antes haber renunciado oficialmente a su antiguo partido fue “una maniobra concertada entre el PLC y el FSLN y al Frente Sandinista le interesa tener a sus aliados en el pacto como segunda fuerza en la Asamblea Nacional”. Recordemos que las elecciones del 6 de noviembre resultaron en un desplome del PLC, con un 6% de los votos mientras que la coalición apoyada por Núñez sacó más del 30 por ciento. Vilma Núñez denuncia que hubo un fraude “sucio”, “rebuscado” y “mafioso” el 6 de noviembre, pero jamás ha explicado cómo pudo ser posible que el PLC no quedase en segundo lugar, tal y como había profetizado antes de las elecciones. Parece – y para cualquiera que viva en Nicaragua, efectivamente, es así – que esta persona se considera libre de decir cualquier cosa sin tener que responsabilizarse por ello.
“Si Daniel Ortega quiere mantener por otro período a la primera comisionada (de la Policía Aminta) Granera tendría que reformar la Ley, y para eso solo necesita 47 votos, y si no lo hace será solo otra más de las irregularidades del mandatario”, cuestionó Núñez en una nota de END del 21 de julio de ese año.20
A propósito de la salida al exterior de un funcionario señalado por actos de corrupción, Núñez dice el 26 de abril a END21 que “queda en evidencia que Daniel Ortega está usando a determinados funcionarios para obtener (ilícitamente) recursos del Estado, y considero que aquí hay una responsabilidad al más alto nivel”. Si este hecho hubiese sido tan evidente, su deber era denunciar legalmente al mandatario, pero no lo hizo. ¿Por qué?
El 20 de febrero, END publica una entrevista22 con motivo de que Núñez recibió la Orden Legión de Honor del Gobierno de Francia, al cual, dijo al diario, “no voy a fallar”. ¿Cómo puede Núñez llamar desprestigio al hecho de que se la señale por malinchismo?
En esa misma entrevista, asegura que “al presidente Ortega, pienso, le interesa mantener a la gente en pobreza porque es la única forma de mantenerlos como clientes de sus migajas”. Agrega que Ortega “no admite cuestionamientos y la crítica está amordazada” (¡?). Al mismo tiempo, afirma que en el gobierno “hay una serie de vicios que van desde el nepotismo, la centralización de poder hasta la corrupción”. Dice que el presidente “concentra poder para defender sus riquezas, él y su familia son partes importantes de la nueva clase rica en el país” y concluye constatando que “esta es una dictadura envuelta en un ropaje de legalidad que ha destruido la institucionalidad del país y se mantiene instrumentalizada a las instancias gubernamentales”.
En resumen, la doctora Vilma Núñez es una persona que cotidianamente se puede dar el lujo de decir en los medios de mayor circulación nacional cosas como que el presidente Ortega carece de escrúpulos, ética y moral; que hace uso del nepotismo, la centralización de poder y la corrupción; que el mandatario y los que le apoyan son ignorantes del tema de los derechos humanos; que el presidente es capaz de hacer los fraudes más sucios, rebuscados y mafiosos de la historia universal; que lleva adelante escaladas de represión; que se apropia indebidamente de los recursos del Estado para sí y para su familia para dirigir un régimen corrupto y dictatorial, y que todo esto hace que la gente se vea forzada a hacer uso legítimo de la rebelión.
Ni Núñez ni miembro alguno de su organización han sido encarcelados por el gobierno del Presidente Ortega. Tampoco han sido enjuiciados por injurias y calumnias, aunque una aplicación mínimamente estricta de las leyes vigentes en el país, y en la mayoría de los países, lo permitiría. Por ejemplo, el comportamiento de una figura pública como la doctora Núñez jamás sería tolerado en un país europeo.
En Ecuador, el Presidente Rafael Correa ha llevado a los juzgados del país al periódico El Universo por haberle calumniado a él y su gobierno. Esta acción legítima de parte del mandatario ecuatoriano resulta del implícito aprobación del periódico del intento de golpe de estado contra Correa en 2010. El proceso judicial contra el periódico El Universo en Ecuador pone de manifiesto la extrema tolerancia del Presidente Daniel Ortega frente a las constantes calumnias contra él y su gobierno. Además pone en cuestión la buena fe de organizaciones como el CENIDH que no tienen ningún fundamento para acusar al gobierno sandinista en Nicaragua de ser una dictadura cuando ese mismo gobierno se apega minuciosamente en su quehacer a la Constitución de la República frente a serios intentos de desestabilización de parte de los sectores de la oposición política en el país.
Por más que se quiera tener una visión crítica del Gobierno de Nicaragua, un hecho evidente para cualquier visitante es el clima de tranquilidad que se respira en el país. No hay huelgas que lo paralicen; no hay manifestaciones multitudinarias excepto las que apoyan al gobierno o las abundantes fiestas populares; los sectores que reclaman un “escandaloso fraude” en los comicios del 6 de noviembre apenas llegan a juntar a un par de miles de seguidores, por lo común, sólo decenas23; Nicaragua tiene las fuerzas de defensa y seguridad más pequeñas del istmo y el trabajo de la policía – un hecho reconocido internacionalmente – no se basa en la represión sino en la prevención del delito; no hay casos de ejecuciones extrajudiciales ni hay casos de tortura a menos que se pretenda banalizar el significado de tales prácticas atroces. Evidentemente, la doctora Núñez exagera (por lo menos).
Sin embargo, la FIDH acepta al CENIDH como un legítimo y confiable interlocutor sobre el tema de los derechos humanos en Nicaragua. El sitio web del FIDH reproduce reportajes en base de la información descaradamente sesgada del CENIDH sin el menor esfuerzo de confirmar su contenido. La FIDH es poco más que otro medio al servicio de los gobiernos de la OTAN de la misma manera que los medios corporativos de guerra psicológica al servicio de las élites de esos países.
La única diferencia entre los informes de la FIDH y la cobertura sesgada de los medios corporativos de los países de la OTAN es que los reportes de la FIDH alimentan directamente el sistema de derecho internacional por medio del sistema de derechos humanos de la ONU. Un ejemplo de este hecho es el informe publicado en el sitio web de la FIDH sobre la fracasada marcha de la oposición nicaragüense en Managua del sábado 2 de abril 2011. El reporte incluye las siguientes mentiras descaradas:
Mentira #1:“El 2 de abril de 2011, miembros de la brigada antimotines de la Policía Nacional impidieron el acceso a la marcha convocada en Managua por varias organizaciones de la sociedad civil contra la candidatura del Presidente Ortega a la reelección en los comicios previstos para noviembre de 2011.”
De hecho la policía no impidió el derecho a marchar de nadie. Los pocos cientos de manifestantes de la oposición rehusaron seguir la ruta que se les había asignado por el gobierno local y deliberadamente intentaron cruzar la ruta de una multitudinaria marcha de manifestantes simpatizantes del gobierno con la clara intención de provocar violencia.
Mentira #2: “Al intentar llegar al punto de inicio de la marcha, Norwin Solano Mairena, Georgina del Socorro Ruiz, Marlin Sierra Palma, Maria José Escobar y Brenda Rojas, integrantes del CENIDH, fueron agredidos por miembros de las fuerzas especiales que obstaculizaban la vía de acceso. También fueron reprimidos por la fuerza policial Byron Rivas y Jairo Contreras de la Resistencia Juvenil por la Dignidad Nacional así como la Diputada Mónica Baltodano, David Campos, Glenda Orozco y Olivia Delgado Flores…..También resultaron lesionados varios policías.”
Nadie impidió la llegada al punto de inicio de la marcha opositora. Las personas mencionadas rehusaron cumplir con la ruta asignada por la Alcaldía de Managua y la Policía Nacional con el fin de evitar un choque con la marcha a favor del gobierno. Ningún manifestante fue detenido más que brevemente y ninguno fue seriamente herido. En cambio los manifestantes agredieron seriamente a numerosos oficiales de la policía, incluyendo policías mujeres desarmadas.
Un total de 18 policías, 13 mujeres y 5 hombres, fueron hospitalizados algunos con lesiones muy graves, entre estos traumas cráneo-encefálicos y traumas en extremidades y tórax. Dos fueron puestos en cuidados intensivos. La FIDH resume esta violenta agresión de parte de los manifestantes apoyados por la CENIDH anotando sucintamente: “También resultaron lesionados varios policías.”
En cambio, la polícia se restringió a usar la mínima fuerza necesaria para mantener el orden público que los manifestantes, con quienes CENIDH claramente simpatiza, intentaban romper. Ningún manifestante fue agredido con uso de violencia desmedida.
La prueba de ello es que ningún manifestante acabó gravemente herido en el hospital. El Cenidh no ha presentado la menor evidencia de lesiones causadas a sus integrantes. No hay vídeos, no hay grabaciones de audio, no hay fotos, en suma, no hay material probatorio de las alegaciones que CENIDH ha hecho de graves incidentes de agresión física de parte de la policía, que ese organismo ha reportado como ejemplos de la represión policial. La FIDH encubre esta realidad con su sesgado reportaje.
Mentira #3: “Esta represión resulta particularmente preocupante en el contexto electoral actual, pues evidencia la ausencia de voluntad de diálogo por parte de las autoridades con los sectores de oposición y su afán de acallar las voces críticas.”
