La descolonización puertorriqueña, capítulo pendiente en América

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viernes, 3 de agosto de 2012

Marta Denis Valle (PL)

La intromisión militar estadounidense en la guerra de independencia de Cuba (1895-1898) dejó grandes secuelas en este país, víctima de la opresión neocolonial durante varias décadas, y a su hermana Puerto Rico le reforzó las cadenas coloniales.

El pueblo cubano libró tres guerras por su independencia sin recibir nunca el reconocimiento de beligerancia o cualquier otro apoyo de Washington, hasta que Estados Unidos le declaró la guerra a España en la primavera de 1898.
A más de tres años de lucha, el fin de la contienda era cuestión de más o menos tiempo; España ya había invertido hasta “el último hombre y la última peseta” y no podía extraer más de su arruinada economía.
Los cubanos sólo aceptaban la independencia total y por ello no depusieron las armas y fueron el componente decisivo en la toma de Santiago de Cuba por las fuerzas norteamericanas, sin sospechar las verdaderas intenciones de éstas.
Después de la rendición de los españoles en Santiago de Cuba (16 de julio), con el desembarco de sus tropas, el 25 de julio de 1898, en Puerto Rico, en las costas de Guánica, Estados Unidos logró prácticamente su sueño de convertir las aguas del Caribe en un mar norteamericano.
Resultado de esta guerra relámpago, aunque bien pensada desde tiempo antes, de un plumazo pasaron a manos estadounidenses 300 mil kilómetros cuadrados y unos 10 millones de personas, luego de la firma del Tratado de Paris, el 10 de diciembre de 1898.
Cuba, la mayor de las Antillas, constituye un archipiélago de unos 110 mil kilómetros cuadrados, a la entrada del Golfo de México, formado por más de mil 600 islas, islotes y cayos, que en su política expansionista Estados Unidos ambicionaba y más de una vez trató sin éxito de comprar a España.
Puerto Rico -la menor y la más oriental de las Grandes Antillas- es un archipiélago de 13 mil 700 kilómetros cuadrados, integrado además por las islas Culebra (28,5 Km. cuadrados), Mona (50,5 Km. cuadrados) y Vieques (133,9 Km. cuadrados), así como por islotes y cayos menores.
En las negociaciones efectuadas en la capital francesa en ningún momento tuvieron en cuenta a cubanos, puertorriqueños y filipinos, que cambiaron de dueño, al ser adoptado, rubricado y ratificado el acuerdo, sin su participación o conocimiento del contenido del mismo. Nada fue improvisado por el agresor para alcanzar sus fines, pues al suscribirse en Washington, el 12 de agosto de 1898, el Armisticio que suspendió las hostilidades, impuso sus condiciones antes de sentarse a la mesa de negociaciones.
Los artículos del Protocolo, incluían la renuncia de España a todos los derechos sobre Cuba, la cesión de Puerto Rico y demás posesiones en las llamadas Indias Occidentales y una isla a escoger en las Ladronas – finalmente la isla de Guam-, y la ocupación de la ciudad, la bahía y el puerto de Manila, en espera de la conclusión de un Tratado de Paz.
La derrota de las fuerzas españolas en Santiago de Cuba había hecho comprender a Madrid que el único camino era lograr un acuerdo de paz, y con ese objetivo comunicó su disposición en mensaje del 22 de julio de 1898, el cual llegó a manos del presidente William McKinley, el día 26.
España estaba dispuesta a aceptar la solución que agradara a Estados Unidos, ya fuera la separación de Cuba de sus dominios, mediante independencia absoluta, independencia bajo el protectorado o anexión a la República Americana, prefiriendo la última.
McKinley se mostró inflexible, poseer a la Mayor de la Antillas no era suficiente y Estados Unidos presionó hasta conseguir sus objetivos, a pesar que la Corona alegaba eran excesivos, pero no estaba en condiciones de continuar la guerra.
Al ceder el archipiélago de Islas Filipinas, Estados Unidos pagó a España 20 millones de dólares dentro de los tres meses después del canje de ratificaciones del Tratado, el 11 de abril de 1899, en Washington.
La independencia puertorriqueña, objetivo conjunto de los patriotas de ambos países, sufrió un golpe demoledor en la primera guerra imperialista de Estados Unidos, en el verano de 1898, al punto de soportar el pueblo boricua más de un siglo al nuevo colonizador.
Alcanzada la independencia cubana, era indispensable la liberación también de la otra colonia de España en el Caribe y, por ello, la proclamación (1892) del Partido Revolucionario Cubano (PRC) contó con el concurso de las emigraciones de puertorriqueños en Estados Unidos y otros países.
El Artículo primero de las bases del PRC, fundado por José Martí, expresa claramente que este “se constituye para lograr con los esfuerzos de todos los hombres de buena voluntad, la independencia absoluta de la Isla de Cuba, y fomentar y auxiliar la de Puerto Rico”.
El padre de la Patria borinqueña Ramón Emeterio Betances (1827 -1898), Delegado General por la Sección Puerto Rico del PRC, rechazó la intervención de Washington:
“No quiero colonia ni con España ni con Estados Unidos”, dijo y dedicó sus últimos esfuerzos a combatirla hasta su fallecimiento en Paris, el 16 de septiembre del propio año.
Activo luchador por la independencia de su tierra natal y la de Cuba, fue el promotor principal de la conspiración independentista y organizador del Grito de Lares (1868).
Médico y escritor, presidió el Comité Revolucionario Cubano en Paris, la República de Cuba en Armas (1895-1898) en la capital francesa y la Delegación del Partido Revolucionario Cubano allí.
Horas antes de morir en combate, el 19 de mayo de 1895, Martí expresó en carta inclusa a su amigo mexicano Manuel Mercado, su propósito de impedir a tiempo con la independencia de Cuba, la extensión de Estados Unidos por las Antillas y que cayera con esa fuerza más sobre nuestras tierras de América.
Estados Unidos estableció un gobierno interventor en Cuba y sólo se marcharía tras imponer un apéndice a la Constitución de la República, que limitaba su soberanía, y la obligación de establecer una base militar (Base de Guantánamo) que aún mantiene contra la voluntad de su pueblo.
El triunfo de la Revolución Cubana, en enero de 1959, significó no solo la derrota de una sangrienta dictadura, sino la desaparición de la neocolonia erigida en 1902 bajo la tutela de Estados Unidos
Puerto Rico permanece en manos de Estados Unidos, a pesar de la existencia de una nación perfectamente definida, una cultura nacional y la conservación del español -lengua común de los pueblos iberoamericanos-, asediado por los intentos de imposición del idioma inglés.
Aunque existe a partir de 1952 la ficción del denominado Estado Libre Asociado (ELA), nada ha podido disimular la realidad colonial porque la cuestión del status independiente está en espera desde el siglo XIX.
Desde 1972, el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas reconoció el derecho del pueblo puertorriqueño a la autodeterminación y la independencia nacionales, en sucesivas resoluciones, la última el pasado 18 de junio de 2012.

