Yoani Sánchez representará a la SIP, cártel de medios golpistas: ¿golpe a su imagen de víctima?

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La mentira como información Sipiana

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Alberto Maldonado (especial para ARGENPRESS.info)

Una cosa es equivocarse; y otra, muy distinta, mentir. Para el primer problema comunicacional, hay un remedio: la correspondiente rectificación. Para la segunda, es muy difícil que un medio de comunicación rectifique sus mentiras; lo más seguro es que se las calle y, si hay la oportunidad, se ratifique en lo dicho. Jamás (salvado el caso de algo muy evidente) el medio puede reconocer que ha mentido.

Que los medios comunicacionales del sistema (neoliberalismo) vienen mintiendo, es un hecho que no admite discusión. Recordamos la cantidad de mentiras que se dijeron contra la Unión de Repúblicas Soviéticas (URSS) hasta que lograron su desaparición (1990 del siglo 20) No dicen nada de que la gran mayoría de rusos, ahora, vive mucho peor que antes. ¿Qué no dijeron y aún dicen de la Revolución Cubana? ¿Qué no dicen de Hugo Chávez Frías? ¿Y qué de Correa, o de Morales, o de Ortega y hasta de la Cristina? Según estos agoreros de la mentira, el señor López Obrador ya está derrotado en México por el candidato del PRI o la candidata del Pan; es decir por el mismo sistema.
Y, cada vez que alguien les desmiente, entonces es una “agresión a la libertad de expresión”. Esto lo vienen diciendo (los medios auto definidos como “independientes”) desde hace años, contra Correa, Chávez, Morales, etc. Y como no hay compostura, los medios siguen en la cantaleta. No importa, su propio desprestigio. Porque es evidente que, en muchas sociedades, ya les creen poco o nada. Y, si siguen creyéndoles, les exigen que por lo menos sean honestos. Y como es más que difícil esta honestidad (a medias), pues adelante. De lo contrario, basten y sobren los siguientes casos:
Hace semanas hubo un bombazo contra uno de los que fue ministro del señor Álvaro Uribe Vélez, el de los 1.800 “falsos positivos” (desocupados que les mataban en algún descampado, les vestían de guerrilleros y cobraban las ventajas de semejante “acción de armas”) y el de las fosas comunes, con más de 2.000 restos de los que un día fueron. Ni tan siquiera el señor Juan Manuel Santos (que fue su Ministro de la Defensa, ahora Presidente de Colombia) acusó a las FARC de ser culpables del atentado al que me he referido. Pero, El Comercio de Quito, sin más, editorializó y culpó a las FARC de ser las autoras del atentado. ¿De dónde sacaron esa afirmación? Pues de ellos mismos, que mienten y mienten. Y terminan por creerse sus propias mentiras
Hace un par de semanas, aparecieron cadáveres de personas, en un pueblo de Houla (o Hula) cerca de Homs, en Siria. En principio, los medios sipianos (de la SIP-CIA) dijeron que se encontraron 92 cadáveres, de los cuales 32 eran de niños (ñas) Días después, comenzaron a hablar de 108 muertos de los cuales 36 fueron de niños (ñas) Sin más, algunos “analistas” del diarismo ecuatoriano (El Comercio de Quito, en primer lugar) comenzaron a hablar del horror que la población está pasando en Siria (Medio Oriente) y que el Consejo de Seguridad de las NN.UU. debía hacer “algo” para salvar de semejante “holocausto” como ya ocurrió en Afganistán, en Irak y en Libia.
Nadie de los sipianos dijo que el dato fue pasado por el Observatorio de los Derechos Humanos de Siria, que funciona en Londres (Inglaterra) Los diarios sipianos del mundo “dieron por cierta la versión” que fue emitida por Londres, a cientos de kilómetros de distancia de Houla. Tampoco dijeron nada sobre la diferencia de datos y solo acusaron al Gobierno de Siria de tal barbaridad. No hablaron de a quién beneficiaba que se haya encontrado, no 36 niños (ñas) bastaba con uno (a) como no sea a los enemigos del gobierno del señor el Assad. Solo dijeron que el caso era muy parecido al de Bengazhi, en Libia, mucho antes de que la OTAN mate a media Libia, incluido Gadaffi, en plena calle, para “salvar” a unos cuantos mercenarios. Y para que el cuento esté completo, la misma BBC de Londres utilizó una foto que la divulgó el 23 de marzo de 1963 (hace 50 años) La foto fue tomada por el periodista italiano Marco Di Lavor, quien casi se cae de la silla en que trabajaba cuando vio nuevamente la gráfica como si hubiese sido tomada en Houla. Pero, por supuesto, los diarios sipianos (y sus áulicos) no dijeron media palabra. Persistieron en la versión inicial.
Sin embargo, los periodistas sipianos ya “dieron su veredicto” que para eso están. Comentarios, editoriales y más se dieron en torno al caso sirio, clamando porque el organismo de seguridad de las Naciones Unidas, intervenga en Siria, lo mismo que hizo en Libia. Para ellos no vale nada un simple razonamiento: ¿a quien favorece que se encuentren niños y niñas muertos, en Houla? ¿A los que se cobijan en el membrete de Consejo Nacional Sirio (CNS) que espera una intervención y millones de euros, tipo Libia, pero en Londres, o al gobierno sirio, que trata de salir del apuro?
Los sipianos que respaldan al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, al parecer, no reparan que esa es una nueva forma del colonialismo, de estos tiempos. Desde luego, no pueden (o no quieren) aparecer invadiendo un país soberano y libre, como le ocurrió al Irak de Hussein. Desde lo de Libia, se introdujo en el mundo una nueva disculpa: que un país es invadido por el imperio y los imperitos si hay un foco de insurrección, como en Bengazhi, de Libia. Entonces el gran imperio puso la “primera piedra” de la invasión y se valió de la OTAN, que seguía subsistiendo por ahí, para darle trabajo. Y esta Otan fue la que llevó a Libia los “vuelos humanitarios” hasta que arrastraron al propio Gadaffi a quien, meses antes, le recibieron con todos los honores, en París.
Según va ocurriendo en estos tiempos, la nueva forma del colonialismo es por la vía de la ocupación vía militar. Para ello buscan un grupo que se oponga al gobierno de turno, que se alce en armas; y enseguida va el imperio y los imperitos en su ayuda. Tal lo hicieron en Libia; y ahora le toca el turno a Siria, que linda con Israel y que está muy cerca de Irán. Es decir, tratan de matar no uno sino tres pájaros de un tiro: tratan de apropiarse del gobierno Assad, tratan de aliviarle a Israel que tiene semejante vecino y tratan de allanar el paso a Irán, país al que el gran imperio no perdona desde hace años, desde que el Ayatola derrumbó al Sha de Irán.
Y esto puede pasarle a cualquier país de América Latina. Con Cuba han pretendido aquello, solo que en Cuba la dirigencia no ha permitido tal foco, llamado puente civil, para tal propósito. Ahora pretenden contra Venezuela de Hugo Chávez, No importa que hayan perdido la gran batalla del 2002 y la gran huelga petrolera que le siguió. Chávez sigue vivito y tratando de imponer su socialismo siglo 21. Tras él (del socialismo siglo 21) van Correa, Evo Morales y la Cristina.
Solo falta que alguna provincia olvidada (Esmeraldas, Loja, Sucumbíos, etc.) para que intervenga el gran imperio y lo que queda del TIAR. Y a lo mejor, antes de irse los Fundamedios de la CIDH (Comisión de Derechos Humanos de la OEA) y la relatora para la comunicación de esa Comisión, doña Catalina Botero (por más señas colombiana y partidaria del señor Álvaro Uribe Vélez) Solo entonces sabremos lo que es el colonialismo siglo 21. No ven a la Gran Bretaña (el imperito mayor europeo) con el caso Malvinas. Que ni siquiera quiere discutir un mandado de las NN.UU. Yo digo, pobres Naciones Unidas, a este paso. Más bien el curuchupa que dirige ese país (neo conservador, desde luego) dice y asegura que es la Argentina la que tiene vocación colonial. ¿Y ellos?
A propósito, bien vale el caso para decir algo que, de lo contrario, será juzgado como “irredento enemigo de la libertad de expresión y de prensa” que para ellos da lo mismo. No toman en cuenta que los países árabes (musulmanes) no conocen los “adelantos y los deleites” de la democracia occidental y cristiana. Solo se sabe que el señor Assad está en el poder más de 30 años y que lo heredó del papi, que murió hace rato. Y de Siria no saben sino que está junto a Israel, a un pasito de Irán, que es el verdadero propósito del imperio y de los imperitos europeos. Automáticamente, las mentiras sipianas como que obligan a la defensa del gobierno del señor Assad. Lo mismo que en Irak, sin saber mucho, nos obligó a la defensa del gobierno de Sadam Houseim, a pesar de que después se supo que este señor trabajó para la CIA de EE.UU..
Esto de mentir, mentir y mentir, no es nuevo para los medios sipianos del mundo entero. Solo que en esta vez, se trata de que a Siria le quieren dar el mismo tratamiento que le dieron a Libia. En palabras más sencillas: se está ensayando a nivel mundial un método que caracteriza al imperio y a los imperitos en el mundo de hoy. Desde luego, ya no pueden ir y ocupar un país, así en directo (salvo que sea IRAK) sino que buscan formas y métodos que por lo menos les disculpe de tal atropello.