La represión a que se refiere la FIDH no ocurrió. La policía en los países europeos o norteamericanos jamás habría tolerado sufrir violencia pasivamente de parte de un grupo de manifestantes que la agredieran. Lo que pasó el 2 de abril 2011 demuestra que Nicaragua tiene una Policía Nacional ejemplar, mucho más profesional y tolerante que sus homólogos en los países de la OTAN.
Aparte de la falsa invocación de una represión fantasma, lo que la FIDH encubre es el cínico y siniestro apoyo de CENDIH a políticos opositores que han amenazado repetidamente con recurrir a la violencia. Aun la misión de observadores de la OEA conducida por Dante Caputo notó esto en su sesgado informe sobre las elecciones del 6 de noviembre 2011. Fue un tema constante de la oposición política en Nicaragua el que se iba a provocar actos de violencia.
De hecho, lo hicieron el día de las elecciones en acontecimientos también confirmados por las misiones de acompañamiento electoral. Fueron simpatizantes de la oposición con los que el CENIDH se alinea políticamente que quemaron varias escuelas, que saquearon las oficinas locales del Consejo Supremo Electoral, y que quemaron vehículos oficiales. El CENIDH sistemáticamente esconde este aspecto violento de las organizaciones políticas con las que simpatiza.24 Entre los hechos violentos del día de las elecciones, dos secretarios políticos del FSLN fueron asesinados, uno de ellos acribillado a balazos por un grupo armado que lo fue a buscar a su domicilio y el otro linchado por un grupo de la Alianza PLI-MRS.
Por otro lado, 46 policías de ambos sexos fueron heridos, seis de ellos de gravedad a causa de disparos con arma de fuego por grupos de la Alianza PLI-MRS. Fue en este contexto de violentas provocaciones por partidarios del PLI-MRS que tres personas murieron en San José de Cusmapa. Como resultado de ese incidente dos policías, un oficial electoral y un secretario político del FSLN han sido condenados y enfrentan entre 15 y 20 años de prisión. El resultado de este juicio demuestra la falsedad de las constantes acusaciones de CENIDH de que el sistema de justicia se maneja de manera políticamente parcializada.
En cambio, CENIDH exagera e inventa para crear la falsa impresión que es una organización perseguida que apoya a víctimas inocentes de una despiadada dictadura. De hecho, el gobierno del Presidente Daniel Ortega ha abierto el diálogo con todos los sectores dispuestos a plantear sus puntos de vista de una manera positiva y razonable. Son precisamente sectores de la fracasada oposición política en Nicaragua que han sido incapaces de reconocer su estatus como minoría y trabajar para convencer la población del país que merecen su confianza y apoyo electoral. Prefieren acudir a la injerencia extranjera porque, evidentemente, es lucrativo y fácil de hacer.
Así que la FIDH recoge el discurso deshonesto del CENIDH y lo regurgita con toda su espuria autoridad moral para alimentar la campaña de odio y desprestigio de los gobiernos de la OTAN contra Presidente Daniel Ortega y el gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional. La FIDH no es un interlocutor de buena fe a favor de los derechos humanos de las personas. Es un organismo altamente politizado al servicio de los gobiernos de la OTAN y sus aliados.
Por su parte la Presidenta de Cenidh, Vilma Nuñez de Escorcia, manipula su cargo en la FIDH para presentarse una y otra vez a nivel internacional como víctima de una campaña de desprestigio y amenazas como en el caso del comunicado analizado al inicio de este texto sobre una inexistente campaña de desprestigio contra Núñez. Ese reportaje cita dos artículos publicados en medios sandinistas que critican a Vilma Nuñez de Escorcia en base de los mismos hechos mencionados en el presente artículo.
Lo que el reportaje publicado por la FIDH no dice es que las acusaciones vertidas en uno de aquellos artículos, el que hace referencia a una entrevista concedida a Nueva Radio Ya por Jorge Capelán, fueron elaboradas mucho antes, no en medios oficiales del FSLN, sino en numerosos artículos publicados en nuestro sitio web Tortilla con Sal25 y en el de Radio La Primerísima26. Radio La Primerisima es un medio independiente de tendencia sandinista en el que el mismo CENIDH y otras ONGs afines políticamente difunden sus propios programas sin la menor censura, frecuentemente atacando el FSLN y el gobierno del Presidente Daniel Ortega en los términos más agresivos y de una manera muy deshonesta.
Entonces, no se trata de una campaña orquestada por el gobierno o el partido del Frente Sandinista. Se trata de la legítima expresión de las opiniones de escritores con una larga trayectoria de escribir y publicar artículos sobre América Latina y el mundo desde una perspectiva completamente independiente. Este mismo hecho demuestra la falsedad del título usado por la FIDH en su reportaje. Lo que hace la FIDH es difamarnos, tildándonos de lacayos serviles partidarios incapaces de pensar por nosotros mismos.
De hecho, la verdad es que la ultraderecha y sus aliados en la oposición política en Nicaragua no aceptan la democracia y la crítica legítima. Son ellos los autoritarios incapaces de aguantar comentario adverso sin gritar que se les reprime. Y tenemos experiencia personal de eso en relación a Vilma Nuñez de Escorcia en el caso de toni solo, ciudadano irlandés que ocupa ese seudónimo para diferenciar sus escritos políticos de su trabajo comunitario.
Hace tres años, Vilma Núñez de Escorcia se encontró en el Aeropuerto Augusto C. Sandino de Managua con un compañero de una ONG que ejecuta programas de desarrollo comunitario con los que toni colabora. El compañero relata en un e-mail:“Yo me encontraba en el aeropuerto y en él estaba Vilma Núñez, Presidente del Cenidh….ella comentó que toni solo la estaba desprestigiando en Internet con sus escritos que (se) referían el trabajo del Cenidh y (a) su reputación en especial, y que ella tenía el derecho de demandarlo cuando lo considerara.”
La hipocresía de Núñez no pudo ser más clara. Con eso, la “defensora de los derechos humanos” mostró su lado oscuro de naturaleza autoritaria y antidemocrática. Ese incidente trivial también confirma lo que todos sabemos del mundo hipócrita de las ONGs. Predican la transparencia, la democracia y la participación, mientras que en la práctica actúan de la manera más opaca, antidemocrática y exclusiva que se podría imaginar.27
Mucho más grave que las arbitrarias amenazas a escondidas contra la libertad de expresión de algún individuo es la activa y deliberada participación en la maquinaria nefasta de la represión imperial. Cuando el CENIDH o la FIDH opinan arbitraria y sesgadamente que en Nicaragua hay algo que se aproxima de alguna manera a una dictadura hay que notar que lo hacen con total impunidad y libertad. En este sentido, el veredicto del escritor y muy respetado educador Mario Fulvio Espinoza es oportuno. En su artículo “Derechos humanos polarizados”,28 escribe:
“Con tanta alharaca política el CENIDH pretende hacer creer a la ciudadanía que el gobierno y los sandinistas violentan a cada momento la libertad de expresión, sin tomar en cuenta que con sus continuados exabruptos lanzados a los cuatro vientos y cuando les viene en gana, se dan con una piedra en los dientes pues solo reafirman el derecho a la libertad de expresión que protege el estado sandinista.
La falsedad de la afirmación los pone en ridículo cuando, además, la misma presidenta del CENIDH va y viene por donde le da la gana diciendo, aquí y allá, pestes contra nuestro país y su gobierno.”
El justo veredicto final de Mario Fulvio es compartido por mucha gente en Nicaragua, tanto sandinistas como no sandinistas:
“La defensa maniquea de los derechos humanos que practica el CENIDH violenta desde sus cimientos la misma declaración universal de Derechos Humanos de la ONU que ordenan que ningún ser humano será discriminado o preterido por sus creencias religiosas, opción política, raza, clase social, condición económica o cultural, y que todos los seres humanos tenemos derechos iguales ante la ley.
Lo anterior, en otras palabras, señala la finalidad ecuménica que debe ser fundamental para la defensa de los derechos humanos, sin embargo el CENIDH ha hecho de esa causa una bandera política que segrega a su clientela humana. Si el cliente es antisandinista es bien recibido y si no, lo es mejor que busque otro asidero.
Nadie le exige al CENIDH ser sandinista. Pero es lastimoso que un organismo que nació para ser libre, ecuménico, justo, ecuánime, ponderado y sabio, sea ahora un adefesio político que defiende los antivalores de los sectores más retrógrados y corruptos del pensamiento nacional e internacional.”
El 15 de octubre de 2011, el candidato presidencial por el partido derechista Alianza Liberal Nigaragüense (ALN), Enrique Quiñónez, denunció que el parlamentario y candidato por su partido Víctor Boitano promovió la idea de atentar contra el hijo o la hija del presidente Daniel Ortega y de cometer otros actos terroristas con el fin de acusar al Frente Sandinista y empañar su imagen, lo que motivó su expulsión de la organización. Boitano estaba siendo juzgado por haber disparado contra un jóven durante una actividad política meses atrás.