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¿Soberanía, para qué? si eso ya no se usa

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martes, 31 de julio de 2012

Alberto Maldonado (especial para ARGENPRESS.info)

Definitivamente, soy anticuado. Alguna vez, alguien, que yo creía de izquierda, me dijo que yo era “un nostálgico” No digo que no; pero, en ciertas cosas (en muchas cosas) el pasado siempre es mejor. O por lo menos eso es lo que parece. Ahora que soy viejo, pienso, por ejemplo, que en la cercana “antigüedad” se nos enseñaba a entrar saludando o a que las personas mayores tenían ciertos atributos en buses y colectivos. Ahora no. Casi-casi los jóvenes esperan que el viejo (ja) les ceda el asiento, porque están cansados.

A los de nuestra época, se nos enseñó, por ejemplo, que las naciones del mundo tenían a su haber eso que se llama soberanía, libertad; no para hacer lo que se nos ocurra, sino como respeto a los demás. Yo estimaba que, como país, reconocido por otro país (los dos libres y soberanos, reconocidos además por las Naciones Unidas) podríamos establecer nuestras normas de conducta. Y, como en todo, no podíamos hacer lo que nos dé la regalada gana. Teníamos que sujetarnos (queramos o no) a ciertos límites; límites que están dados por algo que se llama soberanía. Ahora, pregunto ¿para qué soberanía?
Yo pensaba que Ecuador (país que tiene su asiento en las NN.UU.) puede establecer relaciones diplomáticas económicas, deportivas, con otro país (Irán) que tiene su asiento en el gran foro de las NN.UU. y que los dos países pueden establecer contactos cuando y como les dé la gana. Sin que nadie puede objetar esas relaciones. Pero no ha sido así. Hoy en día, según buena parte de la llamada gran prensa sipiana (impresa, radial, televisiva y de internet) y según los pelucones de distintas especies, tenemos que “pedirle permiso” al gran imperio, sino queremos tener problemas.
La señora de Clinton (Hillary) desde hace rato, por decir algo, se ha arrogado la facultad de decirle a los países del mundo, si un gobernante está bien o está mal; debe quedarse o debe dar paso a lo que se llama la “democracia occidental y cristiana” Se permite decirle a los egipcios que el señor Mubarak (su sirviente) debe entregarse. Solo que a domicilio (por viejo) ya que le van a dar cadena perpetua. O, el señor Obama, a pesar de su negritud, ordenando que un equipo especial del ejército USA elimine, sin fórmula de juicio ni nada, al señor Bin Laden, en la antigua Pakistán. Y que todo siga igual.
¿Antes era otra cosa? No, definitivamente no. Antes siempre era peor solo que se mantenían las apariencias. Y las apariencias engañan. No sabíamos que debíamos tener una cierta dosis de “prudencia” para no herir susceptibilidades. No sabía que si los Estados Unidos de Norteamérica “se enoja” (por lo que sea) con algún país (Irán, en este caso) el Ecuador no puede hacer negocios con este país, que le caen encima el GAFI, los pelucones de distinta especie y los otros países, que están en esa órbita. ¡Allá ellos!
En estos tiempos, la señora Clinton (que ya se ha adueñado de ese apellido) dice, por ejemplo, que el señor Assad debe irse del cargo de Presidente de Siria; y debe irse lo más pronto posible. Pregunto, ya que soy de oficio preguntón: ¿por qué no le dice lo mismo a los jeques árabes de Arabia Saudita y del Bahreim, que ya llevan décadas en el poder? Es que son amigos de EE.UU y de los imperitos. Ya le oí al señor de Gran Bretaña, que, por última vez, daban una prórroga “improrrogable” de 30 días más al señor Assad, a fin de que o se compone (les dé las debidas disculpas a EE.UU y a los demás del llamado “primer mundo”) lo que al parecer es incomponible; o se vaya a casa o a dónde sea. Si no me equivoco, fue el señor Richard Nixon (ex Presidente de USA, ya fallecido) quien dijo algo que viene como anillo al dedo (yanqui, desde luego) “Es cierto que esos dictadores son unos hijos de puta; pero, son nuestros hijos de puta” Se refería a los dictadores de los años 60 del siglo 20, tipo Somoza, Strossner, Trujillo, etc.
En cuanto a Siria, por estos días, la gran prensa sipiana mundial (de la SIP-CIA) ya le “otorga” la calidad de contendiente y acepta que se trata de una lucha sin cuartel entre unos invasores armados hasta los dientes (por Turquía, que no se caracteriza precisamente por ser un país democrático) y una “resistencia” que ha aparecido de la noche a la mañana, en Siria mientras los verdaderos enemigos del señor Assad, están cómodamente instalados en Londres, la sede de los olímpicos mundiales. Hasta hace pocos meses, el señor Assad era el malo que mataba a los niños y niñas, sin que hasta la fecha hayan ensayado alguna explicación. Hoy, según la gran prensa mundial (que para algo sirve) se trata de una guerra entre dos facciones sirias.
Por ahí leí, hace poco, que lo que están ensayando en el Medio Oriente (que está lleno de petróleo) es el nuevo colonialismo; que ya se viene a América Latina. Los primeros “patos” serán Cuba; y tras ella, la Venezuela de Chávez. No muy atrás, constan los nombres de Correa, de Morales, de Ortega. Y, ¿por qué no? de la mismísima Cristina Fernández, si sigue nacionalizando las siglas emblemáticas del imperio y de los imperitos. Por algo el Presidente USA James Monroe dijo Hace siglos: “América para los americanos”; dicho en otras palabras, “América (Latina) no puede ser sino para los norteamericanos” Así ha sido, a través de los tiempos. Solo que, “por poner el mal ejemplo” individuos como estos Castro en Cuba (Fidel y Raúl) y sale este Chávez, que dice que el petróleo que tiene Venezuela debe ser, en primer lugar, para los venezolanos, etc.
¿Qué cómo funciona eso? Se preguntarán los lectores inexpertos en estos menesteres. Pues bastante sencillo: se contrata “a precios razonables” una escuadra de sicarios (matones sin trabajo) y ellos, como tarea, tienen la de establecer alguna “cabeza de playa” a fin de que el mismísimo imperio y sus aviones sin tripulación; y los imperitos, que tanto problema de desocupación tienen, vayan y obliguen al Consejo de Seguridad de las NN.UU. la necesidad “humanitaria” de intervenir en ese país. No importa si para ello hay que “liquidar” a medio país, como pasó en Libia. Hay que eliminar a los “herejes” no importa si quedan con vida los que no son. Es decir, los pelucones. Es lo que le pasó a Libia; pretendieron hacer lo mismo con Siria; para de ahí pasar a Irán
¡Que estoy diciendo una barbaridad! Recuerdan los “historiadores” que la última vez que pasó aquello fue en la época de la Santa Inquisición de la Iglesia Católica y Apostólica; y que por ello, algún Papa (de los recientes) ya pidió perdón. Lástima grande que todos sus poderes no hayan sido capaces de devolverles la vida a los que fueron a parar en la hoguera bárbara o en la horca. Ya se quedaron bien muertos; de lo contrario habría que preguntarle a la mismísima santa Juana de Arco. ¿O no vale nada que la Corte Suprema de los EE.UU. haya pedido perdón por el “trágico fallecimiento” de los anarquistas italianos, Sacco y Vanzzeti, aun cuando los viejitos de la Corte se hayan demorado 60 años. Lo mismo les va a pasar a los 5 héroes cubanos, que fueron sentenciados a penas en todo el gran país del norte, sin derecho a visitas conyugales. No sé cómo le van a hacer, pero hay uno que está sentenciado a doble cadena perpetua y a 15 años más, por si acaso.
Es decir, se sigue aplicando lo del perro rabioso: muerto el perro, muerta la rabia. Nada que ver con la pobreza, la miseria, el abandono, la desocupación, la insalubridad, etc. A pesar de que se dice que la humanidad ha progresado y que la medicina idem; se sigue matando primero al perro porque según los pelucones se mata de esta manera la rabia. Así que la medicina viene más rabiosa que antes, contra los “sudacas”, según los españoles que ahora se mueren de hambre. ¿Cómo va a ser justo que los “señores” se estén muriendo de hambre y desocupación; y los sudacas vuelvan a sus países, más frescos que nunca, a hacerse ricos.