Como dice Galeano, si esos países sembraran y cosecharan rabanitos, no les pasara nada. Pero tienen petróleo.

Ecuador: ¿Y por qué no aclaran que nada tienen que ver con fundamedios?

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martes 14 de febrero de 2012

Alberto Maldonado (especial para ARGENPRESS.info)

Algún amigo me preguntó, hace rato: ¿y tú qué sabes de Fundamedios? Le contesté que sabía muy poco. Que si él se enteraba qué es, qué representa, quién le paga, cuál su propósito, me lo dijera, porque yo sé muy poco de ese membrete, que supongo que es una organización regional. Que lo único que sabía era que un señor denominado César Ricaurte era Fundamedios, en su globalidad; y que no sabía (ni me interesaba) averiguar nada más.

La inquietud del amigo tenía su razón de ser en que no pocos impresos (El Comercio, en primer lugar) y algunos canales de televisión, llamados comerciales, y no pocas redes radiales, le citan a Fundamedios, con frecuencia, para sostener cualquier cosa. Me decía que él creía que era una organización de periodistas y que yo debería estar informado de qué o de quiénes se trata. Y, sobre todo, qué quieren. Porque el amigo se ha dado cuenta que Fundamedios le lleva la cuenta al Presidente (Rafael ) Correa; y que dice que en Ecuador no hay libertad de expresión. Y que hay mucha gente que le está creyendo.
La pregunta del amigo me dio pie para que ensaye estas lucubraciones, absolutamente personales. Y para que me preocupe de cómo opera el gran imperio en un país, que, desde hace 5 años, tiene un “gobierno díscolo” lo mismo que el venezolano, el boliviano, el nicaragüense y otros. Me faltó señalar a la viuda Cristina y a la ex presidiaria Dilma.
De lo que he podido informarme, sin llegar al “pesquisamiento” (tipo brasileño) Fundamedios es una ONG que está muy relacionada con la Relatora de comunicación social de la Dirección de Recursos Humanos (DIRH) de la OEA, una señora o seorita de apellido Botero. Y, por ese lado, especulo yo, muy relacionada con la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP-CIA) y, por ese amplio corredor, a la mafia de Miami, a la labor sipiana de todos los días, etc.
Estimo que hay una especie de guerra mediática; que cubre, en estos tiempos, no solamente los países díscolos de América Latina (Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador Nicaragua, Argentina) y es parte importante de esa guerra. Para decirlo más directamente: los grandes medios comerciales de comunicación están cumpliendo sus roles; ya que en estos y otros países, a pesar de que la gran prensa, es cada día menos creíble; y, si están muertos de muerte natural, los antiguos partidos “tradicionales”, pues alguien tiene que defender el sistema imperante. Ese papel le toca irremediablemente a los medios comunicacionales puesto que ellos, más que nadie, necesitan de la publicidad para sobrevivir; y necesitan del sistema, para vivir mejor.
Si vemos lo que está pasando en Venezuela, en Bolivia, en Nicaragua, comprenderemos mejor lo que está pasando en Ecuador. De pronto debemos acostumbrarnos a entidades que antes ni sabíamos que existían: la NED, el CORO, Fundamedios, Participación Ciudadana. Para decirlo a nuestra manera (ya que la norteamericana-venezolana, Eva Golinger es la que sabe a ciencia cierta de estos tejes y manejes) todos están cumpliendo sus obligaciones. Tratar de salvar al sistema (la larga noche neo liberal) y tratar de que, además, el sistema sea el único “democrático y libre”. Los demás no tienen derecho a tales adjetivos.
¿Cómo va a ser tolerable que el “cholo” de Correa se atreva a declarar, a la Embajadora USA, persona non grata y a expulsarla del país? ¿Cómo se va a tolerar que se niegue a firmar un TLC con USA y con Europa, si ahí están los buenos negocios? ¿Cómo se va a permitir que el señor del SRI se atreva a cobrarle al señor Noboa 90 millones de dólares que no ha pagado por el año 2008? ¿Cómo va a ser aceptable que se estén dando subsidios a tanto “vago” (tullidos o no), si esa plata queda bien en los supermercados? Y así, por el estilo.
Es parte de la guerra mediática que, como nunca, se ha desatado en estos tiempos. ¿Cómo va a ser soportable que Correa proponga (y que los otros le acojan) no ir a la reunión de la cumbre americana, en Cartagena (Colombia) si Cuba no es invitada? Y de creerles a los medios del sistema, ya la oposición venezolana “está ganando” las elecciones presidenciales de octubre/2012 La pregunta sobra: ¿quiere decir que aceptan la posibilidad de que Chávez gane? Porque Chávez lo ha dicho repetidas veces: si ganan las elecciones ellos, yo le entrego el poder al que gane. Una declaración similar, los sipianos de Venezuela se han abstenido de hacerlo. Igual que en Ecuador.
Vuelvo al tema de estas lucubraciones. Fundamedios (bonito nombre, para qué también) está cumpliendo su papel, en Ecuador. Pregunto: ¿no les basta la UNP para dar la apariencia de que los periodistas ecuatorianos (unánimemente) respaldan la guerra mediática? Dice un viejo refrán: que, en muchas cuestiones, lo que sobra no está demás. Y a la UNP se han unido (ahora) la tal Fundamedios, la NED, el Coro (El Universo) Participación Ciudadana, los asambleístas que hablan y hablan pero no saben lo que dicen, la USAID, etc. Pregunto yo: ¿no les dará vergüenza? Allá ellos.
Desde luego, la UNP no es Fundamedios. Si bien la UNP puede ser un club social de los periodistas (profesionales o no) pero, de alguna manera, tiene su historia y reúne en todo el país a más de 2.000 amigos de la pluma. Y, de lo que se sabe, Fundamedios no es elegida por nadie; aunque el actual Presidente de la UNP fue designado por apenas 200 y algo más de socios, según declaración oficial. De todas maneras, la UNP tiene más cartel que Fundamedios, aunque aparezcan, ahora, muy unidas. Y defendiendo a los mismos acusados. Al señor de Fundamedios si le dieron la palabra en la queja ante la CIDH en Washington; y al pobre señor Presidente de la UNP, le mantuvieron callado. ¿Por qué sería?
Hay no pocos periodistas honestos que quieren que se diga a los cuatro vientos, que no todos respaldan a los que han plegado a los pelucones de todo el país. No saben si son mayoría o minoría; pero están hasta la coronilla que otros se tomen su nombre y digan, a través de los medios, lo que se les ocurra o les dicen que digan, a nombre de todos. Claro está que no pocos quieren que su nombre no aparezca, por aquello de que en el futuro, quién sabe, a lo mejor, se ofrece la oportunidad de trabajar para el sector privado y comercial. Y no quieren estar ya en las listas negras que dicen que tienen los “libres y democráticos” que sirven a la prensa “independiente”. Citan lo que les dijo la señora Mantilla a los de El Comercio de Quito: si quieren seguir trabajando aquí (en el diario) no se admite ni de chiste que sean correistas. Los que así piensen, se van.
Otros, en cambio, si bien están de acuerdo con tal o cual tesis gubernamental, no comparten, en cambio, todo lo que dice los sábados, el propio Presidente Correa. Ponen de ejemplo: “pero no hay nadie de Alianza País (el partido de gobierno) que le diga al señor Correa, que basta de generalizar; y cuando acusa que todos los periodistas somos una partida de corruptos”. Dicen que ellos no comparten que generalice y que acuse a todo el mundo de corruptos. Aclaran que, puede ser que eso sea cierto, en algunos casos; pero que el Presidente no debe generalizar ya que la gente cree que “todos somos así”. Acaso olvidan que eso de la “prensa venal y corrompida” salió del Dr. José María Velasco Ibarra, cinco veces Presidente de Ecuador, aunque solo una vez (la tercera) pudo concluir su período (1952-1956) Y en sus aparatosas caídas tuvieron mucho que ver los medios comunicacionales de estos tiempos.
Como no tengo nada qué hacer (soy un jubilado) le transmito al señor Presidente, la inquietud de grupos de periodistas que no son corrompidos. Le sugieren al Jefe de Estado que debe ser más concreto, en cada caso, y no acusar a todo aquel que se llame y se califique de periodista, de corrompido y tergiversador. Dicen que, como lo hace de vez en cuando, señale que tal periódico dijo tal cosa, tal día, y que algun periodista estrella, hombre o mujer, de la televisión, dijeron tal o cual mentira o barbaridad. Que esa sería una gran solución, en especial para la clase media de la sierra (en especial de Quito) que no acepta esos calificativos sabatinos. O por lo menos dicen que no los aceptan y que se sienten ofendidos. ¿Será solo por eso?
¿Tú has vivido en la Costa ecuatoriana, en Guayaquil? contrapregunto. Y ante el movimiento de cabeza, de un lado a otro (signo de no) le doy a conocer que, en cambio, la gente de la costa, en general, debe estar muy divertida con esos calificativos. Le recuerdo que fue el ya fallecido Don Asaad Bucaram (Don Buca, a secas) quien descubrió que era un buen negocio político, hablar mal de los pelucones guayaquileños, en Guayaquil; ya que estos son, en general, insoportables, pero para el resto de guayaquileños. Que lo que puede ser materia de crítica en determinado sector de la Sierra, puede ser bien acogido, en la Costa. Y remato: si no es por los militares, don Buca debía ser presidente de este país. Nos guste o nos disguste. Y le hago notar que hay una “pequeña-gran diferencia” entre don Buca, el insultador, y Abdalá, el boquisuelto.
El amigo que motiva esta reflexión, acepta a regañadientes mis argumentos. Es más, está de acuerdo en que a los pelucones de El Universo les hayan puesto 40 millones de dólares de multa; pero que no está de acuerdo que los autores del libro “El Gran Hermano” tengan que pagar un millón de dólares, cada uno. Yo le reargumento: que eso dicen los jueces, de acuerdo a una legislación existente desde hace décadas, en el Ecuador, pero, por último, el amigo, vuelve a la carga y me espeta: ¿porqué ustedes, los periodistas que se precien, no denuncian a esta Fundamedios, que tan mal les está haciendo quedar ante todo el país? Le respondo con otra pregunta: ¿y quién nos publica nada, si los medios tienen, en estos días, a Fundamedios y a la UNP, como los niños mimados del periodismo “honesto” de este Ecuador? Me responde; ¡Con los medios públicos, pues, que para eso están! Y yo le contrapunteo: ¿Estás seguro que los públicos nos darían un chance? Eso me supongo, sino para qué existen, contra golpea el amigo. Si van a decir lo mismo que los privados, entonces es plata mal gastada.

Interesante las preocupaciones ciudadanas del amigo. Y más interesante aún que el ciudadano común y corriente crea que Fundamedios representa a los periodistas ecuatorianos. Es que no hay quien dé las explicaciones del caso.

Publicado por ARGENPRESS

Ecuador: Lo que quieren es que nunca se dicte esa ley

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viernes 10 de febrero de 2012

Alberto Maldonado (especial para ARGENPRESS.info)

He leído y releído el proyecto de Ley de Comunicación y no encuentro nada que pueda preocuparnos, que pueda quitarnos el sueño. Hago una salvedad: que encuentro que se ha eliminado toda referencia a la Ley de Ejercicio del Periodista Profesional (R.O. 900 de Sbre 30/1975) y pregunto, a la Asamblea Nacional, o al asambleísta Mauro Andino, si aquello ¿significa que la Ley subsiste o no?.