“Se le dejó clarísimo, yo tuve una discusión con él, porque me dijo que estaba planificando, y quería planificar, un atentado, y le dejé clarísimo que nosotros no nos prestábamos a ese tipo de cobardías, mucho menos de que, después del 10 de agosto, hizo disparos, según testigos y luego puso el arma en la camioneta de Álvaro Somoza para implicar a nuestro jefe nacional de campaña”, dijo Quiñónez.
Semanas más tarde, el 20 de noviembre, Boitano daba lectura a una carta en la que denunciaba un plan instigado por la Embajada de los Estados Unidos y la dirigencia de la Alianza PLI-MRS antes, durante y después de los comicios del 6 de noviembre con el fin de lograr una anulación de la voluntad popular expresada en las urnas.
En la carta, Boitano denunció que las “actividades de desestabilización política del PLI-MRS es la plataforma impulsada por los funcionarios de la Embajada de los Estados Unidos de Norteamérica, DalierSpat, Arthur Nat, entre otros, que operan en el país y que dan atención a los señores Hugo Torres Jiménez, Carlos Brenes, Eduardo Montealegre, Fabio Gadea Mantilla, Irving Dávila, Víctor Hugo Tinoco, Eliseo Núñez, Edmundo Jarquín, Roberto Sancan, Maximino Rodríguez y Santiago Aburto, entre otros”.
Sigue la denuncia de Boitano:
“Estos señores norteamericanos y la dirigencia del PLI-MRS articularon acciones que obedecían a un plan único de desestabilización, consistiendo en desestabilizar el país, desacreditar y desprestigiar al Consejo Supremo Electoral (CSE) y a sus funcionarios, promover actos de violencia, principalmente saboteando la cedulación y torpedeando a los organismos electorales en los territorios, dirigiendo sus acciones principalmente en la zona norte del país, en los poblados de San Fernando, Siuna, Waslala, Rosita, Mulukuku, Río Blanco y Matiguas, etc.
Durante las elecciones bloquearon e impidieron el traslado de materiales electorales, reteniendo las rutas con personal y documentación e incendiando muchas de las boletas electorales, crearon ante la población la confusión sobre los resultados electorales, una vez concluida la votación establecieron malversaciones y movilizaciones violentas con el objetivo de movilizar a gran cantidad de sus seguidores y población manipulada, todo en contra de las instalaciones del CSE, Policía y Ejército.
Las orientaciones que dieron estos funcionarios norteamericanos a sus líderes del PLI –MRS fue transmitida para que hubiera una sensación de desconocimiento de los resultados electorales, cuando los mismos favorecieran al FSLN.
Estos funcionarios han realizado estas acciones con el propósito de convencer, de manera muy manipulada, a los sectores nicaragüenses de las acciones del PLI-MRS. Me han propuesto, dichos funcionarios, sacarme de Nicaragua con mi familia e irme a los Estados Unidos de Norteamérica a denunciar al Gobierno del Presidente Daniel Ortega Saavedra y a denunciar el proceso electoral para que sea desconocido por la comunidad internacional.
Para nadie es un secreto que yo siempre he dicho que soy un patriota, que soy un soldado, que creo en mi país y que creo en mi nación y que no me voy a prestar nunca a abandonar mi país para ir a hablar en contra del pueblo y del Estado Nicaragüense.
El financiamiento de estos planes desestabilizadores en contra del Estado de Nicaragua, se han hecho a través de los siguientes organismos norteamericanos: el NED, Fundación Nacional para la Democracia, que han utilizado al IRI (Instituto Republicano) y también al Instituto Democrático (NDI).
Estos organismos han manejado fondos de aproximadamente 30 millones de dólares anuales, utilizándolo principalmente en Nicaragua para financiar a supuestos organismos de la sociedad civil y al PLI-MRS.
Yo espero que con esta denuncia y desenmascaramiento de estos planes de desestabilización, las autoridades competentes nicaragüenses y los organismos internacionales establecidos puedan intervenir para que cesen todas estas intervenciones y patrañas en contra del pueblo nicaragüense, que democráticamente ha electo a sus representantes.
No es justo que se siga saboteando este esfuerzo del pueblo nicaragüense, que ha venido cosechando Paz y Estabilidad y ha venido apostando por la democracia, la prosperidad y la reconciliación.
Le pido a las autoridades nicaragüenses su protección, dado que me he sentido amenazado al denunciar todos estos planes de desestabilización de miembros del PLI-MRS y de los funcionarios de la Embajada de los Estados Unidos de Norteamérica.
Muchas gracias y que Dios bendiga a Nicaragua.”
Las autoridades nicaragüenses están dando seguimiento a estas acusaciones y más temprano que tarde toda la verdad sobre lo sucedido en las elecciones del 6 de noviembre saldrá a la luz.
No toda la derecha en Nicaragua está comprometida con la agenda fascista de los dirigentes del PLI-MRS al servicio de la OTAN. Ni siquiera todos los diputados de ese partido que lograron escaños a la Asamblea Nacional, y mucho menos la gran mayoría de sus electores, desean provocar una guerra en el país. La inmensa mayoría de los nicaragüenses entiende que una cosa es adversar al gobierno y otra el violar la voluntad de la mayoría ahogándola en sangre. Si el gobierno de Nicaragua no ha metido tras las rejas a esos falsos dirigentes políticos – lo que la mayoría de los gobiernos del mundo en todo su derecho harían – es precisamente porque está comprometido con una agenda de reconciliación en la que el diálogo reemplace a las armas.
Como en el caso de Libia y Siria, la industria “derechohumanitaria” de propaganda y extorsión al servicio de la OTAN muestra en Nicaragua su verdadero rostro.
Notas:
1) Ver los siguientes videos que demuestran como el caso contra el gonierno de Libia fue fabricado de la nada por grupos de derechos humanos sin ningún fundamento real:
3) El Fondo Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés), dependiente del Departamento de Estado y financiado en su casi totalidad por fondos del gobierno estadounidense, es el encargado de promover movimientos que sigan los lineamientos de los EE.UU en el globo. Según la investigadora Eva Golinger, en total, la NED destinó 6.4 millones de dólares a grupos de oposición en países ALBA en 2009. Venezuela encabezó la lista ese año con 1.8 millones de dólares (más que el doble del año anterior) seguida por Cuba con más de 1.5 millones, Bolivia con 1.36 millones, Ecuador con 1.1 millones y Nicaragua, con más de 600 mil dólares. En 2009, dedicó un total de 623 mil 180 dólares (unos 13,1 millones de córdobas) a unos 9 grupos de la denominada “sociedad civil” opositora al gobierno sandinista de Nicaragua. Esto fue apenas un poco más de los 620 mil 300 dólares que dedicó a ese mismo fin en 2008 y considerablemente más de los 330 mil 735 dólares dispensados a los grupos opositores en 2007. Entre los receptores de fondos de la organización los últimos años se encuentran el COSEP, el Instituto Nicaragüense de Estudios Humanísticos (INEH), el grupo político Movimiento por Nicaragua (MpN) y su organización de fachada Fundación Iberoamericana de la Cultura, el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP), la Asociación Hagamos Democracia (Hagamos), la Federación Red Nicaragüense por la Democracia y el Desarrollo Local (Red Local), la Comisión Permanente de Derechos Humanos de Nicaragua (CPDH), el Grupo FUNDEMOS (Fundemos) del multimillonario Manuel Ignacio Lacayo y el Grupo ProJusticia (otro socio del MpN). Los datos son tomados de los informes anuales publicados en la web de la organización http://ned.org
4) En julio de 2009, la FIDH expulsó al Doctor Ramón Custodio Lopez, entonces Comisionado Nacional de los Derechos de Honduras. El motivo de la expulsión fue el apoyo de Custodio López al golpe de estado contra el presidente Manuel Zelaya. Este funcionario, que en la década de los ochenta era reconocido como una de las pocas voces que se levantaban para denunciar las violaciones y abusos cometidos por las fuerzas armadas hondureñas, actuó en el mes posterior al golpe de forma totalmente opuesta llegando a participar en el equipo de gobierno del golpista Roberto Micheletti.
5) El Colectivo de Abogados “José Alvear Restrepo” es una Organización No Gubernamental de derechos humanos de Colombia que desde hace más de 30 años ha denunciado el terrorismo de Estado en ese país. Las investigaciones del colectivo han conducido a la sanción disciplinaria o penal de miembros de la Fuerza Pública por este tipo de crímenes.
6) Ver el documental “La Guerre Humanitaire” (2011), de Julien Teil, que demuestra lo absurdo de los argumentos y la manera fraudulenta en la que se manipuló la carta de los derechos humanos para sacar adelante la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas contra Libia basada en la doctrina de la “Responsabilidad de Proteger”. http://laguerrehumanitaire.fr/
8) Las denominaciones políticas son engañosas cuando se refieren a un movimiento inserto dentro de una estrategia de cambio de régimen. Estando los objetivos últimos de la operación fuera del control de esos movimientos, su actividad no está puesta en función de la construcción de un proyecto sino de la destrucción de las instituciones de la sociedad objeto de intervención. Esto es especialmente evidente en el caso de la Alianza PLI-MRS, el movimiento político con el que se identifica el CENIDH. Una característica de este grupo es la de mantener un doble discurso: Hacia los medios europeos y estadounidenses, se presenta como de “centroderecha”, pero dentro de Nicaragua muestra otra cara.