Esto me recuerda que don Abdalá, cuando era Presidente de Ecuador, fue a Panamá con 80.000 dólares en sueltos, a repartir a los y las pobres panameñas. Esto, ahora que ha vuelto a pronunciarse su nombre como posible candidato de la “izquierda ecuatoriana” para los comicios de febrero del 2013. Sobre el tema, vuelvo a preguntar: ¿es que la izquierda ha caído tanto? Alguna vez escuché (no sin buenas razones) que en Ecuador es difícil saber a ciencia cierta quién es de izquierda y quién es de derecha. Sobre el tema propongo que acojamos la tesis nada menos de Fidel Castro, que en su libro sobre la Paz en Colombia, dice y repite que para hacer una revolución solo basta con ser honrado; pero una honradez que sae de su propi personalidad. A este paso, los de derecha son de izquierda, si son honrados a carta cabal. Lo cual es muy difícil, si son de derecha.

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Las Malvinas y los falaces argumentos de autodeterminación

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miércoles, 16 de mayo de 2012

Alejandro Olmos Gaona (especial para ARGENPRESS.info)

Son suficientemente conocidos los derechos soberanos que le asisten a la República Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, y los argumentos esgrimidos por el Reino Unido de Gran Bretaña para no sentarse a negociar como lo demandan las Naciones Unidas. El argumento británico principal solamente en el caso específico de las Islas Malvinas es que deben respetarse los derechos y las pretensiones de los habitantes de las Islas Malvinas, los mismos que han sido reconocidos como ciudadanos británicos plenos.