Porque soy de los pocos (cada vez menos) que “echa una mirada” a los diarios del país, cada vez que puedo. Y “examino, no leo” el principal diario sipiano de Ecuador (El Comercio de Quito) pero no con el afán de enterarme de lo que ha pasado en el país, en la región, en el mundo. Lo reviso para enterarme que nuevo cuento le han inventado a Correa, a Morales, a Chávez, a la Cuba de Fidel y al mundo entero. ¡Es una forma de saber qué va bien y qué va mal!
Cuando publican, por ejemplo, que Libia “ha sido liberada” del coronel Kadaffi y su equipo de gobierno; pienso que es al revés; que ese país fue brutalmente atacado y ocupado por fuerzas mercenarias. Leo y escucho, que hay más de cinco mil muertos, en Siria, y estimo que los mercenarios que están actuando en ese país, están cumpliendo su función “occidental y cristiana” y que tarde o temprano, si no se hace algo, Israel, Estados Unidos y los imperitos, atacarán a Siria para irse contra Irán.
Leo que tal escuelita no ha sido remodelada y que siguen las situaciones de antaño; y pienso que, seguramente el contratista de la obra, ha quedado mal o se ha ido con la plata. O el autor de la nota informativa es un “compañerito (ta)” que todavía sueña con el retorno de los viejos tiempos. Y si la información es a favor del diario El Universo (como casi todos los días) pienso que al fin el juez Paredes y los Ministros Jueces, que ratificaron la sentencia, le perdieron el miedo a la gran prensa y están cumpliendo con sus tareas, sin temor ni favor. Y así, por el estilo.
Me da mucha pena de la Unión Nacional de Periodistas (UNP) otrora gloriosa y práctica. Y me dan muchísima pena algunos colegios de periodistas (por ejemplo, el de Pichincha) ahora dedicados a hacer lo que el patrón manda; y donde manda patrón, marinero no manda (así rezaba una antigua publicidad comercial) Ni tan siquiera hay lugar al debate, a la discusión.
Por si alguien pregunte que por qué digo que me dan pena, porque a la UNP, que era sumamente patronal (dependiente de El Comercio de Quito) logramos rescatarla para los periodistas – periodistas, allá por los años 60 del siglo pasado. Desde entonces, fue condenada a la marginación más absoluta. Más todavía cuando la UNP fue la patrocinadora de la Ley de Ejercicio del Periodistas Profesional (sbre 30/1975) que no fue del gusto de los empresarios de la comunicación, de esos que si no han hecho buenos, excelentes, negocios, han estado en cargos diplomáticos. Es cuestión de revisar los grandes periódicos del país (ahora, revisar los videos) y se descubrirá, desde entonces, al año 2011, en que la UNP vuelve a aparecer defendiendo a los patronos; y los patronos hasta le han dado espacios de un acto que se han premiado los unos a los otros. ¿Y los demás no contamos?
Ojalá, les dure. Lo mismo digo de los colegios de periodistas del país, que junto con la Federación Nacional de Periodistas (FENAPE) deberían estar defendiendo esa Ley, que es su razón de ser y de existir. Porque, de lo contrario, ni siquiera existirían. La UNP, como club social, puede hacerlo mientras haya “paganines” que le paguen o le faciliten esos costosos y decidores cuartos de página. Pero, ¿los colegios? Los colegios de periodistas, igual que los colegios de otras profesiones, son nadie desde que el actual Presidente Correa descubrió (hace años, antes de llegar a Carondelet) que no había razón alguna para que estemos obligados a colegiarnos (previo el pago de una tarifa mensual) para poder ejercer la profesión. De lo que sé y de lo que se me ha informado, muchos colegios de profesionales redujeron notablemente sus actividades, no tanto por falta de las cuotas mensuales, cuanto porque se redujeron notablemente los quijotes dispuestos a sacrificar tiempo, dinero y hasta amistades, por cumplir con su deber.
Vuelvo al asunto Ley de Comunicación. He leído y releído las 12 preocupaciones que publica El Comercio sobre este proyecto de Ley. Y, salvado que esté ciego total, no encuentro en los 12 puntos, algo preocupante. Desde luego, la preocupación sipiana se reduce a supuestos y dudas. Y, de acuerdo a jurisperitos duchos en asuntos constitucionales y legales, ninguna ley, ninguna constitución, en los países del mundo entero, se podrían dictar si de supuestos y dudas, se trataría. Dicen los entendidos que, en la práctica, no hay ley o precepto constitucional, que no genere dudas, supuestos, en los grupos que desde ya se sienten perjudicados por el mandato legal.
Olvidan (o tratan de que olvidemos) que es vieja tesis de la SIP-CIA, de los grupos de diarios de América, de Fundamedios y de los asambleístas “mediáticos” (Montúfar, Páez, Tibán, Cobo, Pinoargote, etc.) y de cuantos están en ese lado, que, en comunicación “la mejor ley es la que no existe” Lo cual se traduce al esquema jurídico de la oposición, algo contrario a los más elementales principios universales del derecho: que todos somos iguales ante la Ley, que no hay en un país (así sea el Ecuador) ni habitantes de primera, de segunda o de tercera categorías. Porque, en definitiva, lo que se busca es que no solamente los asambleístas sean impunes (inmunes totales, quise decir).
En Ecuador –por fortuna- tenemos (dese hace décadas) una legislación penal que sanciona, con penas de cárcel y/o de indemnizaciones, las faltas graves que puedan cometerse a través de un medio comunicacional. Esa legislación prevé que quien acusa, injuria o insulta, de cualquier manera o a través de un medio comunicacional, a otro ser humano (o a un conglomerado) y no puede probarlo, o por lo menos dar indicios ciertos de sus dichos, pues tiene que atenerse a la posibilidad de que sea enjuiciado y llevado a la cárcel y a pagar cuantiosas sumas de dinero.
Es verdad que, en décadas, estas disposiciones penales no han sido aplicadas sino en muy pocos casos. Y no ha sido porque los medios comunicacionales han respetado a los demás (solo la prensa amarilla daría margen a cualquier cantidad de reclamos) sino porque no todo agraviado está dispuesto o tiene los recursos suficientes para plantear un caso legal que puede durar años, que es susceptible de tres instancias; y que, a lo mejor queda en nada. No estoy seguro; pero, en años, no llegan a 10 los casos de esta naturaleza, que se han ventilado en los juzgados penales del Ecuador.
Lo cual, desde luego, no puede decirse que no se puede. Y es tan vigente esa ley que el caso del diario El Universo de Guayaquil (auto calificado del mayor diario nacional) y, hace contados días, el caso de Juan Carlos Calderón y Crhistian Zurita, se han ventilado precisamente de conformidad con esa ley. A propósito del señor Zurita, no conozco que sea un periodista profesional; si lo es, le ruego mis disculpas por el error. Pero, decía que los pocos casos que se han ventilado en Ecuador son de conformidad con esa legislación. De manera que los “verdaderos culpables” no son los que han utilizado (al fin) esos cuerpos legales sino aquellos que la dictaron, hace muchos años.
Y aquí, algo que corroe mi entendedera. De acuerdo con elementales signos de prudencia y buen entendimiento, los primeros que deberían estar porque se dicte una ley de comunicación, son los propios medios comunicacionales y sus muchachos (chas) estrella; puesto que, de esta manera, se quitarían de encima la posibilidad de que sean sentenciados a penas de cárcel y de indemnizaciones millonarias, si a alguien se le ocurre recurrir a tal ley. ¿O estoy equivocado? En el proyecto de Ley de Comunicación que se ha publicado, no se contempla cárcel sino pequeñas multas, por transgresiones comunicacionales.
Olvidaba algo que ya lo dije al principio: encuentro una sola observación; que el asambleísta Andino se olvidó de nosotros, los periodistas profesionales, y de que tenemos la Ley de Ejercicio Profesional del Periodista, que data de septiembre 30 de 1975. Nada, ninguna referencia, se dice en su texto. Al distinguido abogado riobambeño (que “se ha atrevido” a redactar tal texto) y a los asambleístas que actúan de buena fe, les digo que Ecuador es de los poquísimos (sino el único) que tiene una ley semejante; y que, desde hace décadas, el mismo sector privado (que tanto trina contra la Ley) se ha encargado de rescatar, como una profesión académica, la del periodista profesional. No me estoy refiriendo a los aficionados al periodismo que, cada vez y cuando, aparecen en escena, tras algún interés que defender, sino a quienes hemos hecho de la pluma una forma de vida y servimos al resto de ciudadanos, desde esta tribuna.