El candidato presidencial de esa organización para las elecciones del 6 de noviembre de 2011 fue el empresario radial Fabio Gadea, ex miembro del Directorio de la Contra en los años 80s y ex presidente del Partido de la Resistencia. Desde hace 30 años, la radio de Gadea se ha caracterizado por ser un órgano de propaganda ultraderechista apoyando las causas más reaccionarias en todos los campos. El propio Fabio Gadea es un homófobo confeso, lo que ha hecho constar en mútiples crónicas y artículos de opinión publicados en diarios locales como La Prensa. La última vez, en agosto de 2011, provocó la justificada ira de la comunidad gay de Nicaragua al decir en el programa televisivo Esta Semana de Canal 12: “No me gusta ver a dos hombres en la calle agarrados de la mano, no me gusta” finalizando su comentario y dirigiéndose al presentador, Carlos Fernando Chamorro, con otra pregunta “¿decime algo a vos te gustaría? Contéstame Carlos ¿Te gustaría?” Por su parte, el banquero Eduardo Montealegre, ex ministro liberal, candidato y operador tras la Alianza PLI-MRS, en 2009 se convirtió en el primer político a nivel mundial, junto con la congresista anticubana Ileana Ros-Lehtinen, que reconoció el gobierno golpista y de facto de Roberto Micheletti en Honduras. Por último, el compañero de fórmula de Gadea en las elecciones del 6 de noviembre, el dirigente del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Edmundo Jarquín, se presenta como progresista a los ojos occidentales, sobre todo en temas como la lucha por el derecho al aborto, del que se dice promotor (a pesar de que su camarada Gadea es de la opinión contraria). Sin embargo, el propio MRS, que se dice cercano a la socialdemocracia, no critica al neoliberalismo. El propio Jarquín hizo carrera en los 90s como funcionario del BID. En términos políticos, su organización recomendó al pueblo salvadoreño en las últimas elecciones votar por el ultraderechista ARENA (el partido de los Escuadrones de la Muerte en la guerra de los 80s) para evitar una victoria del FMLN, aliado del Frente Sandinista. En agosto de 2010, Jarquín argumentaba desde las páginas de El Nuevo Diario que “hay dictaduras y dictaduras”, la de Ortega siendo la peor de todas, inclusive la de Roberto Micheletti en Honduras. Para Jarquín, el ambiente que se respiraba en su país debía ser tan opresivo que la semana anterior, entre el 21 y el 24 de julio, tuvo que irse a tomar un poco de aire fresco a Tegucigalpa, a participar en un seminario sobre “transparencia y gobernabilidad” organizado por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) entonces militarizada para reprimir las protestas de los estudiantes y profesores. La actuación de este tipo de oposición desafía la noción de oportunismo y más bien la acerca al fascismo, teniendo en cuenta que dicha actuación no está orientada a lograr las condiciones para una competencia entre planteamientos políticos diferentes, sino a subvertir las instituciones que la hacen posible e imponer un proyecto de élite basado en intereses puramente personales – todo ello, paradójicamente, en nombre de la democracia, la transparencia, la legalidad y …. los derechos humanos.
9) La hipocresía de los derechos humanos en la era del ”poder inteligente” 22 de febrero 2010 – http://tortillaconsal.com/tortilla/node/5359
10) La Prensa, Suplemento dominical del 7 de febrero de 2010.
11) El CENIDH fue fundado en mayo de 1990, según la propia organización.
12) Núñez fue electa para ese cargo durante el 34 congreso de la FIDH a inicios del año 2001. Entonces declaró a El Nuevo Diario que “una de sus primeras gestiones” sería la de “proponer una de estas misiones para la observación de la elecciones presidenciales en Nicaragua”. Fuente: El Nuevo Diario, 18 de enero de 2001.
14) El artículo en cuestión desapareció luego de una remodelación total del sitio de la Nueva Radio Ya (http://www.nuevaya.com.ni/) a fines de 2011. Sin embargo, éste no es esencial para la argumentación que se hace en el presente texto.
15) Por ejemplo: “…Pero la ONG de derechos humanos más beneficiada por los suecos ha sido el antisandinista CENIDH de Vilma Núñez. Según la ONG ‘paraguas’ sueca ForumSyd, el CENIDH recibió de la organización un total de 6,4 millones de coronas (unos 19 millones de córdobas) de ayuda entre 2000 y 2006 para un promedio anual de más de 3 millones de córdobas. Suecia fue sólo una de las fuentes de financiamiento de una ONG vinculada al MRS y últimamente al ultraderechista Eduardo Montealegre. Según Oxfam, el CENIDH recibe, además de ASDI/Forumsyd, financiamiento de organizaciones como Hivos (Holanda), Pan para el Mundo (EEUU), NORAD (Noruega), PRODENI, Iniciativa Cristiana Oscar Arnulfo Romero (Alemania), INKOTA (Alemania), CAFOD y Ayuda Popular Noruega.
Entre enero de 2005 y junio de 2008 Suecia canalizó al CENIDH a través de ForumSyd (código 62000340, también 15150 y 15162) un total de tres millones 68 mil coronas (unos 8 millones 929 mil córdobas) con la motivación de que la ONG de Núñez ‘ha desarrollado un eficiente modelo multidimensional para defender y promover los derechos humanos’. La ayuda de ForumSyd al CENIDH siguió a un ritmo de unas 300 mil coronas suecas (casi 900 mil córdobas) al año hasta 2009, un año después de su expiración oficial, y es de sospechar que ésta ayuda continuará hasta 2011 que es el año programado para la finalización definitiva de la cooperación sueca en Nicaragua. O sea que desde enero de 2007 a la fecha, la distribución de la ayuda sueca en el terreno de los Derechos Humanos de acuerdo a la base de datos de la Unión Europea ha sido la siguiente: CPDH, 172 mil coronas; CENIDH, 1 millón 606 mil coronas; Procuraduría de los Derechos Humanos, cero”.
Jorge Capelán, Sopa de Siglas y Letras para la Subversión Antisandinista, en Revista Correo #9 abril – mayo de 2010, Managua.
17) Los resultados de las elecciones del 6 de noviembre fueron reconocidos por los observadores del Protocolo de Tikal, así como por cientos de observadores independientes. Recientemente, el jefe de misión de la OEA en Nicaragua reveló que el conteo rápido realizado por los observadores de la organización se acercaba al resultado final del Consejo Supremo Electoral que dio la victoria al FSLN por 62.4 por ciento de los votos. Para, Raúl Obregón, Gerente General de M&R Consultores, una firma independiente de encuestas, todas las encuestadoras reflejaron la misma tendencia general hacia un apoyo masivo al partido sandinista. (Sobre esto, ver “Entrevista a Raúl Obregón Gerente General de M&R Consultores” en http://tortillaconsal.com/tortilla/node/10259)
18) El derecho a la rebelión ante la tiranía está consagrado, primero, en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de la Revolución Francesa, en la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos y en la Carta Fundacional de las Naciones Unidas, que además explicita que que las partes en conflicto se deben someter a las decisiones del Consejo de Seguridad y reconoce. Acerca de este derecho, la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 establece que es “esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”. Nótese que Vilma Núñez hace de juez y parte. Acusa al gobierno de ser “un régimen corrupto y dictatorial” y acto seguido amenaza con una rebelión, algo a lo que le asiste todo el derecho en su cualidad de persona y ciudadana. Pero al tomar una posición de esa naturaleza, también debería estar dispuesta a aceptar las responsabilidades que ello implica como dirigente política. Para Núñez, los derechos humanos son claramente un medio de impunidad política, lo que en realidad erosiona y destruye las bases mismas de cualquier estado de derecho.
23) La situación surgida antes, durante y después de los comicios del 6 de noviembre en Nicaragua, es radicalmente diferente, por ejemplo, de la acontecida en las cuestionadas elecciones del año 2006 en México que resultaron en la victoria del actual presidente Felipe Calderón. En México, cientos de miles, millones de ciudadanos llenaron plazas como la del Zócalo, en el Distrito Federal, durante semanas y meses de protestas contra lo que consideran fueron unas elecciones fraudulentas. En Nicaragua, nada de eso ha ocurrido. Los actos de violencia que se han presentado han estado focalizados en zonas rurales específicas del país y llevan la marca de haber sido instigados durante largo tiempo con un trabajo consciente y premeditado.
24) Según el informe que entregó el Ministerio de Educación (Mined) a la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH), los daños causados en 65 escuelas de 24 municipios del país por los grupos violentos de la Alianza PLI-MRS durante los comicios del 6 de noviembre asecendieron a más de un millón de córdobas, un hecho que fue calificado por el Procurador Omar Cabezas como “una vergüenza nacional”.
27) Un ejemplo de ello es que desde hace por lo menos dos años y medio, en la página titulada “Quienes nos apoyan?”, en el sitio web del Cenidh, no aparece lista alguna de benefactores de la organización. ¿Es esta la forma de actuar de una organización seria? ¿Es esta la forma de actuar de una organización que dice velar por la transparencia? (ver http://www.cenidh.org/apoyan.php )
28) “Derechos humanos polarizados”, 17 de diciembre 2011 – http://tortillaconsal.com/tortilla/node/10505