Sin duda, que el argumento del Reino Unido es poco sostenible debido a que los isleños nacidos en las Islas Malvinas son hoy una minoría de la población local como lo demuestra el último Censo en las Islas del 2006. Antes de la guerra de Malvinas, los isleños no tenían la ciudadanía británica, y la adquirieron en 1983, otorgándoseles en 1985 autonomía mediante la creación del Malvinas Islands Government. El gobernador de Malvinas, junto a siete isleños integran un Consejo que rige la administración de las islas y tiene un vínculo permanente con el Reino Unido. Unido del cual dependen en materia de políticas públicas tales como la política exterior y de defensa de esa monarquía
Al contar con la ciudadanía británicas los isleños fueron reconocidos como naturales de ese país y con los mismos derechos de cualquier ingles frente de la Unión Europea, lo cual llevó a una significativa emigración de las islas, particularmente de la juventud malvinense radicándose en Europa, lo que llevó a Londres a traer, a partir de1992, una nueva inmigración proveniente de países de la comunidad europea, nativos ingleses, nativos de otras posesiones de ultramar y de la Comunidad Británica de Naciones (Commonwealth) con la consiguiente alteración de la integración nativa de las islas, que tiene a partir del año 2006 una minoritaria composición de isleños nativos al punto que el Malvinas Islands Government se integra hoy con tres personas nacidas en Malvinas y cinco ingleses llegados al territorio con posterioridad a 1990.
De acuerdo a los datos fidedignos de que se disponen a través del Censo de las Islas del 2006, la mayor parte de la población actual de las islas es transitoria y llega al territorio a los efectos de la realización de negocios y efectuar inversiones o cumpliendo contratos de trabajo temporales. Como lo ha señalado con acierto la especialista Virginia Gamba “Las Islas no están más pobladas por isleños, sino por europeos que, además rotan. Con lo cual no existe más el condicionante de considerar los intereses de los isleños –ya que estos son europeos-, ni sus deseos –ya que son una población transitoria- ni su modo de vida- ya que esta es artificial y está dictada por la dinámica de servir a las necesidades de una base militar permanente”
Es decir que la supuesta defensa de la voluntad de los isleños no pasa de ser una argucia británica, para seguir manteniendo la ocupación y la negativa a cualquier tipo de negociación como lo establecieron las Naciones Unidas en sus resoluciones 2065 y 3160, donde instaran reiteradamente a las partes a realizar conversaciones sobre la soberanía en la Cuestión Malvinas, Cuestión esta que siempre se reconoció como aplicable a las Islas Malvinas, las Georgias y Sandwich del Sur. A esto se suma la arrogancia de los sucesivos gabinetes británicos, que siguen sosteniendo que la cuestión Malvinas no es negociable desde ninguna perspectiva, continuando en sostener que la decisión la tienen los isleños, que son los habitantes legítimos del territorio.
Mostrando un notable desconocimiento del problema, hace unas semanas un grupo de conocidos intelectuales, coincidiendo con la posición británica, insistió en el reconocimiento de los derechos de los isleños, sin tener en cuenta que además de ser una población trasplantada es una población rotativa, sin arraigo, donde la única motivación son las inversiones, y la escasa población original no puede ser considerada sujeto de derecho por su escasa representatividad no solo territorialmente, sino aún en el Consejo que rige las Malvinas Islands Government, donde se encuentra en clara minoría. Aun así, la Argentina, a través de su Constitución y como se reitera ante la comunidad internacional, siempre tendrá en consideración el modo de vida de los isleños nativos, aquellos que antes de 1983 no tenían aun la plena ciudadanía británica. No tiene asidero el extender tales derechos a los ciudadanos europeos, ingleses y/u otros que se han asentado transitoriamente en las islas y que no pueden ni deben opinar sobre el futuro de las mismas.
De acuerdo con la estructura que regía en las Islas Malvinas, el Reino Unido de Gran Bretaña, siempre consideró como una misma unidad territorial a las Islas Malvinas, las Georgias y las Sandwich del Sur, y las presentaciones efectuadas por las partes en las Naciones Unidas, siempre tuvieron presente al conjunto de las islas tal como las consideraba el gobierno de Londres. Tanto es ello así, que las negociaciones de 1977 y aun posteriormente en la década del 90 siempre ubicaron a los tres grupos de islas bajo el paraguas general de la disputa de soberanía de la Cuestión Malvinas, posición esta siempre aceptada por el Reino Unido. Sin embargo por una decisión de la Reina del 20 de marzo de 1985, aprobada por el Parlamento británico el 28 de marzo de ese año, el territorio de las Georgias y Sandwich fue separado administrativamente de las Malvinas, sin dependencia funcional de las mismas como había sido hasta ese momento (Statutory Instruments, 1985, Nº 449, South Atlantic Territories. The South Georgia and South Sandwich Islands Order 1985). Esta división territorial, fue a su vez confirmada por decisión real de noviembre de 1989, entrando en vigor en el mes de enero de 1990, por la cual se establecieron los límites territoriales de las Georgias y las Sandwich, incluyéndose las coordenadas de Mar territorial que les correspondía a las mismas (Statutory Instruments, 1989, Nº 1995, South Atlantic Territories, The South Georgia and South Sandwich Islands (Territorial Sea) Order 1989).