Y quiero, finalmente, aclararles que han sido, en especial, los grandes medios de comunicación (periódicos, revistas, canales de televisión, redes radiales, etc.) los principales transgresores de la Ley del Periodista Profesional y de este derecho. Y que bien harían, a más de actualizar dicha Ley, dar los elementos que permitan su aplicación plena. Solo así, se preservarían (no del todo) de los periodicazos y de las telenovelas baratas. De lo contrario, que los asambleístas sipianos o no, nos autoricen a recetar, firmar denuncias, etc. a todos los que, de una u otra manera, opinamos sobre otros asuntos.

¿Son los periodistas dueños de la verdad y la justicia?

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viernes 20 de enero de 2012

Alberto Maldonado (especial para ARGENPRESS.info)

Hace décadas, nada menos y nada más que la Corte Suprema de Justicia de Francia expidió un comunicado reclamando porque los periodistas franceses (no todos, por supuesto) se habían arrogado para si la capacidad de señalar quién es culpable y quién no; a quién se debe creerle y a quién no. Por supuesto, la Corte Suprema de Francia reclamaba moderación y, sobre todo, que se deje a los jueces la capacidad de decidir quién es culpable y quién no, de acuerdo con lo que queda registrado en “autos” (expedientes) que para eso están.

En todos los tiempos (y no solamente en Francia) ciertos periodistas o aprendices de periodistas, han pretendido “juzgar” de acuerdo a apariencias, a decires y, sobre todo, a sus intereses. Y han violado sistemáticamente viejos principios de la legislatura universal: que todos tenemos derecho a un juicio justo (Carta de las Naciones Unidas) y que el que acusa a otro, de cualquier delito, es quien tiene que demostrarlo; y no al contrario, cosa que solo se ha registrado en la Inquisición de la Iglesia Católica y en las criminales dictaduras, tipo Pinochet de Chile o la gorilocracia de Argentina.
Digo esto porque, en los últimos tiempos, como que la prensa sipiana (de la SIP-CIA), en el Ecuador, ha recurrido a semejante “arbitrio” En sus afanes por contrarrestar la popularidad de que goza el Presidente (Rafael) Correa, a pesar de sus 5 años en el poder político, pues no hay día en que tal prensa, que sigue presumiendo de independiente, no encuentre que todo está mal o que algo está mal en lo que la gente ve bien. Y en sus afanes por demostrar (lo indemostrable) en estos tiempos, se han dedicado a una caza que rivaliza con los mejores “pesquisidores” según decir de los brasileños.
Pruebas al canto: en la elección de los nuevos miembros del Consejo Nacional Electoral (CNE) como no encontraron “peros” personales de los nuevos miembros, “descubrieron” que 5 de los 7 eran (o habían sido) muy cercanos al gobierno, porque desempeñaron tal o cual cargo público o por la amistad con tal o cual personaje oficial. Es decir, según los sipianos, ya casi es un delito que alguien haya sido o sea amigo del Presidente o haya servido al gobierno actual. ¿Y todos los ciudadanos y ciudadanas no somos iguales ante la ley? ¿No todos tenemos los mismos derechos y obligaciones? Solo falta que pidan que la actual Asamblea Nacional (en la que tienen una escuálida mayoría) resuelva que no pueden ocupar cargos de representación ciudadana, quienes hayan sido o parezcan amigos o cercanos de cualquier ministro o del propio Presidente. Y que se nombre solo a aquellos candidatos (candidatas) que tengan el visto bueno de la prensa sipiana o de sus monitores.
El “pesquisamiento” llega a tales niveles que presentan, como periodismo de investigación, fotos del asesor más cercano de Correa visitándole al fiscal del Guayas (el gemelo del asambleísta) y el señor Mera comiendo en un lujoso restaurante de Quito con el Presidente de la Corte Constitucional. A este paso, nadie puede conversar o comer con otro alguien, afín al gobierno, porque se trataría de “algo obscuro” que se está tramitando. Yo, que presumo de periodista profesional y de coautor de la Ley del Periodista Profesional, me siento avergonzado por semejante “investigación”. Pregunto: ¿podemos confundir la investigación periodística, con un simple pesquisamiento tipo “policial”?
Sobre este tema, recuerdo que una de las tareas del periodista investigador es no solamente que fulano de tal “se puso de acuerdo” con sutano para hacer tal o cual cosa; y lo acordado, se hizo. Lo contrario se queda en un simple acto de pesquisamiento Y el periodista de investigación va mucho más lejos que el simple pesquisamiento policial; y hasta debe arriesgar la vida, por descubrir “chanchullos” que pueden afectar o no, a determinados sectores.
Siempre cito el caso del doctor Eduardo Riofrío Villagómez (o al revés) que, por muchos años, fue Ministro Juez de la Corte Suprema de Justicia. Jamás nadie (ni de izquierda, del centro o de la derecha) pudo acusarle de algún desaguisado o chanchullo (entuerto) que pudo haber cometido a favor o en contra de sus amigos políticos o enemigos. Lo más que se pudo acusarle fue de que era un “curuchupa recalcitrante” (conservador) lo cual nunca fue un delito. Y digo: ¿no es acaso un delito de lesa personalidad (injuria grave) el calificarle a cualquiera de un ilícito, pero no demostrar que ha cometido tal ilícito?
Y si tenemos que enterarnos de lo que está ocurriendo judicialmente, en el caso El Universo, de Guayaquil, pues no podemos ni debemos confiarnos de la información que nos ofrece, todos los días, la prensa sipiana del interior y del exterior, con El Comercio a la cabeza. De creerle a este rotativo, desde la demanda hasta las recusaciones, son “una maldad” de la contraparte. Y para la prensa sipiana del exterior (el Washington Post a la cabeza) se trata de un silenciamiento de las “voces de la libertad y la democracia en el Ecuador” ¿Están hablando de otro país? Porque en Ecuador, que se sepa, no hay tal persecución ni actitudes contra la libertad de expresión. Los quejosos (o quejudos) no han podido demostrar un solo caso, salvado que para el señor de Fundamedios (fundamiedos, dice Don Eleuterio) sean agresiones lo que todos los sábados dice el Presidente (Rafael) Correa y el enjuiciamiento civil-penal que –al fin- están ensayando contra los “opinadores” de ocasión (o de profesión) en distintas ciudades y contra distintos medios.