Nicaragua es víctima histórica de agresiones yanquis

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miércoles 1 de febrero de 2012

 

CISPAL – CEPRID

A pesar de las agresiones imperiales y sus permanentes campañas difamatorias, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, asumió su segundo mandato el 10 de enero de 2012, en una celebración nacional con la que entregó la banda presidencial al pueblo de Nicaragua. La ceremonia contó con la presencia de Jefes de Estado y de Gobierno de países amigos. En su segundo periodo consecutivo, por decisión soberana del pueblo, Ortega continuará al frente de la institucionalidad nicaragüense con el declarado propósito de continuar desarrollando los programas sociales, económicos, culturales que han venido representando un avance positivo en la lucha contra la pobreza.

Daniel Ortega por sobre sus enemigos políticos, opositores y por sobre la injerencia estadounidense, ha logrado imponer un modelo político “de alianza y consenso” con los diferentes sectores de la sociedad a la que garantiza “tranquilidad, seguridad, gobernabilidad y el éxito de los programas” de apoyo a la producción, empresarios e inversionistas.
Ortega busca el bien común y la seguridad ciudadana con la decisión de seguir por las sendas de cambio en un ambiente paz, armonía y defensa de los intereses del pueblo, de la soberanía e independencia de la Patria de Sandino.
Hasta estos días y con seguridad así será en el futuro, Nicaragua ha sido víctima histórica de todo tipo de agresiones yanquis: Invasión filibustera, agresiones armadas, intentos anexionistas, formación de gobiernos oligárquico-feudales, patrocinio de las dictaduras de la dinastía Somocista, crímenes de lesa humanidad contra el pueblo nicaragüense de la Revolución Sandinista y su Gobierno con organización, financiamiento, entrenamiento y equipamiento de los ejércitos mercenarios de los “contras”, minado de puertos, actos de terrorismo contra escuelas, colegios, universidades, cooperativas agrícolas, edificios públicos incendiados y todo tipo de sabotajes ha cometido Estados Unidos contra Nicaragua que, hasta 1838, formó parte de las Provincias Unidas de Centroamérica.
En la convulsionada historia del siglo XIX, Nicaragua fue una sucesión de rivalidades y conflictos entre liberales y conservadores y de las injerencias extranjeras, incluso de Europa, que querían construir un canal interoceánico. En 1848 los ingleses se apoderaron de la ciudad de San Juan del Norte, en la costa atlántica con el fin de controlar la salida al Caribe del río San Juan y ejercer un protectorado sobre la Costa de los Miskitos.
Con el pretexto de la “fiebre del oro”, los estadounidenses se lanzaron a California y escogieron la ruta que empezaba en Nueva York, llegaba hasta San Juan del Norte en Nicaragua, cruzaba el Río San Juan, atravesaba el lago de Nicaragua y el istmo por San Jorge y se embarcaban hasta San Francisco. Otros viajeros hacían la ruta por un ferrocarril que atravesaba Panamá. La afluencia de viajeros originó la fundación de la llamada Compañía del Tránsito, propiedad del magnate estadounidense, Cornelius Vanderbilt.
Las ambiciones de Vanderbilt unidas a unos aventureros sin escrúpulos “propiciaron la invasión filibustera de Nicaragua. En 1855 un aventurero llamado William Walker fue llamado por los liberales de León para participar en su guerra contra los conservadores. Walker llegó a Nicaragua con 56 mercenarios (conocidos como “filibusteros”) y al poco tiempo se había apoderado del país y se había hecho nombrar presidente. En el transcurso de la guerra, Granada fue arrasada, se instituyó la esclavitud (con la idea de incorporar Nicaragua a los Estados Unidos como un Estado esclavista más) y se declaró el inglés como idioma oficial de Nicaragua. Al llamado de Walker acudieron muchos aventureros y mercenarios, engañados por la perspectiva de un enriquecimiento rápido”.
Los pueblos no soportan por mucho tiempo que mancillen el suelo y el honor de sus patrias y, pronto las naciones centroamericanas se unieron para, en 1857, derrocar y expulsar a Walker. El filibustero amante de riquezas y poder intentó invadirlas, pero la expedición de Walker en 1860 fracasó y fue ajusticiado por los hondureños. Por su parte, los ingleses instituyeron un auténtico protectorado en la costa del Pacífico e incluso se llegó a proclamar un “rey Miskito” que gobernaba desde Bluefields. El presidente liberal, José Santos Zelaya, llegó al poder en 1893, recuperó la costa del Pacífico para el país y depuso al llamado “rey Miskito”. Sin embargo, pronto chocó con los intereses norteamericanos que organizaron en 1909 una trama para derrocarlo y expulsarlo del país.
Los marines norteamericanos invadieron Nicaragua y en los años siguientes la política nicaragüense fue dirigida completamente por el “gran hermano del Norte”. Estos marines permanecieron en Nicaragua hasta 1925, pero tras su marcha, de nuevo volvieron los conflictos y los marines regresaron en 1927.
Hasta que llegó el General de los hombres libres César Augusto Sandino que se negó a participar en el reparto de prebendas concedidas a los jefes rebeldes por el llamado “pacto del Espino Negro”. Augusto César Sandino, inició así una cruenta lucha contra las tropas norteamericanas de ocupación. “Sandino era un obrero que había estado trabajando en las plantaciones de banano y caña de azúcar de Honduras y Guatemala y en las empresas petrolíferas de México. Con algunos ahorros producto de su trabajo volvió a Nicaragua y compró armas para intervenir en el conflicto interno entre liberales y conservadores. Sandino no aceptó nunca el “pacto del Espino Negro” y mantuvo una lucha sin cuartel para liberar Nicaragua de los marines norteamericanos. Su “pequeño ejército loco” mantuvo en jaque durante varios años a las tropas americanas y finalmente fue necesario que éstas se retiraran y dejaran en su lugar a un cuerpo recién formado (la Guardia Nacional) para que se pudiese llegar a un acuerdo. Anastasio Somoza García, jefe de la Guardia Nacional urdió en 1934 un complot para asesinar a Sandino y hacerse con el poder. En 1936 derrocó al presidente Sacasa y se proclamó presidente tras unas elecciones llenas de irregularidades celebradas en 1937.
Así comenzaba un largo periodo en la historia de Nicaragua en el cual la familia Somoza se convertiría en la dinastía que explotó y gobernó el país casi sin ningún escrúpulo. A partir de 1937, Anastasio Somoza dirigió el país con mano de hierro, reformó la Constitución y se alió con los Estados Unidos, país que apoyó su régimen dictatorial. Somoza acumuló tierras y riquezas y se hizo dueño de algunas de las empresas más productivas del país. Se atribuye una frase a Somoza cuando fue preguntado acerca de sus muchas fincas y posesiones: “que yo sepa sólo tengo una finca y se llama Nicaragua”, dijo. Otra frase célebre del presidente Roosevelt sobre Somoza es “Será un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”.
“Somoza murió por efecto de los disparos de Rigoberto López Pérez, un poeta leonés, que se infiltró en septiembre de 1956 en un fiesta en su honor. En este atentado murió el propio Rigoberto López. El suceso originó una oleada de represión sin precedentes y muchos opositores fueron detenidos y torturados.
El hijo de Anastasio Somoza García (“Tacho”), Luis Somoza Debayle, se hizo cargo del poder gracias al control que la familia tenía sobre la Guardia Nacional, único cuerpo armado del país. A la muerte de Luis Somoza en 1967 le sucedió su hermano Anastasio Somoza Debayle (“Tachito”), tras un breve período con algún presidente títere. Anastasio Somoza Debayle gobernó el país hasta que fue derrocado en 1979. La acumulación de riquezas por parte de la familia continuó sin ningún escrúpulo. Cuando en diciembre de 1972 se produjo el terrible terremoto que destruyó Managua, una parte importante de la ayuda internacional fue desviada a los almacenes de la familia y vendida. “En 1962 Carlos Fonseca, Tomás Borge y Silvio Mayorga fundaron el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), una organización armada que pretendía acabar con la dictadura de la familia Somoza. Los inicios de la lucha del Frente Sandinista estuvieron plagados de dificultades, pero poco a poco fue logrando consolidarse, sobre todo entre jóvenes estudiantes de la Universidad y obreros.
La oposición a los Somoza fue creciendo en los años 70 y las acciones de los sandinistas cada vez se hicieron más audaces. Así, por ejemplo, en 1974 una fuerza sandinista tomó como rehenes a importantes funcionarios del régimen que se habían dado cita en la casa de José María Castillo, un hombre de negocios amigo de Anastasio Somoza. Los sandinistas consiguieron en aquella ocasión que fuesen liberados numerosos prisioneros políticos, a la vez que su causa era difundida por todo el mundo.
En 1976, el fundador del FSLN, Carlos Fonseca murió en un combate con la Guardia Nacional. En 1978 una fuerza sandinista ocupó el Palacio Nacional de Managua (sede del Congreso somocista) y consiguió la liberación de presos políticos. La situación se hizo cada vez más tensa y estalló una insurrección popular que, finalmente, fue aplastada. El triunfo sandinista
Fue en junio de 1979 cuando el FSLN lanzó la ofensiva final. De nuevo estalló la insurrección en toda Nicaragua y de nuevo fue reprimida por las tropas de la Guardia Nacional que no dudaron en bombardear a la población civil y en asesinar a cualquier sospechoso de apoyar a los sandinistas. Tras varias semanas de intensos combates que causaron numerosas víctimas, Somoza fue derrocado y huyó al extranjero. El 19 de julio de 1979 los sandinistas celebraron, por fin, el triunfo de su revolución.
Con el triunfo de la revolución comenzaba un nuevo período lleno de ilusión pero también de dificultades. El país había quedado destrozado por la guerra, las víctimas habían sido muy numerosas y los Estados Unidos mostraban una actitud recelosa ante las nuevas autoridades nicaragüenses.
Se formó una junta de 5 miembros para administrar el país y Daniel Ortega, un comandante sandinista, fue nombrado coordinador. Se anuló la Constitución somocista y se inició la obra de reconstrucción del país. Se llevó a cabo una intensa campaña de alfabetización, se nacionalizaron las tierras y propiedades de la familia Somoza y de sus más importantes colaboradores, aunque se respetaron otras propiedades y empresas. Se dieron los primeros pasos para mejorar la atención sanitaria y para llevar a cabo una reforma agraria. El proyecto sandinista no pasaba por el reparto indiscriminado de tierras a los campesinos, sino por el agrupamiento de éstos en cooperativas de trabajadores. Ello provocó algunos roces y decepciones entre quienes habían pensado que la revolución daría paso a la propiedad de la tierra. Por otra parte, muchos nicaragüenses afines a Somoza emigraron a Miami donde constituyeron, junto con los cubanos exiliados, un poderoso grupo de influencia en la política norteamericana. Pronto empezaron los problemas. Una parte importante de la Guardia Nacional se refugió en Honduras y Costa Rica y, ayudada y financiada por Estados Unidos, inició una guerra contra el régimen sandinista. En el curso de esta guerra las atrocidades fueron enormes y los recursos dedicados a la misma cada vez eran mayores. Fue necesario instituir un servicio militar y eso causó descontento de muchas personas en Nicaragua. Las cooperativas de campesinos fueron el blanco preferido de los contrarrevolucionarios (o “contras”) y los errores de los sandinistas hicieron que una parte de la población que inicialmente apoyaba al gobierno se decantase por la “contra”. Una ola de solidaridad mundial fue la respuesta a la agresión. Se formaron numerosos comités de solidaridad con Nicaragua y los gobiernos europeos desarrollaron importantes proyectos de colaboración con el pequeño país que pugnaba por salir de su atraso. Muchos nicaragüenses fueron enviados a estudiar a universidades extranjeras y brigadas de cooperantes y voluntarios acudían a poner su grano de arena (y a veces a hacer su particular revolución) en el agitado contexto nicaragüense.