La decisión del Reino Unido de separar administrativamente tales territorios, no fue aprovechada por ninguno de los sucesivos gobiernos de la democracia para reclamar la iniciación de conversaciones y obtener un sustancial avance en nuestra disputa para obtener la soberanía sobre las Malvinas, ya que pondría a ese país ante la inevitabilidad de tener que negociar sobre las Georgias y las Sandwich, sin la excusa de tener como parte determinante a la población nativa de las islas. Esto es así, debido que en ambos grupos de islas no existe población alguna, y si reducidas guarniciones militares y científicas de carácter rotativo, que tienen el único fin de ejercer la custodia militar de esos territorios.
Como resulta imperioso utilizar todos los recursos diplomáticos al alcance de la Nación para recuperar los territorios usurpados, sería fundamental realizar las acciones que fueran necesarias a los efectos de comunicar al gobierno del Reino Unido, que sobre la base de las resoluciones de las Naciones Unidas, y sin perjuicio de los derechos soberanos a las Islas Malvinas, que es decisión del gobierno argentino buscar conversaciones simultaneas y paralelas para solucionar la disputa territorial en torno a las Islas Georgias y Sandwich, tratándola separadamente pero conjuntamente de la cuestión referida a Malvinas.
Como lo señalaramos anteriormente, Gran Bretaña debe responder ante Naciones Unidas y ante la Republica sus razones para negarse a cumplir con las resoluciones que imperan dentro de las discusiones del Comité de Descolonización de esa organización. Gran Bretaña no debe responder únicamente a la situación imperante en las Islas Malvinas, sino también en las Georgias y las Sandwich. En el caso de estas últimas, el argumento británico de referir toda negociación a los isleños no es aplicable a los territorios de Georgias y Sandwich del Sur. Tal argumento no podría ser esgrimido en ningún caso, ni tampoco la existencia de una vinculación estructural que fue dejada sin efecto por decisión unilateral de la monarquía británica hace 27 años.
Es importante poner de manifiesto que la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, al comprender a las Georgias y las Sandwich, extendería su jurisdicción, resultando un incuestionable avance para finalmente recuperar las Malvinas
Cabe destacar, que por las proyecciones de las Georgias y las Sandwich del Sur en el mar continental, la decisión del gobierno argentino de negociar sobre estos territorios en forma separada y simultánea, pondría a Gran Bretaña en una situación difícil de sostener ante los organismos internacionales, favoreciendo la posición argentina, al mostrar, que nunca tuvo voluntad alguna de realizar conversaciones serias y responsables, y si continuar con la más que centenaria usurpación de los tres grupos de islas.
En síntesis, la Republica ha activamente pedido el cumplimiento de las resoluciones pertinentes para que Gran Bretaña negocie bilateralmente la soberanía por las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur. Sin embargo, en los últimos años, el esfuerzo de negociación pacífica de esta reconocida disputa, ha soslayado la especial situación de las islas Georgias y Sandwich del Sur, que al ser parte del todo y no contar con población local nativa de ninguna especie, no ha sido objeto de un especial reclamo a Gran Bretaña que permita avanzar sobre el cumplimiento de las resoluciones pertinentes en los tres territorios en cuestión. Es por lo tanto imperativo que la Cancillería Argentina asegure que la discusión sobre los tres grupos de islas tenga en cuenta la falta de población nativa de las Georgias y las Sandwich del Sur y busque, por lo tanto, una expedición británica que acepte comenzar las negociaciones por la soberanía en este grupo de islas al mismo tiempo que se busca reactivar las negociaciones por la soberanía en las islas Malvinas teniendo en cuenta que los isleños nativos son hoy una minoría. Asimismo, es importante que la Cancillería Argentina busque la definición final sobre quién es un habitante nativo de las Malvinas y especifique que los derechos al modo de vida de los habitantes de las Malvinas, indicado en la Constitución Nacional, es aplicable solamente a aquellos nativos nacidos en las islas antes de 1985, momento este en que todos pasaron a ser ciudadanos británicos.