Y aquí viene lo de la Corte Suprema de Justicia de Francia. ¿Qué derecho tienen los medios a decir esto está bien y esto está mal respecto de un juicio que está ventilándose en las respectivas instancias judiciales? ¿No es esa actitud contraria al debido proceso de que nos habla de la Carta de las Naciones Unidas? Y si no son culpables, lo único que tienen que hacer es demostrar que lo que dicen es lo correcto. Por desgracia, el señor Emilio Palacio (que ahora los medios sipianos le han bautizado de periodista) corrió a Miami, a refugiarse, a vivir del exilio; que, según la mafia cubano-americana que allí opera, da buenos réditos, a costilla de los contribuyentes norteamericanos.
Pregunto (no me cansaré de preguntar) ¿no es esa actitud contraria a todo principio legal y constitucional? ¿Por qué no protestaron los sipianos de toda laya contra los jueces que dictaron sentencias a favor de Vistazo y de La Hora en demandas establecidas por el Presidente de la República? Porque si son independientes y objetivos, así como protestan y exageran el caso Universo, debían protestar por los casos antes citados. ¿O no? Si los sipianos y sus acólitos (de izquierda o de derecha) hubiesen protestado cuando, por decir algo, el señor Ingeniero León Febres Cordero (que en paz descanse) invadió con tanques de guerra la Corte Suprema e impidió que los nuevos ministros jueces se posesionen de sus cargos, a pesar de haber sido nombrados por el Congreso Nacional; entonces podrían hablar por lo menos de sindéresis.
Otra pregunta: ¿Por qué la madre de un Ministro de Estado, que ha sido abogada con largos años de ejercicio profesional, no puede concursar para Ministra Juez de la nueva Corte Nacional de Justicia? Deben darle por lo menos el derecho que tiene a equivocarse, en el ejercicio de sus nuevas funciones. Lo mismo podríamos preguntar del hermano de un legislador “oficialista” que también ha concursado en ese evento ciudadano; que, por primera ocasión se ensaya en Ecuador. Vuelvo a preguntar: ¿es que era más idóneo que un Presidente de la República y su equipo nombre o desnombre a los nuevos ministros jueces? Y repregunto: ¿es acaso idóneo y admisible que a un profesional se le cuestione por ser la madre de un Ministro de Estado o hermano de un asableista de gobierno, o por haber trabajado para este o cualquier gobierno? Dice la Biblia, que los cristianos de la oposición parece que olvidan, que “por sus obras los conoceréis” Que tengan paciencia que después de unas semanas, o meses, o años (o nunca) se sabrá si aquellos fueron a cumplir consignas o no. ¿Y si no cometen desaguisados? Entonces pues, van a quedar terriblemente mal los cuestionadores de hoy.
Y a propósito de la famosa división de poderes hoy llamadas funciones, vuelvo a calificar de simple iletrados o ignorantes a aquellos que siguen defendiendo tal tesis. Para hablar en términos populares, ¿no están meándose fuera del pilche? Y el término “mear” ya está registrado en el diccionario de la Real Academia de la Lengua y “pilche” es un ecuatorianismo que significa pozo pequeño, o pequeña tacita; no más que es ecuatoriano porque desde los abuelos (no sé si ahora) el pilche venía de una de las partes del coco grande, de aquellos que se cultivan actualmente en Esmeraldas.
Finalmente, la historia de la humanidad es muy rica respecto de que todo movimiento (fascista, conservador, de izquierda) ha tratado de copar las tres funciones del Estado. Nunca, en ningún país del mundo se ha dado a plenitud esta tal división de funciones. Lo mismo trató de hacer el ex “dueño del país (que en paz descanse; lo dudo pero hay que deseárselo) y no poco de lo que pasó en el área de la Función Judicial, se lo debemos a él. Hasta estos años, era evidente que los social cristianos habían copado ese poder y que era muy difícil quitárselos. Podían perder el poder político (el Congreso y el Ejecutivo) pero nunca jamás el poder judicial ya que por esa vía podían hacer muchas cosas. Y lo han hecho. ¿Por qué el movimiento país no puede hacer lo mismo? Digo lo mismo en cuanto a la remoción de los jueces y los sub jueces y los secretarios. Pero habrá que ver si caen en lo que todos los ecuatorianos y ecuatorianas queremos: que la justicia sea diligente, oportuna, eficaz y honesta. ¿Será posible?

Y si no es posible –para eso somos seres humanos- ya veremos quienes salen a protestar por el abuso y quienes salen a defenderlo. Porque uno de los derechos que tenemos todos (por más criminales que sean) es a un juicio justo. Si en los EE.UU. el país que tanto admiran los sipianos, ejecutaron a Sacco y Vanzetti y tienen en la cárcel precisamente a 4 cubanos y medio cubano (condenarle a que se esté en Miami es peor que sentenciarle nuevamente) por el “delito” de espiar para su país respecto de las barbaridades que preparaba la jungla cubano-americana, a la cual se unieron hace rato los hermanos Isaias y el señor Palacio.

La SIP-CIA se identifica en el Perú

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viernes 21 de octubre de 2011

Alberto Maldonado (especial para ARGENPRESS.info)
¿Quién es el señor Milton Coleman?

De acuerdo a la prensa sipiana, es el nuevo Presidente de la SIP-CIA, nombrado, en Lima Perú, por la llamada asamblea semestral de la SIP.