La guerra dificultaba las comunicaciones, consumía recursos ingentes y ocasionaba una gran escasez en el país. El gobierno de Estados Unidos fue condenado por el Tribunal Internacional de la Haya y requerido, sin éxito, para que cesase en su guerra de agresión contra Nicaragua. En 1984 los sandinistas vencieron en unas elecciones supervisadas atentamente por observadores internacionales y Daniel Ortega fue elegido presidente.
La guerra de agresión continuó y en 1985 los Estados Unidos decretaron un embargo comercial contra Nicaragua. Estalló el escándalo Irán-Contra cuando se descubrió que la CIA vendía armas a Irán (contraviniendo el bloqueo decretado por las Naciones Unidas) y con el dinero obtenido apoyaba a la “contra” nicaragüense. También se descubrió el pago de armas con cocaína y el desvío de armamento supuestamente destinado a otros países hacia la “contra” nicaragüense.
Para financiar la guerra, el gobierno sandinista recurrió a la devaluación de la moneda, lo que provocó una espiral inflacionista sin precedentes. Los precios subían día a día y la escasez aumentaba, mientras el país dedicaba, a veces, hasta la mitad de su presupuesto a la guerra. La intervención de otros países, en el marco de unos acuerdos de paz globales para la región (en aquella época había conflictos armados en Guatemala y El Salvador) se tradujo en la celebración de nuevas elecciones en 1990 que, contra todo pronóstico, fueron ganadas por una coalición derechista, la UNO (Unión Nacional Opositora) que recibió apoyo económico, logístico y técnico de Estados Unidos por intermedio de la CIA y otras agencias.
A raíz de las elecciones de abril de 1990, con el apoyo de Estados Unidos y la CIA, fue elegida presidente Violeta Barrios de Chamorro, viuda de Pedro Joaquín Chamorro, periodista y político conservador asesinado en 1978, por orden de Somoza.
Con la Chamorro regresaron los contrarrevolucionarios que se habían exiliado en Miami a los que se les devolvieron propiedades y tierras. El gobierno de Chamarro, debido a la lucha de los campesinos, no fue capaz de desalojar a muchas cooperativas de trabajadores de las tierras a las que habían accedido gracias a la revolución.
Violeta Chamorro impuso en Nicaragua el neoliberalismo y contuvo la inflación a costa de de hundir en la miseria a amplias capas de la población. En 1996, en nuevas elecciones dieron la victoria a Arnoldo Alemán (del derechista “Partido Liberal”) y los sandinistas volvieron a quedar en segundo lugar. Las luchas internas por el poder dentro del sandinismo, la corrupción de algunos de sus dirigentes y la desilusión causada por ofertas revolucionarias incumplidas, cansaron a la población. Los errores de los actores revolucionarios de la victoria sandinista de 1979, terminaron por desprestigiar a esta opción política, informaba Karthik Nadar.
En 1998 el huracán Mitch asoló Honduras y Nicaragua y ocasionó numerosas víctimas. Los campesinos y personas que vivían en la pobreza fueron los más damnificados por el desastre que provocó un daño notable en las infraestructuras del país.
En este contexto histórico, un sector del campesinado nicaragüense luchaba por salir adelante desde la propiedad colectiva de sus tierras que se mantuvo como la herencia de la revolución. Amplios sectores poblacionales afectados por el huracán y su consuetudinaria pobreza intentaron salir de la miseria y la marginación para lo que crearon un proyecto de economía popular alternativa.
La lucha contra la pobreza-miseria del pueblo y los proyectos socio-económicos de la Revolución Sandinista siempre chocaron con la oposición interna de las derechas nicaragüenses y con la agresión militar, económica y política del imperio.
Refiriéndose a las continuas agresiones de Estados Unidos a Nicaragua, Jeakin Alfonso, de Comités Internacionales de Zaragoza, afirmaba: “Pero si algo no deberíamos de olvidar es como se financiaba la contrarrevolución. Esta provenía de por lo menos tres fuentes: la CIA, el tráfico de armas a Irán y el tráfico de drogas. Todo esto a pesar de las prohibiciones del Congreso de los Estados Unidos.
Sobre el Irán-Gate lo mejor es leer los testimonios de uno de sus ejecutores, el terrorista Posada Carriles quien en esos años ejercía de mercenario en El Salvador y que lo explica con lujo de detalles en “Los Caminos Del Guerrero”. “La red de abastecimiento a la Contra Abril de 1986”. Textualmente dice “La carga del avión, unas 80.000 libras, había sido adquirida por el grupo del teniente coronel Oliver North, asesor del Presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan en materia de seguridad, que habían creado una red de abastecimiento para apoyar a los Contras. Como bien se sabe, el congreso norteamericano había prohibido al gobierno que le suministrara material bélico a las fuerzas rebeldes en Nicaragua; solamente se permitía la ayuda no letal: uniformes, botas, medicinas, etc. La CIA. que estaba a cargo de este proyecto, veía con muy buenos ojos que un grupo independiente apoyara con armas y municiones a los rebeldes antisandinistas” … “Se destapa la olla del famoso caso conocido como IRANGATE, en el que la ganancia obtenida por la venta de armas a Irán, fue utilizada para comprar y suministrar pertrechos bélicos a los Contras” … “¿Quién podía negar que esta era una operación permitida y controlada desde Washington? analicemos: Oliver North era asesor de seguridad del presidente Reagan. Desde la Casa Blanca se establecía comunicación y se daban directrices a nuestros teléfonos. Las máquinas codificadoras y descodificadoras de conversaciones telefónicas estaban restringidas al uso del Consejo Nacional de Seguridad de los Estados Unidos y en cada una de nuestras casas había una. Casi todos, por no decir todos los pilotos, habían volado para la compañía Southern Air, que nos apoyaba con sus costosos aviones L-100 y cuyo personal, pilotos, mecánicos, etc., trabajaban para nosotros; era una compañía que pertenecía a la CIA, o que hacía trabajos para ella. Todos estos elementos indicaban que era muy difícil que Reagan no estuviera al tanto de todo lo ocurrido”.
El Cartel de Medellín montó una infraestructura en Yucatán para facilitar la introducción de cocaína en los EE.UU. Para esta operación, según documentos hechos públicos por el gobierno estadounidense, relacionados con el caso Irán-Contras, contó con el apoyo de la CIA. Los traficantes de droga colombianos apoyaban económicamente a la Contra a cambio de la vista gorda que hacían las autoridades de aduanas de los EEUU. Según la DEA más de 50 toneladas de cocaína fueron introducidas en Estados Unidos.
Pero algunos, ni podemos, ni queremos olvidar la agresión criminal que sufrió Nicaragua por parte del gobierno estadounidense y que causó más de 50.000 muertos, miles de lisiados de guerra y una nación en escombros. Desde la Solidaridad Internacionalista no debemos permitir que aquel crimen contra la humanidad cometido en nombre de la “democracia” imperial quede en el olvido.
La Revolución Sandinista fue un ejemplo de dignidad, de busca de la justicia social, de apuesta por una democracia plena.
La sentencia de La Haya
Las agresiones y actividades clandestinas y públicas militares y paramilitares desplegadas por Estados Unidos contra el Gobierno de Nicaragua, se constituyó en un caso planteado por Nicaragua ante la Corte Internacional de Justicia en el cual el gobierno nicaragüense acusó a Estados Unidos por violaciones al derecho internacional al apoyar a la oposición armada (los contras) en su guerra en contra del gobierno Sandinista, y por minar los puertos del país. “La Corte dictaminó en favor de Nicaragua, pero los Estados Unidos se negaron a respetar la decisión de la Corte, argumentando que ésta no tenía jurisdicción sobre el caso. Después de la decisión de la Corte, los Estados Unidos retiraron su declaración de aceptar la jurisdicción obligatoria de la Corte.
En 1989 el costo de los daños económicos causados por la guerra civil en Nicaragua se estimó en 17.000 millones de dólares, en concepto de destrucción de infraestructura (puentes, torres de transmisión de electricidad, represas, centros de salud, de educación y producción agrícola, etc.) y sus consecuencias económicas. El fallo de la Corte Internacional de Justicia no alcanzó a determinar la cuantía de la indemnización de que sería acreedora Nicaragua, dejando establecido que si las partes no alcanzaban acuerdos al respecto, la Corte misma determinaría el monto correspondiente. Las víctimas fatales de la guerra contrarrevolucionaria promovida por los Estados Unidos se estiman en más de 38.000 personas. Durante el Gobierno de Violeta Barrios de Chamorro, Nicaragua retiró sus reclamaciones ante la Corte y así perdonó la posible deuda del Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica para con el país centroamericano”.
El 27 de junio de 1986 la Corte falló que:
1. Al declarar en la controversia incoada ante la Corte, mediante la solicitud presentada por la República de Nicaragua, el día 9 de abril del año 1984, se requiere que la Corte aplique la “Reserva del Tratado Multilateral” contenida en la Declaración de Aceptación de la jurisdicción por el gobierno de los Estados Unidos de América, depositada el día 26 de agosto de 1946.
2. Rechaza la justificación de autodefensa colectiva sostenida por los Estados Unidos de América en relación con las actividades militares y paramilitares en y contra Nicaragua.
3. Los Estados Unidos de América, al entrenar, armar, equipar, financiar y abastecer a las fuerzas de la contra o de otra manera alentar, apoyar y ayudar en la ejecución de actividades militares y paramilitares en y contra Nicaragua, ha actuado, contra la República de Nicaragua, en violación de su obligación según el derecho internacional consuetudinario de no intervenir en los asuntos de otro Estado.
4. Los Estados Unidos de América, mediante ciertos ataques contra territorio nicaragüense en 1983-1984, específicamente los ataques contra Puerto Sandino el 13 de septiembre y el 14 de octubre de 1983, el ataque contra Corinto el día 10 de octubre de 1983, el ataque contra la base naval de Potosí los días 4 y 5 de enero de 1984, el ataque a San Juan del Sur el 7 de marzo de 1984; ataques contra lanchas patrulleras en Puerto Sandino los días 28 y 30 de marzo de 1984 y el ataque contra San Juan del Norte el 9 de abril de 1984; además de los actos de intervención a los que se refiere el párrafo [№ 3] que incluye el uso de la fuerza, ha actuado, contra la República de Nicaragua, en violación de su obligación según el derecho internacional consuetudinario de no usar la fuerza contra otro Estado.
5. Los Estados Unidos de América, al dirigir o autorizar sobrevuelos del territorio nicaragüense y al cometer actos imputables a los Estados Unidos a los que se refiere el párrafo [№ 4], ha actuado, contra la República de Nicaragua, en violación de su obligación según el derecho internacional consuetudinario de no violar la soberanía de otro Estado.