La Republica no puede ser rehén de la voluntad de europeos y extranjeros venidos a las islas Malvinas en situación temporaria y transitoria. En este momento la mayoría, tanto de los habitantes de las Malvinas como de su Consejo Administrativo, tienen estas características. Esto también debe ser definido y presentado ante Gran Bretaña en las próximas reuniones del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas.

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Declaración ante la negativa del Reino Unido de Gran Bretaña de entablar negociaciones sobre la soberanía de las Islas Malvinas

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LUNES 12 DE MARZO DE 2012

AAJ

Declaración ante la negativa del Reino Unido de Gran Bretaña de entablar negociaciones sobre la soberanía de las Islas Malvinas, la militarización de la zona y la exploración de hidrocarburos en la plataforma continental argentina.

Ante la persistente negativa de la Gran Bretaña a entablar negociaciones sobre las Islas Malvinas a pesar del llamado de las Naciones Unidas, las medidas adoptadas por este país que implican la militarización del Atlántico Sur, y la continuidad de sus operaciones de exploración de hidrocarburos en la plataforma continental argentina, la Asociación Argentina de Juristas – Rama Nacional de la Asociación Americana de Juristas, organización continental no gubernamental, con estatuto consultivo en la ONU,- entre cuyos objetivos se encuentran la lucha por la autodeterminación de los pueblos y contra el colonialismo, reiterando su declaración del 21 de febrero de 2010, manifiesta:
Que la actitud del Reino Unido de la Gran Bretaña, y sus acciones unilaterales, quebranta la integridad territorial de nuestro país, y resulta incompatible con los propósitos y los Principios de la Carta de las Naciones Unidas, y las disposiciones que se citan infra.(*).
Que, en razón de existir numerosos antecedentes de acciones violatorias anteriores por parte de la Nación Británica, oportunamente rechazados por la comunidad internacional, nos encontramos frente a verdaderos resabios de coloniaje y ante una posición política que pone en riesgo la estabilidad de la región, la paz y el orden internacional.
Que la sucesión de acciones unilaterales británicas justificaron, entre otras causas, la decisión del Gobierno Argentino de dar por terminada –desde el 27 de marzo de 2007– la Declaración Conjunta argentino–británica de 1995 que, bajo fórmula de salvaguardia de soberanía, impulsó la cooperación en actividades de exploración y explotación de hidrocarburos en el área en disputa.
Que la pretensión de concederles el derecho de autodeterminación a los colonos británicos que viven en las Islas Malvinas es asimilable a la política utilizada por Hitler en el Tercer Reich, quien -con el mismo procedimiento – planificó la inclusión de poblaciones étnicas germanas en zonas como Sarre, Austria, los Sudetes, el territorio de Memel, Eupen-et-Malmédy (arrebatada a Bélgica), Alsacia-Lorena (arrebatada a Francia), Danzig y diversos territorios del centro y norte de Polonia, y el territorio checo de la República de Checoslovaquia, para anexarlos como territorios subyugados, dándole el nombre de Protectorado de Bohemia y Moravia. Y más adelante hizo lo propio con la Silesia Checa, el Luxemburgo ocupado, las regiones sur y central de Polonia.
POR ELLO
La Asociación Argentina de Juristas,
APOYA la convocatoria de la Presidenta de la Nación, Dra. Cristina Fernández Vda. de Kirchner, a la unidad nacional para enfrentar esta situación y la protesta realizada ante las Naciones Unidas rechazando la realización de operaciones de exploración y explotación de hidrocarburos en el área de la plataforma continental argentina. Acompañamos también todas las acciones pacíficas, apropiadas y conducentes tendientes a impedir que se efectivice tal exploración, ello en uso de las facultades que implican el ejercicio de la soberanía territorial sobre sus aguas jurisdiccionales.
APRECIA como de significativa importancia el apoyo brindado por todos los países latinoamericanos y de los organismos regionales como UNASUR y CELAC, que fortalecen el proceso de integración.
REPUDIA todo acto basado en políticas colonialistas, y a quienes participen directa o indirectamente en su realización, incluyendo a las empresas privadas involucradas. Merece un especial repudio aquellas empresas que, con asiento en el país participen en operaciones que faciliten la consumación del despojo.
REITERA que la Nación Argentina tiene derecho a disponer medidas de represalia económica respecto a la Gran Bretaña y a las empresas de ese origen radicadas en el país, hasta resarcirse de los daños y perjuicios que le provoca la usurpación territorial de las Islas Malvinas y la explotación de sus recursos naturales.
Buenos Aires, 5 de marzo de 2012
Beinusz Szmukler
Presidente del Consejo Consultivo Continental
Ernesto Moreau
Presidente Rama Argentina
Carlos M. Vilas
Vice-presidente Rama Argentina
Claudia V. Rocca
Secretaria General
Rosana Actis
Secretaria de Prensa
María Cristina Hammermuller
Tesorera
(*.) La Resolución 1514 de la ONU que proclama poner fin rápidamente al colonialismo en todas sus formas y manifestaciones.
La Resolución 2065 del 16 de septiembre de 1965 aprobada por la XX Asamblea General de las Naciones Unidas
La Resolución 3160 del 14 de diciembre de 1973 de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
La resolución 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas. El punto 4 de la misma “insta a las dos partes a que se abstengan de adoptar decisiones que entrañen la introducción de modificaciones unilaterales en la situación mientras las islas estén atravesando por un proceso recomendado en las resoluciones arriba mencionadas” (Res. 2065 y 3160). Esta resolución se propuso poner fin a un período conflictivo entre ambas naciones caracterizado por diversas violaciones a la soberanía territorial Argentina por parte de Gran Bretaña.
La declaración de la XVI Asamblea General de la OEA reunida en Guatemala, en noviembre de 1986, respaldando el comunicado del gobierno argentino, que sostenía que la “zona de exclusión” decretada por Gran Bretaña alrededor de las Malvinas constituía una “amenaza cierta” a la paz.
La resolución del Comité Jurídico Interamericano de la OEA, del 4 de febrero de 1987 en Río de Janeiro, en la que el órgano consultivo del organismo panamericano, ratificó que “la Argentina tiene inobjetable soberanía sobre las islas Malvinas”, y calificó como “un acto atentatorio no sólo contra el derecho sino también contra la paz y la seguridad internacionales” la decisión británica de establecer una zona de exclusión pesquera en aguas ubicadas alrededor del archipiélago.