Sigo en el aire: pero, ¿qué es la SIP-CIA, que tú dices?
Si no sabes qué es la SIP, no sabes nada.
He oído ese nombre pero no sé qué significa y ¿porque el señor Coleman es importante?
Voy a tratar de resumirte. La SIP quiere decir oficialmente Sociedad Interamericana de Prensa; pero debería llamarse Sindicato Intocable de Pelucones.
¿Y qué tiene que hacer la CIA ahí?
Pues verás, según datos históricos comprobados, la SIP, con un carácter gremial (de dueños de periódicos y de periodistas) fue organizada, antes de los años 50, en La Habana, Cuba. Un año después, se realizó el segundo congreso en alguna ciudad de Estados Unidos (USA) pero a esa reunión ya no les dejaron ni siquiera entrar a USA a los periodistas que eran identificados como izquierdistas, como fue el caso de Carlos Rafael Rodríguez, un dirigente comunista de Cuba. Te vuelvo a preguntar: ¿Y qué tiene que hacer la CIA ahí?
A eso iba. Ocurrió en alguna ciudad norteamericana que se introdujeron dos reformas a lo acordado en La Habana, mucho antes de la revolución.
¿Cuáles reformas?
Pues que se había acordado que sea un organismo de dueños de periódicos y de periodistas, ya que algunos (los más) tenían esa doble calidad; y que cada país tenga un solo voto en la SIP En Estados Unidos decidieron que cada miembro (cada periódico) tenga un voto y que la conformación oficial sea ese congreso que estuvo patrocinado directamente por un alto oficial del Servicio de Inteligencia norteamericano, la CIA.
¿Y ese no es un invento de los comunistas?
Pues, el nuevo promotor de la SIP fue nada menos y nada más que un agente de la CIA; el alto oficial, señor Jules Dubois. Desde entonces, la SIP ha estado muy ligada a este organismo de espionaje.
Por eso hablo de la SIP-CIA.
¿Y en esta reunión de Lima, le nombraron Presidente al señor Coleman?
¿No era Presidente, un señor Marroquín, de Guatemala?
El señor Marroquín fue Presidente de la SIP, creo que por tres años. Le sucede este señor Coleman, que habla un español de turismo; y que es Director nada menos que del Washington Post, uno de los principales periódicos de USA.
¿Es decir, los diarios norteamericanos volvieron a dominar la SIP?
En apariencia, porque ellos nunca la han abandonado a su suerte. Alternan entre un ejecutivo gringo-gringo y otro latinoamericano, de esos que son incondicionales. El señor Gonzalo Marroquín, por ejemplo, es dueño o condueño de cuatro principales periódicos guatemaltecos. Este señor ha estado siempre muy ligado a la SIP y a USA.
¿Y no es preferible que esté un latinoamericano?
Yo pienso que no. Es preferible que al frente de la SIP esté siempre un norteamericano, porque eso le identifica a la SIP y porque los de América Latina, son peores y más descarados que los gringos. Son, más papistas que el Papa.
¿Pero la SIP tenía algún prestigio en nuestro Continente, alguna credibilidad? Lo has dicho bien: ”tenía” Hay que recordar que la SIP, en América Latina, allá por los años 60-70 del siglo pasado (siglo 20) ERA un organismo que cuestionaba las feroces dictaduras que asolaban América Latina: los Trujillo, los Somoza, los Batista y tantos y tantos otros.
¿Podrías explicarte?
Históricamente, fueron dictaduras al servicio del gran imperio (USA) pero que cometieron cualquier cantidad de crímenes y delitos, contra los mismos medios (les empastelaban) y especialmente, sus periodistas, que eran intelectuales libres y que tenían algún concepto de ética periodística. A esos gorilas y sus matones, la SIP tuvo que oponerse (para disimular) y por eso creo que el Presidente Nixon dijo que esos tiranos “eran unos hijos de puta pero que eran NUESTROS hijos de puta” para relievar que eran agentes USA y que estaban a su servicio. ¿Y ahora? ¿Ya la SIP no defiende a los periodistas y los medios? Ya la SIP no tiene necesidad de defender a los medios sipianos si ellos son su alma y corazón. Ya ellos, no solo que se defienden solos sino que, con frecuencia, son aliados de las peores dictaduras.
¿Como cuáles? Me parece que hablas de memoria.
No te voy a hacer un inventario de las veces en que los llamados “grandes medios” (prensa escrita, estaciones radiales y televisivas) han estado muy cerca de feroces dictaduras. Te cito: El Mercurio de Santiago de Chile, que estuvo muy cerca de Pinochet, durante 17 años. Y los diarios La Nación y Clarín de Buenos Aires, que respaldaron a la bestial dictadura militar de Argentina (1976-1983) ¿Y los diarios que respaldaron a Fujimore, en el Perú? Y estos medios se permiten hablar ahora de democracia y libertad.
¿Y en Ecuador? ¿Puedes decir algo de Ecuador?
Cómo no. Según la Comisión de la Verdad, el período más violento que hemos sufrido fue durante el gobierno “constitucional” del señor Febres Cordero (1984-1988) Y a pesar de que nosotros no hemos conocidos dictaduras como en muchos otros países, sin embargo, te pregunto ¿quiénes estuvieron muy cerca de ese Gobierno? ¿No fueron acaso El Universo, Expreso, El Comercio y estaciones de radio y tv.? ¿Y ahora? ¡No me vas a decir que ahora, en este Ecuador no hay ataques a la libertad de expresión. Y yo creo que el señor (Rafael) Correa debe estar muy preocupado con lo que acaba de decirle la SIP, desde Lima!
Yo creo lo contrario; que la preocupación hubiera podido darse si la SIP reconocía por ejemplo que en Ecuador se goza de la más amplia libertad de expresión del pensamiento , conforme lo dicen las Naciones Unidas y conforme está consignado en nuestras Constituciones. Entonces, si habría que preocuparse. Pero la SIP repite la cantaleta que circula entre los medios sipianos del continente, es más bien en un indicador de que va bien, yo diría que muy bien.