6. Al colocar minas en las aguas internas o territoriales de la República de Nicaragua durante los primeros meses del año 1984, los Estados Unidos de América han actuado, contra la República de Nicaragua, en violación de sus obligaciones según el derecho internacional consuetudinario de no usar la fuerza contra otro Estado, de no intervenir en sus asuntos, de no violar su soberanía y de no interrumpir el comercio marítimo pacífico.
7. Por los actos a que se refiere el párrafo [№ 6], los Estados Unidos de América han actuado, contra la República de Nicaragua, en violación de sus obligaciones de acuerdo con el artículo XIX del Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre los Estados Unidos de América y la República de Nicaragua, suscrito en Managua el día 21 de enero de 1956.
8. Los Estados Unidos de América, al no dar a conocer la existencia y lugar de las minas por ellos colocadas a que se refiere el párrafo [№ 6], ha actuado en violación de sus obligaciones de acuerdo con el derecho internacional consuetudinario a este respecto.
9. Los Estados Unidos de América, al elaborar en 1983 un manual titulado “Operaciones Psicológicas en Guerra de Guerrillas” y difundir el mismo entre las fuerzas de la contra, han alentado la ejecución por ellos de actos contrarios a los principios generales del derecho humanitario, pero no encuentra base para concluir que cualquiera de tales actos que puedan haber sido cometidos son imputables a los Estados Unidos de América como actos de los Estados Unidos de América.
10. Los Estados Unidos de América, por los ataques contra territorio nicaragüense referidos en el párrafo [№ 4], y por declarar un embargo general sobre el comercio con Nicaragua el 1 de mayo de 1985, ha cometido actos calculados para privar de su objeto y propósito el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre las Partes, suscrito en Managua el día 21 de enero de 1956.
11. Los Estados Unidos de América, por los ataques contra territorio nicaragüense referidos en el párrafo [№ 4], y por declarar un embargo general sobre el comercio con Nicaragua el 1 de mayo de 1985, ha actuado en violación de sus obligaciones de acuerdo con el artículo XIX del Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre las Partes, suscrito en Managua el día 21 de enero de 1956.
12. Los Estados Unidos de América están en la obligación inmediata de cesar y de abstenerse de todos aquellos actos que puedan constituir violaciones a las obligaciones jurídicas indicadas.
13. Los Estados Unidos de América están en la obligación indemnizar a la República de Nicaragua por todos los daños causados a Nicaragua por las violaciones de las obligaciones de conformidad con el Derecho Internacional anteriormente indicadas.
14. Los Estados Unidos de América están en la obligación de indemnizar a la República de Nicaragua por todos los daños causados a Nicaragua al violar el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre las Partes, suscrito en Managua el día 21 de enero de 1956.
15. La forma y monto de tales indemnizaciones, de no llegarse a ningún acuerdo entre las Partes, será resuelto por la Corte, y reserva para este propósito el procedimiento subsiguiente en el asunto.
16. Recuerda a las dos Partes su obligación de buscar una solución a sus controversias por medios pacíficos de conformidad con el derecho internacional.
Nada de lo actuado por la Corte Internacional fue acatado por Estados Unidos y el punto final al caso, fue puesto por la presidenta Chamarro en pago a los favores recibidos y a las “ayudas” entregadas por el imperio para que se convierta en Presidenta de la Patria de Sandino. En la campaña electoral de 2006, Estados Unidos expresaba su “preocupación” por un eventual triunfo electoral del candidato presidencial del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) Daniel Ortega. El secretario de Comercio del gobierno de Bush II, resumía el pensamiento oficial de la Casa Blanca al decir: “Es un hecho histórico que las relaciones (de Nicaragua) con nuestro país siempre se han visto limitadas y dañadas cuando los sandinistas están en el poder. Esa es la preocupación nuestra”, afirmó en alusión al anterior gobierno de Ortega (1985-1990). “No es secreto que cuando los miembros de ese partido (Frente Sandinista) estuvieron el poder, la relación con Estados Unidos decayó muchísimo, y el comercio con Estados Unidos decayó muchísimo”.
Chantaje, mentira y engaño
Siempre usan el chantaje, la mentira y el engaño para justificar injerencias inadmisibles. Contra Daniel Ortega propalaron series completas de acusaciones absurdas como que quiere cancelar el TLC. Sin embargo, ni el FSLN ni Daniel Ortega, jamás se han pronunciado en contra del TLC. Estos y mayores absurdos utilizaron contra Ortega en la última campaña electoral.
Desde que se conoció que el Frente Sandinista presentaba a Daniel Ortega como candidato a la Presidencia del país, los Estados Unidos utilizaron diferentes medios de comunicación de Nicaragua, Centro América y España para manipular realidades y difundir falsedades, para deslegitimar la candidatura de Ortega.
Por ejemplo, a “principios de Abril volvían a aparecer en el diario El País (España) varios cables de la embajada Yanki de Managua con sus correspondientes artículos. “Los más buscados por EE UU: el sandinismo antidemocrático y corruptor “y ” Daniel Ortega, en la lista estadounidense de los más buscados “, eran los títulos de dichos artículos.
“Unos días después, el 12 de Abril, el grupo Prisa anunciaba a bombo y platillo la entrega del premio Ortega y Gasset en categoría de “Periodismo Impreso” al periodista de La Prensa Octavio Henríquez por una serie de artículos sobre Tomas Borge relacionados con el “enriquecimiento del poderoso político nicaragüense”. Según el jurado este fue otorgado por una labor de investigación “minuciosa, valiente y bien documentada”, realizada, además, “en condiciones adversas”. Y para rematar, desde Televisión Española se emitía el domingo 17 de Abril en su programa En Portada, el documental “Nicaragua al Alba”. Según la presentación de la propia cadena “El programa repasa los últimos cuatro años del nuevo sandinismo y hace una disección de la clase política nicaragüense y de cómo el Presidente Daniel Ortega ha logrado hacerse con los principales resortes del poder. En el reportaje también se aborda la forma en la que Daniel Ortega ha logrado suprimir el artículo de la Constitución que le impedía optar a la reelección en los comicios del 6 de noviembre de 2011”
Sobre los cables de la embajada gringa, es curioso que el artículo “Daniel Ortega, en la lista estadounidense de los más buscados”, toma como referencia entre otros el cable 63040, con el título “Trilogía sobre los más buscados por EE UU en Nicaragua: el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN)” . Este es el mismo cable que ya se publicó en este diario el 6 de diciembre de 2010 y que aparecía con el título “Cable en el que jueces sandinistas ponen en libertad a ’narcos’ a cambio de dinero” y en el que se basa el periodista Pablo Ordaz para publicar su artículo “EE UU: Chávez y el narcotráfico financian la Nicaragua de Ortega”, informaba Jeakin Alfonso, de Comités Internacionales de Zaragoza.
Como se ve Estados Unidos con la CIA, USAID, NED y otras agencias imperiales no escatimaron calumnias, injurias y mentiras para desprestigiar a Ortega y al Sandinismo. Pero, también es innegable, la permanente acusación de corrupción que pesa en contra de algunos miembros del gobierno de Ortega, así como el divisionismo del Frente Sandinista, la diáspora de algunos ex comandantes y cuadros de enorme prestigio, explicables deserciones debidas a ambiciones personales insatisfechas.
Desde antes de las elecciones, por sobre las denuncias y campañas sucias desatadas por el imperio y sus adversarios políticos, en contra de Ortega, las encuestas daban un amplio triunfo al sandinista y en, en consecuencia estuvo asegurada su reelección.
Las elecciones en Nicaragua fueron supervisadas por un nutrido grupo de observadores internacionales. El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, dijo que en Nicaragua “avanzó la democracia y la paz” con las últimas elecciones en las que el presidente del país, Daniel Ortega, resultó innegable vencedor con más del 62 % de los votos a su favor. Insulza se comunicó con Ortega para “saludar al pueblo y al Gobierno de Nicaragua por la jornada electoral”. El secretario general de la OEA destacó la “vocación de paz” y la “madurez demostrada por los nicaragüenses durante todo el proceso” electoral. “Pese a ciertos vaticinios sobre posibles tensiones y actos de violencia” la madurez y los deseos de paz “marcaron el carácter pacífico con el que se cerraron los comicios generales”, concluyó Insulza.
Sin embargo, la alianza opositora Partido Liberal Independiente (PLI), segunda en los resultados electorales, cuestionó el proceso y calificó de “irreales” los datos divulgados por las autoridades y denunció que a miles de sus fiscales no se les permitió ingresar a las mesas electorales. Luego hablaban de fraude electoral, organizaron marchas, murieron personas en violentos enfrentamientos y el candidato Gadea, empresario radiodifusor llegó a autoproclamarse Presidente de Nicaragua, a pesar de que el jefe de la misión de observadores de la OEA, el ex canciller argentino Dante Caputo, dijera al terminar la jornada electoral que no habían constatado “anomalías relevantes”.
La Alianza Partido Liberal, La Unión Ciudadana por la Democracia (UCD) y otras 16 organizaciones pertenecientes a las derechas, oligarquías y antisandinistas se unieron para organizar marchas, según ellos, contra el fraude electoral. Fabio Gadea, el líder de las derechas sostuvo esa tesis
El derechista Partido Liberal Independiente (PLI), principal opositor en Nicaragua, anunció que recurrirá ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) contra la “fraudulenta” reelección del presidente Daniel Ortega. Explicó que el excandidato presidencial por el PLI, Fabio Gadea, introdujo ante esa comisión internacional, en octubre pasado, un recurso contra la postulación de Ortega al considerar que violentó una disposición constitucional que prohíbe la reelección continua.
Fabio Gadea en su discurso en el que se autoproclamó triunfador, decía: “Todos ustedes saben… todos… que yo soy el presidente constitucional de la República de Nicaragua… todos ustedes votaron por mí y todos nuestros votos fueron burlados… y estamos aquí para reclamar por ese fraude”. Gadea Mantilla agregó que los nicaragüenses querían un presidente que respetara la Constitución y que señalara la corrupción en las instituciones del Estado. “Un presidente que no permitiera que nadie metiera las manos en las arcas del Estado, porque sería castigado, un presidente que respetara la separación de los Poderes del Estado”. El excandidato presidencial criticó la falta del Estado de Derecho en el país, puesto que, según él, el Poder Judicial no goza de respeto. “El presidente que querían ustedes daría seguridad jurídica que aquí no hay, daría Estado de Derecho… un Poder Judicial respetable, un Poder Judicial con majestad… todo eso nos robaron cuando hicieron el fraude y se burlaron de todos nosotros”. Así mismo, nadie con un poco de sentido común y con algo de información, pondría en duda los variados y distintos apoyos que recibió Gadea de la embajada yanqui en Managua.
El Comandante Sandinista que inicia un nuevo período ha vencido todas las trampas y ataques de la Casa Blanca, ha vencido a sus enemigos ideológicos y de clase e inclusive ha tenido que lidiar con sectores poblacionales y del mismo FSLN para ganar las elecciones y asumir el segundo mandato.