La resolución del 1º de marzo de 1988, en la Reunión Extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA realizado en Washington, en razón de las maniobras militares en el Atlántico Sur programadas unilateralmente por Gran Bretaña, bajo el nombre de “Fire Focus”.

México: Congresistas exigen explicación sobre agentes estadounidenses

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jueves 11 de agosto de 2011

 

PL

La Comisión Permanente del Congreso exigió que el gobierno informe sobre la permanencia de agentes de seguridad estadounidenses en México.

Sus integrantes avalaron hoy que la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional cite a varios funcionarios del gobierno para que rindan información sobre las operaciones de personal de la DEA y la CIA estadounidenses en territorio nacional.
Los funcionarios que deben ser citados por el Congreso son los secretarios de Gobernación y de Relaciones Exteriores, Francisco Blake y Patricia Espinosa, respectivamente; así como el secretario técnico del Consejo Nacional de Seguridad Pública, Alejandro Póire.
Este acuerdo de la Comisión Permanente se toma a raíz de la revelación del periódico The New York Times sobre que la DEA, la CIA y exmilitares estadounidenses operan contra el narcotráfico en México.

Diversos diputados durante la reunión coincidieron en que el gobierno también explique por qué se ocultó información al Congreso y a la sociedad sobre esas acciones junto con Estados Unidos.

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México-Estados Unidos: relación dañada

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sábado 5 de marzo de 2011

Esos ejercicios de soberanía, realizados en tiempos recientes por naciones latinoamericanas tradicionalmente denostadas por la administración calderonista, como Venezuela y Bolivia, constituyen la manera correcta de enfrentar el irrefrenable intervencionismo de las legaciones estadunidenses en los países de la región.

Editorial de LA JORNADA / 4 de marzo de 2011

En la visita que el titular del Ejecutivo federal, Felipe Calderón Hinojosa, realizó al presidente estadunidense, Barack Obama, las declaraciones del primero en entrevista con The Washington Post resultan mucho más significativas que las palabras protocolarias oficiales. El michoacano dijo al rotativo que la relación bilateral se ha visto severamente dañada a raíz de la difusión de los cables del Departamento de Estado por WikiLeaks, criticó las apreciaciones negativas del Ejército formuladas por el embajador de Washington en México, Carlos Pascual –de las cuales quedó constancia en uno de los documentos referidos–, e incluso sugirió que pondría sobre la mesa, en su encuentro con Obama, la pérdida de confianza de su gobierno en el diplomático mencionado.