Entonces, ¿en Ecuador no pasa nada?
Si, está pasando que los medios sipianos y sus colaboradores estrella, en todo el continente, han tenido que quitarse la careta de democráticos y libres y han tenido que asumir la defensa del sistema imperante (la sociedad de consumo) y de sus principales “ejecutivos” que, en todo el mundo, están de capa caída.
Es la primera vez que escucho a un periodista decir semejantes cosas Es un sentí,r yo pienso, que mayoritario entre los periodistas profesionales, especialmente en aquellos que todavía trabajan para los grandes medios y que, si dicen algo, pues corren el riesgo de pasar a la desocupación. Pero, hace rato que muchos (o pocos) pensamos y actuamos distinto.
Es que hay que diferenciar entre lo que es la libertad de expresión del pensamiento –valor universal, consignado en las Naciones Unidas- y la libertad de expresión que defienden los medios sipianos. ¿Y cuál es esa diferencia?
En que los medios sipianos SE HAN APODERADO de la libertad de expresión, para sus propios fines. Consideran que libertad de expresión es que ellos puedan decir del resto de seres humanos lo que les venga en gana y que nadie puede contradecirlos. Ellos se han erigido en sucesores de los reyes europeos (que todavía quedan) se consideran superiores a los demás y, sobre todo, irresponsables ante la ley. Y eso no puede ser así. No puede seguir así.
Entonces, ¿justificas la sanción a El Universo?
No solo que justifico sino que considero que al fin se ha hecho algo de justicia. No por nada, el autor de toda la trifulca, ese señor que se nombra Emilio Palacio y que presume de periodista (para vergüenza nuestra) se auto exiló en Miami, Estados Unidos. Para mí, muy bien se haya ido a Miami, allá tiene a toda la gusanera cubana, para que le acompañe.
¿Y los señores Pérez?
Me dan pena. Son los herederos del heredero principal del diario El Universo. Tienen indudable corresponsabilidad en lo que le permitieron que dijera y acusara el señor Emilio Palacio. Para ponerlo en cristiano, te pregunto: ¿tú permitirías que en tu casa se instale un enemigo jurado de tu vecino solo porque tú también estás en descuerdo con el vecino y quisieras decirle samba canuta? Para mí, los señores Pérez (Barriga y Lapentti) también creyeron que, por ser ellos, no podían enjuiciarles. Ahora, que paguen la novatada. Para eso el progenitor les dejó empresas y dinero.
Dicen que si se aplica la sentencia (40 millones de dólares) se liquida el periódico.
Es posible; pero, si se resisten.
¿Y que paguen los trabajadores?
Me parece que esa versión es para impresionar. Yo invito a los periodistas investigadores, a que averigüen por qué el señor Emilio Palacio se auto exiló en Miami, Estados Unidos. Yo no sé, ni me preocupan las fortunas de otros; pero me dicen (sin confirmación) que los señores Pérez tienen como 5 supermercados en La Florida; y que el más grande supermercado ecuatoriano es una tienda al lado de uno de estos gigantes.
¿No es, de todas maneras, acaso un ataque a la libertad de expresión? Sería (condicional) si, por ejemplo, el señor Correa hubiese dictado la ley por la cual se está juzgando. De lo que yo sé, es una vieja ley penal que existe en el Ecuador, desde hace décadas y que ha sido muy poco empleada. ¿Protestaron estos sipianos cuando le condenaron, por ejemplo, al doctor Fierro Benítez, colaborador del diario El Comercio?
Es la misma ley.
No solo sabía.
Pues entérate, que esa ley existe desde hace tiempos y que fue dictada por congresos y presidentes pelucones. Lo que ha pasado es que ha sido muy poco utilizada porque demanda mucha paciencia y mucho dinero. Pero Correa ha ejercido de todas maneras presión.
Es posible pero que se haya sabido, la justicia mas bien está en contra de Rafael Correa por haberle puesto en entredicho. Y todo el mundo sabe que los jueces y ministros jueces, en el Guayas (donde está Guayaquil) han dependido mucho de los social cristianos, ahora llamados madera de guerreros o algo parecido.
¿Y los otros juicios que se han iniciado contra medios y contra periodistas? Es un buen síntoma. Los medios y los periodistas deben saber que no pueden insultar, calumniar a nadie, sin pruebas o por lo menos indicios. En Estados Unidos, han preferido la cárcel, periodistas, antes que rebelar fuentes de información. Eso se llama ética.
La mayor parte de ecuatorianos y ecuatorianas ignoramos estas cosas. Precisamente, esa es la libertad de expresión que defienden los medios sipianos. Que solo ellos tengan acceso a la verdad; y, sobre todo, a decirla.
Como corolorario, voy a repetir una vieja sentencia que he oído: NO ES LO MISMO EQUIVOCARSE QUE MENTIR. Para el primer mal (cuando hay buena intención) hay la rectificación, que en Ecuador, desde hace rato, es una obligación constitucional y legal. Para el segundo, ninguno.
P.S. Por último, debo consignar que este es un ensayo de una conversación entre un ciudadano que sabe poco de estos detalles y que, desde luego, no tiene interés alguno en aparecer con su nombre y apellido. Y segundo, para una aclaración de mi artículo sobre el banquero y algunos personajes. En los tiempos, estuve equivocado, ya que el banquero bueno (el señor Guillermo Lasso) estuvo metido en toda la crisisbancaria del señor Jamil Mahuad (1998-2000) Segundo, que hablé del Dr. Enrique Echeverría cuando en realidad quise consignar al señor Herrería, el asambleísta, el de Guayaquil, que fue de la ID, luego del socialcristianismo y de los guerreros de madera (o al revés) Actualmente no sé dónde andará ni me interesa saberlo.