El líder del FSLN, Daniel Ortega, con ocasión de la Cumbre de Presidentes y Jefes de Estado que se realizó en los días 2 y 3 de Diciembre de 2011, en Caracas y en la que se creó la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, -CELAC- denunció las agresiones, maniobras e injerencias de Estados Unidos en Nicaragua. Aseguró que la embajada yanqui en Managua, que el Departamento de Estado y el propio gobierno de Obama intervinieron abiertamente en el proceso electoral para apoyar a los candidatos de las derechas y de las oligarquías. Realizadas las elecciones y obtenida en las urnas, la aplastante victoria presidencial y legislativa, desde la embajada yanqui se propaló una serie de rumores que trataron de deslegitimar el proceso electoral y el triunfo y más aún coordinaron, apoyaron y financiaron las marchas antisandinistas que terminaron con valiosas vidas humanas. El imperio no conoce límites éticos ni morales en sus afanes hegemónicos de dominación.

Publicado por ARGENPRESS

Dos casos centroamericanos: Nicaragua y Panamá

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sábado 21 de enero de 2012

Situados cada uno en las antípodas ideológico-políticas, Nicaragua y Panamá encarnan dos modelos distintos de desarrollo, y se emparentan cada uno por su lado con tendencias más generales que se expresan hoy en América Latina.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costas Rica

rafaelcuevasmolina@hotmail.com

(Fotografía: el presidente panameño Ricardo Martinelli y el exmandatario colombiano Alvaro Uribe, afinidades políticas de una tendencia latinoamericana)

En efecto, Nicaragua se encuentran alineada con las propuestas emanadas de la ALBA, e impulsa una versión agiornada del original planteamiento revolucionario del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de los años 80. A pesar que la beligerancia de otrora conoce un atemperamiento manifiesto, se ha ganado la hostilidad no solo de los Estados Unidos sino también de varios países de la Unión Europea.

Las críticas que le hacen estos países se refieren, casi exclusivamente, a los procesos electorales que han tenido lugar en el 2010 y el 2011, los cuales califican de viciados y corruptos. Las acusaciones no son muy diferentes a las que se le hacen a Evo Morales, Rafael Correa y Hugo Chávez: como en estos países las fuerzas progresistas han decidido participar en el juego electoral y han recibido un fuerte apoyo de la población, se cuestiona la limpieza de los comicios en los que participan.

No hay uno solo de ellos al que no se le tache de populista con tendencias autoritarias, y se le acuse de maniobrar para eliminar la separación de poderes del Estado.

Nicaragua ha sido objeto de sanciones que han limitado la colaboración extranjera. Alemania ha sido la última en anunciar esta semana que termina que reducirá en un 50% su colaboración, es decir, en aproximadamente $15 millones.

Nicaragua, uno de los tres países más pobres de América Latina, resiente este tipo de medidas. Las razones ofrecidas por el país europeo han sido los malos informes que han transmitido los observadores de la Unión Europea de las últimas elecciones presidenciales del año pasado.

Es extraño, sin embargo, que el resultado que arrojaron esas elecciones haya sido prácticamente el mismo que el que anunciaban las encuestas de intención de voto hechas por encuestadoras independientes antes de las elecciones. Es extraño, también, que la votación obtenida por el FSLN sea prácticamente igual al porcentaje que estas mismas encuestadoras independientes le atribuyen a la popularidad del presidente Daniel Ortega, más del 60%.

A pesar de todas estas evidencias los alemanes, que no dudaron un instante en presionar junto a instancias financieras y bancarias europeas para quitar a Papandreu en Grecia y a Berlusconi en Italia sin ninguna mediación democrática, “sancionan” a Nicaragua y disminuyen su ayuda.

A 1500 kilómetros de distancia de Managua, Panamá conoce un boom económico sin precedentes, basado en las políticas neoliberales del gobierno de Ricardo Martinelli. Los pilares de este crecimiento son la ampliación del Canal de Panamá y obra pública concesionada, entre la que se encuentra el primer tren subterráneo del istmo en Ciudad de Panamá.

A pesar de tener el crecimiento más alto de todo el continente en el 2010, un 6,5%, la popularidad de Martinelli está cada día más baja y ha llegado en este mes de enero a una 34%. El descontento abarca a todos los sectores de la población, desde empresarios hasta trabajadores de la ciudad y el campo. Y no es para menos, la voracidad de los grupos asociados al poder del Estado solo puede compararse en esta región del mundo con la mostrada por Anastasio Somoza Debayle en 1976, cuando un terremoto asoló a Managua y este se aprovechó para apoderarse de las ramas de la economía que a esas alturas aún no controlaba.

Panamá se encuentra internacionalmente alineado con Colombia, México, Perú y Chile. En Costa Rica, es puesto como ejemplo de desarrollo mientras que se denosta casi diaria y unánimemente a Nicaragua, cuyo presidente ha sido tildado públicamente por la señora presidenta, Laura Chinchilla, como un cobarde.

Lógicamente, Panamá no ha sufrido ninguna sanción de la Unión Europea y los Estados Unidos de América hacen mutis por el foro.

Los programas de Alemania siguen adelante sin ningún tropiezo.

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