La acusación de Calderón contra el portal de filtraciones oficiales –parte de cuyo acervo documental fue entregado a este diario para su elaboración y difusión periodística– es injusta y sin fundamentos: el conocimiento público de los cables referidos no induce una crisis en la relación bilateral, sino permite a la ciudadanía observar la crisis ya existente y ubicar sus factores: el injerencismo inveterado de Estados Unidos en México, la alarmante debilidad de las autoridades nacionales y su obsecuencia para con las pretensiones de Washington de modular aspectos de la vida institucional que debieran reservarse al ejercicio de la soberanía: el relevo en el gobierno de Vicente Fox al propio Calderón, el mando de la lucha contra la criminalidad organizada, el diseño de la política económica y las medidas de seguridad nacional y control territorial. Y, de acuerdo con la información disponible en los despachos elaborados por la legación diplomática estadunidense, en ésos y otros temas la actual administración mexicana ha permitido e incluso demandado la intervención de las autoridades del país vecino. Con ello se ha ahondado la asimetría que caracteriza la relación entre ambos gobiernos, se ha vulnerado gravemente la soberanía nacional, y se ha emprendido una “guerra” que sólo beneficia los intereses estadunidenses –los de la industria armamentista, los de los grandes circuitos financieros y los de las agencias gubernamentales, siempre ávidas de pretextos para incrementar sus niveles de intervención al sur del río Bravo– y en la que México tiene todo que perder: vidas, fortaleza institucional, integridad territorial e independencia.

Con semejante manera de operar en lo político y en lo diplomático, resultaba inevitable que la relación bilateral desembocara en un desajuste mayúsculo, y es precisamente ese desajuste lo que se describe en la porción mexicana de los cables que WikiLeaks y La Jornada han venido difundiendo.

Un ejemplo claro del grado de distorsión al que han sido llevados los vínculos entre ambos países es la manera en la que el propio Calderón intenta resolver ahora el malestar de su gobierno con el embajador Pascual por medio de críticas elípticas e insinuaciones de desagrado vertidas en la prensa estadunidense. En los usos diplomáticos internacionales se establece el derecho de los países anfitriones a exigir contención y respeto a representantes acreditados en su territorio, y a pedir su retiro a los gobiernos respectivos, incluso sin necesidad de presentar argumentos. Esos ejercicios de soberanía, realizados en tiempos recientes por naciones latinoamericanas tradicionalmente denostadas por la administración calderonista, como Venezuela y Bolivia, constituyen la manera correcta de enfrentar el irrefrenable intervencionismo de las legaciones estadunidenses en los países de la región. Cabría esperar que las autoridades mexicanas comprendieran y compartieran, ahora, las razones de ésos y otros gobiernos latinoamericanos para manifestar en voz alta, y de manera pública, sus quejas contra Washington.

Enlaces:

Los cables sobre México en WikiLeaks

Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks

Nicaragua rechaza acusaciones de Costa Rica en diferendo fronterizo

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miércoles 3 de noviembre de 2010

 PL

Nicaragua calificó de belicista la actuación de Costa Rica en el diferendo fronterizo bilateral, y acudirá a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya en busca de una solución definitiva.

En ese sentido se pronunció el presidente, Daniel Ortega, al exponer la posición de Nicaragua en relación con el diferendo bilateral en torno al río San Juan, que en parte de su recorrido sirve de frontera entre los dos países, al comparecer anoche ante la prensa nacional y extranjera para abordar exclusivamente este tema.

Según el mandatario, en Costa Rica se mueven intereses expansionistas (…) para despojar a Nicaragua del río San Juan. “Y lo tengo que decir con mucha franqueza, con el dolor de mi alma, quieren llevarse el Río San Juan…”, dijo.

Ortega explicó que Costa Rica pretende expandirse por la desembocadura del río, en el mar Caribe, tomando posesión de porciones de tierra pertenecientes a Nicaragua que salen a la superficie por la reducción del caudal de la vía fluvial.

Recordó que el río forma parte del territorio nacional nicaragüense, según dictaminó la CIJ en julio del pasado año, por lo que Nicaragua tiene derecho a dragarlo para devolverle el cauce que tenía en 1858.

El San Juan recibe aguas de ríos del norte de Nicaragua por intermedio de los lagos Xolotlán y Cocibolca, pero una parte de su caudal se va hacia Costa Rica por uno de sus afluentes, el Colorado, que fue dragado por el gobierno tico hace ya algunos años para incrementar su torrente, en medio de la indiferencia de las autoridades nicaragüenses de la época.

A eso se unen los efectos de la sequía en la desembocadura, por lo que el gobierno del presidente Ortega decidió iniciar el dragado del San Juan, operación que comenzó a mediados de octubre pasado.

El dragado se realiza en territorio nicaragüense y no provoca daños ni inundaciones en territorio de Costa Rica, aseguró el mandatario.

Descalificó la decisión costarricense de involucrar a la Organización de Estados Americanos (OEA) en el diferendo, porque no tiene jurisdicción alguna en asuntos fronterizos.

Al mismo tiempo, el presidente reiteró que el dragado del río continuará, al igual que las operaciones del ejército contra el narcotráfico en la zona fronteriza.

Lo ideal sería que los militares que Costa Rica ha situado en la frontera colaboren con el Ejército de Nicaragua para enfrentar juntos a los narcotraficantes que utilizan esa zona para el traslado de drogas hacia el norte, señaló.

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Publicado por ARGENPRESS

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