Fuente imagen: APORREA

Despenalizar delito de difamación, concluye cumbre de la SIP

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Por Gerardo Rojas González
Viernes, 26 de Agosto de 2011 | 21:06

Se deben despenalizar los delitos de difamación, injuria y calumnia en los países de América Latina (AL) ya que esa es una forma de agredir la libertad de expresión mediante juicios penales, se concluyó en la III Cumbre Hemisférica de Políticas Públicas para combatir la Impunidad que se realiza en Puebla y que es convocada por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP)

En un documento titulado “Declaración de Puebla”, redactado al término de la sesión de dos días, se detalla que la violencia ya no es un problema sólo de los comunicadores sino de toda la sociedad que pierde su derecho a recibir información.

La declaratoria especifica que los ataques “no se manifiestan solamente a través de agresiones físicas contra los periodistas, sino también por medio de discursos hostiles hacia el ejercicio libre de su profesión, amenazas, censura, hostigamiento legal y descrédito”.

Agravar penas de agresiones contra la libertad de expresión

Los asistentes a la cumbre recomendaron que se modifiquen las leyes locales para que los ataques a la libertad de expresión sean delitos que no prescriban y, “si son cometidos por funcionarios públicos, se agraven las penas; además de que sean investigados a nivel federal y juzgados por tribunales civiles”.

El documento propone la promulgación de leyes que brinden protección a defensores de derechos humanos y que éstas incluyan a periodistas.

También recomienda  la creación de la figura del Defensor de la Libertad de Expresión, al que pueda recurrir la ciudadanía y los comunicadores para hacer efectivo el derecho.

Exhortan a brindar condiciones dignas de trabajo con seguridad social

En el documento se estipulan las recomendaciones a los dueños de los medios de comunicación para “garantizar condiciones dignas de trabajo, salario y protección para todos sus empleados”, así como el cumplimiento de las reglas de seguridad social, seguros de vida, invalidez y gastos médicos.

En el documento también se incluyen peticiones para las organizaciones no gubernamentales, articuladas con el fin de educar a la sociedad sobre la importancia de la función periodística, la defensa del derecho a la información y derechos humanos en forma de campañas, seminarios y encuentros.

A las universidades, organizaciones civiles y sindicatos del gremio solicitan actuar en red para construir una base de datos sobre víctimas y denuncias de ataques a la citada libertad de expresión.

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